
La entrada en el año dos mil resultó francamente decepcionante. Ni las máquinas se volvieron tarumbas por el efecto 2000 y sometieron a la humanidad, ni el fin del mundo tuvo lugar tras la nochevieja del 99. Para compensar, en el terreno musical estábamos a punto de padecer una nueva década repleta de catástrofes de todo tipo. Alejandro Sanz, una de nuestras grandes apuestas al trono de la década previa, se compró unas pulseritas en un puesto de hippies y durante seis minutos se volvió superurbano en tonos sepia. Creed continuó sacando cancioncillas genéricas sin que nadie los detuviera. Shakira abrazó la licantropía mucho antes de descubrir que los futbolistas son lo más perro que hay. El eurodance se hizo fuerte entre las discotecas con menos pudores. Las autoridades no arrestaron a Gwen Stefani cuando decidió introducir el canto tirolés en el mundo del pop. A M-Clan les suplicaron que dejasen de sacar versiones y los muy cabritos lanzaron «Sopa fría». Y el declive gradual de las otrora exitosas boybands provocó que los productores contraatacasen arrancándole un esqueje a un miembro de Backstreet Boys, para plantarlo en la industria y alumbrar al recientemente desaparecido Aaron Carter.
El National Recording Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos es una colección de grabaciones sonoras seleccionadas cuidadosamente para su preservación por ser «cultural, histórica o estéticamente significativas». Un archivo donde se custodian registros sonoros, la mayoría musicales, que van desde el discurso de Martin Luther King Jr. en 1963 hasta canciones y álbumes legendarios como el Live at the Regal de B. B. King, el Nevermind de Nirvana o el tema «Cry Me a River» entonado en 1955 por Julie London. En abril de 2023, el National Recording Registry decidió añadir a su catálogo la «Gasolina» que Daddy Yankee miccionó en 2004, reconociendo con ello oficialmente al reguetón como un acontecimiento de importancia cultural e histórica en el terreno de la música. Y este hecho nos ha llevado a sentarnos muy serios para meditar sobre el asunto con los nervios templados. Propiciando que hoy planteemos una nueva encuesta, un sondeo que busca responder a la pregunta ¿cuál es la peor canción de la primera década de los dos mil? La competencia es dura, los seleccionados pisan fuerte, y la caja para votar se encuentra al final de esta ristra de atentados musicales dosmileros. También recordamos a los lectores y lectoras que, en caso de que su favorita no figure entre las aquí mentadas, disponemos de una hermosa sección de comentarios abierta para recibir aquellas sugerencias sobre horrores musicales que se nos hayan pasado por alto. O para preguntar por qué el pesado de Melendi no aparece en la lista.
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Tío, saca Thong Song de la lista. Es un temazo lo mires por donde lo mires
Los 00s han sido tanto, y a veces tan malo, que hay que mirarlos año a año para determinar las atrocidades que se cometieron!
Yo he votado por Blunt porque es el único que se alegrará sinceramente de ganar, y se lo merece.
Pues yo dividiría las canciones malas en tres grupos:
A) Aquellas que ya eran una porquería desde el minuto uno (la mayoría de las que salen en esta lista).
B) Las que quizás no eran tan malas pero que llegamos a cogerle tirria de las veces que las machacaron en la radio y la televisión.
C) las que en su día pensamos que eran buenas pero a las que el paso del tiempo les ha sentado fatal y hoy ni de coña las escuchariamos (le pasa casi al 100% de la gente que en su día fueron fans de Dover y La oreja de Van Gogh)
Como ex fan de Dover y de la Oreja de Van Gogh solo puedo decir… ¿En qué momento pasó de «pues no están mal» a «¿cómo podía soportar esto».
La de Ana Torroja es dolor. Es como unas agujas de calcetar ardiendo que atraviesan mis tímpanos
Rectifica: Excelentísima Señora Marquesa de Torroja.
Falta el Papi Chulo, que fue anterior a La Gasolina, un olvido imperdonable en esta lista. Estas dos y alguna más abrieron las puertas de Mordor a lo que vino después.
Esa y «El gato volador», pero tal vez es de los 90.
Hola
Yo pondría aparte los temas que son «aportaciones originales» de las que son «derivados». Porcierto incluiría la del Canto del Loco como variación de «Stacy’s Mom» de Fountains of Wayne (cualquier momento es bueno para escuchar a FoW (homenajeando a The Cars) -y para ver el vídeo-).
Hablando de vídeo; es aceptado -como pulpo- que uno de los mejores vídeos de la década es «Call on Me» de Eric Prydz. Tampoco queda mal el temita en esta lista.
Porultimo, viendo su inexistente evolución sacaría de la lista a los BlackEyedPeas porque sus siguientes discos fueron aún peores. Mismo caso que Coldplay. Viva la Vida.
Buen trabajo, confío en su pronta recuperación y que no le deje secuelas.
Como canción MALA, la madre de José claramente. El canto del loco fue algo terrible (y Dani Martín sigue ese «legado»…)
Pero lo peor de ahí es la gasolina de Daddy Yankee, precisamente porque supone el pistoletazo de salida al movimiento cultural más degradante, infecto y devastador de la historia: el reggaeton y sus derivados. El mundo es un lugar peor desde entonces.
Totalmente de acuerdo
Las canciones malas que no crean escuela, son anécdotas graciosas y nos reímos de ellas
El reggeaton y derivados son algo dañino y venenoso para la música
La de Ana Torroja, III marquesa de Torroja, merece estar en la lista como la que mas.
De los post que más me ha costado terminar en mi vida. La sensación de asco y mal cuerpo no se si se irán alguna vez
Si es lo que yo digo: ¿Para qué revolcarse en la mierda como gorrinos? Pues ahí tenéis a gente que nunca escribe por aquí, matándose para ser los primeros (el artículo es de ayer, día 17) en opinar sobre insustancialidades.
Pues porque si está bien escrito, es ameno y para colmo es hiriente para con el terrorismo musical perpetrado por sujetos que deberían comparecer en La Haya, alimenta el espíritu.
Son todos unos temazos, un playlist de lujo.
Recuerdo hace relativamente poco como Ed Sheeran tuvo que salir ante un jurado, guitarra en manos a defenderse de plagio de los herederos de Marvin Gaye. El tipo empezó a tocar su canción y al mismo tiempo iba metiendo otras canciones similares de otros tiempos.
Dejaba claro claro que a estas alturas de la película, estaba ya, casi todo el pescado vendido. Y que le parecía injusto que sólo le crujieran a él, cuando muchos otros habían utilizado ritmos similares.
Lo primero que se me cruzó por la cabeza fue: «Ostia. Entonces los del reggaeton y su «puñetera misma base de percusión que utilizarían todos los temas», podrían ponerse finos entre ellos a demandas.
Si alguien sabe en que realidad alternativa ha pasado esto, que me lo diga.
Gracias de antemano.
Entre un genero musical compuesto casi enteramente de basura como es el reggaeton, es difícil destacar un tema. Sin embargo, creo que la sima mas profunda de la calidad esta habitada por un tema de 2006 llamado «Chacarron» de un artista llamado «El Chombo». Tiene como curiosidad que la letra es deliberadamente una especie de balbuceo gangoso que da una grima tremenda.
Admito que las letras del reggaeton en general son mas dañinas, por lo ofensivo y sexista. Pero esta letra en un idioma infra desarrollado es un insulto a la inteligencia, es una ominosa letanía venida de un universo lovecraftiano.
Todas son canciones buenas en uno u otro sentido, no siempre se trata de revolucionar la música ni de realizar composiciones súper complejas, sino The Beatles o Led Zeppelin no serían tan especiales. Creo que precisamente son canciones que han llegado y gustan a millones de personas, en mi opinión eso tiene tanto mérito como cualquier solo de Joe Satriani.
En definitiva, ninguna de estas canciones pertenece a un género que yo escuche o me interese, pero todas tienen algo que hacen que estén muy, muy lejos de ser la peor canción.
La del chihuahua.
¿Cómo se puede comparar a Daddy Yankee, una de las carreras mejor labradas de la música latina reciente, con el resto de bodrios solamente por el hecho de ser reggaeton? Ah, sí, llamándote Diego Cuevas y no teniendo ni puta idea. El reggaeton es uno de los géneros musicales con las propuestas más interesantes de las dos últimas décadas. A ver si vamos abandonando el mal gusto y el haterio de 2005, panda de toys.
Espero que tu mensaje sea irónico, aunque me da que no. En tal caso, te compadezco desde la superioridad moral que me otorga el catalogar el reguetón como una auténtica basura sin paliativos, eximentes ni adversativas.
«panda de toys»…. nada más que decir de tu comentario de ser superior de luz divina. Los que defendéis el reaggeton a capa y espada sois digno de estudio. Basura musical aupada por el capitalismo más rancio y chusco.
Hablamos de canciones , en las que algunas de ellas hemos bailado , hemos tatareado y nos hemos reídos,incluso están dentro de buenos recuerdos de nuestra vida…pues entonces ni tan malas a nivel personal.
Son discutibles algunas de las canciones, máxime cuando ahora mismo cualquier cosa de la «andaluza de palo» choni de verdad de La Rosalía, sus amigos los reggetoneros y el Trap están de moda y cualquiera de sus canciones es peor, con mucho, que las de esta lista.
Otros vendrán que buenos te harán reza el dicho, y en este caso está claro que ha sido así, estando en estos momentos en una de las etapas musicales mas asquerosas y repugnantes en cuanto a contenido y calidad, de toda la historia moderna de la música.
Golosa de Impacto MC
Mesa que más aplauda de Grupo Climax
«la madre de josé», clarísimamente. odio más «zapatillas» pero es no le va a la zaga en cuanto a capacidad de irritarme.
pero debo romper una lanza, la camisita que traigo y mi carnet de boomer hipster para defender «colgando en tus manos»… odio la sonrisa profiden del baute y marta sánchez me parece lo más kitsch del mundo musical patrio, PERO en la música pop a veces gente lamentabilísima se marca un temazo y este lo es sin lugar a dudas, la instrumentación es contenida y bastante sugerente, está cantada con cierta delicadeza para ser este par de tunantes.
«canciones buenísimas de músicos infames» podría dar para un artículo en sí mismo. «when you’re gone» de brian adams, «indiana» de los hombres g… a veces pasa.
j
No estoy de acuerdo acerca de esta canción, pero me parece muy interesante el concepto «canciones buenísimas de músicos infames», creo que Jotdown debería hacer un artículo. Saludos.
El cerebro humano es algo maravilloso. Durante un largo tiempo mi mente había escondido esta galería de horrores, como un absceso enquistado y encapsulado por tejido cicatricial en una zona profunda, evitando (ya que no su existencia) su recuerdo. Y este artículo ha hecho que emerja y explote con todo ese contenido purulento y ese olor repugnante a putrefacción, trayendo de vuelta todos esos recuerdos asociados.
La repetición torturadora de «La Madre de José», con ese punto gilipollesco de «José es un buen tío, mi amigo, espero que entienda que me follé a su madre», noche tras noche en diversos antros y garitos, provocó en mi una reacción enfebrecida propia de aquella mente enferma por la repetición del horror que era la mía, y que se plasmó en la composición de otra canción. No era realmente una composición, ya que la música era la misma que la del mentado tema, pero la letra era relativamente original, siendo la repuesta del tal José a su amigo y titulada «La Madre de Daniel». Y en ella, José le comentaba a Daniel (¿Martín?) que no se preocupase, que efectivamente él lo entendía, entre otras cosas porque él había pasado por lo mismo en repetidas ocasiones con la madre del cantante, y se deleitaba repitiendo y detallando las múltiples acciones de felaciones, sodomía y posturas varias culminadas por ese «ha sido tu madre que quería mi grumo dentro» y la revelación de que Daniel tenía un hermanastro en el horno fruto de la hiperactividad sexual de su señora madre con nuestro protagonista, tocayo del padre putativo de Jesús. Aderezado el tema con jadeos, gemidos y bramidos varios. Aún me da vergüenza ese producto de (repito) mi mente enferma temporalmente.
En cuanto a la «Gasolina» de Daddy Yankee, el infame recuerdo asociado procede de unas fiestas de Huesca, el Sol ya alto, y una horda de fiesteros entre los que me incluía buscando un lugar abierto para desayunar el tradicional almuerzo laurentino de huevos fritos con patatas y longaniza de Graus. Mi cántico amenizando (o más bien aumentando el nivel de tortura) aquella trabajosa búsqueda consistía en la repetición de dicha canción sustituyendo la gasolina del mantra por longaniza (a ella le gusta la longaniza, dame más longaniza). Tengo buenos amigos y ninguno me agredió como merecía (aunque alguno sí que devolvió).
Cualquiera de Rosalía.
No puedo votar. Son tantas las que me parecen las peores que no soy capaz de decidir.
Me sorprende mucho saber que alguien más piensa lo mismo de Maná y Nikelback. Añado «Uka Shaka» y «Gelatina» de Los Nietos del Futuro (al parecer es el complemento de «Mayonesa»…) y «Chica de TV» de ¿Chocolate?.
Coincido con varios comentaristas: «Gasolina» es un error imperdonable que jamás debió concebirse.
Y pido disculpas por ser uruguayo, país donde fue concebida esa otra basura titulada «Mayonesa», un sufrimiento profundo, como para arrancarse las uñas a los balazos.
Me siento afortunado. Podía reconocer sin problemas las peores canciones de los 80 y 90 en los correspondientes artículos de esta santa revista. Pero en esta ocasión no conozco a algunos de los artistas ni a un buen número de las canciones. Y el motivo es que, ya en los primeros dos mil, empecé a darle duro al Audiogalaxy, al Kazaa y, más tarde, al Soukseek (llegué tarde a Napster). De tal modo, comencé el nuevo milenio siendo muy selectivo con lo que escuchaba, y disponiendo de mi propio, variado y abundante menú musical gracias a la ingente cantidad de información que el floreciente Internet ponía a mi disposición. En esa década comprendí que la música ya no era lo que te ofrecían los medios, sino lo que tú eras capaz de encontrar manejando la información adecuada. Un poco como el algoritmo de Spotify pero usando tu criterio y un rato frente al ordenador en lugar del algoritmo.
Sospecho que para el artículo sobre la siguiente década no voy a conocer prácticamente nada. Bueno, ya se que estará el Despacito que, por desgracia, no hubo manera de evitar enterarme de su existencia. No obstante, quiero dejar algo de los dos mil que tuvo la desgracia se suceder como fue la banda The Calling, uno de esos subproductos del Post-Grunge que competía con Nickelback y Creed en dar más asco por minuto, con ese monumento al pastel caducado llamado «Wherever you will go». Tenían a un cantante con pintas oxigenadas de treintañero interpretando a adolescente repetidor en serie de instituto. Trataba de emular la voz grave arquetípica de los 90, pero sonaba como si se hubiera pasado la vida consumiendo whisky del Mercadona en botijo, por el lado ancho. Les dejo el videoclip para su disfrute.
https://youtu.be/iAP9AF6DCu4?si=yz1rjAP_nQ6Mt-En
Se quedó por ahí el Koala o Antonio Orozco con Devuélveme mi visa. O el Hey ya de Outkast. O alguna mierda de Bob Dylan, porque todo lo que ha hecho en los último 40 años ha sido eso. Yo he votado por OT porque pulverizaron todo lo que se estaba haciendo antes, bueno o malo, para convertirlo todo en un hilo musical.
A ver, muy entretenido el artículo, pero el nombre de Las Ketchup nombre viene de ser hijas del Tomate (se non è vero, è ben trovato…)
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No puedo creer que La Quemona no haya cruzado el charco