
Laura Cazalilla jugaba a fútbol mucho mejor que la mayoría de los niños de mi clase. Teníamos nueve años y la flaca regateaba que era un primor. El agrietado cemento del patio de la vieja Ikastola Begoñazpi era testigo de cómo aquella apasionada niña bilbaína se magullaba las rodillas en valiente pugna con nosotros, los chicos. Laura era ambidiestra. Recuerdo con nitidez cómo en los dictados de clase se pasaba el boli Bic de la derecha a la izquierda con una asombrosa naturalidad para envidia de sus compañeros. James Garfield, presidente estadounidense de finales del XIX, escribía en griego con la izquierda mientras su mano derecha lo hacía en latín al alimón, pero Garfield había muerto hacía décadas y ninguno sabíamos de su existencia ni de su especial destreza. En septiembre de 1981 supimos que no habría más Laura. Eduardo, su hermano mayor, y ella se fueron a Urretxindorra —un centro sito en su barrio, San Adrián— y nos quedamos huérfanos de aquellos habilidosos alambres tan femeninos como tintados de cardenales y heridas que peleaban por cada balón.
Hablar de Marcial Pina es referirse a uno de los grandes nombres que ha dado el fútbol español. Diría que se trata de uno de los más olvidados, o menos reconocidos, más de tres décadas después de haber puesto fin a su carrera. Marcial, rubio y dueño de una técnica envidiable, tenía mucho gol. Centrocampista ofensivo, nació diestro y su empeño cuando era chaval le llevó a ser tan zocato como derecho… o más. Debutó con el Elche, pasó al Espanyol, ganó la liga del 74 junto a Cruyff y disfrutó de sus últimas campañas en el Atlético de Madrid. Una tarde, vistiendo de colchonero en el Camp Nou, coló un libre directo en el arco azulgrana. Ya en la segunda parte, volvió a hacer inútil la estirada del bueno de Peio Artola, también de golpe franco. La primera falta, con la izquierda de fuerte remate. La segunda, colocada y con la derecha. Nadie en la historia de la competición había marcado —ni lo ha vuelto a hacer— un gol con cada pierna en el mismo partido a balón parado. Marcial, el blondo asturiano, colgó las botas desgastadas por igual décadas después de domar su pierna izquierda a base de disparar balonazos con ella contra una pared.
Larry Bird se valía de ambas manos para tener mayor ventaja sobre sus rivales en la competitiva NBA de los ochenta. Cuando su superioridad le provocaba aburrimiento durante el transcurso de un partido, buscaba alternativas que le motivaran. Llegaba incluso a apostar con algún conocido del banquillo rival a que era capaz de encestar un par de triples consecutivos con la mano izquierda. Al terminar el choque, el alero de los Celtics se pasaba por el vestuario rival a recoger los billetes retados. Lo hizo, verbigracia, con Bill Fitch cuando este dirigía a los Nets de Nueva Jersey tras haber pasado por Boston. Jugando en Portland el día de san Valentín de 1986, decidió que iba a mirar a canasta con las dos manos. La noche anterior venía de firmar un triple doble de treinta y cinco puntos, quince rechaces y once asistencias en la vecina Seattle. Los aficionados del anciano Veterans Memorial Coliseum de Portland fueron testigos de cómo el número 33 regaló una actuación inédita hasta entonces. No solamente repitió triple doble veinticuatro horas después del anterior (cuarenta y siete puntos, catorce rebotes y once pases de canasta), sino que veintidós de sus cuarenta y siete tantos fueron obra de su mano izquierda. Tras el que ha pasado a la historia como «The Left Handed Game», el rubio de Indiana declaró que únicamente había tratado de prepararse mejor para jugar cuarenta y ocho horas después en Los Ángeles ante los magníficos Lakers de Magic Johnson, a los que asimismo vencieron con un 22/18/7 personal.
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Pingback: La asombrosa pericia ambidiestra de Pat Venditte
Me gusta aprender cosas nuevas con JotDown. Me gustaría poder ir a un partido en directo de béisbol y creo que en España se juega algo. Tendré que mirarlo. La habilidad de este chico tiene mucho mérito.
Extraordinario artículo que tiene el inmenso mérito de poder ser disfrutado aunque el deporte en cuestión sea un completo desconocido, como es mi caso.
No he leído todavía el artículo, pero escribo aquí para decirle al autor que es una lástima su marcha de la madrugada en Cope, pese al horario intempestivo se hacía ameno para quien sufre de insomnio. Espero que encuentro acomodo pronto en las ondas y que se prodigue con la pluma en esta página…
A nivel aficionado se pueden ver partidos de béisbol en el Polideportivo del barrio madrileño de la Elipa. Por desgracia este un deporte que en este país no se puede ver.
Me ha encantado el artículo. Mi padre jugó al béisbol en el Viladecans y me llevaba a los partidos de casa cuando era pequeña. Él también fue pitcher aunque aficionado. Por cierto, la web es muy buena seguir así. Un saludo.
Precioso articulo y muy bien explicado. Hace años anotaba partidos de la liga nacional de béisbol española en La Elipa. Ahora por desgracia ya no mantengo contacto con este apasionante y complejo deporte. Lástima que en España apenas tenga difusión. Es un deporte inteligente que se debería divulgar más.
Hecho mucho de menos aquella época.
Bueno, la verdad es que cuando lo he visto en televisión el béisbol me ha parecido siempre un soberano peñazo. Pero he leído este artículo y me han dado ganas de ver un partido.
El beisbol es un deporte increíble. Esta página ya se acercó a él con el fantástico artículo de Dickey y la knuckleball.
Aunque de este articulo yo me quedo con el origen del talento de Venditte. No he podido evitar recordar a las hermanas Polgar.
Peazo de artículo, el béisbol o pelota (como se le llama en mi tierra, Cuba) es una pasión y si te gustan las estadísticas te lo pasarás pipa pues tiene para aburrir, en youtube podéis encontrar partidos enteros de los buenos, lo ideal sería que lo veáis acompañado de alguien que te vaya explicando las reglas básicas para que poco a poco os entre el gusanillo, y si alguien va a USA en verano no dejéis, si os lo podéis permitir, de ir a ver un partido de la MLB vais a flipar, es impresionante
Publica algo sobre Jim Abbot, quien con solo su mano izquierda llego a ser campeón olímpico y estuvo a punto de derrotar a la todopoderosa y multiples veces escuadra cubana campeona en el Campeonato Mundial Amateur de Italia
Entretenidísimo y documentado artículo, ¡un gusto!
Para completar la introducción, aporto uno de mis ambidiestros favoritos, también en un deporte relativamente poco conocido en España como es el snooker, una variante del billar muy popular en los paises anglosajones y cada vez más en China. El inglés Ronnie «The Rocket» O’Sullivan, probablemente el mayor talento natural que ha conocido este deporte, es diestro natural, pero también es capaz de jugar (¡y ganar!) partidas enteras jugando con la izquierda, e incluso de alcanzar la máxima puntuación posible en un partida (147 puntos de una tacada) embocando bolas difíciles con la mano izquierda.
A ver cuándo JotDown dedica un artículo a la pelota vasca, que ahí también hay mucho diestro, ambidextro y zurdo.
Extraordinario artículo que tiene el inmenso mérito de poder ser disfrutado aunque el deporte en cuestión sea un completo desconocido, como es mi caso.
Felicidades por este magnífico artículo sobre este precioso deporte.
Excelente artículo, muy completo, detallado y acucioso. Escribo y soy de Venezuela, donde el Béisbol es una verdadera religión y deporte principal de nuestros futuros atletas. Por eso, y ademas de ser aficionado al deporte, opino con propiedad que el artículo es muy bueno, y que el béisbol da para muchos más en términos de investigación, saludos.
El beisbol no es más que la excusa para contar una buena historia que nos lleva a comprobar, una vez más, de qué somos capaces los seres humanos. Felicidades.