
El Cantar de los cantares es un libro bíblico que se destaca por ser una colección de poemas líricos centrados en el amor y la belleza de la relación entre un hombre y una mujer. Aunque tradicionalmente se atribuye a Salomón, no hay consenso entre los estudiosos modernos sobre su autoría o la fecha exacta de composición, sugiriendo algunos que podría haber sido escrito en cualquier momento desde el siglo X hasta el III a.C. La obra es única en el contexto bíblico debido a su enfoque en el amor sensual y terrenal, sin una referencia explícita a Dios o a la religión, lo que ha generado diversas interpretaciones a lo largo del tiempo. Algunas tradiciones lo ven como una alegoría del amor entre Dios e Israel o entre Cristo y la Iglesia, mientras que otros lo interpretan en su sentido literal como una celebración del amor humano.
La estructura del libro consiste en una serie de cantos intercambiados entre los amantes y el coro, utilizando una rica imaginería y metáforas para describir los sentimientos y paisajes naturales, lo que contribuye a su perdurable belleza y relevancia literaria. La inclusión del Cantar de los cantares en el canon bíblico ha sido objeto de debate a lo largo de la historia, pero su valor poético y teológico ha sido finalmente reconocido en las tradiciones judía y cristiana.
(ÉL) Vine a mi huerto, hermana mía, esposa;
Recolecté mi mirra con mi bálsamo,
Mi panal con mis mieles he comido
Y he bebido mi vino con mi leche.
Camaradas, comed; bebed, amados:
Saciaos.
(ELLA) Yo dormida, mas despierto
Mi corazón; voz de mi amor que llama:
«Ábreme tú, mi hermana, amiga mía,
Paloma mía, mi perfecta, ábreme:
Mi cabeza llenóse de rocío;
Mis cabellos, de escarchas de la noche».
— «Héme ya despojado de mi túnica.
La traducción del Cantar de los Cantares ha evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a las diversas interpretaciones y enfoques de cada época. En un principio, el libro era considerado como un idilio semítico, un rito de esponsales fragmentado en cánticos alternos e independientes. Como decíamos al inicio, la autoría se atribuía a Salomón, aunque la crítica moderna señala que es más probable que la realizara un sofer o escriba anónimo. La obra se caracteriza por la riqueza plástica y el refinamiento de la forma, con un lenguaje vivo y lleno de figuras.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






