
Viene de «Cómo nació el wéstern (3)»
La primera proyección del cinematógrafo tuvo lugar en Francia en 1895; cinco años antes, en 1890, la oficina censal de los Estados Unidos de América había declarado que ya no existía una «frontera». O, dicho con otras palabras, que los nativos habían sido derrotados y ya no quedaban territorios que no estuviesen bajo la jurisdicción del gobierno de Washington. Paralelamente, varios de los más famosos forajidos del Oeste habían muerto o huido al extranjero en esos mismos años. El salvaje Oeste estaba muriendo, pero el wéstern cinematográfico estaba a punto de nacer.
La coincidencia temporal es casi exacta; aun así, no existen filmaciones documentales de auténticas escenas del salvaje Oeste. No podemos ver en movimiento situaciones cotidianas de la frontera, ni mucho menos momentos históricos. Las que sí existen son filmaciones de algunos personajes que habían vivido el auténtico salvaje Oeste y que en la década de 1890 lo recreaban en espectáculos ambulantes; el más importante, cómo no, era el famoso Wild West de Buffalo Bill Cody. En el próximo capítulo veremos varias de esas filmaciones, pero ahora toca hablar de cómo se produjo el ocaso definitivo del salvaje Oeste en el mundo real.
Las aparentemente interminables guerras indias habían llegado a su fin. Habían transcurrido ciento catorce años desde la declaración de independencia de los Estados Unidos y exactamente cien años desde la publicación del primer censo en 1790, cuando la mitad occidental del continente estaba aún casi vacía de ciudades y fuera de toda jurisdicción estadounidense. En 1890, los más importantes líderes indios habían sido acorralados y vencidos. Los nativos, por lo general, habían asumido su total derrota. Pero la paz no era completa. El penoso estado de las tristemente famosas reservas indias tenía a sus ocupantes desesperados; solían ser territorios de pésima calidad donde ningún colono había querido asentarse. En las reservas, los nativos que hasta pocos años antes habían reinado en las grandes llanuras se vieron casi desprovistos de su tradicional modus vivendi, la caza, por lo que muchos tuvieron que sobrevivir a base de subsidios o trabajos mal pagados. Tampoco disponían de terrenos aptos para la agricultura, aunque los nativos que tradicionalmente se habían dedicado al cultivo y pastoreo habían habitado las costas más que las llanuras, y habían sido los primeros en resultar desplazados por la colonización. Debido a estas condiciones de vida y al ocasional roce con los colonos, la paz completa tardaría en llegar. Aún tendrían que producirse rebeliones y escaramuzas puntuales durante otras tres décadas. Para hacernos una idea, el último episodio bélico entre el ejército estadounidense y los nativos tuvo lugar en 1918, cuando los Estados Unidos ya estaban participando en la I Guerra Mundial. Aún se producirían algunos enfrentamientos armados entre grupos de nativos —especialmente apaches— y blancos hasta 1924, donde hoy se sitúa el final definitivo de las guerras apaches.
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Muy interesante.
Creo humildemente que se ha pasado usted en exceso del tema western con lo de la batalla o la masacre . Paso al 5
Estoy leyendo con mucho interés esta serie de artículos sobre el nacimiento del wéstern. Me gustaría saber, si fuera posible, cuál era la visión que tenía John Muir de los nativos norteamericanos.
Un saludo.