Cuando Ricky Gervais y Stephen Merchant aparecieron de la nada con una serie de televisión que, en tono de falso documental, retrataba el día a día en una gris oficina de un suburbio británico, poca gente —tal vez ni siquiera ellos mismos— podía imaginar que The Office terminaría convirtiéndose en uno de los grandes hitos del humor televisivo de los últimos años. El propio Gervais, junto a un pequeño pero bien escogido grupo de actores, simulaban ante las cámaras ser los empleados de la ficticia compañía papelera Wernham Hogg, escenificando las relaciones, roces y disputas que aparecen en el día a día de los oficinistas y las hilarantes anécdotas que produce su convivencia. El formato de “falso reality show” y la sutileza de su ironía la convierten en lo que solemos llamar —aunque suene a etiqueta gastada— una verdadera serie de “humor inteligente”, a la que se le puede aplicar dicho adjetivo sin complejo ninguno.
Gervais, que se ha hecho también célebre como monologuista, así como presentador (o presentador-terrorista) de grandes entregas de premios como los Globos de Oro, carga casi todo el peso de The Office sobre sus espaldas. Además de escribirla junto a Merchant (quien hace algún pequeño cameo) Gervais interpreta al protagonista absoluto de la serie, el inefable David Brent, director de la sucursal. Su indescriptible personaje es como el centro de un sistema solar en torno al cual orbitan los demás empleados de la oficina, aunque eso no significa que Brent monopolice completamente la acción, ni mucho menos. El número de personajes principales es reducido, pero todos ellos tienen sus momentos de gloria. Eso sí, la interpretación de Gervais es tan exageradamente brillante que se nos hacen cortos todos los minutos en que David Brent aparece en pantalla. Él es con toda justicia el buque insignia de la serie, porque sería difícil imaginar a otro personaje haciéndole sombra. Para quien todavía no haya visto The Office, puedo asegurar que David Brent no se parece a ningún otro personaje que hayan visto en cualquier otra serie. ¿Por qué? Bueno, entre otras cosas porque Gervais no se molesta en intentar gustarle al público, y compone un individuo desagradable y patético, que constantemente nos sube el color a las mejillas con inenarrables momentos ridículos.
Pero como digo, más allá del protagonista está el día a día en la oficina, que así dicho puede sonar aburrido y gris, pero que en esta serie termina resultando increíblemente divertido. La manera en que el plácido a veces —y sofocante otras— microcosmos de una oficina es plasmado en pantalla termina absorbiendo al espectador, que por momentos siente como si él mismo hubiese trabajado mesa con mesa junto a toda esa gente. Aunque el realismo de The Office es bastante relativo en el fondo —tratándose de un programa cómico, es lógico que está repleto de hipérboles y exageraciones— sí está muy logrado en la forma. Lo cierto es que la sucursal de Wernham Hogg termina resultando verosímil, cobra vida ante nuestros ojos y uno casi llega a creer que podría llamarles por teléfono o enviarles un e-mail para hacerles un pedido de papelería. Este efecto está muy inteligentemente logrado con un simple procedimiento: intercalando continuamente escenas neutras de la “vida en la oficina” entre los diversos sketches y diálogos cómicos. Y lo cierto es que, si tuviésemos que aplicar una única etiqueta a The Office, la denominación de “falso documental” encaja bastante bien. Es una sit-com, pero no una sit-com al uso acostumbrado. Lo cual, unido a los constantes guiños al formato de reportaje improvisado —cámaras en mano, miradas al objetivo, fragmentos de entrevistas, imágenes tomadas ocasionalmente en la distancia o a través de unn ventanal— le confiere a todo el conjunto una naturaleza especial. The Office simula ser un “reality show” incluso en el detalle de que los empleados llevan micrófonos en su ropa, como si hubiesen aceptado voluntariamente participar en un documental sobre el funcionamiento interno de una empresa mediana. Eso, sin embargo, no impide que el espectador termine implicándose en los arcos dramáticos que se van perfilando durante las dos brevísimas temporadas que duró la serie (a añadir un posterior especial navideño, con más melodrama que de costumbre, en el que se reabren diversos hilos argumentales de la ya finalizada serie para volverlos a cerrar de manera distinta).
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The Office UK es una auténtica obra maestra, y además, creo escuela y la TV moderna no se puede entender sin ella. Gervais es un auténtico genio. Ha dado una vuelta de tuerca al humor inglés de toda la vida y hoy en día es el nº1. Quien lo haya seguido no se puede perder su última serie (va por el 4º capítulo), Life’s Too Short, en la que riza el rizo del (su, muy particular) humor hasta límites insospechados. Su podcast es el más escuchado de la historia, y es de pago, algo increíble.
Dicho esto, The Office US empezó paralela a la inglesa (con unos guiones prácticamente calcados), y luego echó a andar por sí sola y se convirtió en una obra maestra por derecho propio; otra serie diferente, pero buenísima. Habiendo visto la inglesa antes, me costó bastante sentarme a verla, pero una vez pasados los 3-4 primeros capítulos, se le coge el punto y la 2ª, 3ª y 4ª temporadas son de una calidad altísima, casi superando al original inglés.
Michael Scott (Steve Carrell), el David Brent de The Office americana es un auténtico icono de la TV mundial, un imprescindible. De hecho, se le nombró mejor cómico americano por el papel, y con toda justicia.
Muy buen artículo pero deberías echarle un ojo a la americana. Las 4 primeras temporadas son gloria bendita. Luego decae un poco hasta la 7, aunque hay varios episodios sueltos muy buenos, y a partir de ahi ya sin Steve Carell se está haciendo bastante cuesta arriba.
Hablad de «EXTRAS» !!!!!!!!!
No tengo muy claro que es humor inteligente pero sí se que me encantó The Office. Me la dejó una amiga que la había comprado por 10 en el Corte Inglés y me enamoré. Precisamente ‘sutil’ creo que es la palabra que la define tanto en tono de comedia como la melodrama. Es delicada, suave… Lo que he visto del remake americano no tiene nada que ver, me parece que al perder ese ‘sabor inglés’ pierde gran parte de su redondez.
Como hacer un artículo sobre «The Office» sin mencionar la versión americana… ¿Haciendo méritos para el premio hipster del año?
No, en serio, la primeras temporadas de los USA no están nada mal, incluso el doblaje es pasable ;)
¡¿doblaje?! Ver una serie como The Office (UK ó US, da igual) doblada es como ir a un restaurante, sólo oler los platos e irse a casa.
Ricky Gervais es un auténtico genio del humor. Del humor sutil de The Office, del humor más negro en sus monólogos, de las sátiras sobre famosillos…
Recomiendo una serie suya que se está emitiendo actualmente. Se llama ‘Life’s Too Short’ y narra al estilo del falso reality show la vida del actor Warwick Davies, que fue un ewok en El Retorno del Jedi, y era protagonista de la película Willow.
Yo he visto los dos primeros capítulos de life’s too short y el primer capítulo contiene una escena protagonizada por Liam Neeson que te saca los colores… de lo mejorcito del horno Gervais/Merchant, creo que nunca había reído tanto.
a verla …
La insistencia en la sutilidad puede llevar a error al desconocedor de la serie. Es cierto que para conseguir la sonrisa, la carcajada y hasta el histerismo del espectador Gervais/Merchant no utilizan la brocha gorda (la mayoría de veces) de la misma manera que la manera de zambullir a Brent en el patetismo es cualquier cosa menos sutil, es hasta ofensivo (no para la inteligencia sino para las reservas de vergüenza ajena que los humanos podamos acumular).
Con ello quiero decir que la serie no es nada «barata» en su concepción del humor, en los detalles pueden estar las carcajadas más rotundas. Pero es eso, una serie para reírse a mandíbula batiente aunque el final sea un tanto amargo (lo que la hace aún más redonda).
Si tuviera que hacer un resúmen de David Brent en dos palabras para los que ya la han visto sería: SERGIO GEORGINI.
Para los que no: IM-PRESCINDIBLE.
Anoto eso de life’s too short, porque Extras también fue un acierto en el mismo centro de la diana.
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The Office U.S. es excepcional. Nunca me he reído tanto. Los personajes son sublimes e únicos.
Con la versión UK probé brevemente pero no me acabó, aunque siendo Gervais no dudaré en probarla de nuevo y con calma.
The Office FTW!
Me podria imaginar escribiendo muchas cosas pero algo como The Office me parece tremendamente complicado. Por cotidiano quizá.
He visto por tercera vez la serie y coincido con el autor del artículo en que mejora. Quedé enamorado de esta serie y del gran Gervais en el cuarto episodio, cuando coge la guitarra, además creo que es el único que puede verse íntegro en youtube, por o que me he aprendido de memoria ese capítulo. También he visto ‘Extras’ y, aunque sobresaliente, no alcanza el genio de ‘The Office’, y creo que es porque se destaca más la parte dramática. No digo con esto que no sea otra obra de arte, especialmente el especial con que finiquitan la serie. En cuanto a la versión americana, recientemente leía Ricky Gervais contar las obligadas diferencias entre David Brent y Michael Scott, que podría resumir en que el público inglés puede asumir un protagonista como el que interpreta Gervais (a veces desagradable, incluso despreciable), sin embargo los americanos necesitan «quererlo». Yo diría que Michael Scott es un personaje en el que su comedia tiene un origen infantil (naif si os gusta más) y Brent es un cretino.
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Una obra maestra din duda de cómo ironizar hasta el extremo la vida laboral en una oficina. Dos series a tener muy en cuenta, tanto la inglesa como la americana con el gran Steve Carell.
Buenísima la versión inglesa. La americana solo he visto escenas sueltas y la verdad es que no tiene nada que ver. El humor de ambas series es muy diferente y de hecho me sorprende que haya gente a la que le gusten ambas. La serie de UK tiene el típico humor inglés y no te va a gustar si no estás acostumbrado a él. Lo que observo es que al que le gusta una versión no le gusta la otra y viceversa. Yo me quedo con la inglesa y con la memorable actuación de Rick Gervais.