
Cuando alguien habla solo con la verdad
Habla menos que los demás.
Hacernos así, Luisa Almaguer
La verdad no necesita hablar mucho, solo necesita poder hablar claro: sin seguridad jurídica, ni hay mercado digital, ni hay paz social. El Estado de Derecho tiene como objetivo el imperio de la ley; el ser humano es el protagonista de la Sociedad, del Estado y del Derecho. Cuando existe un vacío legal, existe una fragmentación de la seguridad jurídica. Etimológicamente, la palabra griega kháos, remite al vacío primordial, para que el entorno digital se desarrolle una forma armónica y sostenible es necesaria una regulación legal que dote a la sociedad de la seguridad jurídica necesaria para el desarrollo de esta importante actividad humana.
El 20 de Junio, la revista cultural Jot Down, bajo el título «El gran robo del siglo (I): Dialnet y el Barcelona Supercomputer Center (BSC)», daba cuenta de una sesión de la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Senado que abordó la absorción masiva, por parte de una “web crawler” (araña de internet, en español) sin autorización de los titulares de los derechos de millones de textos e imágenes protegidos, que se encuentran almacenados en el gran repositorio Dialnet de la Universidad de La Rioja. Estas “web crawlers” navegan automáticamente por las páginas web y extraen sus datos relevantes siguiendo los enlaces de una página a otra. En concreto, el caso revelado en el artículo de Ángel Fernández Recuero, se refiere al volcado depredador realizado por el rastreador automático Common Crawl para facilitar la ingesta masiva de datos, textos, imágenes y sonidos para el entrenamiento de modelos fundacionales lingüísticos de IA en proyectos como ALIA que desarrolla el Centro de Supercomputación Barcelona y que cuenta con el apoyo del Gobierno. Common Crawl se ufana de haber compilado doscientos cincuenta mil millones de páginas web en los últimos 18 años.
Junto a esta aturullante noticia, dos días después, en el suplemento de Negocios del diario El País, se publicó un artículo titulado «Delincuentes, SA: así acribilla el crimen la economía mundial», en el que se dice que el impacto de las actividades ilegales en la riqueza mundial supera los 19 billones de dólares, más que el PIB de la eurozona o el de China. A los daños económicos que las actividades criminales generan en la sociedad, hay que añadirle los daños económicos que generan las actividades ilegales que se pretenden normalizar y que en muchos casos, cuentan con inversiones públicas que las apoyan, generándose con ello, no solo el caos jurídico y económicos, sino también una gravísima perturbación social.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Pingback: La necesidad de una regulación legal para el desarrollo sostenible de la economía digital - Hemeroteca KillBait