Cine y TV

Desnudando Personal Shopper con Olivier Assayas

oie 28191332II3QMHak
Personal Shopper, 2016. Imagen: La Aventura.

Según cuentan los que estaban allí, tras la primera proyección de Personal Shopper ante las dos mil personas que llenaban el Gran Teatro Lumière en Cannes, los abucheos se comieron a los tímidos aplausos. Era el 17 de abril de 2016, y el público cannois mantenía su extraña costumbre de lidiar con la falta de sueño que provoca su extrema dedicación profesional emprendiéndola contra las mismas obras que sustentan dicha profesión. Cinco días después, el discutido jurado que presidía George Miller contestaba a esos abucheos otorgando a Olivier Assayas el Premio al Mejor Director por Personal Shopper (ex aequo con Cristian Mungiu).

Pero más allá de los abucheos y de las críticas mayoritarias que recibió el palmarés de Cannes 2016 —la crítica en bloque parecía coincidir en que las mejores películas en competición se habían ido de vacío, como los demás espectadores pudimos confirmar durante los siguientes meses cuando, con cuentagotas como siempre, las películas fueron estrenándose comercialmente (1)—, lo cierto es que esta división de opiniones inicial en torno a Personal Shopper fue premonitoria de lo que le sucedería al estrenarse: es una película que no deja indiferente, que genera opiniones diversas, incluso en la misma persona si se ve más de una vez.

Personal Shopper cuenta la historia de Maureen, una joven americana que trabaja como personal shopper en París, donde ha decidido quedarse para esperar una señal desde el más allá de su hermano gemelo, médium como ella, que acaba de morir de una enfermedad cardiaca que Maureen sufre también. Mitad estudio psicológico de su protagonista millennial, mitad historia de fantasmas adscribible al género de terror, uno de los temas de la película es precisamente esta división, que surge de la propia división de la protagonista entre su alienante trabajo y su excitante búsqueda espiritual.

«Me interesaba mucho contrastar los dos mundos, porque creo que representan muy bien algo que nos ocurre a todos hoy en día. Estamos divididos entre las rutinas diarias de nuestros modernos trabajos cotidianos, que son por lo general alienantes y aburridos, y luego nuestras vidas personales, donde adquirimos individualidad y dejamos espacio para la imaginación, y que en el caso de Maureen tiene que ver con el espiritualismo».

Este contraste entre ambos mundos está reforzado por el lenguaje visual de la película, por ejemplo en lo que respecta a la luz: la primera escena relacionada con el espiritualismo es muy oscura y tenebrosa, mientras que la primera escena de trabajo es muy clara, llena de blancos y de colores resplandecientes. (Por cierto, ya que hablamos de la luz de la película, es un buen momento para comentar que Personal Shopper está rodada en celuloide, concretamente en negativo Kodak de 35 mm).

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Un comentario

  1. Maravilloso trabajo!
    De verdad, se echan en falta la calidad de estos escritos en el análisis fílmico.
    Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*