No teman, buenos ciudadanos, el Estado los protege a todos

Hitler fue nombrado canciller en 1933. No había ganado las elecciones, pero Hindenburg, el presidente de la República, que no lo quería como canciller ni como nada (de hecho lo llamaba despreciativamente «el pequeño cabo») no tuvo más remedio que aceptar su nombramiento. Hitler tenía un gran respaldo, no solo el respaldo de los votantes nazis, sino el respaldo de […]