Destinos Ocio y Vicio

A Yugoslavia en una autocaravana

oie qfbMjEF6ABPR
Dubrovnik, Croacia. Fotografía: Neoneo13 (CC0)

Sucede en Pifostia que, cuando crees que has entendido el asunto, algo te devuelve a tu ignorancia de un revés a mano abierta. Pifostia es, más o menos, lo que fue Yugoslavia hasta hace unos años. La bautizaron así los tres amigos (Quinzán, genio de la música, alma libre; Adri, arquitecto todo corazón dedicado a reconstruir Guatemala y Roi, informático, bendito, chef amateur y surfero a tiempo parcial) con los que me fui de viaje a bordo de una autocaravana. Lo malo de la autocaravana es que no puedes ir tumbado durmiendo mientras circulas. Tienes que ir sentado con el cinturón puesto. 

Nuestra idea era la siguiente: salir de Madrid y, tras dos jornadas de viaje, alcanzar Liubliana, la capital de Eslovenia; de allí, llegar a Dubrovnik, al sur de Croacia, para trasladarnos a Sarajevo vía Mostar, en Bosnia y Herzegovina, para cruzar a Pristina en Kosovo y terminar en Belgrado, capital de Serbia. Después, tres días para regresar a Madrid. Más de cinco mil kilómetros en total. Todo en quince días. 

Lo cumplimos. 

Liubliana es claro. Quiero decir, no aporta demasiado al asunto Pifostia. Es la capital de Eslovenia, una de las repúblicas que componía la antigua Yugoslavia y que hoy en día es un país desarrollado, civilizado, bonito y acogedor. Hace frío. 

Eslovenia se unió a principios del siglo XX al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, una suerte de proto-Yugoslavia formada por varios países balcánicos eslavos. Cuando décadas después quiso largarse de tal asociación, no se encontró con demasiados problemas, ya que tenía poca mezcla étnica en su población y, sobre todo, no padecía reclamaciones territoriales (al menos no sustanciales) por parte de nacionalistas croatas y serbios. Así que, más o menos, a Eslovenia la dejaron largarse como un cobrador de apuestas que recoge apresurado su sombrero y gabardina. 

El asunto empieza a enredarse cuando nos desplazamos a Dubrovnik, en Croacia. Allá nos fuimos, sobre todo, huyendo del frío de Liubliana. Del frío, en concreto, del camping de Liubliana donde instalamos la autocaravana (desde ahora me referiré a la autocaravana como La Dolla, apodo con el que la bautizamos). Un inciso: La Dolla se la alquilamos a un muchacho madrileño llamado Esteban que, por decirlo de alguna forma, no fue demasiado incisivo a la hora de poner el vehículo a punto. La misma mañana que fuimos a recogerla se dio cuenta de que debía cambiar las ruedas delanteras y, una vez hecho (demora de cuatro horas en la salida), nos despidió diciendo: «Los frenos bien, ¿eh? Perfectos. Pero no los forcéis». 

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

15 comentarios

  1. Se empieza con el culto a Sito Miñanco y se acaban publicando artículos «humorísticos» donde se explica quién es y quién no civilizado. Siendo cascarilleiro, todo en orden.

  2. Artículo que pasará a la historia del cuñadismo.

  3. Entretenido de principio a fin. Gracias

  4. Me he puesto a leer y al minuto me ha entrado un sopor de la hostia (para seguir con el tonillo desenfadado del autor) total, que al rato, ya estaba pegando unas diagonales de escándalo. Ha conseguido que si ya me interesaban más bien poco las cosas de los «yugoslavos», al final me importen un bledo. Gran trabajo…

  5. En Yugoslavia había 6 nacionalidades reconocidas por la constitución: eslovenos, croatas, serbios, bosnios, montenegrinos y macedonios. Apunto porque escribes sobre ello y es importante estar informado correctamente y así informar a los demás.

  6. Matias Rodriguez

    Muy bueno. Única corrección: Tito murió en 1980.

  7. Otra corrección. El origen del problema radicaba en que Clinton estaba harto de que ganara Yugoslavia. Cada vez que ocurría no podía darle amor a Mónica. La única manera de que no perdiera el Dream Team y salir del apuro como un amante agradecido, pasaba por desmembrarla.

  8. Supongo que todos estos patriotismos y nacionalismos darán la culpa a sus vecinos por el calentamiento y expoliación del planeta, las tormentas solares que nos pueden agredir, las pandemias sin fronteras, los posibles meteoritos que, según donde caigan será prueba evidente del castigo divino por parte de los ilesos, etc. etc.

  9. Tito Mostovoi

    Culto a Sito Miñanco? su capacidad de comprensión sobre Fariña es bastante superficial, y su tonito final despectivo aclara su nivel, todo en orden pues.

    • El propio autor reconoció que por algunos momentos le preocupaba que la obra pudiere destilar cualquier ápice de admiración por Miñanco, personalidad esta a la que el propio Carretero no le negaba su atractivo. La adaptación a la pequeña pantalla es, sin duda, una obra de culto a Miñanco, responsabilizando de ello al autor o autores del guíon. Punto uno.
      Punto dos. Mi tonito despectivo no tiene nada de parangón al lado de definir un conflicto con unos 200.000 muertos, entre ellos mi padre, mis dos únicos tíos y mi abuela, como «pifostio». No tengo el más mínimo reparo en hacer bromas e incluso en presentarlo de manera jocosa, pero para ello, lo mínimo, es mostrar un mínimo de respecto por la información que tenga o no el autor. Por lo descrito o bien no fue a ningún museo de los que indica o bien no prestó atención a lo que de su interior se puede aprender.
      Y punto tres: sí, como refugiado en Galicia en su momento y gallego de pleno derecho en la actualidad, uso el término cascarilleiro con pleno conocimiento de causa, atendiendo, entre otras cosas, al origen socioeconómico y lugar de nacimiento del autor.
      Por cierto: cuando el señor Carretero lloraba por el Deportivo en 1994 otros llorábamos por «minudeces» a los que los habitantes de «pifostio» estabamos abocados por nuestra propia historia.
      Infórmese antes de opinar, Tito Mostovoi.

      • No hay nada irrespetuoso en el texto, salvo si consideras Pifostia.
        Respetando y lamentando tu pérdida, confío en que el mismo aplomo y solemnidad que pareces exigirle al autor lo tengas cuando hables de la segunda guerra mundial/holocausto/nazis o de los gulags o, en fin, de cualquier otra barbaridad o masacre a la que se te ocurra utilizar con un tono jocoso en algún momento.

        Por otro lado, entiendo que exijas máxima precisión, pero es un articulo divulgativo y no historico (no cita fuentes), mezclado con humor y a modo de ensayo. No comete grandes errores de bulto(salvo la fecha de muerte de Tito), al menos que yo haya detectado sin ser docto en la materia pero sí informado.

        Es importante saber lo que uno lee y cuan al pie de la letra tomárselo para saber cuánto ofenderse. No seamos tan destructivos y, si puedes añadir tu valiosa visión como parte de ese conflicto, yo le doy la bienvenida.

        Un saludo, y buena vida.

  10. «Respetando y lamentando tu pérdida, confío en que el mismo aplomo y solemnidad que pareces exigirle al autor lo tengas cuando hables de la segunda guerra mundial/holocausto/nazis o de los gulags o, en fin, de cualquier otra barbaridad o masacre a la que se te ocurra utilizar con un tono jocoso en algún momento.»

    Un «y tú más» de libro sin conocernos. Con un par.

    El texto está lleno de errores (los musulmanes sí eran reconocidos como una nacionalidad a la par que serbios y croatas en Yugoslavia, por ejemplo) pero el problema no es solo ese. Si fuese un texto humorístico me lo tomaría como tal. Si fuese un texto divulgativo, se podrían debatir su errores. Pero es un texto «cipotero» donde lo único que pretende es extender prejuicios haciendo gala de la ignorancia, algo típico del juntalestras de la corte.

    Sobre el humor: me descojono cuando visito el ex país de la cantidad de chistes que hay sobre la guerra, así que no creo que me tenga usted que dar lecciones de dermatología sobre el grosor de mi epidermis. Eso sí: el humor hay que saber hacerlo, con conocimiento de causa. Este texto, lo clasifique usted como quiera, carece de conocimiento y de causa ya le di mi opinión.

  11. Pingback: Desenredando Yugoslavia (I): migraciones y valacos – Notas de Carolus

  12. Interesante lectura y muy entretenida, buen trabajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*