
Es muy grave que en plena crisis del coronavirus los médicos estén recomendando a sus pacientes dejar de ver y leer las noticias. La ciencia médica de hoy sabe que la ansiedad baja las defensas y entorpece la recuperación de la mayoría de las enfermedades. Cuando se lucha contra un virus de estas características parece que los médicos tienen claro que hay que evitar en lo posible que los enfermos sufran interacciones perjudiciales. Y las noticias, tal como se están contando, se han convertido en eso.
Este tiempo de cuarentena y confinamiento está siendo aprovechado por numerosos filósofos, escritores y economistas para reflexionar sobre lo que realmente somos y sobre cómo va a afectar esta profunda crisis a nuestra vida, nuestra cultura y a la forma de relacionarnos. Algunos hablan de fragilidad y necesidad de colaboración, otros de necesidad de reforma del modo de vida capitalista. (Adela Cortina y Delgado-Gal, entre otros). También los hay que, como Emilio Lledó (filósofo, noventa y dos años), se preocupan por que «esto sirva en cambio para ocultar otras pandemias gravísimas, plagas como el deterioro de la educación, de la cultura y del conocimiento» y de que «imbéciles con poder se aprovechen de lo vírico para seguir manteniéndonos en la oscuridad y extender más la indecencia».
En campos más acotados y endogámicos como la literatura, Antonio Muñoz Molina hacía el sábado 28 de marzo un saludable ejercicio de autocrítica. Al académico de Úbeda hay que ponerle en su haber que fue de los pocos escritores con valentía suficiente como para denunciar cómo la mayoría de los periodistas e intelectuales —él entre ellos— miró hacia otro lado cuando fue preciso denunciar la corrupción que se terminó destapando con la anterior crisis económica. La acusación fue realizada en su libro Todo lo que era sólido (Seix Barral, 2013). Hoy, en su artículo «Las cosas como son», denuncia el ensimismamiento en que las artes han vivido hasta ahora; pone de relevancia su falta de diálogo con la realidad y con la sociedad:
En épocas de abundancia las artes pueden permitirse el lujo del ensimismamiento: porque nadie va a pedirles seriamente consuelo, sustento o refugio, las artes pueden consagrarse a los fuegos de artificio sin el menor peligro de que se les exija responsabilidad alguna. Los que se acerquen a ellas quedarán satisfechos si pueden confirmar su pedantería o su esnobismo. Los artistas recibirán el prestigio que conceden a cada momento los administradores ocultos de los valores de la moda: cuanto más abstrusos sean, más alejados de la vida real y de las cosas prácticas, de los trabajos de las manos, de las palabras de todos los días y las historias comunes, mayor será su prestigio. Las artes ya no precisan reflejar el mundo ni medirse con él: su principal objeto son ellas mismas; su público es el de los especialistas y los enterados. Los artistas, si dicen algo, lo dicen en el lenguaje de los críticos y los teóricos del arte. Los escritores escriben —mea culpa— sobre el proceso de la misma escritura. Las novelas tratan de escritores que se encuentran y se emborrachan con otros escritores en congresos internacionales o comarcales de literatura.
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No se trata de un periódico en papel con versión digital, sino uno completamente digital, pero eldiario.es me parece un buen ejemplo de cómo se pueden hacer las cosas, crecer y pagar sueldos dignos a sus trabajadores
Y, asimismo, un buen ejemplo de prensa seria, fiable, imparcial, neutral, objetiva y nada sospechosa de manipulación ni tendenciosidad.
Ya. Sí, claro. Cómo no.
Estoy de acuerdo. Y The Guardian (con quien tienen un acuerdo de colaboración para la sección de Internacional) es un magnífico compañero de viaje.
«….. no tiene más que un camino: comprometerse a fondo y sin reticencias con el periodismo de calidad.
Rezaremos por ello.
Mientras haya receptores para los generadores de odio y aquí en España, que no son pocos…no habrá posibilidades de una prensa en condiciones. A la gente en general no le gusta leer, ni mucho menos analizar, a la gente le gusta seguir al que tiene más labia y grita más. Que otro que sabe más y habla muy bien le haga un resumen…alguien ha visto Idiocracia?…no se hagan ilusiones…hacia allí que vamos.
No soy buen escritor, no puedo expresar mejor mi repugnancia lo el morbo, primero digo que hay que mantener la calma, y no entrar en pánico, y acto seguido grito el número de muertos y contagiados…hay que joderse.
Pues se quedó bien corto El Español al parecer, que a 4 de abril llevamos 11.744 muertos oficiales (los reales sólo se pondrán estimar con los datos del INE el año que viene y una sencilla regla estadística) esto es, más que todos los muertos en la guerra de Kosovo.
Esto significa que la realidad vuelve a superar a la ficción por goleada.
Es paradójico, que el artículo que habla de falta de periodismo serio y de la reconversión del modelo digital de pago obvie a Eldiario.es que justamente es el medio que más ha impactado en la agenda política con sus investigaciones ( másteres falsos, destitución de ministros, etc) y nació justo con ese modelo.
Mis respetos a ese medio y mi tristeza porque jotdown a finde cuentas ni deja de servir a los mismos ( Prisa): menciona a la competencia como mala praxis, ilustra sus tesis con ejemplos de ElPais y “los otros”, que están luchando por un periodismo serio e independiente ni mu.
Al final todos se aprovecha de lo que señala Lledo.
Bravo!
A Dios rogando…
Se me ocurren algunos motivos por los que no citar Eldiario.es y diría que el principal es que no es más que uno de tantos medios (Ok diario, público, elnacional.cat etc…) que optaron por especializarse en proporcionar el argumentario del día a los ya convencidos.
No cabe duda de que han sido capaces de aprovechar un nicho de mercado, pero aquel que piense que la prensa va a recuperar la credibilidad con productos como esos, en realidad no necesita información, sólo el argumentario del día.
Portada de el diario.es de ahora mismo: “ La cifra de fallecidos con coronavirus en las últimas 24 horas desciende a 674, la menor en 10 días”.
Por favor, que alguien me explique cómo puede descender la cifra de fallecidos. ¿Acaso ha habido resurrecciones? Lo siento, entiendo la crítica al autor de este artículo en el sentido de que El País, del mismo grupo que la imprescindible Jotdown, parece ser el único medio escrito serio en España, pero eldiario.es tampoco me parece el mejor ejemplo de buen periodismo. Salud a Todo@s
Es que ni entiendes el titular que tú mismo has colgado y mira que es bien claro. Vuestra mínima capacidad lectora y de entendimiento es el lodo perfecto para las fake news, que por eso tienen tanto éxito en este país.
Me temo que te equivocas, y me temo que quien no ha entendido has sido tú. No obstante, quizá sólo se deba a una cierta incapacidad para percibir sutilezas y ello no te preocupe demasiado. ¡Suerte en la vida!
Post Scriptum: al poco de publicar mi comentario, eldiario.es corrigió su titular. Probablemente otras personas les harían ver su error. O quizá quien redactó ese titular fuiste tú, y por eso mi comentario te resultó molesto. Saludos
Si no entiendes ese titular tienes un problema de comprensión lectora, pues es evidente que habla del típico indicador que el lector bien conoce (número de muertos en las últimas 24 horas) y de cómo ese indicador muestra el menor valor de los últimos 10 dias.
¡Anda que no habrá ejemplos de titulares falsos, tendenciosos y manipuladores, como para destacar éste que es inocuo!
Oportuna observación la de acerico. Arriesgo algunas explicaciones: fallecidos, finados y muertos tienen mucho más gancho que víctimas. Me extraña que no hayan usado muertos, porque finados no cuadra: evoca recogimiento y gravedad. Veo algo de chapucería y oportunismo en esto.
Eso ya, compañero Xenomorphe, es materia de opinión. Tu frase podría aplicarse a absolutamente cualquier otro periódico. La realidad es que es el único periódico que conozco que, repito, paga bien a sus trabajadores, y el único que, atención, ha decidido recortar por arriba ante esta crisis que está obligando a hacer ERTEs a toda la prensa. Es decir, ante la falta de recursos, ha empezado por bajar los sueldos de los jefes, no de los empleados. Ahora ya puedes seguir con tu discursito.