Arte y Letras Historia

Más de cien años de pronunciamientos liberales en España

Fusilamiento de Torrijos en la playa de San Andrés, por Antonio Gisbert Pérez (DP)
Fusilamiento de Torrijos en la playa de San Andrés, por Antonio Gisbert Pérez (DP)

Hubo un tiempo en que una buena parte del ejército español era lo que ahora solemos llamar «de izquierdas». Nada más regresar a España Fernando VII se ve claro que el rey no tiene ninguna intención de abandonar el absolutismo. Los liberales que quedan en el país empiezan a conspirar y se suceden una serie de pronunciamientos dirigidos por militares o antiguos combatientes con gran prestigio (como Espoz y Mina). Tenemos casi un pronunciamiento por año, todos con el mismo resultado: fracaso rotundo. Polier, Lacy, Richart, Van Halen, Vidal, uno tras otro son condenados a muerte o tienen que huir a toda prisa del país. Pero la situación cambia en 1820 cuando primero el comandante Riego en Cabezas de San Juan y luego el coronel Quiroga en Cádiz consiguen sublevar al ejército que espera en puerto para ser enviado a América. Esto tendrá dos grandes consecuencias, el Trienio Liberal en España y la emancipación definitiva de las colonias americanas. Pero tiene otra consecuencia menos conocida: la Regencia de Urgell, primer ensayo de las guerras carlistas. Cuando Fernando VII vuelva a recuperar el poder (aunque en realidad no lo ha perdido nunca, simplemente se ha puesto el disfraz de monarca liberal, mintiendo todo lo que le ha hecho falta mientras esperaba la ayuda de la Santa Alianza), tendrá dos enemigos y no uno: los liberales, cada vez menos activos, y los absolutistas, capitaneados por su propio hermano, cada vez más activos.

Conforme pasan los años, Fernando se va acercando a los liberales, porque sabe que los necesita para mantener en el poder a su hija, pero eso no quiere decir que no tenga que matar a alguno de ellos cuando la ocasión lo requiera. Como ocurre con el desembarco y casi inmediato fusilamiento de Torrijos en 1831. Del mismo modo, hay que decirlo, Fernando se tiene que emplear a fondo para reprimir otro ensayo de las futuras guerras carlistas: la revuelta catalana de los «agraviados» o «malcontents» en 1827. La muerte en la playa de Torrijos y sus compañeros ha quedado inmortalizada en el cuadro de Gisbert, pero lo cierto es que pese a esa pátina romántica posterior, el desembarco no tenía ni pies ni cabeza y solo se explica, como dice Josep Fontana, por el desconocimiento de los liberales exiliados de la realidad interior del país.

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7 comentarios

  1. Pingback: Más de cien años de pronunciamientos liberales en España

  2. La sesión de fotos del rey 0.1 delante del Gisbert (con gran profusión de flashes) que retrata la ejecución de Torrijos por parte de Fernando de Borbón, con el no menos brillante ministro de Cultura César Antonio Molina haciendo similar papelón, es una instantánea elocuentísima de la España de los últimos tiempos.

    http://elpais.com/diario/2007/10/31/cultura/1193785201_850215.html

  3. Pingback: Yemas de huevo bajo cero | Y e m a s d e h u e v o

  4. La terrible época de los «espadones» que aficionó al ejercito a intervenir (que no es lo mismo que participar) en política. Una querencia que les ha durado hasta el pasado siglo. Por supuesto, todo por nuestro bien y el de España… cañi.
    http://elvillanoarrinconado.blogspot.com.es/

  5. ¿Levantamientos militares de «izquierdas»? No hombre no, esos liberales burgueses decimonónicos actuaban con una clara vocación comunista, marxista, leninista y cheguevarista. Así de claro.

    • alfonso Vila Francés

      “Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevarlas a la categoría de madres para virilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el fuego purifique la infame organización social”.

      Extracto de un mitin de Alejandro Lerroux, uno de «esos liberales burgueses decimonónicos actuaban con una clara vocación comunista, marxista, leninista y cheguevarista», claro está…

  6. Es una larga tradición que han barrido. La derecha española es especialista en manipular la historia; a día de hoy lo siguen haciendo, son incansables. Tanto como hablan de cambio de calles cuando fue lo primero que hicieron las tropas franquistas al entrar en Madrid: la calle de Torrijos, por centrarme en este personaje, pasó a ser la de un puñetero aristócrata, el conde de Peñalver. A pesar de ello, yo todavía he conocido a gente mayor que no ha dejado nunca de referirse a ella como Torrijos. Pero ya se sabe que aquí no caben más militares que los de su cuerda.

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