
El proceso es el siguiente. Disney publica un tráiler de La sirenita. En las redes emerge una discusión sobre el color de piel de la actriz protagonista. Los internautas se insultan y se llaman cosas unos a otros: usted es un woke, usted es un racista. Es una discusión en la que nadie va a cambiar de opinión, porque no importa el sentido común sino humillar lo más posible al «adversario».
Entretanto, Disney se frota las manos. Tiene exactamente lo que buscaba: una polémica preventiva que, antes del estreno, sirve para distraer la atención de aquello sobre lo que Disney no quiere que se hable, esto es, los posibles defectos artísticos de la película. Disney sabe que al público objetivo de La sirenita, las niñas pequeñas, le importa bien poco la herencia genética de la protagonista. Pero hay otro público, el adulto, que podría ver la película o podría decidir no verla dependiendo de si tiene buenas o malas críticas. Y una polémica sobre la raza es una manera de blindar a la película frente a las malas críticas. Y no, en Disney no hay un oscuro círculo de sacerdotes woke vestidos con túnicas arcoíris que intentan imponer el Gran Reemplazo de la raza blanca. Las cosas no funcionan así. No importa qué ideología o «agenda» política crea usted que defiende Disney: como empresa, no la tiene. La única ideología de Disney, como la de cualquier otro gran estudio, es el dinero.
Y es lógico. Una película es una cosa muy cara de producir. La inversión es grande, así que el riesgo también. Si el público decide no ver la película, habrá señores con corbata que perderán mucho dinero, y accionistas disgustados, y sobre todo unos ejecutivos a los que se señalará por no haber hecho bien su trabajo. Los inversores, como individuos, tendrán sus ideas políticas sin duda, pero no están pensando hacer triunfar una Malvada Conspiración de sirenitas Negras. Lo que quieren es recoger beneficios. Lo demás les da igual.
Esta nueva versión de la La sirenita no es un atentado woke contra los guardianes de la tradición cuentista. Tampoco está pensada para atraer o satisfacer al público afroamericano (vamos a hablar de razas en estos términos habituales, pero a mi pesar, porque habría mucho que discutir sobre lo que significa el propio concepto de raza). Es verdad que a los estudios les importa la demografía, pero en los Estados Unidos, que son el principal mercado diana de Disney, la población negra no llega al 13 % del total. Si elegir la raza de la protagonista dependiese estrictamente de la demografía estadounidense, lo lógico hubiese sido elegir una actriz blanca como se hacía tradicionalmente, porque los blancos son el 70 % de la población. Incluso una sirenita de origen hispanoparlante (20 % y creciendo) hubiese tenido más sentido numéricamente hablando. Y recordemos, porque los estadounidenses no suelen pensar en esto, que la mayoría de la población negra del mundo está en África. Pero África es el continente que menos recauda en taquilla, hasta el punto en que a los grandes estudios estadounidenses les importa básicamente cero el público negro africano. A Hollywood le importan mucho más China, India, Europa, Japón o Australia, solo que en algunos de estos países y regiones no se espera que algo como La sirenita triunfe por todo lo alto.
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Si es necesario generar una polémica artificial para conseguir que un producto de entretenimiento sea rentable, es que ese producto es por lo menos mediocre.
No me parece que Disney haya buscado esa polémica desde el inicio del proyecto, desde el mismo casting. Es una polémica que le ha estallado en las narices y que no han querido ni controlado.
Felicidades al autor del artículo. Es un artículo que expone claramente cuál es el único color que importa a las empresas y sus negocios. El color verde de los billetes, no hay más.
Impecable.
¡Por fin alguien que lo explica con peras y manzanas para que los tontolabas de Twitter (de un lado y de otro) se enteren!
Igual estoy equivocado, pero aunque la técnica de la promoción por polémica racial tonta la inventara George Lucas, creo recordar que se aplicó por primera vez con bastante buen éxito con Las Cazafantasmas. Y la verdad que me gustó aquella película. Pero toda su promoción consistió en repetir a bombo y platillo que si la cinta no te gustaba – o no te interesaba – es que eras un machista opresor o no sé qué. Les salió bastante bien. Al menos bastante bien para que desde entonces todo el rato asistamos al mismo espectáculo lamentable.
Me convencería más el despliegue de cinismo que expresa este artículo hacia las intenciones de Disney si se ofrecieran pruebas más concretas (algún artículo de alguien cercano a Hollywood, declaraciones de algún insider, qué se yo) de que la multinacional realmente dio el papel a una actriz negra con el objetivo deliberado de causar una polémica. De lo contrario no es más que una conjetura (muy razonable y bien argumentada, eso sí) basada en la noción populista abstracta de que «las grandes multinacionales son malas» y en la del «piensa mal y acertarás».
En mi opinión al margen de las intenciones de Disney otra reflexión interesante es por qué le molesta a tanta gente este casting. Por qué poner actores y actrices blancas es «no polémico», o «neutro» y escogerlas de raza negra es «provocador», incluso en este caso que el personaje en cuestión es una criatura mitológica donde la cuestión del rigor histórico no tiene ningún sentido.
Creo que no se trata de decir «las multinacionales son malas». Querer hacer beneficio no es ni malo ni bueno, es neutro, es lo normal. Creo que es obvio, aunque sea una «conjetura», que este tipo de cosas son estrategias que se llevan a cabo a propósito. Y más en el caso de Disney, una empresa con una cantidad ingente de recursos que vive de controlar las emociones del espectador a través de una sucesión de fotogramas acompañados de sonido que se proyectan en una pantalla.
Cualquier organización exitosa o que pretenda serlo debe ser capaz de entender la psicología de las masas, y poder estar un paso más adelante que estas (lo cual no es muy dificil, pues las masas son como ganado, «carne de vacuna»). El individuo de a pie no es consciente de la manipulación de la que es objeto, y toda creencia, ideología, y elemento con el que se identifica un individuo (desde el equipo de fútbol hasta el tipo de música que uno escucha) es parte de ese mismo juego.
Fallo de casting Disney pues. El hijo de Will Smith, a efectos de lo que se buscaba, era mucho más completo.
El cinismo y la conspiranoia ligera puede hacernos parecer más listos, pero en realidad no nos hace más listos; y este texto que al final no deja de ser una elaborado rodeo para acabar en el mismo «la inclusión es por la malvada agenda woke» de los reaccionarios es un buen ejemplo
Que buen artículo me alegra que no sea el primero que he leído en estos últimos días respecto al tema, igual creo que estos genios se fijaron mucho en las tácticas políticas de ahí que esto no permita ver la gran cortina de humo que utilizan….
Un artículo excelente y creo que necesario.
Quien piense que Disney (DISNEY!!) hace uso de la inclusión para solucionar el problema racial que se lo haga mirar seriamente, porque es muy probable que tenga un problema de inocencia extrema.
Hemos superado la estrategia de marketing de «Se el primero en encender la mecha» para pasar directamente al «boom».
A mi lo que me hace gracia es ver gente que denuncia el capitalismo haciéndose racista. «La lucha contra la explotación de estos saca cuartos hace que no quiera ver a un ser de ficción como una sirena o un elfo de color negro».Todo muy lógico.
Excelente artículo en mi opinión. Uno más. Enhorabuena Sr. Gorgor.
Ojala estás sucias tácticas solo se usarán para confundirnos de sala de cine.
Disculpe, Sr. de Gorgot.
Este artículo es parte del problema.
Buen artículo, como siempre Emilio. Pero creo, como algún otro compañero comenta, que asegurar que la decisión de hacer una Sirenita negra se debe a la intención de polemizar (o blindarse a malas críticas) solo puede ser una suposición (aunque seguro que algo, o mucho, de eso hay).
Está claro que en Disney no dan puntada sin hilo, y que la decisión no ha sido «inocente», pero yo apunto otra teoría (sin fundamento, claro): simplemente porque después de tropecientas adaptaciones en acción real de sus clásicos animados, protagonizadas por blancos, ya tocaba una prota negra, para la cuota del 13%.
U otra: Para darle un rasgo diferente a esta versión, ya que la mayoría de las otras adaptaciones eran casi calcadas a las originales.
Pero sí, en lo que estoy de acuerdo es que el único color que le importa a los mandamases de Disney es el verde de sus billetes. Hacen lo que piensan que les va a generar más dinero.
Lo que está claro es que Disney, perdida la creatividad, está «remakeando», «reelaborando» todo el catálogo de su época digamos clásica, para que tengan un aspecto más políticamente correcto. No hay más que ver la de «Pinocchio» con Tom Hanks. Está claro que es por dinero.
No creo que lo hagan para que tengan un aspecto más políticamente correcto, si no por actualizar y sacar más rendimiento de sus clásicos animados. En la creencia (da miedo pensar si con razón) de que al público actual le da pereza ver sus clásicos (e, independientemente de eso, para seguir estrujando a la gallina). Claro, y ya de paso, las adaptaciones las hacen teniendo en cuenta los gustos y convenciones actuales. Pero no son ahora más políticamente correctos que antes, solo que antes lo políticamente correcto (que también ha existido, como siempre) tenía otros matices (protas blanquitos, mujeres esperando a su príncipe…).
Sí, si estoy de acuerdo con que es para actualizar también. Pero ya me dirás qué valor tienen las mismas historias con otro fondo, contexto o lo que sea. Si ya la de «La Bella y la Bestia» con Emma Watson era regulera, y la otra peli es del no tan lejano 1991…
Disney acusa falta enorme de creatividad y capacidad de aportar mitos nuevos, o fijarse en otras obras de la literatura.
La reunión de producción tampoco es tan difícil de imaginar:
-Hay ideas nuevas?
-No.
– Vale. De qué clásico nos toca el refrito?
-De La Sirenita.
-Y a la gente le apetecerá verla?
-Vamos a poner una pronta negra y de momento ya tenemos la campañ de publicidad gratis.
-Adelante con los faroles.
-Como idea para los refritos 4.0 una Blancanieves transexual y un Aladdin discapacitado de las tres piernas y judío.
-Hecho. Recuérdame que te suba el sueldo.
Con la peli de Buzz Lightyear hicieron exactamente lo mismo… La historia no daba de sí, ni con mascota felina de por medio. Los screeners no debieron funcionar como esperaban, y para acabar de promocionar la película tuvieron que meter lo de la relación homosexual de una de sus protagonistas, la cual se conoció mucho antes del estreno para que se hablara precisamente de ello, y no de las críticas más bien tibias a la película en sí. Supongo que la idea fue de algún orco con corbata, a las órdenes del sáruman directivo de turno, porque son El Mal, y nada más.
Gracias por el artículo, bien escrito y razonado como era de esperar de su autor. Sin embargo no estoy de acuerdo con la tesis principal, a saber, que la polémica se genera para blindarse frente a las malas críticas. Creo más bien que el objetivo es que haya polémica porque, al contrario de lo que afirma el autor, lo peor que le puede pasar a una película no es recibir malas críticas, sino pasar desapercibida, pues un primer fin de semana modesto en taquilla no lo levanta ni dios. Es el mismo sentido que se aplica en cada película —buena o mala— que tiene un trasfondo de crítica a la Iglesia Católica: es tan fácil predecir, o lo era hace años, que el Vaticano va a entrar al trapo de la polémica recomendando a los fieles que no acudan a la película que casi causa ternura. Lo malo es que eso es exactamente lo que los distribuidores de la película quieren, que alguien diga «no veas esta película», pues desde tiempo inmemorial uno de los mayores alicientes para hacer algo es saltarse una prohibición.
La cuestión es que funciona; hasta hoy mismo yo no había tenido noticia de la existencia de esta película, pero ahora ya sé que existe una nueva versión de la sirenita protagonizada por una actriz negra.
¿Que los niños no se van a dar cuenta del color de piel? … mmm lo dudo, los niños si que van a notar que la sirenita es negra y amenos que sean negros, no se les va a ser bonita ni se van a identificar con ella, ya hay un video de una niña reclamando que no se parece a su muñeca… disney olvida que hay todavia mucho merchandising de su sirenita clasica, y los niños no van a hacer el match con la nueva, es como cuando ves dragon ball Z y vas a ver la pelicula y nada que ver, era mejor crear un producto nuevo y no cambiarle de color a uno ya posicionado en el mercado
Puede que sea cierto. Los live action de Disney en general están saliendo bastante flojos (como me dijo alguien, cuando los ves te das cuenta de lo buenas que son las versiones animadas), así que entiendo la estrategia. Pero para cualquier espectador perspicaz, el hecho de que tengan que vender una película por medio de la polémica es un indicador bastante claro de que no esperan poderla vender por sus méritos artísticos. Y eso ya te hace ponerte en guardia.
Personalmente, no la veré, porque me niego a hacerle la cama a productoras que tratan a los potenciales espectadores como si fueran idiotas.
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Tanto escribir para terminar diciendo qué la Sirenita al igual qué Pinocho va a ser un PUT@ Fracaso en ventas…. QUIÉN TIENE EL DINERO? LOS ADULTOS, SÍ UN ADULTO DICE NO IR EL NIÑO O NIÑA NO VA A IR..
Sí no ganas a los Adultos los niños no van a ir a ver la Película porque NO TIENEN DINERO.