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El Águila más excéntrica: la balada de Federico Martín Bahamontes

Federico Martín Bahamontes. DP
Federico Martín Bahamontes. (DP)

Siglo y pico llevamos con esto de las bicis, amigos. Siglo y pico de historias, gestas, ridículos tremebundos, porque de todo hay. Hasta locos. Chiflados. Peña con una pedrada curiosísima en la testa que eligió pedales y rueditas para demostrar de forma (más o menos) pacífica su condición excéntrica. 

Pues bien, de entre esos, de entre los Murdock con coulotte, hay uno que destaca por encima de todos. Primus inter pares, megalomanía extrema, anécdotas a paladas, venga usted aquí, que le vuelvo a contar diez o doce. Y es toledano, el tío. Sigue viviendo, además. Personajazo. Imperdible.

Con todos ustedes… Federico Martín Bahamontes.

El hijo del republicano

Al padre le decían Julián, y conoció bien la guerra. Cuba, primero, allá cuando el XIX andaba diciendo adiós. En sus paisajes de niño, más tarde, que hubo infierno por tierras de infancia. Viejo, casi anciano, triste. Tranquilo, a mí no me llaman, a mí no pueden llamar, si estuve en lo del 98, si ya no puedo ni sostener el cuerpo. Pero llega. Vaya usted, Julián, a defender el Alcázar. Y Julián, claro, huye. Con su mujer y un pequeño que se llama Alejandro, pero a quien todos dicen Federico, como el hermano de su progenitor. Federico Martín Bahamontes. 

Nace en 1928, así que conoce infiernos desde bien chaval. Meses erráticos huyendo de balas y órdenes. Primero una finca que tenía el duque de Montoya por los llanos de Toledo. Madrid, más tarde. Entre medias pasan por su hogar, cerquita del Zocodover. Los republicanos lo han transformado en cuartel de artillería. «Años después yo mismo rebusqué entre sus ruinas para coger chatarra, que luego vendía al peso», dirá Fede.

Porque… en fin, miseria e historias. Saltar la valla del Retiro para trincar madera y, con suerte, ardillas que pasas por liebres. La buhardilla diminuta donde todos viven durante demasiado tiempo. Y el hambre. «Comí de todo cuando era niño. Comí pieles de naranja, pan con gusanos, fruta podrida, gatos. Los cazaba yo, y mi madre arrancaba piel, cabeza, patas, y los hacía rellenos de verduras, sal y pimienta. Lo llamábamos cabrito». A Julián lo llevan hasta las balas. La República, ahora. Brunete. Dicen que si cuidaba de caballos y mulas, que se entendía bien con ellos. Dos veces derrota. La salud, la misma guerra. Ahora los Bahamontes son «rojos», y nadie dice querer a los rojos en la España de 1940. El padre solo encuentra trabajo como peón caminero, y aquel polvo le mordisquea cada mañana pulmones y tos.

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9 comentarios

  1. ¿Un tipo fascinante? Más bien un tipo pagado de sí mismo y lleno de rarezas. De tío raro tuvo tanta fama en España, que ni los Delgado, ni los Indurain consiguieron convertirlo en un personaje aceptable.
    Una más de Pereda, siempre entregado a la mitología.

  2. No sabia que tenia semejante trueno. Como siempre ocurre con Pereda, entretenido de leer.
    Grande Loroño (nuestro vecino mas ilustre).

  3. El enésimo artículo deslabazado de Pereda, sin conexión alguna y que capaz de echar por tierra algunas buenas anécdotas del toledano

    • Jot Down Magazine

      El enésimo comentario con distinto nombre por parte de la misma persona. Da mucha risa y es divertido para todo el mundo andar troleando aquí y allá opinando una cosa y la contraria, los jijís y los jajás, pero cuando se hace para denigrar a un autor o autora constantemente fingiendo ser muchas personas deja de tener gracia. Que la policía no es tonta y si ve colillas piensa: aquí han fumado.

      Tómatelo con calma y no abuses, multinick. ¡Un abrazo!

  4. Pues yo desconocía casi todo sobre Federico y venía buscando información pero este artículo me parece insufrible, esa forma de contar las cosas no ayuda. Desde luego no repetiré con el autor

  5. Desconozco si todo lo que se cuenta en el artículo es cierto. Pero que Bahamontes está «tronado» se comprueba con escuchar sus entrevistas recientes.
    Me lo he pasado muy bien con el artículo.

  6. Pues a mí el artículo me parece cojonudo, Marcos. Y divertidísimo de leer, como siempre.

  7. DIVERTÍDISMO ARTÍCULO. Hay que ser vinagres para no pasar un buen rato leyéndolo. Que luego, si quieres y te urge, pues te miras algo desde un prisma más académico. Pero este ratico, ha sido de mucho reir. Y se agradece.

  8. Mira que me gustan tus artículos y este se me había escapado.

    En este caso puede hablar con conocimiento de causa, mi padre se lleva bien con Fede y, cuando estudie periodismo, nos contrataron para un proyecto de investigación en un gran medio de comunicación y una parte importante fue un monográfico sobre Bahamontes.

    Hace 10 años pero aún me acuerdo de aquella entrevista, lo que me pude reír con el personaje, os aseguro que aún se enfada contándome sus piques con Loroño.

    Aunque la mejor de todas las azañas, fue una vuelta en que estaba tan enfadado que se escapó, ganó la etapa, creo recordar que se puso líder, y se tuvo que retirar porque de la rabia le dio una úlcera.

    La persona es también peculiar y divertido, se pasó un buen rato intentando convencerme para que me hiciera del barca, a mí un madridista de pro, siendo la época de guardiola… Cuando me veía después bromesba diciéndome que si seguía siendo del Madrid.

    Y por cierto, guardo como oro en paño su biografía, firmada por él, y en la que me dibujo un águila.

    Gracias por el artículo, con tu toque de ironía y humor tan particular.

    Pdta: yo tampoco termino de creerme la historia del helado.

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