El dos de febrero de 1980 Sir Humphrey Appleby apareció por primera vez en las pantallas de la BBC. Era el secretario permanente del Ministerio de Administraciones Públicas británico. Como tal, tenía puesto de funcionario de por vida y comandaba la legión de burócratas que poblaban el Departamento. El ministro era Jim Hacker, y contaba con un secretario personal (Bernard Wooley), que tendía a quedar en segundo plano. Los tres juntos formaban el elenco principal de Yes, Minister, la primera serie política. O, si no, la primera que cuenta para mí. Por eso me permito comenzar con esta corta y modesta producción mi personal selección de series sobre política. Remarco lo de personal, y por tanto imperfecto: ni están todas las que son, ni posiblemente son todas las que están. Están las mías, y las que para mí retratan mejor, juntas, qué es la política y cómo funciona.
Yes, Minister y su secuela, Yes, Prime Minister no ocupan más que 38 episodios cortos. Todos ellos son un derroche de humor británico y estética ochentera de la isla, de muebles desvencijados, trajes de corte algo pasado de moda y moqueta, mucha moqueta. El esquema es aparentemente sencillísimo: el ministro es un recién llegado al poder que intenta por todos los medios cambiar la pesada, lenta e ineficiente burocracia que tiene a sus pies. Sir Humphrey, uno de los personajes más exquisitamente irónicos que ha dado una televisión llena de personajes exquisitamente irónicos, se lo impide por todos los medios, defendiendo su cortijo. Y normalmente se sale con la suya. El secretario personal del ministro es un ser un tanto despistado y muy bienintencionado que siempre acaba quedando a merced de las intrigas de Sir Humphrey. Al final, el ministro no tiene otra que llegar a un arreglo que se queda bastante lejos de lo que pretendía en un primer momento.
Esta estructura tan simple esconde, en realidad, una carga de profundidad enorme en forma de teoría política que cuenta con varios elementos. El núcleo es lo que se llama en ciencia social el problema principal-agente: en una relación en la que existe un «principal» (el Ministro, en este caso) y un ejecutor o «agente» de sus órdenes (Sir Humphrey), si la capacidad de vigilancia del principal no es total, no hay forma de asegurarse de que el agente actúe en función de sus propios intereses. Si, además, el principal depende del agente para llevar adelante sus supuestos objetivos y es imposible sustituirlo por otro a corto plazo, resulta inevitable que el agente se salga con la suya si tiene (valga la redundancia) una agenda propia. La agenda de Sir Humphrey es mantener los privilegios de la Administración, lo cual choca con las intenciones del ministro de aligerarla y agilizarla. Sir Humphrey es necesario para este cometido porque es quien conoce el ministerio y como tal es además quien filtra la información al ministro. En la serie hay secuencias completas destinadas a mostrar cómo opera este filtro con eufemismos, medias verdades, sarcasmos y «oh, no», «oh, pero» aquí y allá.
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Os ha faltado The Thick Of It. Una sátira política brutal.
Completamente de acuerdo con Alejandro, hablar de series políticas y no incluir las 4 temporadas de Ianucci y Capaldi me parece un fallo significativo. Especialmente porque, posiblemente, es la serie que más se acerca a enseñar como es el día a día en la comunicación política: alguien mete la pata y hay que solucionarlo como sea.
Otra miniserie británica, más en formato thriller pero dejando expuesta la puerta giratoria entre política y empresas energéticas es Secret State, protagonizada por Gabriel Byrne
Conozco la serie, pero no la he visto (está en cola, va después de The Good Wife, con la que estoy ahora), por lo que he preferido no hablar de ella :)
Pero la peli, In The Loop, me gustó mucho.
Me he dejado otras, de todas maneras: la mentada The Good Wife (solo voy por la primera temporada), Treme (en cola), The Newsroom, Political Animals, Borgen… Ya avisé de que era pequeño e imperfecto. Puedo hacer una segunda parte en un año incluyendo a las demás.
Political Animals es auténtica basura. Pobre Sigourney.
Añado otro voto para BORGEN. Absolutamente hipnótica, y con los actores más guapos de la historia de la televisión mundial.
Seguro que todos los que criticais las «ausencias» del artículo no habeis visto todas las series de las que habla, sobre todo las británicas. ¿Por que se tiende a resaltar los defectos y no las virtudes? El articulista se preocupa por advertir al principio que es una visión personal
Otro más que aplaude el artículo y que incluiría The Thick Of It. Enhorabuena.
Hola Jorge, un par de propuestas a tu lista:
– La maravillosa «Borgen», de la Televisión danesa
http://es.wikipedia.org/wiki/Borgen_(serie_de_televisi%C3%B3n)
– Secret state, miniserie, Channel 4. Con Gabriel Byrne
http://www.filmaffinity.com/es/film203364.html
Bien, The Wire como la mejor serie de la historia, todo está bien.
¿Alguien sabe porqué el auge de las series de calidad coincide con la caída de calidad del cine USA?
Es un descuido imperdonable que te hayas olvidado de la loquísima Scandal.
Bravo!!!!
Escribo para reforzar a los que están quejándose por la falta de «The thick of it». Se merecería un artículo solo para ella sola.
Bueno, en el número 2 de la revista en papel el gran Patricio Pron le dedica un artículo a The thick of it bajo el magnífico epígrafe «¿Qué sucede cuando un gobierno teme y odia tanto a sus ciudadanos como sus ciudadanos a su gobierno?».
Pingback: Pequeño mosaico imperfecto de series políticas
Jorge, disfrutarás muchísimo con The Thick of It! Luis, gracias por el dato, buscaré el artículo en la revista en papel.
El remake americano es «Veep», cambian muchas cosas y queda a medida para Julia Louis-Dreyfus pero, si no la comparamos con el original, es divertida y lamentablemente realista (quizás porque tuve una jefe que se le parecía muchísimo…)
The thick of it es brutal, y Veep, una adaptación meritoria. Julia Louis Dreyfuss es comedia pura.
«Detrás de esta perspectiva de la relación entre políticos y burócratas hay todo un cuerpo de literatura académica que probablemente se inicia con el libro Bureaucracy and Public Economics de William Niksanen. Publicado en 1971»
La Ley de Parkinson es de 1957. Suerte que has puesto probablemente…
En realidad es de 1955. Y el libro publicado a raíz de su primera mención en un artículo (en The Economist están bastante orgullosos de él, por cierto: http://www.economist.com/node/14116121) es de 1958. Pero si no me equivoco los postulados de Parkinson no comprenden una teoría formal con un modelo de elección pública con agentes racionales. La intuición de Parkinson es citada a veces como una influencia en el trabajo de Niskanen, pero en tanto que apreciación general y no aparato teórico.
Véase
http://www.politikon.es/2013/02/22/las-bases-teoricas-de-yes-minister-y-las-reformas-en-espana/
http://www.jstor.org/stable/10.2307/725050
http://www.jstor.org/stable/3234823
http://dept.econ.yorku.ca/~sam/4380/bureau/niskanen.pdf.
Dónde se puede ver/conseguir The Thick of It? no la encuentro :-(
Al, «The thick of it», la original de «House of Cards», «Yes, Minister», «Yes, Prime Minister» y «State of play/La sombra del poder» las puedes ver todas en filmin http://www.filmin.es/series por 8€.
Pingback: Políticos a pie de calle: Parks & Recreation, la serie
En la primera temporada de The Killing también está muy presente lo que es el ámbito de la política.
Y otra que también tiene pinceladas de ello es The Shield.
Otra enhorabuena por el artículo. Respecto al trasfondo ideológico de «Sí, ministro», irónicamente sus autores partían de orientaciones más o menos opuestas: Jonathan Lynn era «vagamente de izquierdas» y Antony Jay era thatcherista y muy próximo a la escuela de la Elección Pública. Es más, a finales de los 90 escribió un librito muy divertido y revelador titulado «How to Beat Sir Humphrey», una suerte de guía práctica contra la administración pública para el ciudadano de a pie. Otro «hito» de la serie es el sketch que supuestamente escribió la propia Thatcher a su mayor gloria y que los actores leyeron a regañadientes: http://www.youtube.com/watch?v=cwaX_DgHZkM
Muy buen texto Jorge, enhorabuena. Una visión particular y muy válida sobre lo que suponen y exponen estas series.
Al igual que tú, siento una absoluta y completa predilección por «El ala oeste de la casa blanca» y no puedo hacer más que recomendarla a cualquier persona que aún no se haya visto atrapada por ella
sheeeeee-it!
This is a time for American heroes, and we reach for the stars.
Aaron, gracias.
Muy interesante artículo, en especial ese análisis en clave de engranaje institucional y distribución de incentivos. Visionar The Wire en clave económica es muy provechoso. Por lo demás creo que, en general, se sobrevaloran Homeland y House of cards y me parece muy necesario recomendar Sí, ministro, tan desconocida en España… Aunque, claro, no es de extrañar que una serie como aquella pase desapercibida para el gran público en nuestro país.
Le recomiendo al firmante del artículo y a cualquiera con ganas de ampliar horizontes, más allá de la división anglosajona, que se interese por las series escandinavas. Hay unas cuantas interesantes, Borgen es imperdonable que no esté en esta lista: http://www.imdb.com/title/tt1526318/?ref_=sr_1
Borgen no está en esta lista, pero sí está en mi otra lista: la de futuras ;) Gracias por la recomendación.
Yo particularmente recomiendo los libros de la serie, Sí, ministro y Sí, presidente. En especial el primero. Ambos los publicó Ultramar editores, y aunque la serie es una magistral obra de interpretación, los textos, escritos en clave de diario del ministro Hacker y con impresos, memorándums, recortes de prensa y folletos intercalados a modo de facsímiles, son para pasar ratos deliciosos.
Gracias por el artículo. Y por los comentarios: me quedan vivas ganas de ver The thick of it.
Felicidades por este texto, me encantó.
la democracia americana es perfecta? es un chiste supongo. las instituciones de ese pais estan permeadas hasta los huesos por los lobbys. ¿Que tipo de democracia permite que la influencia de los intereses corporativos ande sin ningun control? . ¿es el autor de este articulo un entusiasta del neoliberalismo?
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No está Deep Space 9
lo de The Wire será una broma, me supongo
Vale añadir que Homeland es también un ‘remake’, en este caso de la serie israelí ‘Hatufim’ (Prisioneros de Guerra)
Yo añadiría New Statesman con Rick Mayall. El discurso antieuropeísta es hilarante…hasta que uno oye a Farage.
Sin «Borgen» está lista está incompleta. Muy recomendable.
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FALTA BORGEN!!
Falta un imprescindible: «The new staresman», de Rick Mayal.
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