
En Israel ser gay significaba ser débil. Y ser débil era algo que, tal y como nos habían educado después del Holocausto, no nos podíamos permitir. (Eytan Fox)
El valor es una constante en el cine. El valor del guerrero, del soldado, del policía; el valor del ladrón, del revolucionario, del libertador; el valor de una abogada para enfrentarse a una multinacional corrupta, incluso el valor para amar al hombre equivocado de una damisela de buena familia y viceversa. Todo se presenta desde el valor o su carencia. Y con los años, conforme se han ido ensanchando los horizontes, un nuevo argumento se ha ido normalizando. El de gais, lesbianas o transgéneros, entre otros, que trataban de sobrevivir en una sociedad enferma. Podríamos llamarlo cine de temática gay y ha logrado, llegado el momento, que cualquier espectador que no tenga la mente castigada encuentre en él respuestas sea cual sea su condición. Ya es universal.
A esa conclusión llegó el director de cine israelí Eytan Fox (Nueva York, 1964) cuando proyectó en Tel Aviv su segundo largometraje Yossi & Jagger en 2002 en una sesión especial solo para militares. Un papelón. La película trata del romance entre dos soldados varones del ejército israelí en la ocupación del sur del Líbano. La unidad está en un puesto fronterizo de montaña y ahí, entre la nieve y largas horas sin hacer nada, transcurre la relación entre estos dos chicos, que llevan su idilio en secreto y disimulan como pueden cuando las mujeres soldados les tiran los tejos. Al acabar el film, un grupo de reclutas se acercó a Eytan Fox. Valor, de lo que hablábamos, es estar ahí delante mientras le pones tu película gay al ejército. Pero no hubo problemas. Los militares le dijeron al director que se habían emocionado con la historia. Hubo una frase en sus felicitaciones que se le quedó grabada al cineasta: «Hemos logrado olvidar que eran homosexuales».
Y eso no ocurrió porque Fox eludiese sutilmente la cuestión sexual en su película. Precisamente la historia se inicia con un polvazo en la nieve de los dos soldados protagonistas tras salir al bosque de la trinchera en «misión de vigilancia». Aparentemente da la impresión de que la película podría tratarse de un ejercicio de provocación envolviendo la causa gay en la bandera de Israel, pero no iban por ahí los tiros. Fox estaba hablando de lo que conocía. Él, como muchos jóvenes de su generación, también estuvo en la guerra del Líbano. Lo que llevó a la pantalla era un ejercicio de honestidad consigo mismo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Vi yossi y jager cuando recién estaba saliendo del armario y me super emociono.
Soy uruguayo y no es una cosa tan extraña conozco marinos , soldado y oficiales gay, un amigo mio sargento primero que estuvo de misión en Haiti y el Congo perdió a su pareja en una patrulla, murió en sus brazos. No se lo pudo contar a nadie ni a su familia ni a el psiquiatra de la base debido a la homofobia. Todavía no lo supera.
Me ha gustado mucho, vivo en Israel desde hace más de 10 años y soy muy fan del cine de Eytan Fox, sin embargo echo en falta que se hable sobre Mary Lou (Tamid Oto Halom), una miniserie musical para TV con unas canciones muy chulas o sobre Ba’al Ba’al Lev un cortometraje con Eurovision de fondo muy entretenido también.
No comparto el rechazo de Eytan por el cine de Amos Guttman que me parece muy interesante pero lo puedo entender.
Por cierto hay un fantástico documental de Yair Qedar «Gay days» que trata la historia del movimiento LGBT israelí y donde, entre otros, se entrevista a Eytan Fox. Se puede ver en el canal de YouTube de Yair Qedar pero eso sí sólo en hebreo.
Trailer del documental (sub en inglés)
https://youtu.be/-16UEMqnwZM