La obra escultórica de Antoni Tápies se ha visto eclipsada por el éxito de sus pinturas y, ya sea como causa o como efecto, las muestras de aquella han sido fragmentarias y muy dispersas en el tiempo; además, tampoco ha ayudado que muchos de estos trabajos formasen parte de colecciones privadas. El interés por reunir este casi centenar de piezas de Tàpies le ha llevado al comisario Álvaro Rodríguez Fominaya dos años de trabajo y desvelos, rastreando la ubicación y pertenencia de las obras, gestionando su cesión y supervisando el traslado y montaje de la exposición Antoni Tàpies. Del objeto a la escultura (1964-2009) que se exhibe, con el patrocinio de Iberdrola, en el Museo Guggenheim de Bilbao del cuatro de octubre de 2013 al 19 de enero de 2014.
La muestra, que se reparte en ocho salas de la segunda planta del museo, se abre con la sobria Pila de platos. En general, Tàpies empleaba títulos descriptivos en la mayoría de sus esculturas… u «objetos tridimensionales», una aparente redundancia con la que quería recalcar que no se trataba de cuadros que se pudieran colgar en una pared. Aunque el comisario lo negó y esgrimió argumentos cronológicos y de perspectiva (al fondo, en la siguiente sala, está Armario), iniciar la exposición con Pila de platos también se puede entender como una prueba o una provocación, una especie de tamiz para separar al visitante acostumbrado al arte contemporáneo del escéptico, o dicho de otro modo al grano de la paja. Lo que me acabó de convencer que, de modo voluntario o no, se pretendía probar al observador es que la última escultura es Trillo, precisamente un utensilio que se utiliza para este menester, con lo que se insiste en el mismo concepto en lo que es una metarreferencia del propio trabajo escultórico de Tàpies. Y es que tanto los motivos (platos, sillas, cajas, cucuruchos…) como los materiales (alambres, tierras chamoteadas, bronces…), anotaciones (corazones, cruces, letras T ó A, flechas…) o las pilas (de platos, de diarios, de mantas…) una vez que aparecen en la trayectoria artística de Tàpies son recurrentes a lo largo de más de cuarenta años de producción escultórica.

Estos assemblage o montaje de objetos cotidianos que se encuentran en las dos primeras salas intrigan al espectador; lo que aparentan ser simples acumulaciones de objetos cotidianos, reinterpretando el concepto de naturaleza muerta, llaman la atención al parecer estar abandonados a su suerte y, sin presencia humana y descontextualizados, sugieren tener personalidad propia y encerrar misteriosos significados como Tàpies remarca con anotaciones o brochazos (aunque en otras ocasiones apenas hay más intervención del artista que su firma). Por cierto, es difícil que un simple brochazo negro sirva para identificar inmediatamente al autor, pero incluso el neófito llegará a sentir como familiar el trazo enérgico del artista catalán en sus diferentes esculturas, un pulso firme que se nos muestra inalterable a lo largo de toda su carrera. Esa fuerza primigenia que poseen los trazos de Tàpies a veces se transforma en golpes, pinchazos o desgarros en la tierra chamoteada fresca que, al cocer mutan en cicatrices permanentes que se unen a los efectos del paso del tiempo o incluso, de la intemperie, en una meteorización cargada de significado.
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¿Soy el único al que le parece que el Tàpies es un timo gordísimo? Aunque lo de reciclar cualquier cosa le honra, la verdad.
No estás solo, compañero.
Ya somos 3
Que sean cuatro.
Póngame cinco.
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No somos lo suficientemente snobs para comprender su obra :(
Los designios del marchantismo son insondables. ¿Por qué esa glorificación perpetua de Tàpies, artista que, fuera de los «entendidos», a nadie interesa y ese silencio absoluto sobre su primo Cuixart, pintor de una fuerza y una genialidad incontestables?
A mí me gusta, pero no lo valoro.
para entender ,no solo a Tapies si no a cualquier artista ….hay que tener slgo de conocimiento y tambien sensibilidad sobre arte ….por algo son pocos los que logran llegar a conocidos y no siempre reconocidos el trabajo en el arte es arduo y largo, y da muchas satisfacciones cuando se es un creador
grande.. como Henry Moore o como el recien fallecido Anthony Caro.
Tàpies es igualito que los pícaros de «el traje nuevo del emperador». Su talento no es crear arte, sino convencer a cierta gente de que la basura, convenientemente colocada en una galería o museo, se transforma mágicamente en arte.
A mi me pueden gustar o hacer gracia algunas cosas (como este artículo) pero son curiosidades. Como quien mira una revista de decoración, no sé. Decir que esto es místico, o que este hombre expresa su mitología o todas estas bobadas me parecen palabrería, como cuando dice que la inclinación de la tapa de la caja de serrín es «intrigante»… es una broma, vamos.
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