
En su novela ajedrecística La torre herida por el rayo (1983), Fernando Arrabal remite una conocida afirmación del undécimo campeón mundial: «Cuando Fischer supo que su rival Spassky había declarado «el ajedrez es como la vida», corrigió: «el ajedrez es la vida»» (2012, p. 177). Verá usted que esta idea prolifera allá donde la busque, porque se ha vinculado el ajedrez con la existencia humana hasta el paroxismo. Así que a un servidor le gustaría empezar este artículo con un posicionamiento polémico: no, el ajedrez no es como la vida. Es más, tienen muy poco que ver.
¿Sabe cuál es, hasta donde conozco, el juego que más paralelismos guarda con este trasiego existencial al que nos han arrojado sin preguntar? El póker. En casi todas sus modalidades, pero específicamente el Texas Hold ‘em. En este juego de naipes, usted puede tomar las mejores decisiones una vez tras otra y aun así perder. Por un revés del azar, por una carta remota en la quinta calle, o porque la varianza solo aparece para escupirle a uno a la cara. Y viceversa: puede tomar las peores decisiones con empecinamiento y ganar de todos modos. Por supuesto, esto solo es cierto a corto plazo; a la larga, los buenos jugadores prosperan. Mírese cualquier high-roller y se convencerá de que todas esas caras conocidas no están ahí porque nos hayan robado la suerte a los demás.
En el ajedrez, por el contrario, siempre hay una jugada correcta que ofrece garantías. Casi siempre es imperceptible para el ojo inexperto, y a menudo para los más dotados. Pero está ahí. Los módulos de los que hoy en día dispone cualquiera con internet, y sobre todo aquellos que valen un riñón y medio y a los que solo accede la élite mundial, lo demuestran. Tal vez necesiten analizar la posición del tablero unos segundos o unas horas, pero siempre encontrarán la mejor combinación. Si usted también la encuentra de forma consistente, ganará cualquier partida. Tanto es así que, si le piden apostar su casa contra cinco euros en una partida frente al campeón mundial en la que usted, para nivelar, podrá consultar sus jugadas en un módulo, le compensa de sobra aceptar. No hay riesgo, porque siempre hay un camino correcto. Al revés ocurre lo análogo: si usted escoge la peor jugada una vez tras otra, habrá perdido en escasos movimientos a menos que a su rival le dé un aneurisma y caiga con el ojo sobre el alfil.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Ayer moría David Lynch y recordaba unas palabras de él en las que renegaba de la creencia de que el sufrimiento creaba o engrandecía a los genios. Creo que tenía razón, y que un Fisher feliz podría habernos compartido muchas más maravillas. Hoy brindamos por él.
Qué gran homenaje.
No sabía mucho de la vida de Bobby Fisher y me ha resultado super interesante y está maravillosamente escrita.
Termino el artículo y solo me genera una duda que difícilmente se responderá (no digamos «nunca» ahora que hay tantas IA creando imposibles): ¿Quién ganaría en un duelo final, el inalcanzable IQ de Bobby Fischer o el escrupuloso estudio de la teoría de Magnus Carlsen? Ojalá el destino nos hubiera regalado este premio.
Ganaría Carlsen, pero no por ser más talentoso, simplemente porque cincuenta años más de evolución en el ajedrez es mucho. Para ser justos se podría decir que Carlsen ganaría, entre otras cosas, porque tuvo la oportunidad de aprender de un maestro tan genial como Fischer
Especular sobre esto es siempre divertido, aunque poco fructífero. Si tuviera que mojarme, coincido con lo que comenta Rafa, pero es verdad que terminamos llegando a un argumento circular. En cualquier caso, y por poco simpático que me resulte Carlsen, yo diría que su talento parece equiparable al de Fischer. Pero vaya, no me hagas mucho caso, que qué sabré yo.
Lo que sí pudo haberse dado, aunque con diferencias de edad poco salvables, fue un Fischer-Kasparov que un servidor habría pagado por ver. Más incluso que el Fischer-Karpov del 75.
Es un mundo cruel.
Qué artículo tan brillante. Muchas gracias.
Hola, agrego unas apostillas
El inolvidable Miguel Najdorf (gran jugador y amigo de Bobby, y sin querer queriendo, un gran aforista) decía «saben cuál es la diferencia entre todos nosotros (los jugadores de la élite mundial) y Bobby?
Para nosotros, el ajedrez es lo primero. Para Bobby, el ajedrez es lo primero, lo segundo, lo tercero, lo cuarto…»
Lothar Schmidt, arbitro-mago del match con Spassky decía: «en el fondo de todos los reclamos de Fischer, siempre hay algo de razón»
Botón de muestra: la FIDE (dominada por soviéticos) cambio el sistema de clasificaciones para el título mundial, de un torneo todos contra todos, a un emparejamiento por matches individuales. Que los soviéticos empataban entre ellos para luego emplearse a fondo contra los «extranjeros» no era algo que «el decía….»
Gracias por la hermosa nota, y por la obviedad del tema central: ninguna cosa, tomada aisladamente, es la vida: hay que ser muy Bobby para creer eso
Correcto, Carlis: es una de las cosas que no he podido incluir como se debe por tema de extensión, pero, en efecto, la denuncia de Fischer hacia los pactos entre jugadores soviéticos estaba bastante fundada.
Gracias por el comentario y el apunte ???.
Excelente artículo. Que conocimiento de la psicología de la persona, el personaje, el ajedrez ¡¡
El autor ha transmitido toda la amargura y el dolor de una persona con un talento excepcional que no encuentra un sitio entre tanta mediocridad. Enhorabuena
Magistral. Se echan en falta artículos de este calado.
Gracias Pedro, me ha encantado tu artículo. Lo guardaré para poderlo leer otra vez. Gracias también por la Bibliografía.
Te comparto mi perfil para que podamos jugar una partida. Ten un excelente 2025.
Buen articulo. Bastante mejor q muchos de los que últimamente leo en jot down q parecen sacados de la IA con finalizaciones de artículos muy cortantes.
Este está excelentemente escrito y se nota.
Abrí el artículo un momento para ojear por curiosidad y acabé enganchado leyéndolo ensimismado y casi se me queman las lentejas.
Creo que representa bastante bien lo que pienso.
Simplemente felicitaciones que al igual que las partidas de Fischer este contiene la maravilla y compleja profundidad de ser entretenido relatando la contradictoria vida de un genio
Hace más de 10 años Jotdown publicó una excelente serie de artículos sobre la vida del genio. Si alguien no tuvo ocasión de leerlos en su momento, nunca es tarde… https://www.jotdown.es/2012/03/bobby-fischer-la-infancia-del-pequeno-diablo-i/
Por artículos como este, sigue valiendo mucho la pena leer Jotdown. Gracias
¡Gracias Fede!
De E.J. Rodríguez
Toda la serie que publicó sobre ajedrez es de lo mejor que he leído nunca en JD.
Muy recomendable.
Umm.. buen y triste artículo. Fischer me recuerda, incluso físicamente al pianista canadiense Glenn Gould. De aspecto triste, larguirucho, desgarbado, ensimismado, como viviendo en un mundo cerrado, solo para ellos, de otro planeta, patéticos en fin.
Muy bueno, como todo lo que he leído sobre ajedrez en jotdown.
Apasionante y excelente artículo, un genio escribiendo sobre otro genio, lo he releído y volveré a hacerlo….
Sólo comento cuando un artículo me parece extremadamente bueno. Este casi me arranca unas lágrimas al final, qué manera de escribir. Muchas gracias, Pedro.
Guau, muchas gracias, Ryugarato. Líneas como esas son el mayor honor que se puede recibir.
Me alegro de que te haya gustado.
Un abrazo.