A principios de los 70, a los Everett les regalaron dos bolas de cristal para decorar el árbol de Navidad. La amarilla tenía inscrito el nombre de su hija mayor, Liz, y la roja el del pequeño, Mark. Los hermanos, en un arrebato de humor macabro, bromearon con que la bola que antes se rompiese designaría al primero en morir.
Mark, sediento de emociones siniestras, llevaba la bufonada al extremo cada Navidad. Arrancaba las bolas del abeto y comenzaba a practicar juegos malabares. Liz observaba angustiada el vuelo tintineante de las esferas mientras suplicaba a su hermano preadolescente que parara. Aquello no tenía ni puta gracia. Y un año, con Liz sollozando al borde de la desesperación, a Mark se le escapó una de las bolas. Trató de agarrarla con la palma de la mano pero rebotó y cayó al suelo rompiéndose en pedazos.
De color amarillo.
Aquel ruido de cristales rotos atormentaría sin piedad a Mark Oliver Everett, alias E, en el verano de 1996. Acababa de grabar Beautiful Freak, su álbum de debut bajo el seudónimo de Eels, y tras años de miserias por fin comenzaba a labrarse un nombre en la escena indie. Pero su adorada hermana nunca escuchó el disco. Liz se había suicidado.
La muerte es protagonista principal en la biografía de E, y por extensión en las canciones de Eels que este fin de semana sonarán en España, en los conciertos que la banda ofrece el 27 en Barcelona y el 28 en Madrid.
El universo paralelo de la guadaña
Tragedias que abren heridas imposibles de cicatrizar, una atracción irresistible hacia el amor kamikaze y todos los pequeños fiascos cotidianos que al sedimentar destruyen cualquier espíritu. La vida de E reúne material suficiente para provocarle lágrimas a Chuck Norris, si eso fuera metafísicamente posible. Quizá por eso su música es tan emotiva, porque se trata de la sublimación de un alma torturada.
Mark Oliver Everett nació en una familia emocionalmente desequilibrada. Su padre, Hugh Everett III, era un físico cuántico que a los 13 años se escribía cartas con Einstein y terminó asesorando a Robert McNamara sobre estrategias bélicas en Vietnam. Ese empleo en el Pentágono, sin embargo, nunca alivió su frustración profesional. Hugh Everett III era un prodigio caído en desgracia en la comunidad científica por haber acuñado la Teoría de los Mundos Paralelos, según la cual existen infinidad de universos donde se reproducen diferentes versiones de nuestras vidas. Aquella tesis pionera fue acogida con ostensible burla por parte de sus colegas, sobre todo cuando la ciencia ficción se apropió de la idea en películas de serie B. Según E, el estandarte de la investigación en la época, Niels Bohr, ridiculizó con saña a su padre y arruinó la vida de un hombre que se convirtió en un despojo taciturno.
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con la lectura de este artículo recupero la fé en la facción musical de Jotdown, tan decepcionante en las últimas entregas… excelente introdución a la tormentosa vida de un artista disperso e irregular, que cuando encaja una colección de canciones como las que figuran en su disco de este año, Wonderful Glorious (con True Original a la cabeza), nos hace tocar el cielo… gracias, sr Casillas
De todas formas, 6/8 del «reportaje» son un resumen del libro de Mark Everett. Que tiene su mérito, claro, pero…
Toda la razón Zacatecas…reproduce en exceso el libro..para los que no lo hayan leido…lo destripa….
Esta noche lo veré en Barcelona. Me ha venido muy bien toda esta introducción al personaje, ya que normalmente no suelo informarme demasiado de la vida personal de los artistas, pero este la vida de este tipo no tiene desperdicio literario. Pobre, igual hubiese preferido una vida más normal.
Deberíais de haberlo titulado con un «Alerta de spoiler».Me encantó el libro y este artículo, aunque acertadísimo en lo musical, es un mal resumen de lo que el texto narra (y digo mal porque se pierde todo el estilo literario tan fresco que tiene la autobiografía).
Hay que tener cuidado con esta cosas.
Muy de acuerdo.
Totalmente de acuerdo. Básicamente es un resumen del libro extirpando el estilo de Everett que pierde toda la gracia. Tirón de orejas.
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O sea que, aquí, todos los temas que se desgranan están copiados por los colaboradores de Jot Down de otros artículos o libros foráneos; vaya, que no hay una auténtica investigación y erudición sobre los asuntos que se están tratando. ¿Es eso…?
Una pizca de opinión bien fundamentada, algún dato interesante recabado por el autor y bastante gracia en la escritura. Y gratis. No jodamos.
los ecos del libro del sr Everett han sido suficientemente difundidos por sus seguidores, de forma que cualquier interesado puede hacer referencia a sus mas sabrosos cotilleos sin haber accedido al mismo… los que lo conocen de primera mano, muy bien, felicidades, pero hacer de ello un marchamo de exclusividad, los define suficientemente… el autor del artículo, bien puede haber leido el dichoso libro, como haberse informado en revistas, foros y blogs especializados… en cualquier caso y mas allá de los detalles biográficos mas escabrosos del bagaje del artista, lo que importa es lo que suena, algo que por aquí no parece ser motivo de comentario alguno
No conozco a Fran Casillas, pero es una pena que se prodigue tan poco. Convierte los temas que toca en algo magnético, independientemente del interés previo del lector. Bravo.
Uno de los artistas más infravalorados de nuestro tiempo.
http://likejudasofold.wordpress.com/2013/02/06/wonderful-glorious-eels-abre-la-ventana-y-huele-la-flor-de-melocoton/
Leí el libro en verano y me pareció angustioso en algunas partes, pero gracias a este artículo he podido recordar realmente la esencia de la autobiografía. Enhorabuena.
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Efectivamente, para los que hemos leido el libro, el articulo aporta poco, y desde luego me ha parecido notorio que la opinión personal del autor no coincida en las valoraciones de los albums y canciones de Mr.E, tanto es así que me dá que las ha tomado prestadas de algun sitio.
Por otra parte, ya era hora de un artículo sobre esta banda, así que enhorabuena por la elección.
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