Qué malos son los prejuicios. En mi arrogancia capitalina esperaba que el periodista y escritor Manuel Jabois (Pontevedra, 1978), un gallego receloso de venirse a Madrid, llevase poco menos que la boina calada hasta las cejas y no diera más que respuestas lacónicas subido en medio de una escalera. En lugar de ello nos encontramos a alguien con apariencia de intelectual parisino, locuaz y rodeado de mujeres exuberantes (bueno, en realidad era una y pasaba por ahí). Toda una estrella del rock en la intimidad. El autor de Irse a Madrid —un libro divertidísimo al que sólo puede reprocharse su brevedad—, periodista de Diario de Pontevedra, columnista de El Mundo y ganador del Premio Julio Camba, habló largamente y gin-tonic en mano de lo que más le gusta: periodismo, libros, fútbol, mujeres…
En lo que escribes siempre se aprecia un tono de humor, a menudo dirigido contra ti mismo ¿Eso es por inseguridad o por lo contrario?
Hay un momento de la escritura en el que yo sería feliz enviando mi artículo a todo el mundo que lo va a leer, recibir su aprobación y entonces publicarlo. Y otro, más adelante, en el que me tiro por el barranco. Funciono con muchas inseguridades, es casi un equilibrio imposible que a veces me destroza los nervios. Porque escribo arriesgadamente deprisa y a veces tal como hablo. Me cuesta entender que no es lo mismo hablar en un bar que escribir en un periódico. Y en el fondo pienso que ojalá no lo entienda nunca.
Se te nota, además del humor, cierto tono melancólico. ¿La melancolía es algo inseparable de la literatura?
No he leído tanta literatura como para saberlo, pero en lo que a mí respecta soy muy del tiempo perdido y de andar cabeceando angustiado. Alvite tiene una frase preciosa referida a uno de sus personajes: “Una de esas mujeres a las que estás echando de menos antes de que te la presenten”. Pues yo soy ése que está echando de menos. Siempre pienso en lo que pudo ser. Me desconciertan las cosas en las que fallé. Lloro por la gente a la que de un modo u otro olvidé. A veces me gustaría que la vida durase doscientos años y otras, veinte. Lo dijo Michi Panero: “Éramos tan felices” y yo repito la frase aun siendo más feliz de lo que era entonces. Pero básicamente mi humor se sostiene amargo cuando la cosa va mal y espléndido cuando no. Me veo y me gusto, pero sin llegar al ridículo ni a pregonarlo por ahí. Paso mucha vergüenza cuando algo me va bien; no estoy acostumbrado a eso y tengo la sensación de que me están regalando una cosa que no merezco. Mi amor propio llega hasta ahí. Y en esto de las entrevistas que se me hacen y demás soy claramente un impostor, porque es un mundo en el que no tengo nada que ver ni sobre todo, nada que decir. No pertenezco a él. Así que en cierto modo me siento a esperar a que acabe la farsa.
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Pues a mí me encanta.
Larga vida a Jabois.
A mí este gallego me tiene enamorada. A ver si viene pronto a Valencia a presentar su libro. Genial la entrevista!!!
Vivat Jabois!
Pues a mí me tenía enamorada hasta hace unos dos meses. Ya no, ya está muy visto. Pero lo leo a diario.
Es un playboy, por lo que se ve. Y qué buena la entrevista a Carlos Oroza que cita. Gracias también a Javier Bilbao, fantástico periodista.
Jabois, tes un careto de jalejo que te cajas, neno. Mola, mola.
Grande Jabo ;-)
Joven, guapo, inteligente y talentoso, tiene todos los números para ser un cabrón y sin embargo tiene ética, o como se decía antes, parece buena persona. Sus opiniones me reconcilian con la raza humana, gracias Jabois.
Si me permite un consejo, no meta la mano en los pañales, no sacará de allí nada en limpio.
‘Tiene ética… parece buena persona’. Exacto. Esa es mi impresión. Y es lo que transmite su escritura: verdad, honestidad, ausencia de compostura. Jabois no vende nada. Sabe, sabio, que su oficio es mostrarse, transparente, grande en su/nuestra miseria de dioses que nos partimos el culo ante el espejo. Muy fan.
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Yo lo llevo leyendo ya unos años y siendo gallego como él, nunca me he quitado la impresión de que se está riendo de todo el mundo. Él sabe que no escribe tan bien como la gente se piensa, pero que mola. Me ha sorprendido lo que hay dicho de que pone sus ideas al servicio de la fonética, porque precisamente eso es lo que yo pensaba de él: que le importa más escribir algo con estilo y que suene bien que lo que escribe. O sea, que mucho de apariencia, pero sustancia, poca. Y ya ven: a la gente le encanta y no sólo eso, sino que la gente se va por ahí pensando que no son unos superficiales porque lo han leído y les cuesta un poco entenderlo. Lo cual habla muy mal de los lectores.
Y por cierto, pagaría por leer la entrevista a Carrillo.
Me estoy quedando out. No sabía quién era este señor. No está mal: malditismo de provincias. Veamos lo que dice google.
Grande Jabo!