Al menos una vez en la vida

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Este espacio debería titularse Nada que decir. Y después de recomendar silencio y soledad, apagar la pantalla, la radio y el teléfono.

Apagar, apagarse, cerrar y enmudecer.

Al menos por una vez en la vida.

Dedicarnos esta pausa global, y aprovechar la interrupción que hará posible una pregunta esencial.

Se han oído durante estas semanas opiniones interesantes, declaraciones urgentes, consejos útiles y diatribas ociosas. Pero queda por hacer una pregunta: todo esto ¿qué significa?

¿Qué significa este inconcebible acontecimiento? ¿Qué significado tiene un mundo que se detiene y se confina?  ¿Qué quiere decir eso de morir asfixiado? Centenares de miles de seres humanos que mueren sin poder respirar.

¿Qué representa la contemplación pasiva de una ruina lenta e implacable? ¿Y qué supone para nosotros esta inédita lección de impotencia?

Hay que hacerse la pregunta y dejar que la envuelva el silencio. Hacerse una pregunta y callar. Al menos por una vez en la vida.

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5 comentarios

  1. Antonio Yelo

    Estoy de acuerdo, señor Baltasar. Me hago la pregunta y callo.

  2. manolin

    que profundo, que trascendente, que …..suerte que encima le paguen por esto

  3. Creo entender su piadoso llamado al silencio para tratar de entender lo que nos ha sucedido que, atando cabos y llegando al primer nudo, no tiene explicación.
    Pero quedarnos en silencio sería como aceptar una derrota anticipada. No nacimos para ello. Nacemos sin nuestro consenso y morimos sin acostumbrarnos como dijo una poeta, y quedarnos en silencio no está en nuestros registros porque roería nuestra confianza en el mundo. Todo lo que a usted (y a mí) le causa confusión, ya que se dice de todo (dentro de los cuales me incluyo) lo tomo como un cortejo fúnebre multitudinario para cancelar el sufrimiento que causa uno que, de repente no puede respirar, o de aquellos que estaban en el lugar equivocado en el momento justo. Después de tanta destrucción, de tanta guerra, de tanto muerto tendríamos que hacer como lo afro americanos de Alabama cuando acompañan a sus muertos, con trompetas, clarinetes y en compuestos acordes de jazz esperan de los muertos que de los vivos no se olviden. Mis respetos a usted y trate de entenderme. Gracias

  4. El comentario y video sugerido anterior entraría dentro de la reivindicación del derecho al no silencio de frente a una catástrofe. Lamentablemente, después de verlo, llego a la conclusión de que hay que tener un gran conocimiento de la disciplina científica en cuestión para dar una opinión imparcial. Es una científica con los papeles en regla por lo visto, y si es acusada de promover el no vac tiene todo el derecho de defenderse. Mientras tanto, desde mis tatarabuelos hasta mis hijos todos fueron vacunados, y no encuentro motivo para quejarme. La comunidad científica no está libre de la vanidad. Me basta recordar a Thoma Edison, o los paleontólogos Edward Drinker Cope y su rival, Othniel Charles Marsh y la vergonzosa, (pero, paradojalmente útil por los resultados finales), “guerra de los huesos”. Y habría muchos más.

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