The Boys: ¿Odia a los superhéroes? Esta podría ser su serie

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The Boys (2019-). Imagen: Amazon Prime.

Si se da el caso de que por alguna exótica razón que solamente a usted y a su psiquiatra incumbe estaba deseando ver una serie donde se use a un bebé recién nacido como arma letal, enhorabuena: la primera temporada de The Boys le ofrecerá justo lo que estaba buscando. Supongo que con esto queda claro que nadie debe dejarse engañar por la presencia de superhéroes en el argumento de The Boys; NO se les ocurra dejar que sus hijos pequeños vean esta serie, o es probable que queden traumatizados para los restos por escenas de violencia insensata, mutilaciones, sexo retorcido y toda clase de animaladas tan pedagógicas como una despedida de soltero en el Bada Bing. The Boys es una serie de superhéroes para adultos, pero de verdad. Nada de «superhéroes con rostro humano» o «un tratamiento realista»; esto hace que Logan parezca una adaptación de El mago de Oz.

The Boys es una serie felizmente grotesca en momentos puntuales y bien escogidos, pero, aunque contiene los toques de humor más negro que se hayan visto en tiempos recientes, la mejor manera de resumirla es decir que supone, por fin, el éxito de una fórmula que, al menos en cine y televisión, nunca había terminado de funcionar. Me refiero al intento de convertir a los superhéroes en protagonistas imperfectos, más humanos que los humanos convencionales, para darle una vuelta de ciento ochenta grados al concepto de superhéroe. Ya saben, lo que trataba de conseguir la película Hancock protagonizada por Will Smith, cuyo interesante planteamiento era arruinado bien pronto durante el metraje, o esa aberración titulada Batman v Superman que parecía escrita por un asesino múltiple, o la serie Jessica Jones, de la que, por algún motivo, no conseguí pasar del tercer episodio ni contando con la poderosa presencia de Krysten Ritter (por cierto, ¿me falla la memoria o se supone que Jessica Jones era alcohólica, pero la bebida parecía no tener efecto sobre ella? ¿Cómo demonios se convierte en alcohólica una persona que no se emborracha? En fin).

Volviendo a The Boys, es la adaptación de un cómic que, imagino, habrá llevado incluso más lejos las gamberradas (si alguien lo ha leído, podrá confirmarlo o desmentirlo). Describe unos Estados Unidos fascinados por la existencia de rutilantes superhéroes que, como no tardaremos mucho en descubrir, son en realidad personas bastante lamentables. Estos superhéroes son manejados por una poderosa empresa que vende sus servicios a los gobiernos locales y que camufla bajo abrumadoras campañas de relaciones públicas la naturaleza canallesca y la mierdosa mentalidad de estos individuos supuestamente intachables. La élite de estos superhéroes es un grupo conocido como «los Siete», trasunto satírico de la Liga de la Justicia, que son reverenciados por la población desconocedora de sus más tétricos secretos. Tenemos a Homelander (Superman), tan invulnerable y poderoso que su aureola mesiánica hace que sea comparado por la gente (y, en una secuencia delirante, por él mismo) con Jesucristo. Queen Maeve (Wonder Woman) está quemada por culpa de la maquinaria propagandística que rodea su trabajo. A-Train (Flash) es superficial, vanidoso e infantil, y su ego se alimenta únicamente del hecho de ser el individuo más rápido sobre la faz de la Tierra. The Deep (Aquaman) se queja de representar la «cuota de diversidad» en el supergrupo y tiene serios problemas para mantener su percebe del amor dentro del uniforme de pez. Traslucent («Translúcido») puede volverse invisible y no parece usar su poder para mucho más que para espiar en los baños de mujeres. Y el hilarante Black Noir (Batman) es un no-personaje que nunca dice una palabra y que carece por completo de rasgos de interés; si pretendían dar a entender que la personalidad de Batman en las películas suele ser tan fascinante como la de un mueble de Ikea, han acertado con el mensaje. La única superheroína que, pese a tener poderes, es una persona normal, se llama Starlight y es una de las protagonistas de la serie, una chica que acaba de entrar en los Siete con la ilusión de salvar el mundo y que no tardará en descubrir que se ha metido en un auténtico estercolero.

Este disfuncional elenco de superhéroes parece indicar que The Boys es una comedia, pero en realidad es una sátira que termina dominada por el drama; hay bastante humor en los primeros episodios, pero ese humor va espaciándose conforme avanza el argumento más propio de un thriller corporativo o una historia de venganza. El inicio de la trama es bastante psicodélico: el protagonista de la serie, Hugh, es un tipo normal y bonachón que ve cómo su novia es despedazada ante sus propios ojos por A-Train, la versión descerebrada de Flash, que la atropella en plena calle durante una de sus carreras supersónicas. Ese será el primero de los muchos momentos sangrientos de la serie. Pues bien, Hugh se une a un pequeño grupo de rebeldes («The Boys») que intentan acabar con el dominio de los superhéroes.

La afilada parodia de los primeros dos o tres episodios es probablemente lo mejor de la serie, aunque en el resto de la temporada continuará habiendo momentos chocantes y, sobre todo, el descubrimiento progresivo de que ciertos personajes están mucho más jodidos de la cabeza de lo que pensábamos al principio. En la segunda mitad de la temporada, elementos más convencionales y conocidos parecen apoderarse del argumento, pero, cuando daba la impresión de que la temporada iba a terminar con el piloto automático puesto, los guionistas se descuelgan con un diabólico giro argumental que hace que el espectador se replantee todo lo que ha visto hasta ese momento y que consigue que se mantenga el interés por averiguar qué demonios pasará en la segunda temporada (al menos lo ha conseguido en mi caso).

Para entendernos, y aunque sean dos muy distintas, The Boys comparte ciertos rasgos estructurales con Years and Years. No me entiendan mal, ambas no podrían ser más distintas: The Boys es muchísimo más bruta y se toma mucho menos en serio a sí misma. Pero en Years and Years también sucedía que, aunque el melodrama estaba muy bien hecho, no impedía que se echase a faltar una mayor carga de parodia. Por ejemplo, el personaje de política populista interpretada por la gran Emma Thompson debería haber sido la protagonista de la serie o por lo menos debería haber tenido un spin off para ella sola (¡aún estamos a tiempo!). En The Boys, el drama también es bueno, no es superficial ni gratuito, pero es difícil superar los momentos en que los guionistas se burlan con toda la mala leche del concepto mismo de superhéroe, o las escenas más burras, que evidentemente buscan un efectismo fácil, pero que funcionan de maravilla como interludios psicóticos entre secuencias más convencionales.

En cualquier caso, el drama nunca se desinfla porque, además de estar bien facturado, el nivel medio de las interpretaciones es muy alto, hasta el punto de que se podría elogiar por igual a prácticamente todo el elenco. Destacan dos actores neozelandeses: Karl Urban interpreta al líder del grupo antisuperhéroes, un tipo endurecido que es como Negan de The Walking Dead, pero sin la perenne y contagiosa sonrisita. Y Anthony Starr, fantástico en el papel de Homelander, un Superman que parece una mezcla entre el androide narcisista de Alien: Covenant y el Calígula que interpretó John Hurt en Yo, Claudio. También llama mucho la atención el trabajo de Erin Moriarty como la ingenua Starlight; viendo esto, no entiendo cómo no escogieron a esta chica para hacer de Capitana Marvel, ¡hubiese sido absolutamente perfecta para el papel!

La ejecutiva que maneja los hilos en la empresa de superhéroes, aunque es un personaje que parecía diseñado a propósito para Gillian Anderson, es encarnada muy eficazmente por Elizabeth Sue (sí, compañeros de senectud: ella era la rubia angelical por la que Daniel San intentaba sin éxito agravar su voz de teleñeco en Karate Kid). Incluso los secundarios con unas pocas escenas nos despertarán una sonrisa de aprobación, desde el gran Simon Pegg (que por desgracia aparece poco, aunque es curioso verlo hablar con acento americano), Giancarlo Esposito (al que habrán visto como Gustavo Fring, el gélido traficante chileno de Breaking Bad), John Doman (que interpretó a Bill Rawls, el comisario irresistiblemente hijo de puta de The Wire) y, cómo no, Haley Joel Osment, el de «en ocasiones veo muertos», que sigue siendo bastante buen actor, aunque lo contraten menos debido a su prominente barriga.

En resumen, The Boys empieza como sátira y termina como drama, así que no desarrolla todas las ideas que plantea, ni es todo lo gamberra que al principio parecía querer ser (aunque, cuando se pone gamberra, lo hace con alevosía). Pero saca adelante aquello en lo que otros han fallado y, si la segunda temporada consigue tener aún más mala leche y dejarse llevar por la vocación de energúmenos de varios de sus personajes, podría ser aún mejor que la primera. No va a ser la serie del año, pero intenta ser diferente y por momentos, no siempre, lo consigue. Y, qué demonios, cosas como lo del bebé-arma o los repugnantes juegos sexuales con las partes de pez de este particular Aquaman hacen que el visionado merezca la pena.

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6 comentarios

  1. Manuel GC

    La serie es la caña pero el comic por lo que he leído por ahí es aún más bestia (sobre todo con el sexo). De hecho lo publica una editorial independiente porque inicialmente lo hacía una filial de DC Comics….que la cancelaron cuando se dieron cuenta de la parodia brutal de la Liga de la Justicia que era el comic.

  2. El cómic siendo de ennis es mucho más bestia. Decenas de veces más bestia. De hecho la serie mejora en ese aspecto el comic porque muchas de las gamberradas son hacer el mandril por hacer el mandril. Otras cosas eliminadas son aquellas que en la época del metoo butcher y terror no puede hacer sin que les cierre Amazon el chiringo. Por presupuesto hay otras cosas que no se pueden hacer como lo del avión, que esta pero no funciona igual y habría que irse a presupuesto Michael Bay para hacerle justicia. Alguno de los otros cambios como que el francés sea una persona psicópata pero racional, funcionan, aunque algunos de los mejores momentos eran los delirios entre el francés y la hembra.( En el cómic ahora a mismo dudo si la llegan a poner nombre) y algunos como ML/LM no sé qué background les quieren dar, porque en el cómic era malrollero de la hostia, y aquí de momento puesto por el ayuntamiento.

  3. xonsuns

    lei el comic y confirmo que es mucho mas bestia, con muchas cosas que imposible pongan en una serie. Pero bueno fichas a garth ennis es lo que tienes. En el comic por ejemplo la ventaja que tienen los boys por lo que hay una tregua es que tienen fotos de Homelander haciendo cosas como por ejemplo comerse las entrañas de un bebe vivo, y hay mucho , mucho , mucho mas sexo, muchas veces violento o simplemente vomitivo.

    pero la serie no la esta adaptando mal del todo, a pesar de cosas que se ha sacado de la manga

  4. Sí, el cómico es mucho más bestia. Y lo de Simon Pegg es un precioso guiño, ya que el prota en los cómics era igualito a él, así que aquí le han dado el papel de padre, porque se ha hecho mayor.

  5. Erin Moriarty es angelical, pero a Brie Larson ni tocarla. En cuanto a la serie, totalmente disfrutable, la he gozado mucho.

  6. Diego

    Como ya han dicho aquí la versión cómic es absolutamente una salvajada llena de excesos,muy poco,por no decir nada,recomendables para algunas mentes en periodo de crecimiento.Violencia gore total,humor sadico y sexo en dosis directas y sin anestesiar antes.Todo esto estaba claro que era inadaptable y menos aún en formato televisivo.¿Mi opinión como lector de cómics en general y de este en particular sobre esta adaptación?.Excelente y dejando la dosis adecuada de la parte más cafre e hiperviolenta del cómic.Veremos si la ya esperada segunda temporada sigue o aumenta en calidad y transgresión.Como último apunte diré que el siguiente trabajo de Ennis después del que nos ocupa fue otra continuación de la misma pero,aunque suena imposible,aún más salvaje y bestia.Estais avisados.

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