
Quizá sea «sólido» la palabra más repetida para definir a Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) y su obra. Se suele decir con esa clase de respeto que, al menos durante unos segundos, te obliga a guardar silencio, como para que cada cuál valore qué admira más de sus novelas: si la eficacia narrativa, el rigor histórico, el apabullante despliegue de tramas y personajes o esa extraña ambición que, a veces, más que una obra literaria, parece que aspirara a levantar un mundo. O lo que es lo mismo: recuperar ese desbarajuste que es siempre el pasado para aportar luz, realidad y sentido. A lo largo de sus más de cuarenta años de trayectoria ha abordado distintos episodios del siglo XX español: la guerra de África, la guerra civil, la posguerra, el franquismo, la transición… Pero en su último libro, Ropa de casa, se centra en una historia mucho más íntima: la suya, marcada por una infancia feliz, la prematura muerte de su padre y una carrera como escritor que no tardó demasiado en despegar. Para hablar de todo ello, nos citó en un bar de su barrio.
Lo primero que llama la atención de Ropa de casa es que son unas memorias en las que hablas bien de todo el mundo. ¿Las escribiste con esa voluntad?
No había una voluntad de hablar bien de todo el mundo. Lo que había era una necesidad de recuperar un tiempo en el que me sentí arropado y del que guardo muy buenos recuerdos. No sé si mi memoria tiende a recordar mejor lo bueno que lo malo, pero cuando he hecho este ejercicio de mirar atrás, la verdad es que me salen muy buenos recuerdos y muy pocos malos.
No hay ningún ajuste de cuentas.
No tenía ninguna necesidad de hacer ajustes de cuentas con nadie. Si algún personaje sale un poco mal retratado, es porque eran estrafalarios y hacían cosas raras. De Javier Tomeo, por ejemplo, saco algunas extravagancias, pero también lo trato con cariño y hablo de su categoría como escritor, y de los tres o cuatro o cinco grandes libros que escribió.
De hecho acabas con un «gracias».
Decidí acabar el libro con la palabra gracias, y no se sabe si dan las gracias los personajes que comparecen, como actores en un escenario, o si soy yo el que da las gracias a toda esa gente que ha salido en mi libro y que ha estado en mi vida. Quería que fuera un libro de gratitud y no de queja.
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Escribí una novela sobre el proces, sobre a donde podía ir a parar. A grosso modo unos chalados tomaban por el camino de en medio secuestraban Asco y la liaban parda.-Vi las imágenes de Hamas saltando los muros israelís en ultraligero y tuve un dejá vù. ¡J*d*er!, yo había escrito eso- .Catalunya conseguía la independencia transformada en algo parecido a Corea del Norte. Del protagonista nunca sabemos el nombre y en los momentos de mayor tensión se saca el pene y se masturba. No acabo de entender como es que no he ganado ninguno de los premios a la que la he presentado.
Saludos.
Me temo que no te concedieron ningún premio por exceso de realismo.
Deduzco de la entrevista que el autor está especializado en novelas históricas y que tienen un sesgo como historiador propio de los historiadores «progresistas». Me hubiera gustado leer a alguien que trata de mantenerse en una posición intermedia o lo más neutral posible, y que intenta no sólo describir sino entender la violencia que se desató en la guerra civil y en la posguerra. Su uso de la palabra genocidio es una desconsideración a las victimas auténticas de los genocidios, armenio, judío, tutsis y hutus, y hace muy poco para juzgar adecuadamente la violencia del régimen. Tampoco me parece oportuno dar confianza a una señorita para descalificar a nuestro rey emérito. ¿estas son las fuentes con las que escribimos? Los juicios de intenciones son impropios de un biógrafo y de un historiador. El hecho desnudo de intencionalidades es que el Rey paró el golpe militar a las pocas horas de haberse desatado. Y me decepciona leer a alguien que habla de la polarización, pero no la ve en el actual Gobierno que ha sido y es uno de los polarizadores más activos de la situación presente, porque el actual Presidente no sólo no modera la polarización, ni intenta encontrar puentes, sino que la excita empezando por descalificar a la mitad de los votantes a los que llama de extrema derecha o derecha extrema…
Pero ¿porqué los intelectuales se meten a hablar de política? Al hacerlo me veo obligado como ciudadano a opinar también sobre lo que se dice ya que en la democracia todos somos iguales y tenemos la misma consideración política.
Por favor, ¿no se podría acordar que Jot down fuese un espacio intelectual, cultural reservando para su sección de política lo que se quiera allí decir?
Tío, si no hablan de política los intelectuales ¿quién va a hacerlo? ¿No te gustan las ideas del Señor Martinez de Pisón?, pues vale, pero no puedes pedirle que se quede callado.
Escribí otra novela que no trataba específicamente del 23F, pasaba solo por encima, sí que me explayaba en los sucesos del Banco Central, en ella el Rey Hemérito (un señor que siempre me ha caído simpático) tenía el mote del sablista, en la acepción que se aplica al que pide dinero y nunca lo devuelve, al final se suicidaba en Abu Dhabi con la combinación de un paseo por el desierto y una botella de Anís del Mono. También salían los servicios secretos, Los Beatles y el premio Nadal de Literatura. ¿Eras parte del jurado?, podría ser el motivo de que no me lo dieran. Eso o que recordaba que el fundador de la actual editorial propietaria de Destino era un capitán de la Legión que siempre iba con pistola y era el único que tenía acceso al papel.
Saludos.
Pues nada mas leer esta buena entrevista con Martinez de Pison, me levante de la cama de mi hotel como un resorte, me puse los pantalones y las botas y mi Mackintosh, y fui troteando para llegar antrs de la hora de cierre a la libreria Picasso en la calle ? en Granada, al lado de la Plaza de Trinidad, para hacerme de una vez con «Enterrar Los Muertos» del entrevistado sobre el triste caso Jose Robles, un libro que tenia pendiente comprar desde hace tiempo…
Es que habia leido el infame libro de Steven Kock, «Breaking Point» en ingles hace tiempo y no llegaba a creermelo para nada, sobre todo toda la parte española de la historia… todo el tono del libro es sospechoso y Koch no habla español..
Aun no he terminado el libro de Ignacio del todo, pero he avanzado lo suficiente para leer la demolicion total de la tesis Koch que lleva a cabo, y el desmantelamiento de la tete a tete Hemingway-Dos de leyenda en aquella fiesta en Guadalajara en honor del batallon XV de las Brigadas Internacionales en la que supuestamente Hem dio la noticia de la muerte de Robles a Dos Pasos… falso, ya lo sabia de Quintanilla..
Francamente, podria ser una buena pelicula, la historia de Dos y su busqueda del pobre diablo de Robles, fusilado / desaparecido por saber demasiado en ruso…
No se por que, pero es de las historias mas triste de la Guerra Civil la muerte de Robles, una especie de pesadilla kafkaesque… tal vez por la muerte del idealismo que su asesinato supuso…
Koch sostiene que el asesinato de Robles acabo con el talento de Dos, que le dejo tan tocado que nunca llegase a escribir igual como antes. Sea como fuese, John Dos Passos es un autor casi olvidado hoy en dia me parece a mi…
Por fin alguien menciona este libro imprescindible, que debería incluirse en la bibliografía de Filología hispánica desde primer curso.
No creo que llegue a tanto la verdad, es un libro modesto en intenciones, pero riguroso y serio, nada que ver con él de Koch que es un libro tendencioso y sensacionalista y cuyo autor, además, no llega a entender los muchos matices dentro del bando republicano de entonces, el abanico de grupos, partidos, tendencias y doctrinas que aquello abarcaba…
… al hojear la página de agradecimientos del libro de Koch, vi el nombre de Antonio Muñoz Molina, inevitable, casi todo del mundo hispano que sale en inglés ha pasado por las manos de AMM, o bien tiene unas palabras encomiables suyas en la contraportada…
Pero volviendo al cine podría ser una especie de «Missing» de Costa-Gavras pero en lugar de Jack Lemmon, un joven Stanley Tucci en el papel de Dos, y en lugar de un muro de silencio fascista, un muro de silencio comunista…
Podría ser el gran proyecto para volver a enganchar a la derecha española con el cine de la guerra civil, que al fin y al cabo, ellos inventaron en su día, pero del que ahora rehúyen: no quieren saber nada…
Aquí quedarían si no bien, mejor en todo caso que los Comunistas rusos que desparecieron al traductor de Dos Passos porque sabia demasiado o bien, como aventura Martínez de Pisón, se vio involucrado sin arte ni parte en una lucha entre los dos capos de los servicios secretos soviéticos en España, Orlov por un lado y Gorev por el otro…
La gran incógnita es quien haría de Hemingway…. puestos a elegir, iría por DiCaprio o bien Johnny Depp… alguien muy engreído, presuntuoso, insoportable, pero con talento…
PD: al final de su libro, que es de hace 20 años casi, Ignacio habla del insulto añadido a la memoria de Jose Robles Pazos, traductor de «Manhattan» de John Dos Passos, que es que durante el Franquismo, no se si por error o malicia, habian re-editado el libro en los años 60, pero con traduccion de Jose Robles Piquer, no ya Jose Robles Pazos…
…segun se desprende de dicho final de «Enterrar a los Muertos», Robles Piquer seria de una descendencia fascista que yo desconozco, pero que un español tal vez si, y nada mas terminar el libro, hice busqueda en google de «Manhattan» con traduccion de Jose Robles, y alli esta en Amazon, con traduccion de Jose Robles Piquer…
O sea, la derrota es total para ese buen hombre que dejo su puesto en el John Hopkins University para prestar servicio a una Republica que le abandano del todo por el crimen simplemente de haber trabajado con los sovieticos en España en el 36/7, que es lo que la misma Republic le pedia y con lo que el cumplia sin poder imaginar el terrible fin que le esperaba…
Una historia terrible, simplemente terrible…
En cuanto a la Plaza de Trinidad en Granada, merece mejor fama que tiene…
Es una plaza de dimensiones modestas, nada llamativa a primera vista…Una plaza normal es lo que parece si no te detienes a pensarlo un poco… Pero la verdad es que tiene todo lo que hace falta para estar más o menos feliz en este mundo…
Tiene un par de bares, tiene una cafetería, tiene un peluquero de hombres con peluqueros premiados en certámenes nacionales el arte de cortar la barba…
Tiene un estanco, un quiosco, un puesto de flores…. tiene unos bancos en la plaza para sentarte allí un rato y observar y pensar, tiene el loco de la plaza sentado allí murmurándose en alemán (un joven con mechas largas y sucias)… que ya no se ven en Madrid, los locos los han echado del centro…
Al lado, dos librerías, la Librería Picasso, espaciosa y bien iluminada, y en la calle al lado, la liberaría Praga, con un letrero bien bonito encima de la puerta, una librería mitad libros nuevos mitad libros de segunda mano…
Y luego a diez pasos tres, cuatro, cinco bares maravillosos… tranquilos, con gente simpática que te atienden con simpatía, y con aquellas raciones que te ponen con cada caña…y ponerte allí a leer un rato…
La plaza de Trinidad lo tiene casi todo para ser feliz, es una plaza modesta, que no va de nada, no tiene los aires de la Plaza Mayor de Madrid o Salamanca, es una plaza discreta pero perfecta…
La recomiendo, la plaza y su entorno, a cualquier visitante a la zona…
En cuanto al joven alemán claramente loco en la plaza de Trinidad de Granada, demacrado, sucio, haraposo, y hablando consigo mismo en alemán a viva voz, pues me hizo pensar en ese poema en verso de Rainer María Rilke, «La Canción de Vida y Muerte del Alférez Christoph Rilke» que es un poema que me gustó mucho cuando lo encontré a pocos años de llegar a Madrid… Fue mi primer contacto con Rilke, y llegue a saber partes de memoria en alemán, aunque luego he leído que Rilke renegaba de ello…
Entonces, es un poema sobre un joven alemán que va a un país lejano para luchar en una guerra con sus camaradas alemanas en tiempos medievos y como todos acaban medios locos de hambre y de sed y de nostalgia por sus hogares y sus madres y sus novias, y como toda la campaña militar se deshace y no queda más que esperar la muerte, perdidos en las llanuras o estepa de un país extranjero que desconocen… o así lo recuerdo yo…
Pobre chaval alemán de la Plaza de Trinidad de Granada, daba mucha pena, pero me hizo pensar en Rilke….
Leo en estos días «Castillos de Fuego» de Ignacio Martínez de Pisón. Solo llevo 150 páginas (un tercio) y puedo decir que es una novela magnífica en todos los distintos aspectos que se analicen. Una estupenda recreación de los primeros años después de la guerra civil.
Por contra, la reciente novela de Trapiello sobre la misma época, titulada «Me piden que regrese» es un pésimo folletín sin interés narrativo y muy mal escrito.
Muy interesante la entrevista. Toca muchos temas. Desconocía de este escritor.