
Carla Antonelli (Güímar, 1959) ostenta un número considerable de títulos de pionera. Fue la primera diputada transexual en la Asamblea de Madrid, la primera actriz trans con un papel continuo en una serie de televisión y la primera persona en solicitar el cambio de nombre y sexo en el Registro Civil tras la aprobación de la ley que lo permitía en el año 2007.
En octubre del 2022 confesó su «profunda decepción» y solicitó su baja como militante del Partido Socialista por los retrasos en la tramitación de la Ley Trans. Meses después, con la ley aprobada, respira tranquila. No se arrepiente de su decisión y no tiene reparo en señalar a aquellos «mentirosos compulsivos» que «han falseado la realidad».
Nos recibe en su casa. Sobre las paredes y los objetos del salón, entre los que se encuentra enmarcada alguna que otra foto de su vida política, resuena una y otra vez el eco de la palabra «resiliente», que emplea, junto a otras como «superviviente», para la tarea más difícil: definirse a sí misma.
¿A qué huele su infancia?
A yodo y a mar. A mar, y a salitre. A los cardones. A mar.
¿Qué papel tiene el lugar en el que nacemos, en la construcción de lo que somos, en nuestra identidad?
Todo. Yo no sé lo que será para otros, pero para mí lo es todo. Hoy, que en la pedanía del Socorro, allí, en la playa, donde teníamos una casa la familia, a treinta metros haya una rotonda, frente a la ermita pequeña, que se llame Carla Antonelli… pues entonces ya para de contar. El día 1 de enero, me senté allí viendo el mar, frente a la ermita, en la calle Carla Antonelli [risas]. Cómo no me va a oler a mar la infancia.
Se fue de casa el 10 de enero del año 1977, con diecisiete años. ¿Cómo de premeditada fue esa decisión?
Premeditada desde lo irrevocable, donde ya no tenía razón de ser quedarme allí, porque ya era notorio, menos mi familia lo sabía casi todo el mundo. Entonces, ante la imposibilidad, tú te lanzas.
No volvió hasta treinta y dos años después, a recibir un galardón.
Hasta el 2009. Noche. Luna llena, por supuesto, tuvo que ser. Para un 20 de noviembre, aniversario de la muerte de Franco, aniversario de la muerte de mi padre.
Volví a pasear por esas calles, una noche de luna llena. Y al día siguiente más de trescientas personas allí, todo el mundo preguntándome que si me acordaba. De algunos sí, otros no.
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Se pasa la entrevista insultando a gente. Rezuma un sectarismo atroz en todas sus pabaras. Es gente que no aporta nada, sólo busca división y enfrentamiento. No luchan a favor de algo sino en contra de. Incluso dentro de su propio partido. Y no entro a analizar el fondo de lo que en teoría defiende, sino su actitud de odio y enfrentamiento de la que hace gala. Personas que no interesa tener cerca
Un gustazo de entrevista a una persona inteligente y luchadora que dignifica la clase política actual. Mal que le pese a aquellos de los que hablaba Don Antonio Machado: «mala gente que camina y va apestando la tierra…»
Por cierto, excelentes fotografías.
exacto
me he equivocado de comentario. estoy con Josem. no con el otro
Entonces ya te habían situado bien el comentario, tontaina…
Otra insultona, puff
No me parece que sea el caso. Si hay gente que te pone zancadillas o que niegan tu ser, etc., no vas, además, a reírles la gracia. Está en su pleno derecho a no querer tener que ver con ellos y punto pelota.
A la periodista la encuentro propensa a hacer preguntas de bachillerato, pero me temo que ése es el sino de las entrevistas actuales.
Has dado directo en la diana Josem. Supura odio y rencor, a pesar de lo que sus palabras quieran decir.
Carmen Calvo deberá pagar seiscientos euros por saltarse la disciplina de voto el pasado 22 de diciembre en la votación de la Ley Trans en el Congreso. ¿Le parece suficiente?
Es la sanción que ponen, no hay sanciones de más o menos por indisciplina de voto. Esa es la sanción. ¿Si me parece suficiente? No, yo tiraría mucho más. Sobre todo, hubiese esperado muchísimo más del Comité de Garantías del Partido Socialista (…)
El mandato imperativo está prohibido en nuestra Constitución. Pero esta persona, que se jacta de luchar por la libertad y el extenso etc de siempre, resulta que está encantada de la vida por la obligación que imponen los partidos para que se vote lo que a unos poquitos les dé la gana. A partir de ahí todo argumento que esgrime a favor de los derechos de patatín patatán se vuelven nulos.
Por lo demás, el daño que está haciendo y hará esta ley ideológica será de aúpa, y todo para contentar a una panda de amargados que no saben hacer su vida sin el odio hacia terceros.
totalemente de acuerdo
La forma de hablar de Carlos Martínez en Movistar fútbol está causando estragos entre la población.
Lo que hace estragos entre la población es el insulto constante.
Dejaos de teorías biologicistas donde se habla de cromosomas y otras nimiedades. Por fin sabemos que es ser mujer en España: Cinco letras que forman una palabra hueca en el DNI, un check marcado en la casilla de sexo… Un mero trámite burocrático.
A propósito de la entrevista, concuerdo con un comentario de más arriba: Rezuma rencor.
Se vienen «accidentes» con esa ley.
Sí, teorías populares y folk a la altura del racismo.
La biología como toda ciencia es una perspectiva, así que mejor sería que dejaseis de reificarla, y de confundir las categorías con las que se estudia algo con el objeto en sí mismo.
Hay que tener una jeta de cemento armado para leer esta entrevista (si es que alguno de los ínclitos «opinadores» la ha leído completa) y perpetrar semejantes comentarios.
Hace falta tener extirpada la capacidad de empatía para no entender la lucha de una persona atrapada en un cuerpo y una identidad que no le corresponde, o con la que no se siente a gusto, y que se ve obligada a luchar toda su vida, desde la dictadura a la democracia, por ella y por tod@s aquell@s en su misma situación.
Una persona que ha experimentado la discriminación, la marginación, la violencia física y psicológica, que ha sido pionera en la normalización de su condición y que ha ayudado a sacar adelante una ley que pretende dar cobertura para que las nuevas generaciones no tengan que sufrir lo que ha sufrido ella en sus propias carnes.
Pero los pusilánimes la acusan de odio, rencor y enfrentamiento… sin tener ni pajolera idea de lo que hablan, maledicentes comprando embustes mil veces repetidos hasta que devengan en realidad, dignificando ese deporte nacional de hablar por boca de ganso.
Bravo Carla, avanzamos.
Estupenda respuesta.
¿Existe un yo metafísico previo al nacimiento?
Convendrá en que lo de «atrapada en un cuerpo y una identidad que no le corresponde» es poco atinado, porque a nadie «le dan el cambiazo» en la asignación de sus atributos, a no ser que haya un momento al principio de la existencia del ser humano en que eso sea posible y no nos hubiéramos enterado. Porque en ese caso, presagio que la ventanilla de reclamaciones se va a llenar con aquellos atrapados en cuerpos e identidades de gordos, calvos, feos y pobres que no les corresponden…
Dietas, cirugías, transplantes capilares, averiados ascensores sociales o loterías dan cuenta de eso. Nihil novum sub sole.
Bravo por tu respuesta. Y un fuerte abrazo a Carla por su coherencia y valentía.
Anunque os disfraceis, no sois más q ignorantes y tránsfobos.Esta mujer, además lucho contra la dictadura franquista, mientras otros se escondían como ratas.Tengo diferencias con ella, pero eso no afecta a mi admiración x su honestidad y combatividad.
Esa oportunista sin arreglo q es Carmen Calvo, no le llega ni a la suela del zapato.
Votar contra la nueva ley trans, es machismo y hembrismo puro y cobarde.
Viva Carla Antonelli
La disfória de género será, pues, machismo y hembrismo puro, duro y cobarde. Cuando las leyes sean igualitarias no importará el género o el sexo, cosa que no sucede y vamos en dirección contraria… pero sigue insultando, que te has dejado el adjetivo fascista para tener el combo.
A Carmen Calvo no la echaron del partido porque no está la cosa como para perder un voto en el Congreso, pero vamos, que ya está muerta y caerá en la ignominia junto con sus terfas tras las próximas Elecciones Generales.
He echado en falta en el discurso de Carla Antonelli la cacería de feministas TERF lesbianas contra hombres trans que antes militaban en el mismo bando pero «se pasaron al enemigo, ser hombres heteros», como la que vivió Paul B. Preciado.
Por lo demás, excelente entrevista. Enhorabuena.
Enhorabuena por la entrevista. Me parece muy valiosa la aportación de Carla a los derechos humanos. No entiendo como dotar de derechos y luchar contra un estigma social es visto como amenaza, cuando recordemos, es un mandato constitucional. A nadie obligan a hacerse trans
A partir de ahora la definición de mujer es una tautología ¿No es maravilloso el posmodernismo? Qué tiempos tan interesantes.
¿Alguien podría explicar a este humilde lector en qué consiste la categoría mujer? Es decir, cuando una persona nacida con el sexo biológico masculino dice que está «atrapada», porque ella «en realidad» es una mujer, ¿qué quiere decir? Lo pregunto con verdadera curiosidad y sin atisbo de ironía, porque es algo que no consigo entender; no alcanzo a ver en qué consiste el fenómeno mujer si no es por la identidad biológica. ¿Acaso son unos determinados gustos?, ¿una forma de entender la vida?, ¿una naturaleza más proclive a determinados aspectos de la psique? ¿Es, acaso, ser una persona menos violenta o competitiva?, ¿o sentir una comunión más estrecha con otros seres vivos propia del instinto nutricio? Porque, si nada de esto hay, y ser mujer no es más que un sentimiento autoidentificado, convendrán en que también un individuo se puede identificar como negro, habiendo nacido blanco (ojo, no me parece ni bien ni mal, pero sí inexacto).
Entonces, insisto, ¿en qué consiste ser mujer? O dicho de otro modo, cuando una persona nacida hombre quiere ser mujer, ¿qué es aquello que quiere ser que le niega su naturaleza actual? La conclusión a la que pretendo llegar es bien transparente: si es una mujer quien tiene gustos o características «exteriores» de mujer, estamos produciendo un vacío conceptual y estereotipando a las mujeres, lo que daría pie a otra pregunta ¿No puede un hombre tener absolutamente todas las cualidades externas de una mujer sin más?, ¿por qué es necesario hacer un cambio en el sexo biológico? Estoy verdaderamente interesado en conocer la opinión de alguien que viva esta situación de primera mano, porque las apelaciones al sentimiento o la identidad no me satisfacen, no porque me parezcan absurdas —pues entiendo que son muy serias para quien las realiza—, sino porque carecen del rigor que yo espero de un problema tan hondo que atañe a lo más profundo de nuestro encaje en el mundo y en la sociedad.
Me topo con su comentario y no me resisto a intervenir. Espero que el que viene a continuación le sirva de algo.
Empiezo por plantearle por qué no se pregunta en qué consiste la categoría hombre. ¿No sabe que usted, como yo, es el resultado de un proceso biológico, psicológico y social?
La base biológica de ese proceso parte de la composición del par 23 de cromosomas. ¿Tiene usted un par XY? En principio, está destinado a ser un hombre. Lo será, si todo sucede con normalidad, porque ese cromosoma Y se va a activar de forma que una gónada bipotencial que posee desde su nacimiento se va a convertir en un testículo en lugar de un ovario. Eso sucederá previsiblemente en la semana séptima de gestación, en esa traslación de embrión a feto. Pero eso no es todo ni mucho menos. Hay que dar un siguiente paso: sus testículos empezarán a emitir secreciones dirigidas a la construcción de órganos masculinos, de forma que otras estructuras bipotenciales de su organismo acabarán formando su pene, su glande y su escroto. ¿Se ha acabado todo? Que va. Aún quedan por delante un montón de pasos bioquímicos para producir una serie de caracteres sexuales secundarios que acabarán formando el varón que es usted ahora.
Ahora plantéese qué puede fallar en todo ese proceso. Su gen X no se activa debidamente o está incompleto por lo que el desarrollo normal de sus testículos no se produce.
O resulta, por ejemplo, que ha formado esos testículos y empieza a secretar testosterona para desarrollar sus caracteres sexuales secundarios pero sus receptores de testosterona no la reciben. Y como tal no desarrolla un cuerpo de hombre. De cara a los demás usted es «raro».
No olvidemos que una persona es un proceso. Pongamos el caso de un individuo que tiene testículos y un cromosoma Y, sin embargo, los testículos no han descendido, y usted tiene aparentemente una vagina. Se le educa como niña, tiene contacto con otras niñas, pero cuando llega la pubertad se da cuenta de que algo no va bien conforme a su desarrollo como mujer o, sencillamente, el médico le dice que usted tiene un gen Y como una casa y unos testículos que le deberían de haber formado como hombre. ¿Cómo cree que actuará esa persona? Quizá empiece a pensar que esa amiga del alma es, ahora en la adolescencia, el amor de su vida y que la quiere como un hombre. O pasa lo contrario, se ve mujer ante el espejo y detesta esos testículos que no le van a permitir ser madre porque carece de útero.
¿No ve el problema de esas personas? ¿No entiende porque la expresión «sentirse atrapado en el cuerpo que no le corresponde» tiene para ellos sentido? Esos son los problemas que personas como Carla Antonelli han tenido que superar. Y solo por ello, y por la forma en que han afrontado las adversidades de su entorno, merecen todo nuestro respeto.
Muchas gracias por este comentario tan esclarecedor. Sin embargo, esta explicación de tipo médico, tan rigurosa para un lego como yo, me plantea una duda adicional. Si el problema está en las vicisitudes del desarrollo genético, ese planteamiento nos podrá servir para casos de persona nacida con características A que ha desarrollado una apariencia de persona con características B. Esto, si es que tenemos suficientes herramientas para detectarlo, no debería suponer ningún problema, y realmente no creo que haya mucha gente en contra de que estas personas alcancen de manera plena su «yo original». ¿Es esta la situación mayoritaria en las personas trans? Puede ser, pero mi impresión es que no; mis lecturas y los debates en que he participado me han dado la sensación de que la inadecuación del cuerpo sentida por la mayoría de estas personas no obedece a razones fisiológicas, sino más bien culturales. En cualquier caso es un debate difícil, gracias de verdad por tomarse la molestia de contestar mi comentario. Saludos.
Sin ánimo de polemizar. Creo que está describiendo una situación de INTERSEXUALIDAD (la I de LGTBI). Que no tiene mucho, mejor dicho nada que ver con la transexualidad.
Más allá de la interpretacion puramente biologicista del sexo genético, el concepto de hombre o mujer, la mayoría de los ensayos feministas y queer sobre el género hablan de una construcción social, política y cultural de lo que la sociedad espera que sea un hombre y una mujer. Papeles asignados que reproducen los privilegios de los hombres heterosexuales sobre los mujeres y todos los que no se adaptan a ese esquema (gais, lesbianas, transexuales, etc.).
Un transexual, independientemente de su orientación sexual , no se identifica con el género que su sexo biologico la asigna. Su autopercepción, tanto de su propio cuerpo como de su psicología no concuerda con el cuerpo que tiene y lo que la sociedad espera de él. Por eso se habla de «sentirse atrapado en un cuerpo equivocado».
No sé si habré logrado aportar algo de claridad. Espero, al menos, no haber embarullado más el asunto
Olé!! aunque se pierdan mis aplausos como lágrimas en la lluvia, ahí quedan.
Otro Rey del copypaste.
Eso de «identidad biológica» es algo muy interesante. Vamos a analizarlo.
Por un lado identidad. Las identidad es un termino cultural y social, de hecho la palabra identidad empezaron a usarlo en ciencias sociales a partir de los años 60 del pasado siglo, la sociología. Las identidades son muy interesantes porque aunque son fluidas y cambiantes historica y culturamente, algo que solemos olvidar, son importantes para nosotros porque nos permiten manejarnos en el lenguaje, generalizando entre nosotros: nacionalidades, religiones, «razas», etnias, preferencias sexuales, género, clase social ect. También permite al estado clasificarnos y catalogarnos, que lo utiliza de forma política. Por varios motivos (nuestra tradición filosófica con Platón y religiosa del alma) la identidad se toma como algo esencialista en nuestra cultura, como algo inmutable cuando, realmente, un repaso histórico y transcultural nos pondría en el espejo de que existe mucha fluidez.
Biologico. Lo «biológico» es una abstracción que proviene de tomar la biología, que es una disciplina académica que estudia la vida, como algo concreto. La hemos reificado, cosificado como abstracción. Ahora bien, la biología como disciplina académica tiene un origen histórico, es decir que se construye con unas determinadas decisiones epistemológicas, que dejan de lado otras. ¿Cómo se construye? haciendo uso de las categorías existentes, como las de mujer y hombre, que preexisten a la biología.
¿En que consiste ser mujer? pues depende de la definición, para Aristóteles y durante buena parte de la edad media una mujer era un hombre «mal cocido», al que le faltaba el calor y por tanto tenía órganos sexuales masculinos pero poco desarrollados, siendo los ovarios testículos que se quedaban en el interior para tener más calor, o el clítoris un pene poco desarrollado. Para las tribus melanesias el género en cambio está en los fluidos que vamos recibiendo o donando a lo largo de la vida, y por tanto un anciano varón sería una mujer, en cambio una mujer tras la menopausia se consideraría hombre porque habría recibido fluidos masculinos de sus parejas. Para Carmen Calvo la definición sería tener un útero.
Unicamente ha bastado una generación para destruir una sociedad. Roma 2.0 asoma en el abismo el cual le devuelve el reflejo. No pasa nada paco llegara con las rebajas y habra regalos para todos
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