
A mí me gustaría dedicar este premio a una serie de amigos y compañeros: José Luis Sáenz de Heredia, Edgar Neville, Pedro Lazaga, Mariano Ozores y un amigo que tengo aquí delante ahora mismo, que es José María Forqué, […] que durante los años cincuenta rompieron de una vez con aquel cine sombrío e histórico que representaba el cine del franquismo, y fueron ellos los primeros que idearon un género autóctono español, que no existe más que en España, que es la comedia popular, y que ha sido muy maltratado por nuestros críticos, y que, como digo, ahí está ahí nuestro mejor género […] Me considero discípulo de ellos, y quiero dedicar este premio a todos ellos, y al insigne Carlos Arniches, del que creo que dependemos todos.
(Luis García Berlanga, en su discurso de agradecimiento por el Goya, al mejor director, por Todos a la cárcel).
Si no atribuyo la cita que viene a continuación a ningún autor, ni la sitúo en un ambiente determinado, y solo digo que se refiere a un campo de la creatividad española, ustedes podrían ubicarla en la actualidad de hoy o en la de hace ochenta años: «Políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico».
Bien, lo dijo Juan Antonio Bardem sobre el cine español en 1967, y lo recogió Méndez Leite en las Conversaciones de Salamanca. Bah, una boutade más, dirán ustedes, viniendo de un titiritero como todos estos. O completamente equivocado, si entonces/ahora se hacía/hace mejor cine que nunca.
Yo solo sé que en esas fechas, por ejemplo, Luis García Berlanga llevaba cinco películas terminadas y estrenadas. La última, El verdugo. Bueno, no sé cómo tomarme el speech de Bardem —si era un ataque a la infraestructura del cine—, pues era también un poco desacertado en aquellos años: esas declaraciones, dentro de las Conversaciones, hicieron que se desmantelaran los siete estudios de Madrid, y que José María Escudero, a la sazón presidente de la cinematografía española, se pusiera a sufragar los proyectos de los más jóvenes, Berlanga entre ellos.
Berlanga es una figura inabarcable que tiene la facultad de que, cuantas más veces ves sus películas, más detalles aprehendes, y eso, que yo sepa, solo son capaces de hacerlo una docena de artistas en lo suyo. Nadie ha sido capaz, desde su propia experiencia y sus propios miedos y obsesiones, de reflejar la vida de los españoles durante sesenta años: la vida bajo el régimen, y luego con el régimen después del régimen. De reflejar cómo somos los españoles, los de derechas y los de izquierdas, los ricos, los pobres y los mediopensionistas. Y, además, hacerlo evolucionando. Un cine que no paró de cambiar a lo largo de esos sesenta años, aunque las ideas principales estuviesen ahí desde siempre.
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¿Conversaciones de Salamanca y afirmación de Bardem en 1967?
Para mí el «Todos a la cárcel» se hizo un tópico desde que la vi. Parto del principio de que todos los personajes y personajillos realmente existentes, influyentes y determinantes deberían estar en la cárcel. A partir de ahí, habría que ver cada caso y dar o no la libertad condicional.
Florentino Pérez, Miguel Bose, Pablo Iglesias (el primero), Pedro Sánchez, Abascal, Monasterio y Espinosa SA, Teresa Rodríguez, Juan Carlos I, Casado, Rajoy, Aznar, Albert Rivera, Alberto Garzón, Laporta, Ana Botín, Imanol Arias, Ana Rosa Quintana, Almodovar, Pablo Motos…
Todos a la cárcel.
En esta entrevista reciente, su hijo Fernando, cuentan cuenta cosas interesantes de Berlanga como su relación con Azcona y que no están de acuerdo con cómo se está llevando el centenario.
https://youtu.be/um5SYeOGTsY
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