¿A cuál de estos asesinos en serie podrías haber tenido como vecino?

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Piromanía, enuresis y crueldad hacia los animales. Estos tres rasgos son los que, según McDonald, encienden las alertas sobre un posible sociópata y los que comparten muchos de los asesinos en serie más famosos. Hay muchas formas de hacerse conocido, pero pasar a los anales de la historia como uno de los seres más crueles y sanguinarios es, de todas ellas, la más cuestionable. Aun así es innegable que despierta curiosidad y una extraña atracción el conocer qué lleva a estos seres a cometer los abominables actos que cometieron. Y a saber cómo lo hicieron, porque, queramos negarlo o no, somos seres morbosos que se sienten atraídos por lo desconocido y lo macabro. A la vista están las cifras de audiencia de toda serie o película cuya trama se basa en estos criminales. 

En cualquier caso, asesinos hay muchos: altos, bajos, atractivos, casposos, siniestros, con aspecto amigable… y a toro pasado todos aseguramos que jamás tendríamos en nuestro entorno a alguien capaz de hacer algo así, que nosotros, seres superiores, lo notaríamos, lo sabríamos y nos alejaríamos. Desde luego es que qué tonta la gente que ha tenido que pasar por el trance de darse cuenta de que su persona de confianza es en realidad un mal llamado «monstruo». Pero oiga, por si algún día le falla a usted su prodigioso olfato y se entera de que el del tercero tenía manías poco recomendables, mejor que tenga cara de simpático, que no haga fiestas y que tenga insonorizada la habitación de descuartizar y torturar. Si usted sugiere que hay algún otro psicópata que hubiese podido tener como vecino, aunque sea durante un tiempo, no dude en añadirlo en comentarios.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Ted Bundy

asesinos en serie

Un jovencito atractivo obsesionado con asesinar mujeres, todo un clásico. Su seña de identidad es su enorme capacidad de embaucar a sus víctimas e incluso ganarse fans dentro de la cárcel por su carisma. Poco importaba que hubiese matado a más de treinta mujeres y que haya pasado a la historia cinematográfica de Netflix como Extremadamente cruel, malvado y perverso. El típico que seguro, seguro, siempre saludaba y te ayudaba con las bolsas. Eso sí, como vecino iba a ser un poco fugaz porque acostumbraba a quedarse poco en cada ciudad, por eso de burlar a la justicia, detallitos.


Richard Ramirez

asesinos en serie

Otro pobre diablo cuya historia ha servido para alimentar el catálogo de Netflix con una miniserie recién estrenada. El Acosador Nocturno se dedicó en tan solo un año a acabar con la vida de catorce personas de maneras dispares y sin ningún tipo de modus operandi. Este no tiene un aspecto tan afable como Bundy, pero seguro que no era un vecino muy ruidoso, adorar a Satán no requiere de mucho jaleo si uno se lo propone.


John Wayne Gacy

asesinos en serie

El payaso  asesino que sirvió de inspiración a Pennywise. Poco recomendable si tienes niños pequeños y te piden contratar a Pogo el payaso para su cumpleaños, puede acabar mal. Además enterró a la mayoría de sus treinta tres víctimas en casa, los problemas de olores no estaban descartados. Pero oye, cara de graciosete tenía, probablemente también saludara siempre.


Jeffrey Dahmer

asesinos en serie

El Carnicero de Milwaukee, otro encantador jovenzuelo si no fuese por su afición a trepanar los cráneos de sus víctimas e introducir en los orificios ácidos para conseguir zombis dóciles a sus deseos y exigencias. El canibalismo y la necrofilia fueron otras señas de identidad de este psicópata que, además, también acostumbraba a guardar sus macabros trofeos en casa. Mínimo vivía en un chalet o en un bloque lleno de ancianos tenientes porque si no, no se explica. Discreto no era. 


Edmund Kemper

asesinos en serie

El Asesino de las Colegialas, y no solo de colegialas, porque este señor asesinó a sus abuelos y a su madre, entre otras víctimas. No muy sociable y bastante dado a la torturar y matar animales antes de dar el paso con las personas. Ojito con el perro, que luego todo son disgustos. 


Gary Ridgway

asesinos en serie

Un hombre bajito, de aspecto tranquilo, de misa los domingos y si le pones una camisa y unos mocasines parece un agradable vecino de barrio bien, pero como siempre las apariencias engañan. También diré que el hecho de que con catorce años apuñalase a un niño porque «quería saber lo que se sentía al matar a una persona» podía haber hecho que alguien se oliese la tostada, pero parece ser que a todos les pareció cosa de críos. Gary Ridway es uno de los asesinos con más crímenes a sus espaldas, todos ellos a mujeres provocados por un odio incontrolable hacia las mismas, es especial a las prostitutas. 


David Berkowitz

asesinos en serie

El Hijo de Sam y el más clásico de todos, mataba a sus víctimas con un revolver, sin complicaciones. Lo original es que sus crímenes se los ordenaba un perro endemoniado, lo de tirar balones fuera se ve que le gustaba. A ver si le iba a culpar a usted de robarle el felpudo si en una de sus entradas y salidas lo manchaba de sangre y se tenía que deshacer de él. 


Ian Brady y Myra Hindley

asesinos en serie

Una encantadora pareja de jóvenes. Él viola y asesina, ella atrae a las víctimas y ayuda a ocultar sus cadáveres. Perfectos para un barrio británico que solo quiere en sus calles familias estructuradas y que, de puertas para afuera, sean de anuncio de lavavajillas. 


Dennis Rader

asesinos en serie

El asesino BTK (Bind, Torture, Kill: atar, torturar, matar). El nombre no deja lugar a demasiadas dudas. Tiene cara del típico vecino que llama a la policía si un día te da por cantarte los éxitos de Queen a las dos de la mañana, cosa que no descartaría porque al hombre le iba el riesgo. Él mismo se dedicó a enviar pistas sobre su identidad a la policía cuando les vio atascados con la investigación. Quería casito, vaya. 


Andrei Chikatilo

asesinos en serie

El Carnicero de Rostov. Asesino, caníbal, sádico a más no poder, solo se excitaba si había sufrimiento y mucha sangre de por medio. Por lo demás era un tipo callado, educado y afable pero llegó a acumular, que se sepa, a cincuenta y tres víctimas a las que torturó y arrancó los ojos como seña de identidad. ¿He dicho ya que era educado? Y superamable de verdad, eso decía la gente a la que no mató. ¿No es suficiente para alquilarle aunque sea un séptimo interior sin ascensor?


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8 Comentarios

  1. Maldita la gracia que tiene el artículo en cuestión. Todos estos monstruos causaron infinito dolor y terribles sufrimientos a cientos de personas y familias. Muchos eran niños. No comprendo cómo puede nadie tomarse a cuchufleta sus espantosas andanzas.

    • Bueno, Fernando,a esto se le puede llamar “afinidad con los sujetos”. Habría que echarle un ojo a la autora de este reportaje. No me gusta ninguno como vecino, preferiría a “Dexter”, en el caso de que hubiera existido de verdad y no como un ente de ficción.

    • Me dio exactamente la misma impresión al leer el artículo. Utilizar el humor y la coña con personajes reales como si fuera una lista de persones de ficción no me parece que tenga nada de buen gusto ni siquiera gracia.

      Hay que tener un poco de empatía a veces.

  2. Un clásico, el humor y la moralina. Si te ríes con los psicópatas, no respetas a sus víctimas. Si matas a un perro y te lo comes, eres un inmoral sin corazón.

    Dexter elevado al cuadrado.
    Una investigación filosófica, de Philip Kerr, gran novela negra que, por avatares de la vida, he llegado a comprar tres veces.

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