Un personaje que se llama como el autor de la novela, Antonio Orejudo, y que al igual que él es escritor y profesor de literatura en la Universidad de Almería tras su paso por Estados Unidos. Un antiguo compañero de universidad, Cifuentes, va a visitarlo a la caseta de la Feria del Libro, donde Orejudo firma ejemplares. Cifuentes pasa por una mala racha: problemas en su matrimonio, problemas con su hijo adolescente y problemas con una chica de la universidad que le ha puesto en graves aprietos. Ésta es la sinopsis de Un momento de descanso. La novela analiza el papel que representa el escritor y contiene una constante crítica de la universidad y los estudios de humanidades. Además de mucho sentido del humor, algo característico en todos sus libros. No se puede desvelar nada más sin recurrir al “spoiler”, palabra con que en algunos foros españoles ha pasado a traducirse el carnicero destripamiento. Pero es suficiente para adentrarnos en la charla con Antonio Orejudo.
La charla tiene lugar en una taberna de la Plaza Flores, en Almería, donde en un banco se encuentra sentado un John Lennon de metal, recuerdo de su paso por esta ciudad en los años sesenta, donde dicen pudo escribir Strawberry Fields Forever. Cerca, en la plaza de Juan Casinello, transcurren los últimos días de las acampadas-protesta del 15-M, asunto que se tratará en la conversación con este escritor que recibiera el Premio Tigre Juan a la primera mejor novela con Fabulosas narraciones por historias (1996) o el Premio Andalucía de la Crítica con la segunda, Ventajas de viajar en tren (2000). Luego llegaron La nave (2003), Reconstrucción (2005) y esta Un momento de descanso (2011) que el que suscribe estas palabras hace dedicar con una firma antes de pasar a desempeñar su labor como entrevistador:
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Hola buenas, muy interesante la entrevista, pero creo que hay una falta de ortografía donde dice «…es que los chicos no se han revelado» debería decir «…es que los chicos no se han rebelado».
Espero no haber quedado de pedantillo, pero es que me parece que los periodistas deberían ser muy estrictos a la hora de las reglas de ortografía. El otro día en la universidad un profesor de lengua española decía que mucha culpa del lenguaje tan pobre actual era porque en las universidades de periodismo no se enseña bien la lengua española.
Hola corrector, muchas gracias por el mensaje y por indicarnos la falta de ortografía, ha sido un error en la transcripción por parte del equipo de maquetación y no del redactor del artículo. Intentaremos ser más cuidadosos en nuestro trabajo.
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No conocía a este autor, cosa que no es extraña porque, aunque leo mucho, poco de ello es narrativa. Sin embargo, me llama muchísimo la atención la coincidencia exacta de opiniones -las suyas y las mías- en lo que se refiere a la desactivación de la juventud y de la Universidad (vivimos más o menos las mismas épocas académicas, por lo que deduzco: tengo 56 años). Y coincido también en esa crítica de la enseñanza de las humanidades en tanto que no contribuye a desarrollar el criterio propio y a formar ciudadanos críticos. Bien, habré de comprar «Un momento de descanso» y me parece que no me voy a arrepentir.
Yo tengo 33 años y coincido en la infantilización de la Universidad (en mi carrera, una ingeniería, había profesores que me pedían los «deberes», me sacaban al encerado y me ponían faltas de asistencia) y en la nada positiva profesionalización del conocimiento. El problema de la juventud lo llamaría adormecimiento. Yo podría considerarme aún «algo» joven y me sorprendo de la falta de «chispa» de mis coetáneos. Incluso ya en el trabajo, donde nos han mamoneado descaradamente desde el comienzo del proyecto en el que ya no estoy, mis compañeros solo agachaban la cabeza y decían: «¿qué vas a hacer?». A mi juicio vamos de cabeza hacia, si no estamos ya en, una nueva Edad Media con ausencia de conocimiento, señores y villanos.
Si la universidad en la que estudiaste y diste clase es casposa, que poco debe valer tu título. Por suerte, eso no pasa en la mía…
No es el lugar en el que estudias el que da valor al título, sino la persona que lo logra y lo que aprende.
Muy buena entrevista!
entre los alumnos de otra épocas, que se iban a fumar creyéndose mayores o los de ahora que son considerados infantiles por ir a comprar chucherías… me quedo con los segundos
Toda la razón. Además muchos profesores en las universidades se ofenden si les corriges y así no se avanza.
Pois si que me gusta a entrevista.
Dice cousas que son certísimas no canto de falar da Universidade, e do mesmo xeito cando fala da literatura…..
Gustoume.Gracias
«Fabulosas narraciones por historias» me parece una de las mejores novelas que se han escrito en España en los últimos 30 años. Y de las más divertidas.
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Hay algunas cosas de las respuestas y reflexiones del entrevistado que me han chocado. Por ejemplo, ¿la universidad un contrapoder? Ni en la Edad Media.
Por mucho comentario de texto que hagas no vas a aprender Derecho o Economía. Para tener un espíritu crítico e independiente tienes que saber algo de Derecho y Economía. La Filología no convalida.
Tampoco creo que sea verdad que esa soberana estupidez de Bolonia implique supeditar la universidad al mercado de trabajo. De hecho, las carreras totalmente desconectadas de él siguen. Es más, todo sigue igual. Bolonia es un atentado de los pedagogos (otro) y, en efecto, otra infantilización y victimización más de los jóvenes (y no tan jóvenes). Los burócratas, encantados. Es al profesor al que se califica, al que se cuestiona y quien tiene que demostrar que merece estar donde está. Le evalúan los administrativos y los estudiantes. Éstos trabajan «en grupo», todo son informes, formularios, listas de ítems, fechas límite, vistos buenos, sellos y firmas. Pero para nada supone Bolonia una mercantilización de la universidad. El mercado no consentiría estas estupideces (impondría otras quizás, y desde luego habría arrasado con los burócratas, con el Latín y el Griego, y habría convertido a los estudiantes en clientes y no en usuarios de un servicio público).
Tiene razón Orejudo en lo que señala sobre la falta de movilización de los estudiantes. La universidad es ya un aparcamiento, un depósito.
Los franceses siempre han sido mejores que los españoles en todos. Yo nunca me he sentido orgulloso de ser español, sino avergonzado. No entiendo cómo puede haber gente que se sienta orgullosa de ser española. Francia ha sido y es un país muy importante, con una gran cultura, mientras que España es el culo del mundo. En Francia se dio la Revolución Francesa, en españa la Inquisición. La literatura francesa es probablemente la mejor del mundo, la española me parece, a excepción del Quijote y tal vez algo más, aburrida, casposa e insustancial. Francia ha dando grandes filósofos, de Déscartes o Diderot a Voltaire o Michel Foucault. En España solo ha habido cuatro filosofillos de tres al cuarto, como Unamuno u Ortega y Gasset, sin ninguna relevancia. En Francia ha habido grandes pintores y ha ido a la cabeza de algunos movimentos pisctóricos. En España tenemos a Goya, que no sabía pintar (pintaba figuras cabezonas, desproporcionadas) pero se hizo muy famoso, o a Picasso, que inventó el cubismo, una manera de forrarse pintando burrapatos como los de un psicótico. En España el nivel cultural de la gente es muy superior al de España. Y así podríamos seguir comparando. Eso no quiere decir que Francia sea un paraíso, ni mucho menos. Pero que es mejor en todo, lo es.
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