Cine y TV

The Haunting of Hill House: entre por el terror, quédese por el drama

THOTHH
Imagen: Netflix.

El título de esta serie se puede contraer con tres siglas, HHH, y también con tres siglas podemos resumir su temática: MMM. Miedo, melodrama y MacGuffins.

No me entiendan mal, no lo digo en tono peyorativo. The Haunting of Hill House es una buena serie. No contiene nada particularmente sorprendente a estas alturas, pero ha tomado sus riesgos poniendo según qué elementos en los platos de la balanza y se ha salido con la suya. Algunos de esos elementos terminan por ser risibles en otras series y películas, pero aquí, de manera muy meritoria, han dado buen resultado. Muchas cosas que podrían haber ido mal han terminado yendo bien. La primera explicación es que viene firmada por Mike Flanagan, un especialista en el cine de terror y habitual en la nómina de la principal productora del género, Blumhouse. La filmografía de Flanagan tiene sus altibajos, pero la verdad es que el tipo sabe lo que hace y cuando acierta, que no es siempre, produce cosas notables.

¿Qué es The Haunting of Hill House? En teoría, y solo en teoría, es la adaptación libre (muy libre) de una novela clásica publicada en 1959 por la infortunada escritora Shirley Jackson, cuya trágica e infeliz vida terminó no mucho después. El libro es considerado un modelo de ficción gótica de fantasmas; para que se hagan una idea de su importancia, es una de las novelas favoritas de Stephen King y su influencia puede notarse en El resplandor. El escritor Richard Matheson —sí, el de Soy leyenda— admiraba el libro de Jackson con tanto fervor que terminó copiándola en una especie de spin off pasado de vueltas titulado Hell House. El libro de Shirley Jackson, además de marcar a los novelistas de terror que vinieron después, fue adaptado al cine dos veces. En 1963, un inspirado Robert Wise dirigió una película bastante fiel al material literario. En 1999 se produjo una versión protagonizada por Liam Neeson que casi todos los críticos prefieren olvidar y que no pudo salvar ni Catherine Zeta Jones, aunque contiene secuencias que son pequeñas joyas de la comedia involuntaria:

La nueva serie The Haunting of Hill House no es, en realidad, una nueva adaptación de la prestigiosa novela. Sí, toma prestados el título y la temática de la casa encantada que parece tener poderes sobre la psique de una persona (ya ven que King no sacó El resplandor del vacío). También toma prestados los nombres de varios personajes, pero ahí termina todo el parecido con el libro. Lo que originalmente era un grupo de investigadores de actividades paranormales es ahora una familia formada por un matrimonio y sus cinco hijos. Es otra cosa. Si la serie ha usado el título de libro es por su fama —en Estados Unidos, sobre todo— y el reconocimiento de marca que ello implica, pero realmente estamos hablando de un producto casi completamente nuevo que sirve como vehículo para que Mike Flanagan presente sus propias ideas, no para rescatar la vieja historia de Shirley Jackson.

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4 comentarios

  1. Truño mayúsculo. No alcanza ni para placer culpable.

  2. A mi me parece que es una metáfora de las constelaciones familiares, y por eso el componente dramático es tan coherente y tan eficaz

  3. Pues empieza bien, pero a medida que va avanzando se va convirtiendo en un truño de dimensiones descomunales. Se estira hasta lo insufrible y al final es teleteatro barato al que le han añadido fantasmas por ordenador.

    Hablando de fantasmas, al final me pareció oir a Stanley Kubrick descojonándose desde su tumba.

  4. Dani-el-blando

    The haunting of hill house es de una mediocridad suprema, excepto por su factura técnica. Muy al contrario de lo que afirma la reseña, Flanagan no tiene ideas propias: se trata de un aluvión de clichés mal ensamblados e irritantemente la largo. Lo más incomprensible de esta serie es la casi unánime alabanza que ha recibido de la crítica, lo que hace pensar en una conspiración satánica orquestada por NETFLIX y su ejército mundial de críticos acólitos, lo cual sí causa un genuino terror al modo de Hereditary. Se habla mucho de cierto plano-secuencia que sólo merece dos adjetivos: pedante e innecesario. Una trama basada en ¿sustitos?… eso dejó de tener interés hace más de 20 años. Solo falta la chica de la curva para completar el despropósito. El horror no funciona. El drama familiar no funciona. El cross-over de géneros no funciona

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