Jordi Pérez Colomé: A la mierda con Karate Kid

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El protagonista de la película Karate Kid, Daniel, se muda a California y flirtea con una chica. El exnovio y unos amigos saben artes marciales, la toman con él y le dan una paliza. Daniel quiere defenderse y pretende aprender karate. Un vecino discreto, el señor Miyagi, acepta enseñarle. En unas semanas hay un torneo. Allí se enfrentará con sus rivales, alumnos aventajados en un gimnasio. Daniel gana porque Miyagi le ha convertido en cinturón negro en semanas.

Nadie se convierte en cinturón negro en semanas. Es una farsa. Y no es solo una película: Karate Kid es un hito. Fue una película ineludible para la generación X, la mía, nacidos en los setenta.

Sí que hay sin embargo una lección útil en las clases de Miyagi. Antes de empezar, el maestro pregunta a Daniel si está seguro de querer aprender karate: «Creo que sí», responde. Miyagi le contesta que así no:

Cuando caminas por la carretera, si por la izquierda, bien. Si por la derecha, bien. Si por el centro, te van a aplastar. En karate igual: lo haces o no lo haces. No hay «creo que sí».

Empiezan las lecciones. La primera es limpiar el coche. Es la frase más mítica de la película: «Dar cera, pulir cera» («wax on, wax off», en la versión original). Hay pocas frases de nivel «ET, mi casa». Esta es una. Karate Kid es más que una película. Es cultura popular.

*

Después de la  YY X, vino la Y. Son los Y —porque vienen después de los X— o millennials —porque crecieron en el cambio de siglo—. La definición de las generaciones es tramposa; nada cambia de repente. Pero algo hay.

El País publicó hace unos días un reportaje sobre estos millennials: se casan menos, tienen menos hipotecas, se fían más de los comentarios sobre productos en redes sociales. Nada que no sea normal en alguien que tiene entre dieciocho y treinta y tres años.

Pero el hecho de que hagan cosas distintas sí puede implicar que a la larga sean algo distintos. O quizá no. En septiembre, un joven español que vive en Londres, Benjamín Serra, publicó un post en Twitter y Facebook titulado: «Me llamo Benjamín Serra. Tengo dos carreras y un máster y limpio WCs». Lleva más de treinta y dos mil retuits.

Meses después, en enero, Serra salía aún en la cadena Ser y en la tele para hablar de su caso, que ha calado. Consiguió describir un problema con un magnífico eslogan. La novedad no es sobre todo el problema —todas las generaciones tienen dificultades— sino que su mensaje llegó lejos gracias a algo que existe hace poco.

*

El desprecio por Karate Kid lo tomo de David Wong, director de la web de humor Cracked. Wong es autor de uno de los posts más leídos en internet, con casi dieciocho millones de clics: «Seis duras verdades que te harán mejor persona». Se resumen en dos: «El mundo solo te valorará por lo que pueda sacar de ti» y «tu cerebro siempre encontrará excusas cuando tus limitaciones se hagan evidentes».

La sociedad espera algo de ti: que inventes el iPhone, que escribas Harry Potter, que marques goles, que conduzcas trenes, que mates enemigos, que arregles zapatos. Se te pagará en consecuencia. No solo eres eso, claro. Tu madre te quiere mucho, tu hijo te sonríe y a veces haces reír a algún amigo. Pero eso no sirve para encontrar trabajo.

Wong es generación X, pero Cracked es una web para la generación Y. Una generación no es mejor que la siguiente. Pero una o dos décadas de ventaja dan para más y nuestro paisaje es el más parecido por edad a los más jóvenes.

No se puede ser cinturón negro en unas semanas. Dos carreras y un máster hoy es cinturón amarillo-naranja. Los X ya lo hemos vivido y los Y aún sueñan. Una cosa es querer escribir una novela, otra es publicarla y ver las ventas. En la generación de nuestros padres ir a la universidad aún era negro, pero ya no. Ahora hay que seguir aprendiendo. Los millennials se enfrentan a un mundo difícil, con una crisis dura y distinta. Hay una buena noticia: mejorará. Hay una mala: el mundo siempre ha sido difícil.

*

Cuando la crisis amaine, la generación Y tendrá más oportunidades. En Estados Unidos la crisis nunca fue tan terrible para los más preparados. Marina Keegan fue a Yale y antes de salir ya la había fichado la revista New Yorker. Tenía una vida brillante por delante pero una noche su novio se durmió al volante y ella murió (él salió ileso, sus suegros le perdonaron y compartieron banco en el funeral de Marina). Una exprofesora de Keegan acaba de editar un libro con sus artículos. En uno que publicó en el New York Times habla sobre su generación y Wall Street.

Ya no es cool buscar explícitamente la riqueza. Nuestra generación heredó un tipo de odio empresarial de los años sesenta y setenta que disuade a la mayoría de estudiantes de escuelas como Harvard y Yale de trabajar en multinacionales tras la graduación.

Son frases que he oído antes. Luego cada cual hace su camino, si puede. También algo así, que escribió un alumno de dieciocho años en mis clases de redacción:

Whatsapp ha conseguido que nos sintamos cada vez más rodeados de gente y al mismo tiempo que estemos cada vez más solos. Esta es la paradoja de la era internet, y hasta que alguien no se vuelva loco y pare el carro, así va a ser el mundo de aquí en adelante.

No son los únicos jóvenes que quieren parar el mundo y volver al pasado, que es más seguro. En la generación de los nativos digitales hay de todo, como siempre. Las generaciones pasan junto a sus rasgos superficiales, la farsa de Karate Kid queda. Pero un buen trabajo será difícil de lograr, más en periodismo, que es la carrera más fácil.

El señor Miyagi hace milagros, pero no existe. Yo soy el primero en mi familia que va a la universidad. Mis abuelos no fueron ni al cole. Ellos trabajaron duro desde su niñez. Yo no. Es una suerte, pero hoy las expectativas están mal planteadas: «Antes de que me fuera mejor, había perdido las expectativas una vez y otra y otra y nada de lo que me había pasado en la vida me había preparado para eso. Nadie me había dicho cómo sería de duro», dice Wong. Nadie regala cinturones negros. Karate Kid, a la mierda.

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39 comentarios

  1. Que un tío con dos carreras limpie baños es debido a que protagonista de Karate Kid es cinturón negro en dos semanas. Ya. Nada que ver con las condiciones objetivas donde vive esa persona. Generaciones X, Y y las que haga falta para «explicar» la realidad, los conceptos de clase social, capitalismo o plusvalía no son tan «cool». Karate Kid es ETA. Y yo que pensaba que era una ficción en la que por definición pasaban cosas imposibles en la realidad. Será que hay que estudiar dos carreras y limpiar WC para encontrar la conexión. La culpa de la crisis es de Karate Kid, no de Spiderman, Batman o James Bond. Ah, y los Goonies son responsables de la caída de Leman Brothers, claro que sí. Pero la generación Z (o la que se inventen) lo va a tener mejor porque vieron V de Vendetta en lugar de Karate Kid: tendrán tres carreras y fregarán platos

    • Atticus

      No te canses, es lo que pasa con muchos periodistas, que ven muchas películas y series y, en cambio, leen pocos libros. Luego van de sociólogos por la vida… cuando su única cultura es la «pop».

  2. MOHAMED LEE

    Todo este articulo esta construido sobre y tremendo error, DANIEL SAM NO ES CINTURON NEGRO, ni siquiera lo pretende, de hecho en una de las escenas finales para apuntarse al campeonato final le piden que diga que cinturón es y el Señor Miyagi le dice: los cinturones son para que no se te caigan los pantalones.
    Con esto el Señor Miyagi lo que quiere decir es que el cinturon o «la carrera universitaria» son un simple adorno y lo que importa es lo que seas capaz de hacer.

    Esto solo en lo referente a Karate kid, el resto del articulo es una recopilación de mensajes de facebook de los típicos amigos pesados que parecen que se han vuelto ensayistas.

  3. Iñaki

    El amigo de las dos carreras y el máster es licenciado en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas y tiene un máster de ‘Community Management’. Sinceramente, con esa preparación no podía aspirar a más: estudiar esas cosas le habrá supuesto un gran placer intelectual, pero siendo el trabajo un bien escaso, los ‘Community Managers’ están por detrás de los especialistas en literatura medieval.
    Yo estudié fútbol; exijo ser futbolista porque es mi sueño y me he preparado. La sociedad me lo debe.

  4. Alucino cuando alguien afirma «ser» de la «generación X», habría que recordarle que esa etiqueta fue creada por algún periodista amargado para despreciar a toda una generación por su supuesta innacción, falta de espíritu de lucha, de crítica y todo lo que se quiera añadir. No es la ‘generación del 68’ ni otras, es la ‘generación X’, por la incógnita a despejar, no porque sea parte de un listado alfabético, o que consuma mucho porno (que también).

    Las etiquetas generacionales son extremadamente tóxicas, y sólo sirven al capital para adoctrinar en el ‘comportamiento’ que se espera de ellos, e inculcar la moral que interesa al sistema en cada período.

    A ver, que es muy sano ser escéptico antes de afirmar ‘ser’ de algo o alguien. Sobran etiquetas.

  5. Para ganarse una vida hay que tener una profesión, no una carrera. Unos quieren tener una carrera porque quieren convertir lo que les interesa en su profesión. Otros quieren tener una carrera porque creen que es trampolín hacia un paraíso de coca y furcias a cuenta ajena que vieron en El Lobo de Wall Street. Los pasillos de las facultades se llenan de desdén por el temario, con frase como «yo vengo aquí a por un papel con la firma del Rey». Se forma el perfecto caldo de cultivo para gañanes con cátedras de tómbola, unos dejando pasar a todos y otros que confunden dificultad con estúpidas exigencias de forma, pero todos verdaderos ignorantes del tema que deberían ser autoridad. Y el cursador del programa (que jamás fue un estudiante) termina sólo y sin haberse hecho la cama o un huevo frito en su puta vida. Se ve limpiando baños acompañado de un puñado de papeles que apropiadamente sólo sirven para limpiarse las posaderas, saca su móvil y empieza a escribir «Me llamo Benjamín…»

    • jam, bcn

      Una pregunta indiscreta, Elrohir; siendo tu nick el nombre de uno de los hijos de Elrond, ¿porqué tienes una foto de Gandalf el Blanco?

  6. caliviz

    Que una persona tenga dos carreras no quiere decir que tenga que ganar mas dinero que un buen albañil. Lo que se paga es lo que aportas y no los titulos que tengas.

    • Galahat

      ¿Lo que se paga es lo que aportas? En el paraíso del tráfico de influencias y nepotismo, vamos a dejarnos de milongas. Además de lo mencionado, lo que «se paga» depende del momento en el que entraste al mercado laboral. Si formas parte de ese tercio de la población precaria, vas a trabajar lo mismo o más que el bienaventurado sector estable, pero cobrando la mitad o menos. Pero el trabajador «insider» español sigue mirando a otro lado y pensando que su situación se debe a que «lo vale» y el resto somos gilipollas. Su sistema de pensamiento cambia a la velocidad de la luz, por supuesto, cuando se encuentra con uno de esos omnipresentes EREs y descubre las bondades del mercado laboral español actual.

      • Álvarez

        Por aquí huelo a Politikon

        • Galahat

          Sería más acertado decir que hueles a «precario». (diez años depués de incorporarme a mi actual empresa).

          • Álvarez

            Lo digo por el discurso insider-outsider. Yo no pienso que el outsider no curra porque es gilipollas. Esas generalizaciones, por favor.

            • Galahat

              ¿»Discurso insider/outsider = Politikon» no es una generalización?

              • Álvarez

                Un aroma a… No es una sentencia. De todos modos, discusión esteril que aburre a quien entra a leer el texto. Lamento tu situación laboral aunque la mia (a pesar de ser insider) tampoco sea la panacea. Saludos.

                • Galahat

                  La mía tampoco. Al final todos estamos en el mismo barco porque la línea que separa quedarse sin trabajo y no tener fuente de ingresos o tenerla y vivir en la pobreza laboral es muy fina y precisamente por eso cuesta entender cierta falta de empatía. Saludos.

      • caliviz

        No intente mezclarme la churras con las merinas. Lo único que he dicho es que es mentira que por tener una,dos o cinco carreras usted o yo tengamos que ganar mas que un buen profesional sin mas titulo que su experiencia. Pretender lo contrario me parece bastante soberbio.

        • Galahat

          En el plano teórico con el tema de las carreras, totalmente de acuerdo. Difiero en el práctico. La realidad española no podría estar más alejada del «lo que se paga es lo que aportas».

          • caliviz

            Buf, eso nos lleva a un jardín en el que podemos discutir horas y horas. Comprendo que lo que quiere decir es que en España hay gente que lleva veinte o treinta años en una empresa y que no rasca un huevo (o si) con contratos casi blindados (ya no es lo que era, ahora te pueden echar por casi nada) mientras que hay gente de veinte o treinta, o cuarenta años, que trabaja el doble, cobra la mitad y casi tiene que dar las gracias. Eso es una verdad como un templo, pero creo que el artículo no iba de eso, o al menos yo no lo he interpretado así.

  7. Arco Bólido

    «Whatsapp ha conseguido que nos sintamos cada vez más rodeados de gente y al mismo tiempo que estemos cada vez más solos. Esta es la paradoja de la era internet, y hasta que alguien no se vuelva loco y pare el carro, así va a ser el mundo de aquí en adelante.»

    Uau. ¿Para contar eso van a clase de redacción? El artículo es bastante pobre pero las citas son de risa.

  8. Tebaldo

    Leyendo estos comentarios, veo que aún hay esperanza. Suscribo todo lo comentado hasta ahora. Por cierto, tengo dos carreras. Cuando tenía una, me busqué la vida y me fui al extranjero, sin lloriqueos. Como no iba bien, me saqué otra. Y ahí estamos. Y si no va bien, habrá que buscarse la vida otra vez. Que igual vivir es eso, no sólo lamentarse.
    Igual la culpa es de Verano Azul.
    Saludos.

  9. Miguel Cuesta

    Gracias al artículo de Cracked que has enlazado he descubierto que éste es un plagio de este otro:

    http://www.cracked.com/article_18544_how-the-karate-kid-ruined-modern-world.html

  10. pablo

    No entendí la analogia. Ahora, tener dos carreras y lavar baños… Algo mal estás haciendo

  11. Chanti

    Al sistema le sobran personas con ganas de triunfar sobre los demás. Ese es el éxito del sistema, crear personas sin posibilidades que compitan con otras iguales, para que no cooperen y derriben el sistema, o simplemente funcionen en paralelo. Si tienes dos carreras y un máster (como yo soy preX, o eso me han dicho, lo del máster me chirría) y limpias WCs, deberías plantearte otras opciones. No compitas en el sistema, y colabora, es decir, aporta a quien puedas aportar y apóyate en quien te lo permita. Te dirán, si son listillos, que la competencia es el motor evolutivo, la razón intrínseca de la supervivencia en la naturaleza, y si estudias ecología es verdad. Pero la naturaleza no funciona con moral dominante, ni con estrictas leyes para los tontos, ni con abuso de poder, ni con frívolo consumismo. El sistema es antinatural pues justifica el éxito del poderoso y culpa al pobre por su indolencia, y eso que en los másteres (¿se dice así?) hablan de cosas tan naturales como la empatía, la motivación, las competencias (como capacidad de aplicar habilidades y conocimientos)…
    En fin, las películas están bien para el entretenimiento, sobre todo cuando vienen de Hollywood, pero lo de pensar que un producto de consumo masivo pueda «enseñarnos el camino» me parece cuando menos un exceso para la calidad artística de la película en cuestión.
    Los grandes pensadores, mención de honor para aquellos que no aparecen en los libros oficiales de Historia por criticar el sistema, abrieron cientos de posibilidades, algunos incluso enseñaron con su ejemplo. Ninguno de ellos tiene una sola referencia en el sistema, ni en la publicidad, ni en la moda, ni en ninguno de los elementos de adoración que se nos propone en los medios con cansina repetición. No son ejemplos de éxito. Sin embargo, son los padres de la Ilustración, eso que no llegó a España (parece ser que mientras el conocimiento deslumbraba en Francia, desde nuestra «frontera pirenaica» sólo llegó la sombra borbónica). Yo me quedo con Proudhon, para empezar. Se puede aprender que, con menos de dos carreras y un máster del universo, se puede ser feliz con el éxito global, el progreso social = de todos, etc.
    Tal vez esa persona con dos carr.. etc, podría colaborar con alguna de las numerosas plataformas ciudadanas que trabajan por un bien social común, tiene mucho que aportar, por ejemplo, ayudando a modelar los mensajes que se lanzan haciéndolos digeribles a muchos ciudadanos atemorizados con los demonios o las hordas varias enemigas de la Historia de ¡España!, etc.

    Lo que nos sobra, de verdad, son lágrimas de quien tiene recursos y no puede o no sabe explotarlos. Ya no nos venden más películas.

    P.D.1.- Tener carrera universitaria y trabajar en otra cosa es normal en este país desde que la universidad se abrió al pueblo en los ochenta.

    P.D.2.- ¿Por qué los estudiantes de Periodismo nunca se quejan en público del abuso laboral que supone tener que trabajar de becarios, pero gratis (o sea, esclavos), durante un año en la mayor parte de los periódicos de tirada nacional? Sé que algunos lo han corregido, ahora ese primer año se llama máster y vale un webo (ups, se me escapó).

  12. Chanti

    Me acuerdo de Mr. Clinton y la mujer que lo hizo famoso fuera de la política. Él, presidente de los Empresarios Unidos de Norteamérica, ella becaria con ínfulas. En mi ignorancia, y aplicando la lógica, concluí que los «grandes» deben de rodearse de profesionales y no de aspirantes a todo por nada.
    Pero pasados los años, veo que me equivoqué. Un grande que se precie se rodeará de aquellos aspirantes a lo que sea con tal de medrar, capaces de aplicar su ímpetu ascendente sobre quien se ponga delante.
    Y es que no se trata de lógica, sino de poder. Tanto él como ella son ejemplos de lo más válido. Nadie lo reconocerá en público, pero los poderosos quieren Lewinskis, y los becarios, sólo quieren su «oportunidad».
    De nuevo, Sistema – 2, Sociedad – 0.

  13. No sé muy bien cuál es el tema principal del artículo pero, en todo caso, me parece estimulante desde un punto de vista (digamos) transversal.

    Me gusta cuando el autor habla de sus abuelos, que nunca fueron al cole. Tampoco los míos. Mis padres, hijos de pastores y agricultores, sí fueron a la escuela y luego también a la universidad durante los años setenta, con enormes esfuerzos, estudiando muchísimo, ganando un dinerillo con trabajillos y viviendo con muy poco dinero (esta «generación», por así decirse, me parece que esta representada de manera noble y hermosa por J. María Merino en su estupenda novela «El río del Edén»).

    Hay que ponernos en perspectiva. Nos sobra lucidez, nos sobra mala uva. Vivimos en la cultura de la sospecha. Eso ha sido útil pero ya no vale. Hay que hacer algo que sume. No vale decir: tengo dos carreras y estoy en el paro, pobre de mí. Para empezar, nadie te obligó a estudiar dos carreras (que encima, no te pagaste tú). Hay que hacer algo, aportar algo, inventar algo. Yo conozco a personas con carreras y másteres y no sé qué saben hacer. Conozco a personas de treinta años que se quejan mucho y apenas hacen nada. Bueno, sí hacen: siguen saliendo todos los viernes y sábados por la noche, todos los fines de semana, y hacen filosofía de barra de bar. Se quejan del dinero pero se toman decenas de copas y tiene móviles de cien o doscientos euros. Pero el cine les parece caro. En fin, podría seguir. Sé de lo que hablo. Es un perfil de persona bastante triste. Ha tenido su momento, su lugar, su ingenio, su intelecto. Ahora que hacer otra cosa.

  14. Mi última frase debería ser: Ahora hay que hacer otra cosa.

  15. Más o menos de acuerdo. Lo de Miyagi es lo mismo que decía Yoda: «hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes».

    Los tiempos que vivimos son una mierda. No solo para los amarillo-naranja, sino para los negro-octavo-dan. El temita es que (a) los amarillo-naranja están (insuflados de la falsa) convicción de que sus dos carreras, su máster y sus tres idiomas eran lo que necesitaban para progresar.

    Y no: ni mis 30 años de experiencia ni las dos carreras etc. sirven para demasiado. Hard times, pero qué se le va a hacer…

  16. Manuel

    El artículo es erróneo. Aquí todas las generaciones (de los 90,80, 70,60 y 50 ) están jodidas.
    El paro no discrimina si eres de una edad u otra, ataca a todos por igual. A todos nos ha pillado todo esto con los pantalones bajados.

  17. Parece que todo el mundo asume la falta de empleos disponibles como algo natural: la vida es dura, hay que ser cinturón negro octavo dan para poder currar, etc…
    Como si el número de empleos disponible fuese un fenómeno metereológico: nos han tocado años de sequía, llegó el huracán… nada que hacer contra las fuerzas de la naturaleza, ajo y agua, a apretar los dientes y sobrevivir, de nada sirve quejarse, etc…
    Pero, si vivimos en el periódo de la historia de máxima producción, con el mayor número de consumidores potenciales, con el mayor número personas con necesidades que cubrir, a los que ofrecer posibles servicios, ¿por qué entonces el desempleo está tan extendido? En España somos los campeones, pero es un problema que se extiende globalmente, la realidad de que cada vez hay menos trabajos disponibles, y menos va a haber.
    Este desempleo, ¿a qué se debe?. Si el sistema que lo crea o lo destruye no es un accidente de la naturaleza, que no lo es, sino una construcción artificial creada por el hombre, que si lo es, ¿qué está funcionando mal? Suponiendo que consideramos que funciona mal cuando arroja a tantos millones de personas a una vida precaria y niega a otros tantos la posibilidad de mejorarla, que es contra lo que se supone que están montadas las instituciones que rigen el sistema: gobiernos, organismos internacionales poóticos, económicos, sociales, etc… o al menos eso pone en los primeros párrafos de sus documentos fundacionales. Entonces ¿porqué tanto paro?, ¿porqué tanta precariedad?, ¿ porqué da la sensación de que hay una regresión en el avance del bienstar en las sociedades desarrolladas y una imposibilidad de alcanzar esas recientes cotas de bienestar en la sociedades en vías de desarrollo?. ¿Es estó inevitable?, ¿por qué?. ¿Beneficia esto a alguién?, ¿a quién?.
    Creo que estas son las preguntas que hay que hacerse, a las que hay que dedicar tiempo, esfuerzo, intelecto. Las que hay que responder urgentemente, sin más dilación. Y no aceptar está situación en la que estamos como quién sufre una sequía prolongada o a visto sus posesiones arrasadas por un huracán, y luego debatir sobre si la generación X, Y o Z está más o menos preparada para sobrevivir en estas condiciones…
    Saludos a todos.

    • Upss!
      Siento las faltas de ortografía, eso por no revisarlo antes de enviarlo…
      Un sí, afirmativo, sin tilde.
      Los ¿por qués? mourinhiescos, obviamente separados: ¿por qué?, no ¿porqué?.
      Una tilde, en un estó, que no se de dónde sale.
      Un ha visto sin h, ouch!
      Y alguna más que se me estará pasando.
      En fin, quédense con el fondo, si son tan amables.
      Saludos de nuevo.

    • caliviz

      Recuerdo una escena de la pelicula El apartamento, en una sala inmensa se ven decenas de oficinistas con calculadoras analógicas sumando cifras de una gran empresa. Ahora con una centésima parte de ese personal se hace el trabajo mucho mejor.
      Uno de los problemas es que el incremento de la productividad y las tecnologías de la información hacen que se pueda hacer un trabajo mejor y con menos personas.
      Por otra parte las cosas se producen para alguien, que tiene que poder comprarlas, con lo que cada vez han de ser mas baratas, puesto que los salarios menguan. Si tengo que producir mas barato necesito abaratar costes, y así nos mordemos la cola.
      Es como el dilema del prisionero, si yo abarato costes y vendo lo mismo gano mas, pero si todos lo hacen al final nos metemos en una espiral en la que todos pierden. En esa espiral estamos.

      • Bien, esa es una posible respuesta conocida por casi todos: la automatización de múltiples tareas antes llevadas a cabo por humanos supone el fin del trabajo como mecanismo de distribución de la riqueza (que es lo que ha sido el trabajo desde que alguién empezó a realizar tareas que no fuesen para la mera supervivencia propia o de su núcleo familiar), sencillamente ya no hay ni va a haber trabajo suficiente para todo el mundo, y además será cada vez más escaso a medida que las máquinas sean capaces de realizar más y más tareas… ¿La damos por concluyente?.
        Si así es, la conclusión (a parte de que los gobiernos no paran de mentirnos prometiendo una recuperación que nos devolverá los empleos perdidos) es que este sistema, con este reparto del trabajo y de la riqueza, ya no funciona. ¿Qué vamos a hacer, seguir con él peleándonos entre todos por las cada vez más escasas migajas que van quedando, o cambiarlo?.
        Si encontramos que no funciona, que no es capaz de satisfacer más que a una minoría menguante y que acabará sin ser capaz de eso siquiera, habrá que pensar en un sistema alternativo. Tantas máquinas maravillosas siendo capaz de hacerlo casi todo tendrían que ser de alguna ayuda para ello, ¿no?.
        Pues eso. Si no funciona este sistema que nos hemos dado nosotros mismos, que no ha caido del cielo ni lo ha impuesto ningún dios como destino inexorable, habrá que ir pensando en una alternativa para no acabar todos peleando por las migajas del sistema en plan Mad Max. ¿O es que somos demasiado estúpidos para ello y nos vamos a quedar especulando sobre que generación está mejor adaptada para sobrevivir en la cúpula del trueno? (obviamente, soy de la generación X)

  18. Pancita

    Hay que empezar por diferenciar una historia de ficción y la vida real, el tonto que no sepa la diferencia está perdido. En la vida la clave del éxito está en la capacidad propia de percibir oportunidades y si una persona que ha estudiado mucho no puede trasladar su conocimiento en vida práctica es responsabilidad suya solamente.

  19. Anycka

    Tener una, dos, tres o mil carreras y/o conocimientos sobre algo no otorga mágicamente el hecho de tener un mejor o peor empleo o más o menos recursos económicos, lo que puede proporcionar la oportunidad (aunque no siempre) de progresar es la capacidad de establecer relaciones entre los conocimientos adquiridos (por ‘lectura’ = estudio(s) o experiencia), la capacidad de aprendizaje y observación e incluso la extrapolación de enseñanzas de la ficción a la realidad. ‘Dar cera, pulir cera’ (diseñemos un objetivo mental y empecemos a construir por los cimientos). Desconcertar al ‘enemigo’ por medio del buen hacer y la concentración propia puede dar la mitad de la ventaja.

  20. antonino

    Pues hace unas noches, cambiando de canal, me tope con Karate Kid. No es verdad eso de que el chico se convierte en cinturón negro en unas pocas semanas. Lo cierto es que el torneo tiene lugar bastantes meses más tarde y Daniel ya sabía algo de kárate, que había aprendido en su ciudad natal. Y en ningún caso se dice que sea cinturón negro, aunque le pongan uno.

    En fin, todas las épocas son terribles, la nuestra no tenía por que ser diferente a las demás. Lo importante no es vencer o fracasar, sino estar en la lucha.

  21. rolento

    «Hay una buena noticia: mejorará. Hay una mala: el mundo siempre ha sido difícil.»

    …en realidad: hay una buena noticia: siempre ha sido difícil (y aquí seguimos); hay una mala noticia: empeorará…

  22. Curioso que se mencione a Benjamín Serra. Me quedo con la frase que dice mi entrevistado de hoy al respecto en http://www.yentelman.com/entrevista-con-viktor-moreno/: «La verdad es que estas cartas me dan pena, porque no es justo, pero un titulo universitario vale tanto como valgas tú mismo». Y luego ya, no hay más que echar un vistazo a donde y cómo se fue el figura del Serra: a Londres nada menos, con un master en Community Management (oooh, aaah) y con el inglés más que justito…

  23. Archiduque Carlos

    El de las dos-carreras-máster-limpiabaños hace unas trampas bastante groseras. Y una le está saliendo gratis: periodismo y relaciones públicas son carreras hermanas y se puede conseguir la segunda de ellas estudiando no más de un 25% de asignaturas nuevas. O sea, que de dos carreras nada: 1.25 siendo generosos. En cuanto al Máster… existen «masters» en CM que se pueden hacer en cuatro meses, así que menos lobos, caperucita.

    Ya se que mi comentario no aporta gran cosa, en el sentido de que el twit polémico ya de por sí presentaba una relación conflictiva con la verdad. Pero me molesta que, en el país que denominaban «de la titulitis», la genta sepa tan poco de cómo son los títulos.

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