Cine y TV

Bienvenido, Mister Marshall

Bienvenido Mister Marshall

Hace casi 60 años Luis García Berlanga dirigió la que a juicio de muchos es la mejor película rodada nunca en España. Como ocurre con las grandes historias de la literatura y el cine, bajo la apariencia de una sencilla narración ubicada en una localidad cualquiera (en este caso Villar del Cam… perdón, del Río) viene escondida tal carga de significado que acaba otorgándole una trascendencia mucho mayor, hasta convertirla en un símbolo, en una obra de alcance universal. Bueno, eso y que salía Pepe Isbert, que es uno de los actores más grandes que ha habido.

Aunque a estas alturas no quedará prácticamente nadie que desconozca de qué estamos hablando, pongámonos brevemente en antecedentes. Rodada en 1953 en Guadalix de la Sierra —localidad conocida durante los últimos años por otros desdichados motivos— la película comienza describiéndonos un apacible y humilde pueblo castellano un tanto ajeno al devenir del mundo. De hecho, el reloj de su ayuntamiento marca siempre las tres y diez y en su escuela cuentan con un mapa europeo donde todavía existe el Imperio Austrohúngaro.

Respecto a las fuerzas vivas del lugar, eran las propias de la época y entorno: Don Cosme, que era el cura, Genaro, el conductor del autobús, Don Luis, un aristócrata venido a menos, Don Emiliano, un médico entusiasta de la ciencia (o al menos de la críptica jerga que se emplea en ella), tenemos también al boticario e ilustre Presidente del Villar del Río Fútbol Club y por último a Doña Raquel y Doña Matilde, las cotillas oficiales del pueblo… Pero por encima de todos, como poder indiscutible, está el principal terrateniente del lugar, Don Pablo, un anciano algo sordete que también ejerce de alcalde como mero pasatiempo.

Un día, la tranquila rutina del lugar se ve súbitamente alterada con la visita del delegado general, quien les comunica solemnemente que recibirán la visita de los representantes en España del Programa de Recuperación Europea, también conocido como Plan Marshall. Es decir, vienen “los americanos”, y llegan dispuestos a dejar mucho, muchísimo dinero. Siempre que se les haga un recibimiento como Dios manda, claro.

Así que, tras mucho cavilar, Don Pablo decide que no puede haber mejor acogida que la de “la máxima estrella de la canción andaluza” y poseedora de “unas piernas que no parecen de un ser humano”, según la entusiasta descripción de su representante. Ella encabezará la recepción de un pueblo que durante unos días se hará pasar por andaluz, puesto que eso es lo que creen que los americanos quieren ver. Finalmente los representantes del Plan Marshall llegan… pero ni siquiera se detienen en el pueblo y todas las esperanzas, todos los deseos e ilusiones expresados por cada uno de los habitantes, quedan hechas añicos. La vida es así de decepcionante.

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9 comentarios

  1. Pingback: Bienvenido, Mister Marshall

  2. Una película que en su momento no terminé de ver,pero que a raíz de este artículo pienso retomar.

  3. Pues en mi humilde opinion la mejor pelicula jamas rodada en Espa&natilde;a es «El Bueno, el Feo y el Malo». Ahora mas en serio la mejor pelicula espantilde;ola no es lo mismo que la mejor pelicula rodada en España. Una candidata mas firme al titulo de mejor pelicula rodada seria la sublime «Pandora» de Albert Lewin con James Mason y, ojos exorbitados y cayendoseme la bava, Ava Gardner

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