Sintonías que marcaron mi infancia

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The Muppets. Imagen de Walt Disney Company.
The Muppets. Imagen de Walt Disney Company.

De la televisión pueden decirse muchas cosas, la mayoría malas, pero hay algo que sin duda lleva proporcionando desde hace décadas: recuerdos felices asociados a la infancia. Quizá es que todo lo que recordamos de nuestros primeros años tiene un color dorado, pero hay músicas que salen del televisor durante esa época y que no llegamos a olvidar jamás. Por algún motivo, las sintonías musicales despiertan inmediatamente los resortes de nuestra memoria. He aquí unas cuantas sintonías que recuerdo particularmente porque coincidieron con la etapa que fue desde mi temprana infancia al inicio de mi adolescencia, o con la infancia de mi hermano pequeño, quien supongo se sonreirá unas cuantas veces cuando llegue a leer esto. Músicas de televisión que se escuchan una vez y se recuerdan para siempre.

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S.W.A.T. (Los hombres de Harrelson)

Esta fue una de mis sintonías favoritas, y con diferencia, cuando era un niño. Cada semana esperaba ansiosamente el momento de la emisión de Los hombres de Harrelson solamente para poder escuchar su música inicial, aunque no me queda recuerdo alguno del argumento de la serie, ya que por entonces debía de andar prácticamente en pañales. Con los años descubrí que esta pieza instrumental no solamente me impactó a mí, ya que fue un enorme éxito de ventas —número 1 en las listas estadounidenses, nada menos— pese a que S.W.A.T. fue cancelada tras una única temporada debido a las quejas sobre su temática violenta (hablamos de 1976, aunque en España se emitió más tarde, y la ficción televisiva no era tan cruda como lo es ahora y menos al describir la conducta de la policía). Sea como fuere, el magnífico tema musical compuesto por la banda Rhythm Heritage —aunque yo diría que toma bastantes cosas del estilo de gente como Lalo Schifrin— no ha perdido un ápice de su magnificencia.

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La clave

El programa presentado por José Luis Balbín llegó a ser un puntal en la televisión patria gracias a aquellas noches temáticas en la que se proyectaba un largometraje y después los invitados se embarcaban en interesantes debates sobre diversos temas culturales, políticos, sociales, etc. Pero si hubo algo verdaderamente inolvidable relacionado con La clave fue su absolutamente genial sintonía, compuesta por el gran Carmelo Bernaola (el mismo, por cierto, que compuso la música de Verano Azul… no se puede negar que el hombre era versátil porque, ¡no pueden ser más diferentes!). Para un niño, la música de La Clave podía resultar tan fascinante como aterradora. Pero hoy me sigue impresionando. Es una composición a medio camino entre Stravinsky y Shostakovich que no importa cuántas veces la escuchemos, jamás pierde un ápice de su magia. En el vídeo pueden oírla en pleno uso durante el inicio de un programa; pero en este otro enlace pueden escucharla entera, algo de lo que algunos nos quedamos con muchas ganas en su día. Grandiosa, no existe otra palabra.

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Reilly, as de espías

Y hablando de Shostakovich —una de las grandes influencias de Bernaola— su «Romance» sirvió como sintonía para una serie británica protagonizada por Sam Neill, serie que a algunos mocosos de aquel tiempo nos impactó por dos cosas: una, porque era la primera ocasión en que algunos veíamos una escena lésbica con nuestros propios ojos (una secuencia bastante light, pero piensen en la era preinternet, ¡aquella escena fue todo un descubrimiento!). Y dos, por su música. En realidad, esta maravillosa pieza fue originalmente compuesta como banda sonora, sí, pero para un largometraje soviético de los años cincuenta, aunque evidentemente ya se ha ganado un lugar como obra clásica y no en vano debe de ser una de las piezas más bellas compuestas en el siglo XX.

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Los teleñecos

El programa de Jim Henson no solamente estaba protagonizado las mejores marionetas de todos los tiempos, sino que constantemente educaba a los niños con referencias musicales de primer nivel. Incluyendo un batería directamente inspirado en Keith Moon y que hacía concursos de redobles con el mismísimo Buddy Rich (por favor, ¡échenle un vistazo a esto!) o las apariciones estelares de individuos como Alice Cooper, quien casi parecía haber nacido para ser el reverso tenebroso de los Muppets (sus aparición bailando junto a un fantasma tampoco tiene desperdicio, ¡eso sí era un programa para niños como Dios manda!). De hecho, de prácticamente todos los shows infantiles que puedo recordar, Los teleñecos era el que más destacaba por el cuidado que ponía en ofrecer buena música a los más pequeños… algo que, desgraciadamente, muchos programas infantiles ya no hacen. Por entonces nos acostumbraban a estilos musicales de lo más diverso. Y su propia sintonía es buena muestra de ello, una alegre canción estilo cabaret que constituye una pequeña joya en sí misma.

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El show de la Pantera Rosa

La Pantera Rosa puede presumir de ser el único animal de ficción al que le han dedicado no una, sino dos sintonías inmortales. La primera, por descontado, es la obra maestra absoluta que Henry Mancini compuso para la película original y que probablemente es lo más parecido a una banda sonora perfecta que haya existido jamás. La otra, no menos maravillosa, es la canción de la serie de dibujos animados El show de la Pantera Rosa, más orientada al público infantil. Aunque hay quien piensa que también fue escrita por Mancini, esta canción es obra del pianista Doug Goodwin y cuando suena todavía podría arrancarnos una lágrima; dudo que haya alguien que fuese niño en aquellos tiempos y que no la tuviese como una de sus canciones favoritas. Y qué demonios, ¿quién no soñó con ponerse en el lugar del niño que conducía aquel coche?

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El inspector Clouseau

Sin abandonar el universo de la Pantera Rosa, quién no recuerda la serie de cortometrajes animados protagonizados por el inspector Clouseau y aquella magnífica música que le servía de sintonía, escrita —esta vez sí— por Henry Mancini. Aunque cabe no confundirlo con el tema de Clouseau en la película de Blake Edwards (una pieza musical completamente diferente aunque también escrita por Mancini), aquí nos referimos a la banda sonora de los dibujos animados, que le fue encargada más adelante.

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El planeta imaginario

Uno de los programas infantiles más raros creados en España, del que francamente no recuerdo casi nada, apenas retazos como una computadora espacial que hablaba con acento catalán y otros fragmentos dispersos que no sabría cómo calificar. Creo, eso sí, que el programa era entretenido. En todo caso, tenía una música muy característica que, ahora lo sabemos, era una pieza de Debussy interpretada a los sintetizadores por un japonés de la oleada techno… una estrambótica combinación, aunque perfectamente propia de un programa tan inclasificable como aquel.

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Un globo, dos globos, tres globos

En España, salvo excepciones, los programas infantiles han tenido más bien escasa fe en la capacidad de los niños para absorber melodías que no sean infantiles. Es decir, aquí no hemos tenido a Alice Cooper y de haberlo tenido no hubiese aparecido en nuestro Barrio Sésamo. Aunque España se ha caracterizado por un nivel altísimo —pero altísimo— en cuanto a compositores de sintonías, siempre se pecó de infravalorar la capacidad de los pequeños para absorber todo tipo de música. Salvo excepciones como La bola de Cristal, claro, aunque incluso reconociendo sus méritos, no es lo mismo Radio Futura que Buddy Rich compitiendo con Animal, ¡nada que ver! Pero basta comparar las maravillosas sintonías de Los Teleñecos o El show de la Pantera Rosa con esta entrañable, sí, pero descorazonadoramente pedagógica canción de los globitos. Que aun así es inolvidable, en el sentido literal de la palabra.

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Yo, Claudio

En 1976 se estrenó la serie de ficción con más mala baba emitida en la televisión mundial hasta entonces, basada en un best seller pero que alcanzó una notable reputación, sorprendiendo con su acercamiento teatral y bastante sórdido a ciertas etapas de la historia del Imperio romano, recordadas por el emperador Claudio. En España se emitió con los dichosos dos rombos —lo que venía a significar: «niños, a la cama»— pero los padres melómanos nos dejaban al menos escuchar la tortuosa y fascinante sintonía inicial, casi tan aterradora como la de La Clave. Aunque lo que más suelen recordar quienes vieron la serie por entonces es a John Hurt interpretando al cafre de Calígula. Y con razón; lo de Hurt en aquella serie es uno de los hitos interpretativos en la historia de la pequeña pantalla; ríanse ustedes de Juego de Tronos: el Calígula de Hurt hacía que Tywin Lannister parezca el Mahatma Ghandi. Sea como fuere, inolvidable música del reputado compositor Wilfred Josephs.

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Dentro del laberinto

Mientras aquí en España hacíamos pseudovanguardia como El planeta imaginario, por ahí fuera nos llevaban varias décadas de adelanto en cuanto a ficción juvenil —cuarenta años de franquismo son muchos años— y no solamente en los Estados Unidos. Los británicos, responsables de la oscura Yo, Claudio, eran capaces también de crear series infantiles tan retorcidas, incomprensibles, oscuras (y aun así extrañamente atrayentes) como aquella delirante Dentro del laberinto en la que unos chavales buscaban un objeto mágico llamado Nidus, robado por una bruja malvada y cuyo propósito no estoy seguro de haber llegado a entender en su día. En todo caso, su sintonía resultaba francamente inquietante, acompañada de una imaginería visual digna de Pink Floyd que sigue produciendo una sensación extraña hoy en día. Quien la vio en su momento seguro que recuerda al menos una frase épica: «¡yo te niego el Nidus!», con la que se cerraba el frustrante argumento de cada capítulo. Y no, no era este laberinto por donde deambulaba Jennifer Connelly con su cara de princesita, sino algo considerablemente más tétrico. Los británicos y su particular idea de entretenimiento infantil… no podemos acusarlos de pasarse de pedagógicos; Dios les bendiga por ello.

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Curro Jiménez

El western castizo por antonomasia, que duró tres épicas temporadas, realizada por un prestigioso plantel de directores y que sería inmensamente popular en España, convirtiendo a sus protagonistas en grandes estrellas: durante muchos años, los actores Sancho Gracia, Pepe Sancho y Álvaro de Luna fueron conocidos simple y llanamente con los nombres de sus personajes: Curro, el Estudiante y el Algarrobo. Pero además la serie —que de niño me gustaba bastante— tenía un tema musical de una magnitud más que digna de su fama:

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El valle secreto

Una de las series infantiles-juveniles más exitosamente exportadas desde Australia y que fue bastante apreciada en España (y no fue la única que nos llegó de aquellos lares) estaba encabezada por una maravillosa canción que como supimos con los años es Waltzing Matilda, uno de los temas populares más tradicionales y famosos de aquel país, aunque con la letra cambiada —como si entonces nos diésemos cuenta de algo así— y cuya deliciosa melodía bastaba para captar la atención de cualquiera. Aún hoy puede hacernos asomar una lagrimita.

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El hombre y la Tierra

Otro músico español, Antón García Abril, que no tiene nada que envidiar a muchos famosos compositores del extranjero, porque salvando el infantilismo de muchas cancioncillas de programas patrios para niños —perdonen la redundancia—, si hay algo en lo que televisivamente España ha sido una potencia mundial es en la composición de sintonías. García Abril iluminó nuestras vidas con esta absoluta maravilla sin la que los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente no hubiesen sido exactamente lo mismo. Los primeros compases son de lo mejorcito con lo que se jamás se ha iniciado una serie de televisión, no solamente aquí en España, sino en cualquier otra parte.

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Orzowei

La serie Orzowei fue una curiosa coproducción europea sobre un niño blanco criado entre bantúes y convertido en guerrero. En España tuvo bastante repercusión, y aunque no diré que me emocione especialmente su música, hay que reconocer que es una curiosísima y conseguida mezcla de italo-disco con coros épicos pseudoafricanos (sí, dicho así suena raro, ¡pero es que la canción es exactamente eso!). Y también hay que reconocer que es pegadiza, así que bien merece figurar aquí.

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La abeja Maya

Acerquen al ordenador su paquete de pañuelos porque esto es Nostalgia con N mayúscula, pero de la de hacer pucheros incontroladamente. Si eran ustedes niños cuando se emitió esta serie, sabrán perfectamente a lo que me refiero: basta oír la sintonía para soltar lagrimones como puños. Ya no es que la música sea mejor o peor, ¡es que estamos hablando de una de las series infantiles por antonomasia! ¿Y qué me dicen de aquel entrañable —y por qué no decirlo, irritante— final con el vals de Willie? Todo en esta serie estaba pensado para perdurar en nuestra memoria hasta el fin de nuestros días. Si usted la vio siendo niño y me dijese que no se estremece con esta sintonía, es que usted no tiene coraz… bueno, qué demonios, ¡no me lo creería!

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Dallas

El Culebrón Padre de Todos los Culebrones, que mantuvo en vilo a millones de espectadores a lo largo y ancho del globo y que convirtió a J.R. Ewing en una especie de Darth Vader para adultos, se caracterizó además por una fantástica sintonía inicial. Recuerdo escucharla siendo muy pequeño y pensar que aquello anticipaba algo grande, como si fuese a empezar Star Wars… aunque claro, al comenzar el capítulo me aburría en treinta segundos y me ponía a jugar con cochecitos, o a pintarrajear muebles, o a lo que fuese que hiciera por entonces para pasar el tiempo. Pero no importaba: al siguiente episodio yo volvería a estar allí, deseoso de escuchar la misma música otra vez, y completamente convencido de que Dallas era no solamente la capital de los Estados Unidos —tardé en averiguar que J.R. no era el presidente— y la ciudad más importante sobre la faz de la Tierra.

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Mazinger Z

El robot más molón de todos los tiempos sin discusión alguna —¡Ese diseño! ¡Ese rostro! ¡Esos alerones rojos!— que obsesionó a toda una generación de niños. La recuerdo como una de las series más entretenidas de mi infancia, y de hecho no he querido volver a verla por no estropear el recuerdo… aunque es bastante posible que me volviese a gustar. Sea como fuere, la canción inicial está clavada en nuestro recuerdo, aunque era igual de hortera en castellano, en inglés o en mi versión favorita, la más grande, la original en japonés, que llegué a aprenderme (fonéticamente, claro, en plan «machinga seto» o «ya te kurú, mitsu no cocoroté») de algún extraño casete salido Dios sabe de dónde. ¡Puños fuera!

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Hill Street Blues

Llamada Canción triste de Hill Street en España, fue uno de los grandes antecedentes de series policiales modernas como The Wire, cargado de buenos momentos y un impresionante elenco de personajes carismáticos que podría competir sin problemas con los apoteósicos repartos de la actual HBO. De hecho, esta serie fue considerada durante muchos años un gran hito en la ficción televisiva, cosechando toda clase de merecidos elogios y sentando muchos precedentes. Su sintonía inicial, obra de Mike Post, alcanzó una enorme celebridad pese a su relativo minimalismo y falta de pretensiones. Pero es que cuando uno veía el programa se daba cuenta de que la música encajaba perfectamente en aquella especie de crónica desencantada de la vida moderna.

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El gran héroe americano

También escrita por Mike Post, uno de los más prolíficos y premiados compositores de sintonías para la TV estadounidense en los años setenta y ochenta, esta canción se clavaba inmediatamente en el cerebro y probablemente contiene una de las melodías más infecciosas jamás registradas en un estudio de grabación. Tanto es así que la canción llegó a trascender a la propia serie, cosechando un enorme éxito, ascendiendo a lo alto de las listas de ventas en multitud de países y siendo una de las canciones del año 1981. Un temazo, ¡y no dejen que sus amigos les digan lo contrario! Si no les gusta esta canción, probablemente se trate de comunistas infiltrados.

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Hawaii Five-0

Una serie que pese al éxito que cosechó en su día, ha sido completamente trascendida por su sintonía, varias veces versionada y remezclada a lo largo de los años. Compuesta por Morton Stevens y grabada por The Ventures, esta melodía instantáneamente reconocible terminaría estableciéndose como un hito pop mucho más allá del programa para el que fue escrita.

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40 comentarios

  1. Pingback: Sintonías que marcaron mi infancia

  2. Pedro Picapiedra

    Hay otra genialidad y es la que Howard Goodall compuso para Mr. Bean: http://www.youtube.com/watch?v=5LCAvh1nvvs

    Música sacra para un programa de humor. Y le va como un guante…

  3. @billups68

    La canción del 12, genialidad absoluta dentro del programa Sesame Street. https://www.youtube.com/watch?v=BMI4o0zc2XI

  4. JoseFco

    Mi ochentinostalgia tiene dos paradas obligatorias: Ulises 31, y M*A*S*H. ¡Y no habéis puesto ninguna de las dos!

    • Jerónimo Vargas

      El titular dice así: «Sintonías que marcaron mi infancia». Pues nada, ni caso. Que por qué no pone las que le gustan a los demás. No tenemos remedio. Por cierto, excelsa lista.

      • JoseFco

        Tranquilo, Jerónimo, que era sólo un comentario, un lamento regresivo del mocoso que fui, una breve y no solicitada aportación de las que me marcaron a mí. No tiene nada de destructiva crítica apocalíptica, y ni mucho menos me ha mordido un zombie de la ESO.

  5. rafael

    La de los Fraguel Rock está muy bien, aunque no es una sintonía sino una canción.
    Una sintonía magnífica también, a la altura de la de «El hombre y la tierra» es la de «El arca de Noé»:

    http://www.youtube.com/watch?v=_Xx8y3lQvro

  6. Juanjo Carrillo

    A mi me pillaron siendo ya un hombrecito universitario.En aquella epoca Barrio Sesamo se convirtió en una referencia generalizda.Olvidais una inexcusable en el ambito nacional en los ultimos setenta
    https://www.youtube.com/watch?v=IbhQ27KvIN4#t=24

    Despues inolvidable Fragel Rock

  7. Jesús

    A mí me transporta a las tardes después del colegio El planeta imaginario (tampoco me acuerdo de nada) y Dentro del laberinto. Por cierto, que la melodía de la primera es de Isao Tomita: https://www.youtube.com/watch?v=ZmSH7BsNSrM

  8. A mí, todas estas sintonías me pillaron mayorcito porque tenía ya un par de nietos por entonces. Tendría que remontarme a la radio con entre otras, la sintonía del Diego Valor y la canción del Cola Cao con Matilde, Perico y Periquín. Aunque ahora que lo pienso mejor, ya era cincuentón en ese momento. La verdad es que para equipararme a vuestra edad en estos recuerdos, llegaría hasta el pianista que había en los cines del mudo, ¡¡tocando melodías de Scott Joplin!!

  9. Álvarez

    No la que más me marcó pero sí la más cañera y trepidante (dedicado a la memoria de Joaquín). http://www.youtube.com/watch?v=dUD8LkAQcJU

  10. Joseph

    Algunos de los lapidarios editoriales de ese par de viejos y entrañables gruñones en los Muppets:

    «Statler: Despierta viejo estúpido. Dormiste todo el programa.
    Waldorf: ¿Quién es un estúpido? Tu lo viste todo!»
    «Statler: ¿Cree usted en la vida después de la muerte?
    Waldorf: Cada vez que salgo de este teatro.»

    También recuerdo episodios muy surrealistas de la pantera rosa, y las desventuras del inspector francés. Geniales.

  11. Montero

    Coincido en muchas, pero me falta la que más me gusta, La aventura de las Plantas

    https://www.youtube.com/watch?v=p9Hmeg-0lQ4

    • ¡Muchas gracias, Montero! Levo años intentando recordar de qué programa era esa sintonía. De pequeño me parecía muy inquietante y muy triste pero me fascinaba.

  12. la verdad, de la más tierna infancia hay algunas que incluso me sé la letra todavía, sobretodo de dibujos …
    pero si hay una que me lleva a esos primero recuerdo es autopista hacía el cielo
    https://www.youtube.com/watch?v=U4IydG7USZ4

  13. teresa

    Madre mía, debemos tener la misma edad porque coincido en todas.

    Añadiría dos que guardo también con especial cariño:

    – Érase una vez el hombre (coproducción con un montón de países europeos):

    http://youtu.be/RjB9CLIdgBU

    – ‘La segunda oportunidad’ de Paco Costas («el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. De todas formas, qué bueno sería contar con una segunda oportunidad»)

    http://youtu.be/6nBzJ10n2Ts

  14. teresa

    Ah, y esta para cuando jugábamos entre chicas. Los ángeles de Charlie:

    http://youtu.be/di1NEfxU2aY

  15. Fantástico post!

  16. La sintonía de «El planeta imaginario» es la Arabesque nº 2 de Debussy, interpretada por el japonés Isao Tomita. Del disco «Snowflakes are Dancing». Muy recomendable, junto con su version de «Cuadros para una exposición» de Mussorgsky.

  17. Euribe

    Dos sugerencias más: Sandokan y El Superagente 86.

    Muy de acuerdo en casi todas las demás.

  18. Jesus Jeronimo

    Muchisimos recuerdos buenisimos con este gran paseo. Muchas gracias por el articulo, enhorabuena.

    J

    P.S: es irrelevante al 100% pero creo que Orzowei se crió con los masai, no con los bantues. Aun guardo el album por ahí y creo que habla bastante de los masai. En cualquier caso, da igual. No es lo que importa.

  19. Ripley

    Tantos años quejándome de mi mala memoria y ahora resulta que es mi mejor condición; salvo unas pocas y notables excepciones había olvidado el resto. ¡Y me alegro de ello!

  20. ¡Valle secreto! Recuerdo que la tía de las trencitas me hacía tilín, como Ana de Barrio sésamo.

  21. Elmer Homero

    Que curioso es darse cuenta de las diferencias culturales entre dos países que teóricamente son tan cercanos: Por ejemplo en el México de mis amores, la melodía del intro de Mazinger-z era presentada sin letra y sonaba estupendamente bien, creo que extrañamente la letra sobraba. http://www.youtube.com/watch?v=3c2TUUVxbdE&feature=kp
    En el caso de la abeja maya es increíble lo existencialista de la letra en latino: la voz y la letra la hacían aun más nostalgica
    http://www.youtube.com/watch?v=gt5bY4UXVHc

  22. ¡¡Buenísimo!! Faltan algunas, claro, pero ya las han ido desgranando por ahí. La entrada de la aventura de las plantas es acojonante (Joel Fajerman). Fue el primer CD que me compré «de mayor». Una que no se ha dicho es la de Lou Grant. A mi me pilló muy enano para entender del todo la serie pero la música de la intro me fascinaba.

  23. Dinintel

    De la época, mi aporte, sin duda, es Chocky:

    https://www.youtube.com/watch?v=e3ztIDFU2P8

    ¿Alguien más se acuerda?

    • aventurero

      Gracias a dios, alguien más se acuerda de Chocky.
      Era bastante pequeño y la veía con una mezcla de miedo y fascinanción

  24. Yo añadiría tres más, creo que mucha gente coincidirá conmigo:

    -El equipo A
    -El coche fantástico
    -McGuiver

    Es sonar cualquiera de las tres, y retrocedo a mi infancia inmediatamente.

  25. Ayyy cuanta añoranza! Yo debo ser algo más joven, porque las primeras sintonías que me impactaron fueron Barrio Sésamo que me encantaba y Documentos TV que me daba mucho miedo, jeje. Si queréis pasar un rato divertido y entrenar vuestra memoria esta página está genial http://mesuena.net/

  26. Ha sido leer «El planeta imaginario» y sentir en el espinazo una inquietud que me retrotrae a mi tierna infancia. Yo era de los que, tras la jornada escolar hasta las 17h, se sentaba en su rincón favorito del sofá cuando empezaba Barrio Sésamo una hora más tarde. Después de la canción con la que Espinete, Don Pimpón y compañía cerraban el capítulo, me levantaba del sofá como quien tiene un cohete en el culo para cambiar de canal (o sea, poner TVE-1, que en Madrid aún vivíamos tiempos felices sin tele autonómica). La sintonía de «El planeta imaginario» me daba escalofríos, auténtico pavor, y jamás pude pasar de ahí. Ese silbido, esa imagen de un espacio en blanco y negro, esa intuición de que horribles monstruos y alienígenas me esperaban dentro de ese siniestro programa. He escuchado que se trataba de un programa vanguardista, con un sentido artístico especial y estimulante. En castellano, una «catalanada» con poco que ver con el entretenimiento y la acción sin más pretensión que buscábamos los chavales de 5-6 años. Pero a mí, reconozco, me acojonaba.

  27. Me has confirmado lo que ya sospechaba, que tenemos más o menos la misma edad. Añado: El virginiano (la primera serie que vi en mi vida), Bonanza, Pippi Calzaslargas, La casa de la pradera, Misión imposible, Vickie el vikingo, Los Chiripitiflauticos, Vacaciones en el mar, Benny Hill…

  28. viajante

    anoten a los de Comando G, interpretado por Parchis, mitos infantiles
    https://www.youtube.com/watch?v=ZV83GSTLcY4

  29. Javier Martínez

    Algún día podré demostrar la teoría de que los catalanes de entre 35 y 40 estamos algo tocados por culpa de la sintonía de Planeta Imaginari (aquí se estrenó un año antes). El japonés con sintetizadores se llamaba Isao Tomita.

    Soy un fanático de las sintonías. Otras que recuerdo con gran añoranza son: «Norte y Sur», «El trueno azul», «La aventura de las plantas» y otra joya de cabecera de una serie de documentales de naturaleza titulada «El arca de Noé».

    Acabo con una curiosidad: el sucesor de «El coche fantástico», que fue el también motorizado «Halcón Callejero» lucía un temazo de entrada compuesto por Tangerine Dream.

  30. Anémono

    Muy buena selección, pero falta la mejor canción que jamás introdujo una serie: Los problemas crecen https://www.youtube.com/watch?v=s44v6VlyGHU

  31. Rector

    Maravilloso artículo como todo lo que escribe el Señor Gorgot.

    De Orzowei existe una versión en castellano de Enrique y Ana: https://www.youtube.com/watch?v=MACLTXU3KP4

    Y Carmelo Bernaola, si no ando equivocado, compuso también «El cocherito leré» y «Mambrú se fue a la guerra» así como el himno del Athletic de Bilbao.

  32. Sergio Suárez

    La pieza de Debussy que abría Planeta Imaginario es «Arabesque nº1» en una deliciosa recreación e interpretación electrónica de Isao Tomita. Decir que Tomita es un japonés de la oleada techno es bastante inexacto (y triste). Este compositor japonés nació en 1932, el techno le coge madurito, con una obra y carrera consolidadas. El disco donde se recoge Arabesque nº1, SNOWFLAKES ARE DANCING, le supuso cuatro nominaciones a los premios Grammy en 1974. Por esa época Kraftwerk empezaban a bosquejar las bases que permitieron que justo diez años después Juan Atkins dijera aquel «call it techno» que bautizó a esa tendencia de la música electrónica. Tomita, ese mismo año, participaba en el festival de música contemporánea Ars Electronica de Linz, Austria, lo que viene a situarle en el ámbito de la vanguardia musical del momento. La discografía de Isao Tomita comprende 42 LP’s editados entre 1.966 y 2008. Electrónica, vanguardia, clásica, ambient, proto-trance o proto synthpop son generalmente las etiquetas usadas para la música de Isao Tomita a lo largo de la evolución de su carrera.

  33. JacK Onalos

    No decis nada de:
    «La bola de Cristal» (el despertador de los Sabados)
    «Magnum P.I.» (yo quiero un buga igual que el del tio)

  34. Arkimir

    Me faltaría la melodía de flauta interpretada por James Galway de «El bosque de Brendon», en inglés «Brendon Chase», serie que pasó bastante inadvertida en España, pero que ami me inspiró muchas aventuras veraniegas. https://m.youtube.com/watch?autoplay=1&v=2BMwpHBWVxI

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