El maldito logaritmo

En el último post planteamos un modelo de cohete, Orión, que podía llevarnos a los confines del sistema solar, o puede que a las estrellas más cercanas, a golpe de cañonazos nucleares —aunque mi amigo Rogelio me ha convencido que esos cañonazos en realidad no hacen otra cosa que levantar un viento de plasma que mueve la nave—. La idea […]