Cine y TV

Luis Buñuel o el talento va y viene como Alfonsillo

Luis Buñuel en 1929, foto de Man Ray. (DP)
Luis Buñuel en 1929, foto de Man Ray. (DP)

«Los únicos autores del cine español somos Buñuel y yo» (Albert Serra, director de cine, guionista y egomaníaco).

A día de hoy, aún me resisto a diluirme entre la turba de la literalidad más estajanovista y anacrónica. Espérate, dirán los escépticos relativistas. Me considero, de manera muy orgánica, benévolo con el tiempo —ese monstruo— y su coyuntura: nada me resulta más ridículo que una Manson Mingott, ama de llaves de la ortodoxia semántica, obligando a un cruzado medieval a decir, por ejemplo, «no hay magrebíes en la costa».

Estoy dispuesto, incluso, a aplicar cierta distante condescendencia a testimonios tipo «alguien vino a decirme que Lorca era homosexual (…) Por aquel entonces en Madrid no se conocían más que a dos o tres pederastas». Esta joyita gay friendly y otras más dan lustre a Mi último suspiro (Plaza & Janés), las memorias del cineasta Luis Buñuel. Menos mal que eran amigos. Bien es cierto, y en descargo del propio Buñuel —aunque no lo necesite— que al final del libro lo arregla (eso no le serviría hoy en día, en esta edad tan líquida, efímera y contradictoria en la que todo lo que escribes parece estar grabado in aeternum en la misma piedra de los diez mandamientos) con esta preciosidad: «De todos los seres vivos que he conocido, Federico es el primero. No hablo de su teatro ni de su poesía. La obra maestra era él». Supéramelo. 

A mí, lejos de indignarme y de pedir sales para el desmayo, este tipo de boutades libérrimas y un poco ingenuas me reconfortan. Y hay unas cuantas decorando estas memorias y que además han envejecido estupendamente como abanderadas de la cultura woke: podrían usarse sin problema hoy en día para, por ejemplo, estimular la vida saludable («Si el alcohol es la reina, el tabaco es el rey»), homenajear a los  genios intocables («El cómico que menos me gustaba era Chaplin», «El Guernica no me gusta nada, a pesar de que ayudé a colgarlo», «Dalí me inspira, pero me es imposible perdonarle su exhibicionismo ferozmente egocéntrico, su cínica adhesión al franquismo y, sobre todo, su odio declarado a la amistad»), reivindicar las vanguardias («El surrealismo es exaltado y desordenado»), la denuncia del body shaming («Una noche en un burdel que conocía, la dueña me dijo: «Tengo una chiquita, ahora se la traigo, verá que inocencia. Tiene que ser delicado con ella«. Al poco rato vemos entrar a una criatura con zapatos de tacón bajo, calcetines blancos, lleva trenzas y juega al aro. Desilusión: una enana de cuarenta años»), la corrección política («Nunca he sido un adversario fanático de Franco»), el respeto a la senectud y la defensa del oprimido («Vimos entrar a un viejo espectro vacilante a quien reconocí como John Ford, llevado por una especie de esclavo negro») o su posicionamiento, tan europeo por otra parte, en contra de la posesión y el uso de armas («Me gustan las armas y el tiro. He tenido hasta sesenta y cinco revólveres y fusiles»).  

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5 comentarios

  1. Recomiendo el libro póstumo de Max Aub: Luis Buñuel, Novela.
    No solo encontraréis la biografía del director aragonés, también se puede disfrutar de unas interesantes conversaciones entre los dos autores exiliados.
    Saludos

  2. «Mi último suspiro» no lo escribió Buñuel en su Olivetti, lo escribio J.-C. Carriére en francés. Está magníficamente estructurado, quizá mejor que tu artículo. La similitud entre el talento de alta escuela y el artista osado es que los dos son osados. La diferencia es que uno tiene verdadero talento y el otro no tuvo esa suerte.
    Buñuel no dejó ni un cuadro pintado, hubiésemos recomprobado que el talento es unidireccional. Ojalá encuentres la dirección del tuyo.

  3. «Solamente le salvan las anécdotas de quien ha vivido una infancia entre algodones, el paso por la Residencia de Estudiantes, París, los inicios del surrealismo, Estados Unidos, la guerra civil, su exilio voluntario en México y un último periplo entre España y Francia». ¡Y te parecerá poco!
    Creo las memorias de Buñuel (que, como dice Xavier, no escribió él personalmente) no son una obra literaria, sino un testimonio, y aun así con hallazgos artísticos notables (véanse las reflexiones dedicadas al amor). Recomiendo encarecidamente su lectura.

  4. Me pareció muy bueno ese libro.

  5. MacNaughton

    Cuando vino David Lynch a dar una charla a la escuela de cine TAI de Madrid hace algunos años, un estudiante avispado le preguntó que le parece la filmografía de Luis Buñuel… y Lynch le responde que nunca ha visto una sola pelicula de Luis Buñuel. Lo cual parece casi imposible ya que son dos directores que tienen todo que ver…

    ¿Qué pensar de aquella declaración de Lynch? ¿Una broma? ¿La verdad? ¿Un no querer reconocer influencias?

    En cuanto a Buñuel, por primera vez no hay una pelicula suya de entre las primeras 100 en la famosa lista Sight&Sound que sale cada 10 años. A sign of the times, sin lugar a dudas.

    Y hace poco leí un articulo admonitorio/escandalizado en la misma revista sobre BELLE DE JOUR y el muy mal ejemplo que da de las relaciones hombre-mujer en nuestra época (Severine es una mujer que «no puede decir que no» al sexo). No sabían por donde coger la pelicula… pero es que el mundo es así yo creo, da para todo tipo de personaje…

    De Buñuel, hay que recordar que decía que «la única razón» por la que quería rodar TRISTANA era por la pierna postiza de la prota / Catherine Denueve…

    Y que nunca sabremos lo que hay en aquella caja pequeñita que trae el hombre asiático al burdel en BELLE DE JOUR, cuyo contenido espanta a todas las demás prostitutas, pero a la Denueve le fascina…

    Buñuel era y es perfecto para los académicos pos-estructuralistas de las universidades americanas y franceses… También lo era al principio de su carrera Pedro Almodóvar, pero ya no…

    ¿Vale la pena «épater la bourgeoisie» en una época cuando ya no hay burguesía propiamente dicho? ¿Es incluso posible hoy en día con todo lo indecible que hay por internet?

    En todo casos, a leguas sigue siendo el gran cineasta español Luis Buñuel. Nadie ni siquiera se le acerca…

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