Hebras y nodos

Dios aún no existe

madremuerta
Madre muerta de Egon Schiele

Capítulo 1 – La Hipótesis

La lluvia golpea la ventana con un ritmo suave e irregular. Me gusta el sonido. Es lo único que, por unos momentos, me distrae del dolor que roe como ácido en el hueso. A veces no soy nada más que este dolor.

Pienso en mi hijo, Marcos. Cuando llovía a media mañana, solía preguntarme si lo habría vestido lo bastante abrigado. Intentaba recordar la ropa que le había puesto aquel día, pero siempre la confundía con otros días. La idea de que pudiera estar frío, de que quizá se estuviera mojando, me atormentaba.

El dolor afloja. Puedo volver a pensar. Empujo la silla de ruedas hacia el escritorio. Las palmas me arden contra los aros: otra maldición del discapacitado, manos encallecidas.

Este es tan buen momento como cualquier otro para empezar el registro. Mi teoría, mi experimento.

Dios aún no existe. Pero existirá.

No es una cuestión de filosofía ociosa, sino una hipótesis falsable. Una proposición científica que pienso demostrar. Pondré por escrito los principios de mi pensamiento junto al registro del experimento en sí: la teoría separada de su ejercicio empírico, el pensamiento separado de la sensación.

Este documento será mi legado. Con él, la posteridad decidirá si tenía razón o no —si fui un genio o un pobre desgraciado. Ya no me importa. La hipótesis queda formulada para la eternidad.

1. El concepto como origen de lo metafísico

Homo sapiens-sapiens es el único ser sobre la Tierra capaz de concebir un ámbito metafísico: un mundo más allá de lo puramente material. Todo lo que existe proviene de la materia; sería absurdo sostener lo contrario. Pero ¿cómo puede la materia permitirnos concebir lo Absoluto, lo Eterno, lo Sagrado o lo Bueno? ¿Cómo podemos concebir a Dios, una entidad tan alejada de lo “real”?

Ninguno de estos conceptos absolutos existe en el mundo material: no pueden tocarse ni verse. Nada físico es inmutable. Y, sin embargo, estos conceptos son fundamentales en nuestra mente. ¿Cómo es posible concebir algo que no tiene reflejo en el mundo real? La respuesta me resulta evidente.

Estas ideas son reflejos —sí— pero no del mundo “de fuera”. Reflejan el mundo que tenemos dentro. Los conceptos son herramientas con las que el cerebro descifra el mundo externo; el marco que utilizamos para entenderlo y movernos en él. Son lo que le da significado y continuidad. Percibimos lo absoluto porque refleja la forma en que nuestra mente categoriza la realidad. Solo el concepto en sí es infinito, y es nuestra consciencia de él lo que proyectamos al mundo real.

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13 comentarios

  1. Manuel Queimaliños Rivera

    Excepcional. Gracias.

  2. Nada que se pospone sobrevive.
    Maravilloso!!

    • JESÚS MEJÍA

      Gracias. Es una gran sensación cuando alguien entiende algo que el autor intenta dejar entrever pero no dice de forma explícita. Eso está ahí y también el hecho de que no podemos escapar de nuestro marco humano para bien o para mal. ¿Qué sentido tiene ser inmortal, o incluso Dios, si no puedes estar con tu hijo? Muchas gracias por leer.

  3. ANTONIO VAZQUEZ

    Bueno…..no sé muy bien que decir

  4. Loan Bensadon

    Me ha encantado el ensayo. Muy bien escrito, una historia muy bien llevada y un final apoteósico. Filosofía y suspense, y lleno de emociones desde el inicio hasta el final. 100% recomendable!

  5. Juan Vicente

    Una historia que merece un libro. Me flipa los de la mente colectiva… tantos años para
    Darnos cuenta que eso se lleva escribiendo 2000 años y se llama iluminación 👏👏👏👏👏👏👏

  6. María Antonieta Ugarte y Chocano

    Amor absoluto de padre. Marcos decidió no ser y, por lo tanto el eligió no ser.

  7. Una narración que no nos puede dejar indiferente de frente al sufrimiento de lo demás, al del personaje (o autor) y al cotidiano. Un excelente esfuerzo de fantasía, de ciencia ficción diría, hija ésta de la metafísica, ameno y bien documentado para imaginar un futuro fantástico. También tomaré como fantasía los paragones entre personajes históricos y frases poco oportunas para un ex creyente, obligado en verdad y desde pibe. “Algunos se creen ingeniosos por no creer en dios, pero en realidad solo han cambiado una forma de magia por otra…” es una frase polémica, y para colmo con ese contundente “en realidad”, con sospechas de inútil victimismo. Me resulta imposible pensar que no haya “ingeniosos” entre los que creen en Dios. Las virtudes y vicios están más o menos bien distribuídos en los seres humanos. “A quienes se consideran dignos (y seguía una larga reflexión o consejos para estos fantasmagóricos “dignos”)…” es una frase que después de uno o dos días de publicado el artículo no volví a encontrar. Tal vez el autor la canceló por poco digna. Me ahorro el “indignado” comentario. Tampoco es feliz la analogía entre Superman y el Nazareno: aquel es una fantasía, el Otro, no; aquel no muestra ni mostró rasgos de misoginia, todo lo contrario. Del Nazareno no podemos decir lo mismo si leemos con atención sus dichos y consejos (Leer las bodas de Canan y Lucas 8, 49-56). Solo la compasión que sentía por los más debiles hace posible que pasemos por alto una odiosa misoginia que era comprensible en la primitiva sociedad hebrea de aquellos tiempos. Por el resto es un excelente relato para imaginar un futuro mejor, un futuro beato, sin angustias reales o metafísicas finalmente.

  8. …y finalmente descubrió, en su reencuentro con la consciencia de Andrea, que ella también estaba harta de conversaciones banales y se preguntaba por qué nunca le hablaba de cosas importantes y reales.

    • JESÚS MEJÍA

      Sería un buen punto. Este protagonista no es un modelo a seguir, evidentemente. Quizá incluso se da cuenta de que Andrea conocía mucho mejor lo que de verdad era importante.

  9. Jesús Muñoz

    Intenso y profundo, pero con ritmo hasta el final. Un desenlace que nos obliga a reflexionar. Muy bueno, Jesús!

  10. M.G Nogueira

    Me ha encantado. Hay mucho que digerir… empezando por la alegoría de la búsqueda: aquello que, en el instante mismo de ser encontrado o creado,  se corrompe y pierde valor. La paradoja se encierra en la propia naturaleza de la pregunta: cuando se formula con la intención de obtener una respuesta definitiva, deja de ser una buena. La búsqueda se agota en el hallazgo, y el misterio, que era motor de sentido, se desvanece.

    La búsqueda de Dios concebido como consciencia colectiva plantea un límite esencial. Carece de significado sin el amor verdadero, que actúa como unión de los individuos. Y ese amor no puede ser reproducido por artificio ni por la mera aspiración de jugar a ser Dios. Surge entonces otra cuestión: ¿qué forma de consciencia individual tendría cada alma dentro de la supuesta plenitud de un Dios colectivo y omnipotente?

    Se introduce un matiz personal que hace más profunda esta reflexión: el mejor recuerdo de un hijo para un padre puede hallarse en una etapa de la niñez, mientras que el mejor recuerdo de sí mismo para ese hijo tal vez se ubique en la adultez, con su propia familia. Esta diferencia revela que no existe una transparencia absoluta en la individualidad, sino perspectivas irreductibles que conviven sin coincidir. Lo que para uno es eternidad compartida, para el otro es solo un fragmento distinto de la experiencia.

    De aquí se abre una reflexión más amplia: la idea de un Dios perfecto podría reducirse a un holograma individualizado, una proyección eterna diseñada para cada conciencia, en la que la relación con otras mentes no sería más que una ilusión. La supuesta unión de las almas se fragmenta en películas privadas, en recuerdos eternizados que no necesariamente se encuentran, lo que oprime el concepto de interrelación consciente de los individuos que forman parte del todo. El desenlace de esta alegoría es paradójico: tu eternidad puede quedar anclada en la imagen de tu hijo siendo un bebé, mientras que la suya se proyecta en la experiencia de la adultez, formando su propio hogar. ¿Será la eternidad un encuentro colectivo e interrelacionado de forma consciente o solo un reflejo íntimo e idealizado de nuestra propia memoria?

  11. Bonito relato.
    Bonita paja mental.
    Una nueva religión, extraordinario.
    Homo masturbensis sigue su camino hacia la nada.

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