Thriller y el arte de rentabilizar una carrera

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Tormentas entre las relaciones de negocios entre Michael Jackson y Motown Records aventaron un mar revuelto que devolvió a la orilla Off The Wall, el primer náufrago de Epic Records que sobrevivió al hundimiento de la Motown y CBS después de navegaciones con The Jackson 5 (y sus innumerables cambios de nombre por derechos y diversas vicisitudes legislativas). Pese a que Jackson ya estaba más que separado de sus queridos hermanos al haberse desmarcado con Got To Be There (1972), Ben (1972), Music And Me (1973) y Forever, Michael (1975), las inseguridades acudían a él como las abejas a la miel si las reuniones sobrevolaban su “planeta tranquilidad”, ya se llamaran Destiny (1978), Triumph (1980) o Victory (1984). ¿Imaginaba Michael Jackson lo mucho que le iba a dar de sí un disco como Thriller? Si no lo imaginaba… a buen seguro lo pretendía de algún modo después del batacazo que se dio con Off The Wall en los Grammy de 1980. Pese a que se llevó el galardón de mejor Vocalista Masculino de R&B, Jackson se hundió. ¿En qué falló Off The Wall? Thriller vino después para quedarse y resolver las dudas… incluso 30 años después de su puesta en marcha.

Reestructuración de la ideología

La exigencia que tenía el propio artista consigo mismo era alta, muy alta, así que no le quedaba otra que flagelarse e investigar. Lo primero que hizo fue hablar con Quincy Jones (su productor) y con John Branca (mánager) para transmitirles su ambicioso plan: hacer el mejor disco de toda la historia y convertirse en el artista más rico del mundo.

Partiendo de que Off The Wall tuvo cinco sencillos (Don’t Stop ´Til Get Enough, Rock With You, She’s Out Of My Life, Off The Wall y Girlfriend), el siguiente disco tendría que ser una colección de singles, desde la primera… hasta la última canción, sin importar la temática central. Si el anterior trabajo era una mezcla de R&B, soul, funk, pop y música disco, Thriller iba a ser la canción al servicio de los seguidores de un determinado estilo añadiéndole un funk más determinante y contundente en su sonido. Vaya, que le estaba dando al público lo que quería. Por ejemplo: para los fans del rock estaba Beat It y el solo de guitarra de Eddie Van Halen, mientras que los fogosos de la pista se encontrarían con Billie Jean.

Con Beat It dieron en hueso. Era la primera canción rock —compuesta por el propio Michael— que lograba un éxito masivo. Su “secreto” era el desarrollo experimental (como el de Billie Jean) que representaba. Hablaba del rechazo a la violencia, pero de un modo distinto. Era agresiva y sucia.

«You better run, you better do what you can,
Don’t wanna see no blood, don’t be a macho man,
You wanna be tough, better do what you can,
So beat it, but you wanna be bad«

Para rizar el rizo se llamó a Eddie Van Halen, pero el guitarrista los mandó a paseo en primera instancia pensando que se trataba de una broma. Al final, Eddie rechazó sus honorarios y accedió a grabar el solo que suena en mitad de la canción. Steve Lukather, guitarrista de Toto y en ciertas partes de Thriller, quiso ponerse a la altura formando un muro de sonido a base de amplificadores Marshall, pero Quincy no se mostró muy por la labor al comprobar que las guitarras eran demasiado fuertes. Lukather bajó el volumen, agarró una guitarra Fender… y repitió la misma operación.

Si cumplieron con el rock, el público del soul iba a ser saciado con Baby Be Mine (muy parecida a Rock With You de Off The Wall). Un verdadero alarde de metales y vientos (trompeta, saxofón, trombón y flauta) con bases rítmicas llevadas a cabo con sintetizadores y programaciones (además de la percusión de N Dugu Chancler). A decir verdad, tampoco era soul ortodoxo, sino una bastardización entre el R&B y el funk más sensual abordando las mejores cualidades de la voz de Michael.

«So baby, be mine (baby you gotta be mine),
And girl I’ll give you all I got to give,
So baby, be my girl (all the time),
You’re everything this world could be,
The reason that I live«

Quizá The Lady In My Life fluctuara el estrago de los géneros de manera parecida a la sufrida por Baby Be Mine. Es un corte lento, escrito en Do Mayor, de carácter meloso a caballo entre la instrumentación orgánica y las “máquinas” contrastando con la dulce lírica de Rod Temperton y los arreglos de Jones para sacar lo mejor de Jackson que además improvisa algunas frases (stay with me, all over…) hacia el final de la canción.

Sabe a balada de los años 70 (impresionante la sección de metales) sin perder la estructura contemporánea de la época. Noveno y último tema del disco, The Lady In My Life prendía el aire intoxicando de silencio aquellos ecos de precisión que desprendían todas las canciones de Thriller, preguntándose «¿¿qué demonios ha pasado??».

«So listen to my heart,
Lay your body close to mine,
Let me fill you with my dreams,
I can make it feel alright,
And baby through the years,
Gonna love you more each day,
So I promise you tonight that,
You will always be the lady in my life«

Así como el género negro no fue desvirtuado, el sector del pop (más adulto) se sentía en terreno propio al escuchar Human Nature, aunque estuvo muy cerca de permanecer en el tintero de los descartes. De manera premeditada se estaba constituyendo un LP de proporciones épicas atacando a distintas disciplinas musicales con la intención de abarcar una demanda mayor.

«Reaching out to touch a stranger,
Electric eyes are everywhere,
See that girl, she knows I’m watching,
She likes the way I stare»

P.Y.T. (Pretty Young Thing) arrastraba el R&B aproximándose lo suficiente como para ser etiquetada como tal. Los sintetizadores y la jerga le daban un empaque contemporáneo a la pieza, aunque por momentos no parezca algo muy cómodo para Jackson (Let me take you to the max). El título fue tomado de la marca de lencería favorita de la mujer de Jones, así que cumplía varios requisitos para pensar que era una “medio-broma”.

«Where did you come from lady
And ooh won’t you take me there,
Right away won’t you baby,
Tenderoni you’ve got to be,
Spark my nature,
Sugar fly with me«

A tenor de las chanzas, P.Y.T. (Pretty Young Thing) es pegadiza y dinámica en su apogeo, justo cuando los coros femeninos (de La Toya y Janet Jackson) irrumpen después de la guitarra eléctrica de Paul Jackson (sin parentesco alguno con los hermanos). El trato hacia los extremos de la música negra era muy cuidado por el productor puesto que no quería cerrarse puertas. Thriller era un disco disperso, pero no por ello debía despreciar otras vertientes.

Decisión estratégica y pretensiones comerciales

Corrían los primeros años de la década de los 80 y las corrientes musicales iban a ser reunidas en la “bomba Thriller”. La música disco de los 70 estaba en plena decadencia, el soul y el R&B comenzaban a darse la mano con el pop… y el hard rock iba a revitalizarse un poco más tarde. En medio de todo ese berenjenal estaba Michael Jackson, atendiendo a la demanda de los diferentes públicos y del show business. Los 750.000 dólares invertidos en la grabación del disco despacharon 65 millones de copias en todo el mundo, cifra que sigue en aumento en la actualidad sobrepasando la cifra de las 140 millones de copias. No se trataba de un disco más, no, sino de “El Disco” (con mayúsculas). De las 9 piezas contenidas en el track-list, 7 fueron singles. Jackson había logrado parte de su objetivo, pero no completamente. La gran hazaña se vería con Bad en 1987.

La pregunta exacta sería: ¿Quería Michael Jackson evitar errores concretos para abrazar de manera aproximada su objetivo?

Pero vayamos por partes. La composición que comenzó la idea de Thriller fue The Girl Is Mine, el dúo aterciopelado con Paul McCartney. Cuando Jackson le comentó la idea a Jones, ambos viajaron al rancho de McCartney en Tucson (Arizona) para pasar unos días ensayando y arreglando la canción que, en primer momento, le parecía algo pastelosa al bueno de Paul. No obstante, Michael pretendía devolverle con este acto el favor de Girlfriend en Off The Wall. Lukather recuerda aquellos días como un zoo entre seguridad, agentes, mánagers y técnicos. Una locura que duró un par de días (del 12 al 14 de Enero de 1982) y que acabó bien, sin rasguños. Como las colaboraciones entre McCartney y Jackson fueron fructíferas nuevamente, el británico quiso contar con Michael en Say, Say, Say y The Man, correspondientes al Pipes Of Peace de 1983. The Girl Is Mine es, con seguridad, el icono representativo de la cuestión femenina en muchas de las canciones de Michael, aunque en la canción se disputaba una mujer con el ex Beatle. Curiosamente, y años más tarde, se pelearían por los derechos de The Beatles, tirando por tierra la amistad entre ambos cuando Michael se hizo definitivamente con lellos en contra de la voluntad de McCartney. Y es que amigos, las ambiciones de Jackson no entendían de amistades. Afortunadamente no terminaron como los protagonistas del vídeo de Beat It, un claro homenaje a West Side Story, dicho sea de paso.

Leyendo la letra de The Girl Is Mine se puede hacer un símil visionario en comparación con la lucha por la propiedad de las canciones de The Beatles:

«[Michael] Don’t waste your time,
Because the doggone girl is mine,
The girl is mine, the girl is mine.

[Paul] Michael, we’re not going to fight about this, okay?

[Michael] Paul, I think I told you. I’m a lover, not a fighter.

[Paul] I’ve heard it all before, Michael, she told me that I’m her forever lover. You Know, don’t you remember»

Habiendo reunido a dos grandes nombres, The Girl Is Mine era la indicada para ser lanzada como primer single en noviembre del 82. Además, el incipiente interés por el joven icono del pop fuera de los Estados Unidos estaba siendo mayor, así que la canción con Paul sería una ficha de estrategia de cara al mercado internacional.

El sencillo llegó al número 2 de las listas de pop y al número 1 en las listas de R&B, desbancando a Marvin Gaye y su Sexual Healing. El virus estaba ya metido en el panorama musical del momento mientras continuaban las grabaciones.

Satisfacciones ajenas y propias

Además de la búsqueda musical, estaba también la personal. Cada canción iba por una vertiente distinta; las temáticas de las letras, en su mayoría, coincidían con el desengaño social (Beat It), la incomodidad de la condición humana (Human Nature), el sexo, los fans obsesivos (Billie Jean), una marca de lencería como gracia para el título (P.Y.T. Pretty Young Thing), las mujeres (Baby Be Mine, The Lady In My Life, The Girl Is Mine) y los rumores (Wanna Be Startin’ Somethin’). Aunque Wanna Be Startin’ Somethin’ fue en parte escrita tiempo atrás para ser incluida en Off The Wall, su registro se culminó durante la grabación de Thriller, siendo además la encargada de abrir el álbum, tal vez como si se tratara de un puente entre una etapa y otra. Es más, hay un guiño bastante evidente a Billie Jean en la letra:

«Billie Jean is always talkin’,
When nobody else is talkin'»

El canto africano de los coros finales (Mama-say mama-sah ma-ma-coo-sah) es un detalle multicultural de Michael, como ya haría anteriormente en Off The Wall (Get On The Floor), pero nada original, pues esa misma “frase” (y hasta el ritmo) le corresponden a Soul Makossa, canción de 1972 del camerunés Manu Dibango. Y no fue accidental, para nada, pues Michael quería de cualquier manera esas frases dentro de la canción aun contando con la oposición de Quincy Jones por ser parte de la letra de otro artista. Igual el destino lo quiso así…

Tan fuerte era la idea del autor como frágiles sus dudas. Jones sustituyó varias veces algunas canciones del repertorio, pero Jackson tampoco estaba de acuerdo con su productor. Quincy alegaba que hacía eso por ser temas más flojos (Carousel), pero era volver a empezar el trabajo y el reloj corría para todos, incluso para los músicos de sesión que acabaron por desesperarse al tener más que minada la paciencia. Muchas veces se olvida el nombre del verdadero artífice de la sonoridad de Thriller, Bruce Swedien, el ingeniero de sonido que se las vio y se las deseó para entregar a tiempo un disco tan grandioso e histórico como complejo y abrumador.

Se repitieron las mezclas del disco varias veces, en las que una semana entera era invertida exclusivamente en una canción. Pero cuando parecía acabado, surgió otro problema: el álbum no entraba en un LP estándar. Se recortó la intro de Billie Jean (Michael quería una introducción de más del doble) y se eliminaron estrofas de The Lady In My Life. Casi un mes después… Thriller, el álbum, llegó al público.

Desde que empezara oficialmente la grabación en los Westlake Recording Studios el 14 de abril de 1982, Thriller creció y murió un sinfín de veces hasta renacer de un mar de desilusión el 8 de noviembre de ese mismo año, cuando se dieron por acabadas las labores de estudio. 7 meses de rompecabezas ensancharon el alma de los 45 minutos que dura el long-play hasta que a últimos de noviembre (el día 30, para ser exactos) pudo ser disfrutado por la humilde humanidad.

Los muertos, Thriller y un cortometraje

Los problemas que le rondaban al músico marcaron la línea lírica de las canciones, pero su afición por el cine de terror —demostrado en Thriller— pudo con todo eso y más. Hablar de Thriller (como canción) es hablar de una composición de Rod Temperton inspirada en el cine de terror con los pasajes vocales de Vincent Price (con su ya famosa risotada final). Gracias a la colaboración de Peggy Lipton (esposa de Temperton), el acceso a Price se abrió debido a la amistad entre actor y actriz. Quincy, algo asustado por el texto que debía recitar Vincent Price, azuzó a Rod Temperton la noche anterior a la grabación: «Deberías escribirle algo».

El rap que facturó el compositor fue tan macabro como brillante, ajustándose a la personalidad de Price que, sin problema alguno, entendió a la primera lo que estaba grabando. El mítico actor grabó en dos tomas sus frases bajo el manto de una terrorífica voz que viste la canción de nocturnidad.

«Darkness falls across the land,
the midnight hour is close at hand,
creatures crawl in search of blood,
to terrorize y’all’s neighborhood,
and those whoever shall be found,
without the soul for getting down,
must stand and face the hounds of hell,
and rot inside a corpse’s shell.
The foulest stench’s in the air,
the funk of forty thousand years,
and grizzly ghouls from every tomb,
are closing in to seal your doom,
and though you fight to stay alive,
your body starts to shiver
for no mere mortal can resist
the evil of the thriller«.

Una puerta que chirría, aullidos, pasos, viento, truenos… eran efectos que funcionaron a la perfección junto con los sintetizadores, guitarra eléctrica, metales y una línea de bajo indudablemente reconocible que se asemejaba a la de Give It To Me Baby (Rick James). Quincy Jones lo tenía claro cuando se reunió con el equipo en los Westlake Studios de Los Ángeles: «Muchachos, vamos a salvar la industria discográfica». Parece que una serie de misteriosas casualidades provocaron ínclitas serendipias en torno a la canción. Para empezar, Temperton había titulado el tema como Starlight, pero al poco fue transformada por Midnight Man. Después de una noche en la que el compositor tuvo ensoñaciones con títulos y nombres en las listas del Billboard, vio claro cuál era el nombre: Thriller. Gancho comercial increíble y título conciso. No había más.

Ciertas partes de la letra fueron cambiadas por ceñirse a la temática, incluso la parte final fue escrita en un taxi antes de entrar a los estudios.

Si había canción… tenía que haber vídeo. Michael Jackson se propuso terminar con los prejuicios raciales que todavía existían en la industria del disco. Un paso clave era entrar en la MTV, así que había que hacer algo más que un simple videoclip promocional. La meta era impactar, ¿pero a qué niveles? Se ideó un argumento basado en el cine de terror de los años 50 que John Landis dirigió alrededor de hombres lobo y zombies entre Nueva York y Los Ángeles. Por otro lado, la coreografía tenía que lograr ser algo serio y espectacular, así que la principal preocupación de Jackson era que los zombies bailarines no fuesen motivo de risa. Él y el coreógrafo Michael Peters prepararon los pasos de baile que dieron vida a los muertos vivientes del video que dejó en shock a toda una generación cuando vieron el cortometraje de casi 15 minutos por primera vez el día de su estreno (2 de Diciembre de 1983). En él, Michael Jackson pasea con la actriz Ola Ray en coche hasta que se quedan sin gasolina en mitad del bosque… Los hechos acontecidos y saltos en las escenas fueron determinantes en el desarrollo del argumento. Todo aquel que haya escuchado la canción relacionará automáticamente la música con la roja chaqueta de Michael hecha jirones meciéndose al son del baile. Como no podía ser de otra manera, la obra cinematográfica significó otra revolución dentro de la industria, aunque en esta ocasión comprendía el campo audiovisual. 500.000 dólares (casi lo que supuso el presupuesto de producción del LP) sufragaron los costes del éxito atemporal… salvo la ropa de los zombies, pues para recortar gastos se echó mano del Ejército de Salvación y su caridad. En el making of de una hora de duración pueden verse detalles sobre las coreografías y las largas horas de maquillaje. Por ejemplo, para que Michael Jackson se convirtiera en hombre lobo (basado en Un hombre lobo americano en Londres) se necesitaron cerca de 5 horas. Amén de la negativa del propio artista a usar un doble.

Francamente, ¿la carrera de Michael Jackson habría sido la misma sin esta canción y posterior videoclip? Es un hecho certificado que gracias al video, el álbum duplicó sus ventas. Es más: ¿habría sido lo mismo sin un disco como este? 37 semanas en el primer puesto de las listas de ventas, ocho premios Grammy, 58 discos de platino, dos de uranio y uno de diamante no es algo que se consiga todos los días.

Fans psicópatas y lentejuelas: Motown 25: Yesterday, Today, Forever

Todavía no estaba en duda su sexualidad ni la totalidad de sus cambios físicos, pero las obsesiones y la fama machacaban las noches de Michael Jackson. Como ya se ha indicado, Billie Jean fue compuesta por él mismo relatando la historia de una obsesionada fan que aseguraba ser la madre de un ilegítimo hijo suyo. La chica acosaba al pobre Michael día tras día con correspondencia y paquetes sorpresa, como una caja con una pistola y una nota en la que indicaba que se iba a suicidar si no reconocía que era el padre de su hijo. Jackson no podía más. Para exorcizar demonios, colgó la foto de la muchacha en su casa. La otra versión (la de la biografía Moonwalk) aclara que Billie Jean nunca existió, sino que era una figuración de varios fans. Otra teoría alude a la tenista Billie Jean King, pero no era más que una estratagema para despistar a posibles y futuros fans con ganas de jugar al ratón y al gato.

Pero sin querer ir a más con esa canción, Quincy Jones sugirió al cantante que la desechara del repertorio. Michael, lejos de seguir las ideas de su productor, apostó fervientemente por dejarla. Finalmente, Billie Jean fue lanzada el 2 de Enero de 1983 como segundo single de Thriller llevándose dos premios Grammy y proclamándose como una de las canciones más revolucionarias de la historia habiendo vendido más de 100 millones de copias en todo el mundo. Y visto así, casi hay más mayoría de composiciones sobre la temida figura femenina.

«Billie Jean is not my lover,
She’s just a girl who claims that I am the one,
But the kid is not my son.
She says I am the one, but the kid is not my son«

El correspondiente videoclip basado en el cine negro impactó de una manera tan notoria que sus pasos de baile certificaron la espectacularidad de Michael Jackson en el negocio. Pero realmente lo que cambió todo fue la actuación dentro del especial de televisión que celebraba el vigésimo quinto aniversario de la Motown, emitido por la cadena NBC el 16 de mayo de 1983 (aunque se grabó el 25 de marzo). Después de interpretar un medley con sus hermanos, The Jacksons, el de Indiana permaneció en solitario en el escenario y tímidamente declaró: «Gracias, gracias. Eran buenos tiempos y amo esas canciones. Fueron momentos mágicos para mí y mis hermanos, incluido Jermaine». Con gesto decidido, encajó el micro en el pie y continuó. «Todo aquello estaba muy bien, sí, pero me gustan especialmente… las nuevas canciones». Mientras los ensordecedores gritos de la gente aturdían el Pasadena Civic Auditorium, Jackson se agachaba para recoger un sombrero negro del suelo a la vez que el mundo cambiaba ante 50 millones de telespectadores.

Aquella actuación —en la que se vio por primera vez el moonwalk—, fue comparable a la que Elvis Presley realizó en el Milton Berle Show el 5 de Junio de 1956 o la de The Beatles en The Ed Sullivan Show el 9 de Febrero de 1964. No se trataba de un espectáculo televisivo más, sino de una verdadera revolución eterna que engrandeció los parámetros del pop y de la música en general.

Debido a los videos de Thriller y Beat It, la estética y las cazadoras usadas por Michael Jackson pondrían de manifiesto otra inquietud: la indumentaria como marca. Y cómo no, los trajes de lentejuelas ejercieron de sello personal del cantante que empezó a usar el celebérrimo guante blanco en sus actuaciones y representaciones televisivas. ¡El icono más allá del hombre!

Resolución: Yo, mí, me, conmigo

En poco más de un año Thriller había estallado y los galardones no le cabían a Michael Jackson en las manos cuando solo contaba con 25 años. Detrás de aquella sonrisa inocente se escondía una maquinaria perfecta que devoraba ideas aplicables al negocio. El niño prodigio de pelo afro que cantaba en su infancia ABC o I Want You Back con el amparo de Diana Ross había destrozado los engranajes comerciales de la música pop de todo el mundo. Todavía no había perdido la cabeza y mantenía a raya su dinero, aunque su extrema timidez lo postergaría en su rancho de Encino entre maniquíes («Me rodeo de gente que quieren ser mis amigos. Y eso lo puedo hacer con maniquíes. Hablaré con ellos», dijo en una entrevista) y animales, como cervatillos, una boa constrictor llamada Muscles o el mono Bubbles.

La fama que le encumbró desde niño ahora era un irritante picor diario. No podía salir a la calle, y aunque se disfrazaba, algo terminaba delatándolo. También carecía de amigos fuera del espectáculo, cosa que le entristecía, pues desde que The Jackson 5 conocieron el éxito a temprana edad, Michael había estado viviendo en una “fantasía” alejada de la realidad mundana. Nunca había tenido un amigo de juegos o una novia, un alma gemela que le ayudara a evadirse del paseo de la fama.

Si eso le suponía estar en un brete, el entorno familiar y sus respectivos compromisos lo ahogaron un poco más cuando, en 1984, Joseph Jackson, patriarca familiar, presionó a Michael para que se uniera a sus hermanos en la Victory Tour. Aceptó a regañadientes y tuvo que tragarse una gira de 55 conciertos entre el 6 de julio y el 9 de diciembre de ese mismo año. De hecho, donó la parte que le correspondía de sus ingresos (5 millones de dólares) a varias organizaciones benéficas. Esa clase de minucias no eran más que estorbos para alguien que había batido un nuevo récord con ocho premios Grammy, incluyendo el de álbum del año (el octavo Grammy fue a Bruce Swedien). Ese mismo año (1984), Jackson recibió ocho American Music Awards, el premio especial al mérito y tres MTV Video Music Awards.

Thriller fue reconocido como el álbum más vendido en el mundo el 7 de febrero de 1984, cuando fue incluido en el Libro Guinness de los Récords. Es el único (de tres álbumes) en haber permanecido en el top ten del Billboard 200 durante un año completo, y pasó 37 semanas en el número uno. El álbum también fue el primero de tres álbumes que tuvo sus siete sencillos dentro del top ten del Billboard Hot 100:

The Girl Is Mine (18 de octubre de 1982)

Billie Jean (3 de enero de 1983)

Beat It (14 de febrero de 1983)

Wanna Be Startin’ Somethin’ (8 de mayo de 1983)

Human Nature (3 de julio de 1983)

P.Y.T. (Pretty Young Thing) (19 de septiembre de 1983)

Thriller (23 de enero de 1984)

Fue incluso el único álbum en ser bestseller durante dos años consecutivos (1983-1984) en los Estados Unidos. También ha pasado a formar parte de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos puesto que, como dijo el biógrafo J. Randy Taraborrelli, «Thriller dejó de venderse como un elemento de ocio y empezó a venderse como un elemento básico del hogar». No había nadie que no tuviera en su estantería un vinilo (cassette o cinta) de Thriller. Era la imposición subliminal que albergaba una ambiciosa estrategia comercial a gran escala.

A día de hoy, Thriller sigue vendiéndose en grandes cantidades engrosando alguna cuenta corriente. Una semana después de la muerte de Michael en junio del 2009, el disco ya había llegado a las 100.000 copias, coronándose como uno de los discos más vendidos del año. Las reediciones, remixes y ediciones especiales vinieron una detrás de otra, dándole vida a un muerto llamado Thriller que continúa bailando todavía sobre la tumba de la industria discográfica.

«Michael Jackson is… the Thriller! Can you dig it?»

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12 comentarios

  1. Excelente artículo, tan sólo indicarte que, cuando hablas de Beat it, la expresión «dar en hueso» es negativa y en este contexto no parece encajar.

  2. Carlos H. Vázquez (autor)

    Gracias, Oscar.
    Y tienes razón. De hecho, pretendía detallar (con esa expresión) que ‘Beat it’ era una canción tan pegadiza como complicada puesto que era una de las primeras incursiones de MJ en el Rock (de alguna manera).

  3. ¡Un artículo buenísimo y muy bonito, me ha encantado! :) Es un gustazo reescuchar el Thriller acompañándose de un análisis tan completo. Los discos siempre se escuchan de otra forma si nos hacen conscientes de la historia detrás de ellos.
    ¡Enhorabuena! :)

  4. Qwerty

    Conozco mucho de la historia de este disco y este articulo tiene partes inventadas. Sin ir mas lejos, eso de que «Lukather quiso ponerse a la altura» no se exactamente que quiere decir, ni en que lugar pretende dejar a Lukather.

    La contribucion de Toto en la historia de este disco es FUNDAMENTAL y fueron deliberadamente elegidos por su talento como musicos y arreglistas. A dia de hoy Quincy no escatima en elogios hacia ellos con respecto a su ENORME contribucion en el disco. Pero los medios siguen omitiendo o infravalorando dicha contribucion.

  5. Carlos H. Vázquez (autor)

    Ruth: ¡Gracias!

    Qwerty: Bueno, en ningún momento yo me he inventado nada. Lo que se comenta de Lukather es parte de una entrevista que la Rolling Stone americana le hizo hará algún tiempo. Contrasté esa información con otros medios más y es básicamente la misma. Mi intención no era dejar mal al bueno de Lukather, sino resaltar la competencia entre Eddie Van Halen y Steve Lukather en ‘Beat it’.

  6. Pingback: Thriller y el arte de rentabilizar una carrera

  7. El problema que le veo a este artículo (además de los fallos de estilo y gramática en la redacción) es que no aporta nada más allá de lo que podemos leer tirando de Google. No hay nada de investigación que nos diga algo nuevo. Os recomiendo lo que escribe Diego Manrique en El País sobre Michael, bastante más interesante.

    • Juan Pablo

      ¿Manrique? Por favor. Manrique es el ejemplo más claro del manoneo patrio. En este caso en el mundo del periodismo musical. Manrique da cada vez más pena. Y no lo digo por su último artículo sobre Jackson en El País (que da mucha pena), sino en general. Eso no es periodismo, es una mera «opinión», y no muy bien fundada.

  8. Carlos H. Vázquez (autor)

    Luis: siento que el artículo (además de mi estilo y la gramática en la redacción) no sea de tu gusto. Pero tendré en cuenta tu crítica en el futuro… cuando tenga la misma edad que Manrique y esté por jubilarme.

    No obstante, gracias por tu comentario.

    • Miquel Àngel

      Hola, estamos en el 2016 y vengo a decir que Manrique sigue en activo (y mucho).

  9. Aunque me ha satisfecho enormemente la lectura del artículo, es curioso como al terminar el mismo me ha parecido echar en falta más anécdotas puntuales sobre la grabación del mismo… Es sólo una opinión personal, vamos.

    Recuerdo haber visto uno de los documentales que Louis Theroux dedicó a Michael, con este vivo todavía, y las entrevistas al padre y algunos de sus allegados te ponían la carne de gallina ante la catadura de los sujetos, y en cierto modo te ponían sobre la pista de como había terminado el cantante en el estado mental en que terminó. Lo mismo que un artículo de Vanity Fair bastante reciente sobre los manejos (por llamarlo de manera suave) de unos y otros miembros de la familia por la custodia de sus hijos y el dinero ed la herencia. Sinceramente, con esos lazos familiares, era imposible que tuviera una salud mental medianamente decente.

  10. Brandon

    Excelente reportaje!! No obstante, permitidme hacer una pequeña corrección. Michael Jackson, como afirmó en una entrevista, nunca fue un amante del cine de terror, de hecho, el mismo expresó que no le gustaban ver películas de este género. Tenemos que tener en cuenta que no se trata de un artista talentoso que con ayuda de una buena promoción y buenos músicos consiguió llegar lejos, sino que se trata de un genio de la música, y como tal, su afán por experimentar no tenía límites. De esta manera salió la obra audiovisual de Thriller.

    Saludos y muchas gracias por compartir the knowledge!!

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