
El acto de machacar, de hundir el balón con contundencia dentro del aro, es probablemente la acción más espectacular del baloncesto. Como la canasta se encuentra a 3,05 metros del suelo, hacer un mate exige tener cierta envergadura, una potencia asombrosa de salto o ambas cosas. Aparte de la plasticidad de la acción en sí, machacar simboliza el dominio absoluto de la zona del rival puesto que se llega a tocar el aro contrario (poniéndonos en plan metafóricos, es como profanar lascivamente el templo del enemigo) y es casi imparable para el defensor ya que, si este se arma de valor e intenta evitar el mate, la inmensa mayoría de las veces se cargará con una falta y/o quedará posterizado. Y cuanto más llamativo resulta el mate da la sensación de que la canasta cuenta, moralmente, como un poco más que dos puntos. Esa búsqueda de la plasticidad que te haga congraciarte con el público al mismo tiempo que mine la confianza del equipo contrario ha generado todo un catálogo de formas diferentes de machacar: a una mano, a dos manos, de frente, lateral, de espaldas, molinos, rectificados…
De entre la gran variedad de dunks que existen hay uno que es especialmente complicado a la par que vistoso: el mate pasándose el balón por debajo de la pierna en el aire (en adelante, para abreviar, lo denominaremos arbitrariamente UTL —under the leg—). Para hacerse una idea de la combinación de potencia y coordinación que exige esta maniobra, pueden intentar recrearlo en su casa a pequeña escala: cojan una pandereta, salten con fuerza, en el aire, golpee la pandereta con la mano opuesta a la que la sujeta bajo una de sus piernas (que obviamente deberá haber levantado) y, antes de caer al suelo y en un mismo movimiento fluido, golpeese con la pandereta en la cabeza. Bien fuerte, si les da tiempo. Si todo esto lo hace satisfactoriamente y además suele ir disfrazado de Cervantes, podrá presentarse con aspiraciones de éxito a una audición para ser el tuno saltimbanqui de la facultad más prestigiosa de cualquier universidad centenaria. Lo normal es que la primera vez que lo intente sea incapaz de hacerlo puesto que, afortunadamente para la humanidad, el gen que caracteriza al tuno de la pandereta es recesivo. Aun así, extrapole su esfuerzo y sustituya mentalmente la pandereta por un balón de basket y su salto por uno que le catapulte hacia ese aro que está alrededor de medio metro más alto que el techo de una vivienda convencional. Pero no se venga abajo si no se ve capaz de hacerlo, puesto que hasta jugadores profesionales en su plenitud física no han podido culminar una jugada así: ni Michael Jordan acertó en su único intento que ha quedado registrado, en un campus veraniego organizado por Magic Johnson en 1989.
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Gran artículo. Muy documentado y rico en referencias.
Sólo echo en falta una mención al tongo descarado del concurso de mates de 2011, ya que se habla de él.
Muy bueno el artículo, pero eso de «afortunadamente para la humanidad, el gen que caracteriza al tuno de la pandereta es recesivo» es un UTL dialéctico merecedor de 50 puntos. Bravo.
Simpático reportaje, mucho más recomendable que los plomos marisabidillos de Gonzalo Vázquez.
Menudo hamigazo, Ricky Davis! Buen artículo, muy entretenido.
Don´t you remember this??? (1:13)
http://www.youtube.com/watch?v=xWcrR7OcRRA
Simple amazing !!!
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