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Cómo la Stasi colocó a un espía de asesor del canciller de Alemania Occidental

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Willy Brandt y Günter Guillaume en una conferencia del partido, Düsseldorf, ca. 1972. Foto: Pelz (CC).

Guillaume, Günter. Nace en Berlín en 1927. Es solo un adolescente cuando es reclutado para las fuerzas auxiliares de la Luftwaffe. Los nacidos entre 1926 y 1929 se conocen como la generación Flakhelfer, alemanes con la experiencia común de ser arrancados de la niñez para servir en reflectores y armas antiaéreas, uno de los objetivos prioritarios de los bombardeos aliados. A los diecisiete años ingresó en las Juventudes Hitlerianas. Después de la guerra, le tocó vivir en el área soviética. E ingresó en el Partido Comunista.

En 1955, Werner Sikorski, investigador de la Comisión Internacional de Juristas, según Stasi, the Untold Story of the East German Secret Police, de John O. Koehler, se encontró con un informante que respondía a las iniciales de M. A. Le habló de que en Berlín Este había un fotógrafo, Günter Guillaume, militante del Partido Comunista, que a menudo no se presenta a su puesto de trabajo en una editorial del Estado, Volk und Welt. Cuando su jefe empezó a investigar por qué no iba todos los días a trabajar, la jerarquía del partido le ordenó que no se metiera en lo que no le importaba. Después del incidente, Guillaume fue enviado a un curso de capacitación. Lo normal en esos casos era saber dónde iba a recibir los cursos, pero en este fue secreto. El informe de M. A concluía con que, al final, Guillaume había abandonado la editorial. Obviamente, entendía, para instalarse en el Oeste. Era importante seguir su pista. El dosier llegó a manos de un detective que trasladó el caso a la policía federal de la RFA, pero ahí se quedó. En el lance burocrático la carpeta se olvidó en los archivos centrales.

M. A. estaba en lo cierto. Guillaume y su mujer, Christel, habían sido reclutados por el coronel Paul Laufer del Servicio de Información Exterior de la Stasi. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Laufer había sido militante en secreto del Partido Comunista y militante activo de la socialdemocracia. Un infiltrado. Ahora tenía planes semejantes.

En 1956, los Guillaume, como tantos otros fugitivos que huían de la RDA, se instalaron en Frankfurt. Quedaban cinco años para la construcción del Muro, tenían veintisiete y veintiocho años. En sus memorias, Markus Wolf, el director de la Stasi, explicó cuál era su coartada. La madre de Christel, Erna, era ciudadana holandesa, por eso pudo salir de la RDA y abrir un estanco en  Frankfurt. Por medio de la reagrupación familiar, el matrimonio se ahorró pasar por los campos de recepción para alemanes orientales donde se estudiaba quién era quién en las oleadas de emigrados que recibía la RFA aquellos días.

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10 comentarios

  1. Entretenida lectura sobre la guerra fría en estos días de calor, capaz de crear infinidad de reflexiones sobre el submundo del espionaje, como por ejemplo preguntarme qué clase de espías eran («Félix» y su colaborador) que se «saltaron una norma sagrada» del espionaje, visto que, además de no deshacerse de los documentos comprometedores, escribían el apellido real del agente y no uno en código. Talvez se les habían acabado ya que era una multitud de alcahuetes como lo demostró ese grandioso film, «La vida de los otros» en el cual solo recurrían a letras en mayúsculas, X, Z, Y etc etc. Gracias por lectura.

  2. Aunque me temo, se va a borrar lo que comento: el espionaje es de todos contra todos.

    Pero el más péligroso, nefasto y agresivo es el de la NSA /CIA, coludido con la MOSSAD, GCHQ, La Surté, CNI y todas o casi todas n uestras mercenarias y desleales agencias secretas nacionales.

    Por consiguiente, resulta ridículo o , cuando menos, irregular y desbalanceado, enfatizar lo del Este. De la Guerra Fría o, incluso la supuesta interferencia rusa (ya no comunista, ¡notese!)

    Tal desequilibrio y falta de objetividad informativa, equivale a equivocar. Grave y delincuentemente.

    • V de Vendetta.

      Es curioso señor Sáez, todos los servicios que apunta como peligrosos son de democracias contrastadas.

      ¿Tiene algún problema con eso?

      Con la democracia seguro.

    • Bodo Illgner

      Bueno, supongo que es inevitable que la moralidad corra aquí de lado de un solo bando, sobre todo cuando se apela a una supuesta ‘democracia contrastada’ e inapelable. La lección aquí es que la historia la escriben siempre los vencedores, en que hasta lo impensable es pensado en términos de algo posible, si estás del lado correcto, claro. Me quedo con la enigmática, sutil y ambivalente figura de ‘Karla’/Markus Wolff, así como el desastre emocional, el desencanto y la amargura final del mujeriego socialdemócrata Brandt. Una gran narración. Gracias.

  3. Pingback: Cómo la Stasi colocó a un espía de asesor del canciller de Alemania Occidental. – CRONOTOPO CONTEMPORÁNEA.

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