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Esoterismo y tecnología

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Durante el último año, he recibido cientos de consultas acerca de la posibilidad de que la tecnología más difundida recientemente ayude a la temprana detección de zombis. Me refiero de manera concreta a esos pequeños artilugios con forma de pistolas de agua que se utilizan para tomar la temperatura de los alimentos y que se han multiplicado en época de pandemia para indagar el estado de calor corporal. También me preguntaron por los escáneres de temperatura, ¿son estos efectivos para distinguir a un no muerto de una persona con vida?

Esas preguntas me impulsaron a actualizar aquella celebrada ponencia con la que me presenté en el V Congreso Espiritista Colombiano que se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá en 1994, Allí diserté acerca de la vinculación entre el conocimiento científico y el más allá.

En los últimos veinte años, la revolución tecnológica que vino de la mano del desarrollo de los teléfonos celulares, permitió al gran público acceder a aplicaciones que no desvirtuaron en nada mis conclusiones de antaño, pero de algún modo articularon de manera distinta las relaciones antagónicas entre hombres de ciencia y espiritualistas.

Decíamos entonces, y todavía sostenemos, que existe una rivalidad manifiesta entre quienes procuran el aprovechamiento práctico del conocimiento y quienes confían en «lo desconocido». En algunas oportunidades la tecnología ayuda a desenmascarar falsos espiritistas y en otras colabora con ellos para crear el ambiente adecuado a sus timos. Pero también la tecnología ha demostrado la veracidad de fenómenos relacionados con el más allá. Veamos.

Presencias, apariciones o fantasmas

La utilización de cámaras de visión en la oscuridad, sensores de movimiento y detectores de calor, ha dado excelentes resultados para percibir presencias en lugares cerrados. Lo que antiguamente se denominaba en forma vulgar «fantasmas», han dejado su impronta en los registros de muchas de esas máquinas.

En el condado de Kent, en el Reino Unido, una cámara de vigilancia captó a una presencia que sobrevolaba el living room de la casa de Stephen Lee, una noche de 2017. Lee había instalado esa cámara porque intuía que el inmueble en el que vivía, donde anteriormente había funcionado un hospital, albergaba «ocupantes» que se hacían notar por las noches.

Es fácil encontrar hoy día en la Internet aplicaciones que sirven para captar imágenes y sonidos de presencias inmateriales mediante el teléfono celular.

El cruce entre tecnología y espiritismo no es para nada novedoso. Por lo general, los avances científicos han servido para desenmascarar todo tipo de farsantes y timadores que se dedicaban a vender sus servicios como médiums, conectando el mundo de los vivos con el de los difuntos.

Erik Weisz, más conocido por su nombre artístico Harry Houdini, además de ser un destacado ilusionista y escapista, capaz de evadirse de cualquier celda, jaula o baúl desatándose las ligaduras para conseguir la libertad, deshaciéndose de sus esposas (me refiero a las manillas unidas entre sí con las que se aprisionan las muñecas de alguien), dedicó la última parte de su vida a descubrir a los falsos médiums. Para ello simplemente encendía una linterna de mano o las luces de la habitación en medio de las sesiones de espiritismo. Así ponía en evidencia sistemas de poleas con los que se hacían “levitar” objetos, sogas que desplazaban cuadros, y todo tipo de mecanismo destinado a aparentar fenómenos sobrenaturales.

El gran Houdini no toleraba el engaño y luchaba contra esas prácticas con los medios a su alcance. Seguramente se habría sorprendido con las constataciones que pueden realizarse hoy en día.

Fantasmas: derechos y obligaciones

En la actualidad, con la posibilidad de ver las imágenes de las presencias y el reciente desarrollo de los sistemas de reconocimiento facial, se abre una vía clara para la identificación del espíritu presente. Esto puede generar un cambio profundo con consecuencias impensadas.

Es que el «fantasma» –inexistente o imaginado por definición- se convierte, mediante el artilugio tecnológico, en presencia, es decir, en una cosa de naturaleza espiritual pero de existencia visible.

Va de suyo que la imagen produce efectos y genera obligaciones en el ordenamiento legal. Y supone consecuencias.

Es conocida la afición de las presencias incorpóreas a romper algunos objetos (por lo general jarrones y vajilla), a arrastrar otros (cadenas y metales), produciendo sonidos agudos y desagradables, a los que suelen agregar gritos o aullidos. Estas dos acciones, que la mayoría de las veces se llevan a cabo en altas horas de la noche, son penadas en el ordenamiento legal. La primera está prevista como delito de daños en el artículo 183 del Código Penal de la Nación Argentina. Por su parte, los ruidos molestos están contemplados en el art. 1973 del Código Civil y Comercial de la Nación.

Aquellas presencias identificables cuando insistan en la posesión de inmuebles ajenos, por su parte, podrán ser intimadas a los desalojos, y de no haber interés en el lanzamiento, seguramente el Fisco Nacional o Provincial iniciará los trámites para el cobro de tasas municipales, de alumbrado barrido y limpieza y el impuesto a los Bienes Personales.

En una visión fiscalista, la sola invocación del carácter de “fantasma” no es óbice para el pago del impuesto, toda vez que los únicos fantasmas que intentan eximirse de cualquier tipo de pago son las sociedades fantasmas, no así los fantasmas verdaderos.

Desde el punto de vista procesal, no habría problema para la notificación de las presencias, toda vez que, por lo general, son más bien de carácter sedentario, noctámbulas, pero poco afectas a salir, permanecen en el domicilio.

La comparecencia a la sede del Juzgado, que poco tiempo atrás hubiera resultado problemática, hoy resulta facilitada por los sistemas de asistencia a distancia, vía aplicaciones varias. El pago de honorarios y demás costas judiciales, resultará, eso sí, una tarea difícil de llevar adelante, pero tal vez no sea más difícil que cobrarle a otros judiciables.

Tal como dice Michel Foucault en su célebre Vigilar y Castigar en el capítulo El castigo generalizado cuando critica los suplicios y el encierro como remedio a toda acción criminal, «El castigo no tiene que emplear el cuerpo, sino la representación,… », «Elisión del cuerpo como sujeto de la pena, pero no forzosamente como elemento en un espectáculo».

Es decir que es posible y hasta recomendable sustraer el cuerpo, que es lo que hacen las presencias incorpóreas por definición, de las penas que pudieran recaer sobre ellas a partir de las conductas disvaliosas en que incurren.

¿Y qué hay de los derechos de las presencias? ¿Podrán reclamar derechos posesorios? ¿Tienen derecho a la intimidad? ¿Y al descanso eterno? ¿Pueden reclamar resarcimientos?

Entendemos que una vez demostrada su existencia visible, la falta de materialidad de su cuerpo no es obstáculo para el justo reclamo de sus derechos. Pueden, así, entablar usucapiones, tienen derecho a no ser molestadas, a que su imagen no aparezca en la prensa sin su consentimiento, y solo en los países en donde está permitida la eutanasia, pueden pedir que mediante algún tipo de exorcismo, o ritual adecuado, se los confine al mundo de los muertos para siempre, en busca de su descanso definitivo.

El principio “Prior in tempore, potior in iure” que se traduce del latín como «Primero en el tiempo, mejor en el derecho», sería de plena aplicación en los reclamos de las presencias, siempre que puedan identificarse como anteriores a quienes detentan los derechos actuales. En el supuesto de los reclamos indigenistas por tierras ancestrales, con el mismo criterio, las presencias anteriores a esos pueblos podrán invocar su interés legítimo en permanecer en esas tierras, chozas, tipis u otros inmuebles.

Impresoras 3 D y vudú

Los avances tecnológicos no se limitan al mundo de lo incorpóreo, sino que pueden mejorar otras prácticas espiritistas.

Entre los inconvenientes más difundidos para la práctica del vudú se encuentra la confección de los muñecos que representan a las víctimas de esta práctica.

Los sacerdotes encargados del ritual no han sido, por lo general, grandes escultores. Es por eso que los muñecos han devenido en réplicas bastante rudimentarias, lo que muchas veces ha desviado el resultado de la práctica convirtiendo en víctimas a personas lejanas al objetivo que quien realizó el encargo tenía en mira.

La indefinición en las características del muñeco, encontraron también, desde siempre, otra complicación relativa al color de la piel de las víctimas, al no poder definir en forma correcta los distintos tonos de marrón.

El sistema de impresión en tres dimensiones y a color viene a solucionar ese problema. No solamente consigue identificar a la víctima con el sistema de reconocimiento de rostro y la impresión perfecta, sino que además define con total precisión las distintas partes del cuerpo, permitiendo al sacerdote introducir la aguja en el lugar deseado para causar más molestia y dolor.

Con los muñecos que se utilizaban anteriormente, más de un ataque vudú fue recibido como un tratamiento de acupuntura toda vez que el pinchazo fue ejecutado lejos del centro neurálgico de producción de dolor.

Magos, hechiceros y sacerdotes haitianos se ilusionan con las nuevas posibilidades que esta moderna tecnología pone en sus manos. Consideran que con una módica inversión en electricidad y equipamiento podrán brindar, ahora sí, un servicio de excelencia.

Termómetros y zombis

En cuanto a las preguntas del inicio, acerca de la factibilidad de distinguir a los zombis mediante los disparos con los termómetros de mano o los escáneres de temperatura, debemos, en primer lugar, decir que la medición de aquellos no es demasiado confiable, en segundo lugar, quien desee averiguar la temperatura de un cuerpo sospechoso de deambular sin vida por allí, debe acercarse a él asumiendo un riesgo desaconsejable.

Para el caso de los escáneres, cuyos análisis ofrecen resultados más rigurosos, diremos que cuesta imaginar la manera en que podamos hacer pasar a un zombi, o a varios, por debajo de ese equipo para evaluar su temperatura, sobre todo en el caso de una verdadera invasión, que es lo que lamentablemente venimos vaticinando sin mucha acogida.

Es de esperar, sin embargo, que nuevas evoluciones tecnológicas, algunas que ya están en desarrollo, permitan una distinción precisa entre infectados del virus zombi y sanos.

Para ello, las tomografías a distancia mediante los teléfonos celulares, los mini monitores Holter para controlar la circulación sanguínea (los zombis carecen de circulación sanguínea como todo el mundo sabe) y aplicaciones que copian al oftalmoscopio y que permiten hacer el estudio de fondo de ojo a una distancia segura, podrían ser útiles.

Otra vez, apostaremos a que sea la tecnología la que gane la carrera y nos salve de la peor amenaza.

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2 Comentarios

  1. Esperanzador artículo, sin duda el progreso tecnológico hará mucho más fáciles nuestras vidas y las no-vidas de quienes ya han cruzado al otro lado; bien gestionado y con legislaciones adecuadas será mucho más fácil la convivencia y aún la concordia entre ambos tipos de entidades. Y también son muy buena noticia los adelantos en cuanto a controlar invasiones zombies, una terrible amenaza provocada por las cacunas transgénicas que han ino-culado a gran parte de nuestra aborregada población, algo que a los que investigamos estos asuntos nos preocupa sobremanera, aunque no cosechemos otra cosa que risas cada vez que advertimos a nuestros vecinos y familiares de la necesidad de tomar más medidas de precaución.. después vendrán a pedir sitio en nuestros búnkeres y se quejarán de que los dejemos fuera. Que les den.

  2. Feliz día de los inocentes. Je, je, je

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