
Si comparásemos a la mafia siciliana con un virus, podríamos decir que el virus original terminó fracasando cuando se inoculó en América en su forma original. La mentalidad italiana y las costumbres criminales de Sicilia resultaban demasiado conflictivas y ruidosas en un país, Estados Unidos, donde todo puede amplificarse hasta lo imaginable y donde resulta mucho más difícil mantener la ley del silencio. Si la mafia estadounidense sobrevivió fue solamente porque el virus original mutó en un organismo más complejo, más adaptado al nuevo entorno. Requeriría todo un libro explicar esta evolución, pero aquí seremos más breves y nos bastaremos con algunos episodios clave que nos muestran por qué los mafiosos italianos descubrieron que no podían seguir comportándose igual al otro lado del Atlántico.
Acto I: En América… la gente habla
12 de abril de 1909. Antigua catedral de St. Patrick de Manhattan. Doscientas mil personas se congregan para despedir a Giuseppe Petrosino, el gran héroe de los inmigrantes italianos de Nueva York, que acaba de morir. Petrosino no es un actor, ni un jugador de béisbol, ni siquiera un boxeador famoso. Es un teniente de policía que ha intentado liberar a miles de trabajadores y pequeños comerciantes del yugo de la Mano Negra, una extorsión importada de Sicilia y ejercida por grupos de criminales en todos los barrios italianos de las principales ciudades estadounidenses.
Pocos se libraban de la Mano Negra. En cuanto un inmigrante italiano lograba salir adelante y ganar algo de dinero, recibía una carta amenazante reclamando una parte, firmada con el dibujo de una calavera, un cuchillo, un revólver humeante o la impresión de una mano embadurnada de tinta negra. Los principales objetivos del chantaje eran los negocios, las tiendas y las pequeñas empresas, pero también muchos obreros y asalariados. De hecho se estima que alrededor de un 90 % de los inmigrantes llegaron a ser extorsionados. Si no accedían a pagar, las consecuencias podían ser terribles: una paliza y unos cuantos huesos rotos, el incendio de su negocio o su hogar, incluso el secuestro y asesinato de ellos o de alguno de sus familiares. Las historias que se contaban en la calle y que ocasionalmente saltaban a la prensa eran escalofriantes: ciudadanos que aparecían asesinados dentro de un barril, o peor aún, tétricos ejemplos de crueldad como el secuestro del hijo pequeño de un comerciante que sería devuelto a su familia dentro de una cesta… descuartizado. Historias que nos dicen cuál era el estado de pánico en el que vivía la mayor parte de inmigrantes italianos a principios del siglo XX. Incluso el famoso tenor italiano Enrico Caruso fue víctima de la Mano Negra: cuando se disponía a actuar en Nueva York, una banda local decidió que el cantante tenía que aportar su cuota como todo el mundo. Caruso recibió la correspondiente carta amenazante y, asustado, accedió a pagar. ¡Un tremendo error! Solamente consiguió que empezasen a llegar más cartas pidiendo cantidades todavía mayores de dinero. Finalmente se decidió a acudir a la policía, pero tuvo que llevar escolta a raíz de aquello hasta prácticamente el fin de sus días.
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Magnífico artículo
Fantástico!
Buen y necesario artículo divulgativo. Para librarse de esta “pandemia viral” primero es necesario conocerla, y ¿qué mejor que la literatura para ello, la madre de todas las ciencias? Pero me permita transmitirle algunas críticas. No hay una sola “mentalidad italiana”. Lamentablemente es más conocido el tópico aquel de la pizza, los spaghetti, la tarantela, la pandereta y los films del grande Gassman -expansivo, charlatán, hiperactivo y cínico-, como tampoco hay una sola mentalidad siciliana, porque entonces no se entendería el sacrificio de dos grandes sículos: Falcone y Borselino, dos abogados que la mafia hizo saltar por los aires. Con respecto a ese noble policía americano sospecho que habrá sido un hijo de la primera generación de inmigrantes, y que ni siquiera lo era de padres sicilianos, un primer ciudadano ya imbuido de la cultura americana. De otra manera no se explica el error que cometió: ir a meterse en la boca del lobo sin la debida protección. Del resto estoy de acuerdo con su análisis: la mafia americana cambió su estrategia para no extinguirse, decisión que no tomó la siciliana, especialmente los corleoneses, todo lo contrario. A partir de los sesenta presentó su aspecto más animalesco para imponer una única banda: rivales, inocentes en el lugar equivocado, militares, policías, jueces, sacerdotes, periodistas, políticos, familiares de sus adversarios que nada tenían que ver, acribillados, descuartizados. El hijo apenas adolescente de un rival disuelto en el ácido. En el film El traidor se puede ver un “genuino uomo d’onore” que en otras ocasiones jamás habría delatado a nadie, ni siquiera a un rival: de frente al juez no reniega su condición, pero exclama que hijos y mujeres no se tocan. Le habían estrangulados sus dos hijos sin motivos. La ferocidad innecesaria despabila a “justos y pecadores”. Por ciertos datos actuales es evidente que también aquí la mafia aprendió la lección, ya que han logrado “emigrar” a las regiones más ricas del norte. Lucky Luciano merecería un estudio sucesivo. Si mal no recuerdo, creo que EEUU, en la II guerra, necesitó de sus «consejos» antes de invadir Italia a través de Sicilia. Gracias por la lectura.
Aqui donde los, estos spaguetinis, acabaron asesinando a Kennedy. La historia real de que le mataron porque se oponía a Vietnam y no era belicista es tan falsa como la autoría oficial del 11-s . Cualquiera que haya visto «El Padrino 2» con atención, ahi Coppola explica lo que paso. La mafia apostó una millonada en hoteles casino, clubs etc en Cuba, y Kennedy los dejó tirados en Bahia de Cochinos negando el apoyo aereo prometido. El padre de Kennedy consiguio el dinero para la campaña electoral del padrino de Chicago, Sam Giancanay al final los dejó tirados y le mataron. La version oficial de un solo tirador que se explica en la comision Warren quedo hecha trizas cuando 10 años despues salio a la luz la pelicula de Zapruder, que compro la revista Rolling Stone por 100.000$ de la epoca y la metio en un cajon durante 10 años para ocultar la verdad, que no era otra que habia mas de un tirador como se ve en la pelicula y no era obra de Lee Harvey Oswald, al que asesinaron en la misma comisaria para que no pudiese cantar. Lo mato por cierto un tipo que tenia diagnosticado cancer de pulmony le prometieron cuidar de su familia si hacia el trabajo. Llevan decadas los periodicos negandose a contar la historia tal cual porque es feo reconocer que la mafia amañó las elecciones para Kennedy. Por cierto en el informe del 11-s No se nombra en ningun momento el 3er rascacielos que cayo 5 horas despues sin ningun impacto de avion. Saquen conclusiones. Por cierto busquen mi nombre en google.
En buena parte del ámbito rural no podía faltar la figura del cacique del pueblo.
Alguien que ejercía el poder sin escrúpulos y al que todos temían, fruto del desgobierno y de la desprotección en dichas zonas.
El poder. Esa facultad de realizar determinadas cosas porque no hay nada que lo impida. Ese anhelo del ser humano, esa búsqueda y esa carrera sin cuartel para llegar a él. Esa sensación adictiva que le resulta difícil de describir y le lleva a cometer los peores actos para conseguirlo.
Antes creía que se buscaba para tener dinero, éxito y vivir por todo lo alto.
Pero cuando vi como había transcurrido buena parte de la vida de Bernardo Provenzano escondido en la soledad de una granja, con una austeridad equivalente a la de un pastor, se me vinieron abajo muchos esquemas y comprobé la mella que dicho fenómeno puede hacer en el alma de una persona (era mejor que el sexo, decía).
Supongo que será lo más próximo a sentirse un dios, en el sentido de saber que cada una de las decisiones que tomamos, tendrán un efecto sobre el resto de «los mortales». Supongo también que resultará embriagador.
Hay quien dice que nos cambia, otros dicen que todo lo contrario, que muestra lo que realmente somos (si quiere saber quién es Juanito, dale un carguillo).
Ha sido necesario hasta ahora por estar íntimamente ligado a la organización, la cual es necesaria para no caer en el caos, especialmente en las complejas sociedades actuales.
Para que no se convierta en nuestro peor enemigo, este debe tener límites y para eso está la separación de poderes, entre otras medidas, propias del Estado de Derecho.
Es lo mejor que hemos inventado hasta ahora y la mayor prueba de ello es que en los países donde se aplica de verdad, resulta mucho más difícil que proliferen mafias y demás lacras propias de nuestro lado más oscuro.
A veces me viene la vena idealista y sueño con un futuro donde el ser humano es capaz de vivir y convivir sin organización y sin poder. Se llama anarquía y jamás se podrá dar hasta que evolucionemos a un estadio nuevo.