Arte y Letras Filosofía

El cadáver de Dios

Guy Debord. Foto: inne (CC)

Guy Debord llegó a la revolución de la misma manera que otros llegan a la literatura, combinando memoria y deseo a partes iguales. Por algo así, Debord nunca olvidaría que un fragmento del Mayo francés era suyo, que le pertenecía en cada una de sus consignas. Eslóganes que ocupaban la mayoría de los muros de un París electrizado, contraseñas que asumirán su valor de uso desde el mismo momento en que penetraron en las estructuras psíquicas de una sociedad revuelta.

Hasta entonces, hasta la aparición de Guy Debord, la praxis no había hecho más que reforzar el mundo. Con las teorías de Guy Debord, llegaba la hora de destruirlo. Porque nadie como él, nadie como Debord, supo percibir el intenso perfume de la memoria hasta hacerlo presente de aquel modo, dando utilidad a las palabras para activar con ellas los resortes de una revolución que denunciará la miseria desde el mismo corazón de la riqueza. A la sombra del cadáver de Dios —y anticipándose al Mayo francés— Guy Debord había conseguido publicar un manual de preparativos para la ceremonia en la que París se iba a casar con el siglo. Su título: La société du spectacle.

Hasta el momento de su publicación, en noviembre de 1967, las relaciones fetichistas que han dado lugar a la historia —y, por extensión, sus formas de conciencia correspondiente— no habían sido denunciadas con una carga crítica tan profunda. Si la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, Debord va a conseguir el salto vital del siglo al señalar el origen esotérico de la citada lucha de clases. Porque para Guy Debord el conflicto continuado que se da dentro de las estructuras de la sociedad de la mercancía tiene su origen en la misma mercancía y en su relación con el ser humano.

De esta manera, el concepto marxiano del fetichismo de la mercancía es recogido por Debord para ser aplicado a la denominada sociedad del espectáculo hasta darle la vuelta. Se trata de invertir la jerarquía de un mundo donde las relaciones fluyen solo en un sentido: de arriba hacia abajo, de poderoso a oprimido. En la denominada sociedad del espectáculo las relaciones se falsifican, la exclusión se hace pasar por participación y la pérdida de realidad se hace pasar por realización. Al final, en la sociedad del espectáculo se termina confundiendo necesidad con deseo.

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9 comentarios

  1. Los que han leído y comprendido a Marx me causan cierta aprension.
    Hasta cuándo tendremos que seguir aguantando los coleteos de una doctrina que se equivocó en todo, a partir de la exclusiónn, por exterminio, de unas de las manifestaciones naturales del cuerpo de una sociedad, en este caso el capitalismo?
    Qué tenía pensado el marxismo para los proletarios que después se transformarían en burgueses satisfechos proclives al consumo y sus fetiches? Separarlos y hacer otra nueva sociedad?
    Al capitalismo nocivo y su socio en afares, la politica corrupta, se lo combate con: la democracia liberal, la paciencia,la astucia, el tesón, y sobre todo con el tiempo, no el tiempo acelerado que solo existe en las mentes afiebradas. Y todo esto no es garantia de éxito.Estoy pensando en el Che, a quien leí y admiré por su lucidez, compasión y sensibilidad, icono de nuestros tiempos, pero ultimamente he comenzado a pensar que si hubiera llegado al poder no le habría temblado la mano para mandar a morir a más de uno. De a poco también nos libreraremos de los slóganes brillantes y supuestamente redentorios. La vida es subterránea y gris, y la única luz que nos está permitido ver es a través de los agujeros que hacen las hormigas de la ciencia, pero creo que llegaremos, y lo peor es que cuando estemos afuera no sabremos que hacer con tanta libertad . Gracias por la lectura.

  2. El «valor de uso» es una contradicción e sí misma. En cuanto al uso de una cosa le asignas un valor, ya estás jodido. ¿Qué te impide usar ese valor de uso como valor de cambio? Y por otra parte, el valor que le asignamos a las mercancías, ¡es tan práctico! ¡Coño, que si no existiese habría que inventarlo!

  3. No lo conocía. Brillante y certera reflexión, aunque no comparta que se pueda extirpar el valor ideal de las cosas y quedarnos solo en lo util ¿cómo eliminar la belleza en lo que escribes?. Hay otro camino que es reconocerlo todo como ilusión, y conmoverte por el mundo y amarlo. Bien pensado puede que sea el mismo.

  4. “nos daremos cuenta de que en una democracia de mercado los candidatos comparten la misma esencia opresora. Lo que aparece como contradicción oficial, luchas entre candidatos con políticas opuestas, no es más que lucha por gestionar el mismo sistema socioeconómico donde el idealismo sigue teniendo la libertad de decidir el precio que se pone al trabajo ajeno. Sus lacayos abrazan la libertad en la única forma que la conciben: como libertad del mercado”

    Claro que sí, libertad, para qué? Como decía el viejo Lenin. Mejor que decida el partido único. Que son las aspiraciones del individuo frente a la sagrada voluntad del Pueblo?

    Causa estupor que en pleno 2018 existan aún individuos que nos pretendan colar panfletos de una ideología que en todos y cada uno de los lugares y tiempos donde se ha aplicado ha conducido (como no puede ser de otra forma) al mayor de los desastres y a miserias, hambrunas y muertos sin límites.

    • Libertad no es libertad de mercado. Qué manera de arrastrar las cosas.

      2018 y lo que queda, afortunadamente. Sobre hambrunas y demás, podemos ver las que hay en África, mientras otros comemos a su costa. O los cuarenta años que tardó un país como un continente de ser feudal a llegar al espacio. O China, desarrollándose a todo trapo sin «libertad» capitalista.

      • Si, claro. Sugiero ir a Google, teclear “Holodomor” e ir a imágenes. Me imagino que la URSS comenzó su gloriosa carrera espacial enviando al paraíso a varios millones de súbditos, que literalmente se murieron de hambre por las calle.

        En cuanto a China, bueno, el mérito del Gran Timonel fue asesinar a más compatriotas que el gran Koba (que ya era dificil). Pero bueno, que importan 20 o 30 millones de chinos? Hay muchos y son todos iguales, tampoco se nota mucho.

        Lo de Africa…no sé qué tienen que ver las cleptocracias corruptas con el libre mercado.

        • Richard Arryn

          Lo que había antes en Rusia no era precisamente para tirar cohetes, hambre y miseria con los zares para una gran mayoría, solo hay que leer un poco de literatura rusa de la época para ver las condiciones. El comunismo, pese a ser una dictadura y lo criminal de Stalin, trajo pan y educación a millones de rusos, aumentó su nivel de vida y convirtió a la URSS en una superpotencia al mismo nivel que USA. Es mas, en occidente no se hubiera desarrollado el estado del bienestar sin el comunismo y el socialismo.

  5. Me gustaría saber que opinan los liberales acérrimos de la más que común y premiada práctica de deslocalización de empresas, fuente de desempleo en el primer mundo y explotación en el tercero.

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