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Judíos sefardíes de Salónica: el fin de una cultura de 450 años

Entrada del campo de concentracion de Auschwitz. Foto Cordon Press. salónica
Entrada del campo de concentracion de Auschwitz. Foto: Cordon Press.

El noventa y cinco por ciento de los cincuenta mil sefardíes de Salónica —la mayor comunidad del mundo de hablantes de ladino o judeoespañol— no sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. La inmensa mayoría fueron exterminados en Auschwitz. Su alta tasa de mortalidad durante el Holocausto es solo comparable a las de las comunidades israelitas de Polonia. Y cabe preguntarse por qué. ¿Por qué tan pocos judíos iberodescendientes de aquella población del Egeo se salvaron? Los motivos se pueden resumir en cuatro, y explicarlos servirá, de paso, para conocer un poco mejor esa cultura balcánica de lengua emparentada con nuestro idioma a la que nunca se le ha prestado demasiada atención en España. 

El primer motivo es de carácter general y no específico de la ciudad griega. Se trata del orden en que fueron enviadas los judíos de los diferentes países de Europa a los campos de exterminio. Y los de Salónica, para su desgracia, fueron deportados en una etapa bastante temprana. 

A mayor antigüedad, más días de sufrimiento y mayores probabilidades de morir de hambre y de enfermedad, y eso en el caso de que no hubieras sido gaseado nada más llegar, como le ocurría al grueso de los deportados. Las posibilidades de ser enviado a la cámara de gas tras bajar del tren al apeadero de Auschwitz también fueron reduciéndose conforme avanzaba el conflicto, ya que los alemanes iban necesitando más mano de obra esclava. La edad para librarse de la asfixia por Zyklon B pasó de dieciséis años en 1942 a trece y catorce en 1944. 

Es revelador lo que cuenta Primo Levi en Si esto es un hombre, esa especie de manual de supervivencia en un lager que, a juicio de muchos, es la mejor explicación que se ha dado nunca sobre cómo funcionaba Auschwitz: «A los veteranos en el campo el número se lo dice todo: la época de ingreso en él, el convoy del que formaban parte y, por consiguiente, la nacionalidad. Cualquiera tratará con respeto a los números del 30 000 al 80 000: ya no quedan más que algunos centenares, y marcan a los pocos supervivientes de los guetos polacos. Hace falta tener los ojos bien abiertos cuando se entra en relaciones comerciales con 116 000 o un 117 000: han quedado reducidos a una cuarentena, pero se trata de los griegos de Salónica, no hay que dejarse embaucar». Los judíos italianos, como el propio Levi, o los húngaros, que también llegaron más tarde a los campos de exterminio, sobrevivieron en un número bastante mayor. 

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5 comentarios

  1. Buen artículo, gracias!

  2. Muy bueno el artículo.

  3. Excelente texto. Gracias y felicidades al autor.

  4. Pingback: Los piratas extremeños de la república de Salé - Jot Down Cultural Magazine

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