Qué espectáculo lamentable damos los adictos a Thomas Bernhard, cada vez que nos ofrecen unas nuevas migajitas póstumas. Nuestro autor murió en 1989 y hace tiempo que solo quedan retales. Los editores saben de qué somos capaces, hasta dónde estamos dispuestos a rebajarnos, a transigir, y abusan. Lo que viene haciendo Alianza es tensar la cuerda, consciente de que los bernhardianos no la vamos a romper. En los últimos años ha editado en España tres libros delgados, en letra grande, con interlineado generoso, tapas duras y un precio de en torno a dieciséis euros: Mis premios, Goethe se muere y el de ahora, ¿Le gusta ser malvado? Con este culmina la extorsión: oficialmente el volumen (exagerado término para el librito) tiene ciento cuatro páginas, pero sin paja se queda en setenta y nueve. Aun así, hemos ido peregrinando por las librerías hasta encontrarlo. Y luego nos hemos metido en cualquier cubículo para inyectarnos esta hora más de Thomas Bernhard.
¿Merece la pena? Sí, porque es Bernhard. Pero, además de más corto, es inferior a los otros dos libros de conversaciones con el autor: el de Krista Fleischmann, Thomas Bernhard. Un encuentro; y el de Kurt Hofmann, Conversaciones con Thomas Bernhard. Ambos son la mejor introducción posible a Bernhard, sobre todo el primero. ¿Le gusta ser malvado?, en cambio, es solo para los que no tienen ya otra cosa de Bernhard que meterse. Está bien, y ofrece algún matiz nuevo, un atisbo de tono que no conocíamos; pero resulta flojito. A mí me ha servido, en realidad, para releerme los otros dos. De manera que he terminado pasando una semana bernhardiana estupenda.
Lo gracioso es que en el libro de Hofmann hay una referencia a la conversación nocturna de 1977 que ha terminado siendo ¿Le gusta ser malvado?, y que completa, con malevolencia, la advertencia preliminar del entrevistador Peter Hamm. Dice Bernhard:
Se dan los casos más grotescos. Una vez, hace doce o quince años, con Peter Hamm, que era entonces un tipo muy simpático, en aquella época estaba precisamente con la [actriz Marianne] Koch, en lo más intenso de… Y entonces apareció un día con la Koch, con abrigo de piel, gran estrella, borrachera, grabadora, muchas horas. Y entonces hizo que lo pasaran todo a máquina, creo que incluso intervino alguna editorial, y de esa noche resultaba algo así de gordo, y yo dije, naturalmente, que ni hablar del asunto, que era imposible, que de aquella borrachera no se podía hacer un libro. Y él se enfadó. Y desde entonces no ha vuelto. Sin duda tuvo gastos, y el asunto le ocupó semanas, pero a esas cosas hay que decir que no.
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No sé si existe ya, aquí o en otra parte, algún libro sobre los escritores del párrafo interminable. Un triunvirato Bernhard-Benet-Beckett, tan distintos a su vez (sobre todo este último, a mi juicio), que gobernase, a disgusto, como quien nace con una tara, una república despoblada.
Thomas Bernhard desde la Plaza de Las Ventas http://solymoscas.blogspot.com.es/2009/04/una-educacion.html?m=1
Thomas Bernhard? ….siempre una pasada !
Sobre Bernhard y su improbable conversión a la gracia andaluza:
https://www.hispasonic.com/musica/club-fans-thomas-bernhard/121939