
En la penúltima grada del Arthur Ashe Stadium el calor y la humedad no son tan altos como en los tornos de entrada al recinto. Un par de horas después, frente a la puerta grande de la pista central situada en la zona opuesta del acceso al complejo tenístico de Flushing Meadows, la jugadora china Shuai Peng abandona una de las pistas exteriores en dirección a los vestuarios con la piel recubierta de miles de perlas diminutas de sudor que brillan con mayor fulgor bajo los focos eléctricos que la sonrisa de satisfacción que le produce el hecho de haber alcanzado los octavos de final del último Grand Slam del año.
Frente a los tornos de entrada al recinto, el público se aglomera para la sesión de tarde. Un frente de sombrías nubes espesas descarga una tormenta de lluvia y viento que sorprende a los visitantes sin medios ni lugar para resguardarse. Se produce una estampida casi de terror. El intenso temporal, que apenas dura quince minutos, ha dejado a los emocionados futuros espectadores calados hasta los huesos. Media hora después, la nueva población del village, ventilada y renovada como el aire de una habitación por la mañana, se desplaza por el interior del Centro Nacional de Tenis de los Estados Unidos ataviada invariablemente con la ropa promocional del US Open 2014: la lluvia ha sido providencial para el merchandising.
En lo alto de la fachada del Louis Armstrong Stadium, la segunda pista en importancia del USTA Billie Jean King National Tennis Center (nombre del complejo desde 2006 en honor a la gran campeona californiana), un hombre sujeto a la pendiente como un alpinista hace algunos ajustes en el enorme marcador. No parece un hombre sino un gnomo con arneses. Nadie repara en él hasta que una señora gruesa con visera y un vaso de Heineken en la mano se percata de su existencia y se le queda mirando como tratando de averiguar qué clase de ser vivo es aquel que se mueve casi imperceptiblemente (igual que un koala) en las alturas. Parecen ser estas, el tamaño de todo lo que se levanta allí en mitad del bosque de Flushing Meadows, lo que confiere a todas las cosas, incluidas las personas, una sensación de irrealidad. Algo fabuloso como si al superar cualquier esquina (en realidad esto no hace falta) uno pudiera toparse con los habitantes de la Tierra Media.
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Me encantan los textos de Jotdown sin venir en absoluto a cuento.
En octubre´16 hablan de repente de un día de tercera ronda del US Open de hace 2 años.
Será que a todo lo que tenga que ver con el tenis le doy la bienvenida.
Muy lindo el artículo, aunque con dos años de retraso y las fotos mostradas ni siquiera se corresponden con el evento: son de un Federer v Granollers..pero de Roland Garros!!!!! Federer no fue participe de este último U.S Open….
Bueno, salvo la pifia de las fotos, como dicen arriba.
En realidad no es ninguna pifia. En el pie de las fotos pone que es una foto de un partido entre Federer y Granollers, y no especifica que sea del US Open del que trata el artículo.