Todos somos emos en el infierno: cuando desafiar a Dios con un piercing te cuesta la vida

Era febrero de 2012 y hacía ya años que Bagdad había dejado de existir. Daba igual que ese último coche bomba en Karrada Inn —una de las calles más comerciales de la ciudad— se hubiera llevado a otro puñado de desgraciados por delante aquella misma mañana. Ocurría demasiado a menudo, tanto que uno no sabía si se trataba de la […]