
Viene de «Cómo nació el wéstern (4)»
Los hermanos franceses Auguste y Louis Lumière estrenaron el cinematógrafo en una sesión histórica —para nosotros— y sensacional —para la gente de aquella época— en la que proyectaron películas tan famosas como Obreros saliendo de la fábrica Lumière, La llegada del tren, o la primera comedia jamás filmada, El regador regado (cuyo guion, de acuerdo, no era muy sofisticado, pero al público ya le satisfizo ver la primera escena graciosa proyectada en una pantalla).
Fue en 1895. Los Lumière habían vencido en una carrera tecnológica que tuvo febrilmente ocupados a ingenieros en Norteamérica y Europa. De hecho, el cinematógrafo no fue el primer aparato que mostraba imágenes en movimiento. Un famoso antecedente fue el cinetoscopio o kinetoscopio, desarrollado en 1891 por el ingeniero William Kennedy Dickson, uno de los varios cerebros que inventaban cosas para que Thomas Edison se llevase el mérito (y el dinero). El cinetoscopio era de uso individual; para contemplar las imágenes en movimiento había que asomarse al interior del aparato mediante un visor parecido al de un microscopio. No fue presentado al público hasta 1894, cuando inició una carrera comercial tan explosiva y exitosa como breve. El primer kinetoscope parlor, «salón de cinetoscopios», fue inaugurado en Nueva York y contenía varios aparatos que funcionaban mediante monedas. El salón provocó un enorme entusiasmo y de inmediato empezó a generar mucho dinero, así que Edison se apresuró a vender licencias y, al cabo de pocos meses, los salones proliferaban en diversos puntos del globo. En 1895 se vivía con el cinetoscopio una fiebre parecida a las máquinas arcade en la década de 1980.
Entonces, sin previo aviso, llegó el invento revolucionario de los Lumière, cuya importancia residió en que podía proyectar las imágenes en una pantalla externa. Cada película podía ser vista por un público numeroso y, de repente, ver imágenes en movimiento pasó a ser una experiencia compartida como los conciertos, las óperas y las obras de teatro. Apareció la salle de cinema, la «sala de cine», que en inglés bautizaron de forma más descriptiva como cinema theatre. Como parece obvio, la aparición del cinematógrafo condenó al cinetoscopio a la repentina obsolescencia, pero la empresa de Edison merece ser mencionada porque produjo algunas de las primeras secuencias en movimiento relacionadas con el mundo del salvaje Oeste.
Las películas de aquel periodo pionero eran muy breves y, por limitaciones técnicas, rara vez llegaban al minuto. Al principio abundaron las escenas documentales llamadas «tópicos» (hoy diríamos «temas de actualidad») que eran las más fáciles y baratas de filmar: calles concurridas, gente saliendo de fábricas, viajeros bajando de barcos, trenes y tranvías. También podían verse secuencias entrañables o curiosas como bailes, familias desayunando, parejas dándose besos, combates de boxeo, peleas de gallos y hasta culturistas mostrando sus músculos. Todo esto causaba un gran impacto durante el primer visionado pero, como siempre ha sucedido y siempre sucederá, el público perdía rápidamente el interés si el material se volvía repetitivo. Había que renovarse.
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Que buenos artículos!!!
Estoy aprendiendo de arte, cine e historia, gracias!