Artículos escritos por Anna María Iglesia

Mary Wollstonecraft, rompiendo esquemas

Mary Wollstonecraft, rompiendo esquemas

«El recuerdo de mi madre ha sido siempre el orgullo y la dicha de mi vida, y la admiración que despierta en los demás ha sido la causa de la mayor parte de la felicidad de la que he gozado», escribió Mary Shelley, en 1827, en una carta a Frances Wright. No fue casual que Shelley confiara sus sentimientos hacia […]

Professor Juan Ramon Jimenez with his wife Senora Zenobia Camprubi De Jimenez, shown leaving the University of Puerto Rico.

Juan Ramón, el poeta de Moguer

«He visto que soy muy poco fotogénico, como se dice ahora. Salgo mal en los retratos. Y como me piden muchos, pruebo a ver si me hacen alguno bueno que sirva, además, para los libros, pero no lo consigo», escribía, casi a modo de confesión, Juan Ramón Jiménez el 4 de septiembre de 1935. La fotogenia, como recuerda su amigo […]

María Teresa León, biografía de su melancolía

María Teresa León, biografía de su melancolía

Trastevere, Roma. Otoño de 1972. María Teresa León escribe a su hijo Gonzalo una carta que se convierte en el primer indicio de que algo no va bien. Sin la fluidez que le era típica, en esa carta la prosa de María Teresa se llena de repeticiones, de preguntas que dirige a su hijo una y dos veces como si […]

Foto: Luis Argerich (CC)

Más allá de los muros: la prisión

El manicomio, la prisión y el viaje de novios tienen algo en común: son espacios heterotópicos. Así lo afirmaba Michel Foucault en El cuerpo utópico, un breve ensayo en el que definía las heterotopías como «lugares reales fuera de todos los lugares», como «contraespacios» que, a modo de paréntesis espaciales y temporales, funcionan como espacios circunscritos ajenos al «espacio de […]

El (des)aparecer de los libros

El (des)aparecer de los libros

Escribía Jacques Derrida en La farmacia de Platón que los libros corren «perpetua y esencialmente el riesgo de perderse para siempre», un riesgo que cuando deja de serlo para convertirse en hecho no implica necesariamente el olvido al que apelaba entre interrogantes el propio Derrida: «¿Quién sabrá entonces de su desaparición?». Como en el mejor juego semántico propio de la […]