El difícil retorno del hombre de hielo

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«Räikkönen llega a la Fórmula 1 en un equipo del montón y muchos esperan o incluso desean que fracase». Esta contundente frase apareció el veintiuno de febrero de 2001 en la página web de la prestigiosa revista Autosport. El autor del artículo, Richard Barnes, se hacía así eco de la animadversión con la que la F1 recibió al finlandés. Llegaba Kimi con sólo veintitrés carreras de monoplazas en su historial, un aspecto frágil y el carisma de una tuerca. Nada de esto disuadió a Peter Sauber, que quedó prendado de la velocidad demostrada por el finlandés en un test en Mugello y no dudó en ofrecerle un contrato. Para muchos entonces, el suizo se precipitó, y consideraron asimismo que lo hizo la FIA otorgándole la superlicencia que le permitiría correr en Fórmula 1. No tardarían en seguir los rumores según los cuales la FIA se la retiraría antes de que empezara la temporada.

Sin embargo la temporada empezó, y Kimi seguía ahí, un témpano esmirriado de ojos clarísimos. Emergió Räikkönen en su caótica carrera de debut en Australia logrando un magnífico sexto puesto y ganando así un valioso punto para su escudería. Cualquier rastro de timidez o frialdad desaparecían cada vez que subía al coche, donde se mostraba tan preciso como agresivo. Demostró finalmente que ni su falta de experiencia suponía problema alguno para pilotar un F1, ni su aparentemente débil físico le impediría terminar carreras, como se dijo con frecuencia, y por supuesto demostró que era digno dueño de esa superlicencia. Como una brasa bajo el implacable invierno finlandés, las voces de sus detractores fueron apagándose.

No tardaría en ganarse el apodo de Iceman, dada su hierática imagen. El mismo día de su debut, otros tres novatos irrumpían en la Fórmula 1, en lo que fue sin duda una de las mejores promociones en la historia de la competición: Juan Pablo Montoya, Fernando Alonso y el no tan exitoso Enrique Bernoldi recorrieron también sus primeros metros en F1 en Melbourne. Sin embargo, mientras éstos tres andaban frenéticos de un lado al otro media hora antes de la carrera, estudiando la telemetría con sus ingenieros y tratando de repasar mentalmente todo lo aprendido en los entrenamientos, Räikkönen estaba echándose una apacible siesta, completamente ajeno al hervidero a su alrededor. Al finlandés en general le gusta dormir, y si eligió el automovilismo por encima del hockey sobre hielo —su verdadera pasión en la infancia— fue porque los horarios de dicho deporte lo obligaban a madrugar mucho, mientras que con los karts podía prolongar las horas en la cama. Un dudoso método para elegir el futuro profesional, pero en su caso le funcionó.

Sauber terminó la temporada en cuarta posición en el campeonato de escuderías, gracias en parte a haber podido presentar un buen coche tras un par de años difíciles, y por supuesto al trabajo de sus dos pilotos: el joven alemán Nick Heidfeld y el novato al que ya nadie ponía en duda. Al terminar la temporada, el fenómeno Räikkönen era tal que McLaren no dudó en confiar en el joven piloto para cubrir el enorme vacío que dejaba Mika Häkkinen, que abandonaba la competición tras pasar todos sus años en la misma en McLaren, con los que ganó dos mundiales de pilotos y uno de constructores.

Corrió Kimi para McLaren durante cinco años y luego tres más para Ferrari, logrando dieciocho victorias, dieciséis poles, treinta y seis vueltas rápidas y un mundial de pilotos en 2007 contra todo pronóstico en la última carrera del año. Si bien su velocidad fue siempre indiscutible, su compromiso sí fue reiteradamente puesto en duda por los gacetilleros, los verdaderos antagonistas de Kimi más allá de cualquier piloto rival. El finlandés es un purista al fin y al cabo, un tipo al que interesa el deporte en sí mismo, despojado de toda la parafernalia, y los constantes momentos con la prensa suponían para él un tedioso contratiempo. Su telegráfico y esquivo discurso tampoco contribuyó a ganarse a sus entrevistadores.

Periodista: ¿Cuál es el momento más excitante en un fin de semana de carreras?
Kimi: El inicio de la carrera, siempre.
P: ¿Y el más aburrido?
K: Este.

Lo cierto es que el ambiente en el paddock llegaría a volverse irrespirable para un chaval cuya máxima aspiración ha sido siempre pasarlo lo mejor posible relacionándose lo menos posible con prensa y patrocinadores. El 2009 debutó en rallies con Fiat a tiempo parcial, subordinada esta actividad, entonces afición, a su empleo en Ferrari. Sin embargo, encontraría en el mundo de los rallies una vía de escape al hartazgo mediático que acompañaba a la Fórmula 1, además de mostrarse fascinado por la pureza que ahí adquiría un deporte de motor. La monotonía de dar vueltas a un circuito nada tenía que ver con la salvaje novedad de cada curva en rallies. El margen de error queda minimizado a un nivel ridículo; el peligro es más acuciante; la habilidad del piloto más relevante que la calidad del coche.

Tan cansado de un mundo como emocionado por el otro y pese a tener aún un año de contrato con Ferrari, lo dejó para dedicarse a ser piloto de rallies a tiempo completo. Lo que para muchos fue una locura que rozaba la estupidez, para Kimi supuso un período de desahogo y reposo frente al estilo de vida frenético del piloto de Fórmula 1. «Siempre he sentido curiosidad por saber si podría mantenerme en la carretera y seguir pisando fuerte». Bueno, la respuesta a su propia pregunta fue afirmativa. Gracias a su asombrosa sensibilidad al volante, quemaría etapas en su aprendizaje. El tres de abril de 2010, Räikkönen conseguía con Citröen sus primeros puntos en el World Rally Championship, convirtiéndose así en el segundo piloto de la historia que conseguía puntuar en F1 y WRC, sumándose al carismático y genial argentino Carlos Reutemann. Su mejor resultado vendría en el rally de Turquía de ese mismo año, finalizando quinto, por delante de pilotos de la categoría de su compatriota Latvala o el británico Matt Wilson. Pese a que en los principales medios españoles Räikkönen fuera noticia sólo cuando padecía un accidente, lo cierto es que su primer año fue muy prometedor. Su copiloto, Kaj Lindstrom, ya advirtió a Kimi de que la competitividad vendría a partir del tercer año, no antes. En su segundo año, sin embargo, y pese a la progresión ascendente de su carrera en rallies, decidiría dejarlo. Había algo que los rallies no tenían y Räikkönen añoraba: la competición directa contra otros coches.

Esto llevaría al finlandés errante a competir el año siguiente en una liga inferior de la Nascar, donde si bien cuajó un buen debut, no encontraría la motivación necesaria. En 2012 y tras una infinidad de rumores relacionados, Kimi Räikkönen volvía a la Fórmula 1 con Lotus. Las reacciones no se hicieron esperar, siendo una de las más llamativas la de Gerhard Berger, que fue así de explícito: «Su retorno es positivo, pero ¿es capaz de volver a pilotar al mismo nivel? Yo diría que la cosa anda por el 50%. Para conseguirlo, debería reducir su consumo de vodka e imponerse una mayor disciplina. Me sorprendería que tuviera la fortaleza, la ambición y la disciplina necesarias para volver al nivel adquirido antes de su marcha«. No es ningún secreto que a Kimi le gusta el vodka. Lo que está en tela de juicio es hasta qué punto lo consume; mientras él niega ser un consumidor habitual, otros opinan lo contrario. Mark Webber, sin ir más lejos, dejó caer en una rueda de prensa que quizá Kimi estuviera conduciendo borracho en pleno Gran Premio.

Así pues, como en la temporada de su debut, en la temporada de su retorno muchos esperan o incluso desean que Kimi fracase en su vuelta a la competición. Su actitud profundamente apolítica y su falta de interés en cualquier cosa que no sea conducir no casan bien con el gran circo.

«No me importa lo que la gente piense de mí. No soy Michael Schumacher.«

Sin embargo es de esperar que, como entonces, Räikkönen demuestre estar a la altura. En Lotus, probablemente tendrá más espacio personal que el que pudo tener en McLaren o Ferrari. El equipo está contento con él: se han mostrado gratamente sorprendidos con su actitud. Demuestra compromiso y ganas de mejorar, e incluso su relación con la prensa se ha vuelto más fluida —aunque siga siendo de lejos el piloto más esquivo de la parrilla—. En el Gran Premio de Malasia de hace unas semanas incluso regaló helados a la prensa, a modo de conmemoración de otro de los grandes momentos del finlandés: en 2009, en Malasia, la carrera se paralizó por culpa de una copiosa lluvia. Todos los pilotos estaban en el paddock, hablando con su equipo, algunos incluso dentro del coche con el casco enfundado y dispuestos a salir lanzados en cualquier momento, todos pendientes de la predicción metereológica. ¿Todos? Bueno, no: Kimi fue captado por las cámaras, con bermudas y camisa, comiéndose un helado, cual turista despistado y como si nada de lo que sucediera a su alrededor tuviera que ver con él.

Pregunta: El casco tiene un significado especial para muchos pilotos. ¿Hasta qué punto es importante el casco para ti?
Räikkönen: Bueno, me protege la cabeza.

Podrá ser taciturno y tener un sentido del humor de dudoso gusto (*), pero lo cierto es que estamos ante un talento prodigioso. Alguien capaz de rendir a un alto nivel, con tan poca experiencia, en competiciones tan distintas como la Fórmula Renault, las motos de nieve, la Fórmula 1, los rallies o la Nascar debe de ser forzosamente alguien especial.

Este año, como en el de su debut, es sin duda el piloto que más tiene por demostrar. Por ahora está callando a sus detractores. Si bien en Australia su retorno se vio trastocado por culpa de un error infantil de Lotus en la gestión del tiempo y de una mala vuelta de Kimi, luego en carrera usó muy bien sus cartas para remontar diez posiciones y terminar séptimo. Tampoco lo tuvo fácil en el siguiente gran premio, en Malasia, en el cual su posición de salida se vio retrasada cinco peldaños al tener que sustituir la caja de cambios, partiendo así en una incómoda décima posición. Mitad de pelotón y zona sucia: mal asunto. Perdió el puesto en la salida frente a Maldonado pero sin embargo en carrera estuvo impecable. No fue fácil, dado el caos metereológico que un año más condicionó Sepang, pero arriesgó con éxito con los neumáticos y fue sólido, gran mérito dadas las circunstancias, en la conducción. Terminó en una quinta posición muy prometedora para él y su equipo. De cara a la próxima carrera, en China, todo son buenos presagios: Kimi ya ha ganado aquí y el coche, superior en velocidad punta, debería funcionar perfectamente en un circuito con dos larguísimas rectas como el de Shanghai.

Su retorno es, en cualquier caso, una excelente noticia para Finlandia, Lotus y el deporte en general. Su figura no deja de ser un soplo de aire fresco —helado— en un mundo tan rígido, corporativo y aséptico como el de la Fórmula 1 actual.

* Célebre es la ocasión en que Martin Brundle, expiloto y periodista, se acercó a Kimi poco antes del inicio de la carrera en el Gran Premio de Brasil de 2006. El finlandés había sido el único piloto que no había asistido unos minutos antes a una ceremonia  en la cual Pelé entregó a Michael Schumacher un trofeo conmemorativo por su gran trayectoria como piloto de carreras:

Martin Brundle: Kimi, te has perdido la ceremonia de Pelé.
Kimi Räikkönen: Sí.
MB: ¿Podrás superarlo?
KR: Sí, estaba cagando.
MB: ¡Vaya, gracias por la información! Por supuesto, tendrás un coche más ligero, entonces.

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18 Comentarios

  1. Entrevistador: ¿Qué hace usted si tiene un fin de semana libre?
    Raikkonen: Alquilo un yate y lo lleno de tías.

    **********************

    Entrevistador: ¿Qué hace usted si tiene un fin de semana libre?
    Alonso: me quedo en mi casa jugando a la Playstation.

    Para mi por lo menos, no hay color.

  2. Siempre ha sido mi favorito, se la trae el freskolín cualquier cosa que no sea pilotar y sus juergas. Estoy encantada de que haya vuelto. Love you Kimi♥

  3. Entiendo Fawkes lo que quieres decir. Visto así Raikonnen parece el enrollado y Alonso el modosito inocentón que no muerde la sal de la vida etc…

    Pero si tu patrocinador es Emilio Botín…lo de la playstation incluso se queda excesivo…

    Vamos si Emilio Botín me patrocina mi actividad y sé que mira con lupa lo que hago o dejo de hacer…seguramente diría que me paso el fin de semana rezando el rosario en latín.

    En definitiva…como negocio que es la F1 tiene bastantes servidumbres, una de ellas no hacer o decir cosas que puedan molestar o desagradar a quien pone la pasta para que te sientes al volante del bólido.

  4. Kimi es uno de los pilotos más rápidos en parrila. Hace años un amigo mío ruso, independientemente de la carrera, siempre apostaba por internet a que la vuelta rápida la hacía Kimi. Ganó a menudo.
    Dudo que no sea un profesional. Quizá por eso, precisamente, el circo de la prensa a él se la trae el pairo. Pero un campeón del mundo y, en igualdad de condiciones, tal vez el más rápido de la parrilla dudo que pueda ser calificado por algunos de poco profesional.
    Dicho esto, sus entrevistas son joyas :)

  5. El piloto más genuino y con más personalidad de la parrilla.
    El artículo debería estar en constante actualización para no perderse sus últimas lindezas. Su «Leave me alone» y el senderismo fuera pistas de la última temporada son antológicos.

  6. Acto de presentación del circuito Yas Marina de Abu Dhabi. Todos los jeques que han financiado el circuito o patrocinan el GP están presentes. Kimi está en su última carrera en Ferrari:

    -Entrevistador: ¿Que te parece el circuito Kimi?
    -Kimi: El primer sector está bien, el resto es una mierda.

  7. Una putualización, a pesar del tiempo que tiene el post… Hakkinen no abandonó «la competición tras pasar todos sus años en la misma en McLaren, con los que ganó dos mundiales de pilotos y uno de constructores», sino que también pilotó para Lotus en 1991 y 1992 (pero el Lotus «de verdad», no el Renault remarcado del genial protagonista de esta entrada).
    Saludos a todos!!!

  8. […] Por su aspecto hierático y su origen finlandés era inevitable que a algún periodista se le encendiera la bombilla y lo bautizara como «el hombre de hielo». Y ese apodo se le quedó, aunque en realidad ha demostrado siempre una enorme inquietud que le llevó de la Fórmula 1 a la Nascar, pasando por los rallies, así como la afición que se le atribuye por la fiesta y el vodka. Pero sin duda lo más genuino en él son sus respuestas a la prensa. […]

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