Flores y Eva-Rock: historia de unos pioneros del heavy rock en la España de Franco

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Eva-Rock en el Festival de la Cochambre de 1975. Fotografía: Pep Rigol.

A principios de agosto Diego A. Manrique escribió en Rolling Stone un texto sobre el llamado «Festival de la Cochambre» en Burgos, en 1975. El primer festival de rock que hubo en España digno de tal nombre. Cuando movió el artículo por las redes, comentaba que el grupo que tocaba durante la grabación en Super-8 que estaba en YouTube eran Eva-Rock, aunque no se les oyera porque la pieza no tenía sonido. Y añadía: Eva-Rock, el grupo que tuvo una comuna en Fresno de Alhándiga. Yo ya les conocía.

De Bienvenido Mr. Rock, la historia del pop español que escribió Salvador Domínguez, siempre me quedé intrigado con Eva-Rock. El grupo tenía una entrada con unas referencias muy atractivas y unas fotos impresionantes, pero señalaba que no había ningún registro de su sonido. Ni una sola grabación disponible.

Para añadir más misterio, Johnny Cifuentes de Burning, cuando le entrevisté para el número 7 de Jot Down en papel esta primavera, me hablaba de Eva-Rock como de un mito.

Ya era demasiado. Busqué y encontré a Flores Hernández, el guitarrista del grupo, para que aclarara todos los puntos oscuros de esta leyenda, por fuerza mayor, desconocida. La conversación que tuvimos por teléfono me convirtió en fan de Eva-Rock para el resto de mi vida. Y eso que todavía no les he escuchado.

¿Cómo te entró la pasión por la música?

Siempre tuve pasión por tocar la guitarra, desde que era un crío. No sé cómo me vino, pero mi primer recuerdo es que en 1958, más o menos por esa época, en un pueblo de Salamanca llamado Fresno Alhándiga, me dio por fabricarme una guitarra. Cogí paneles que encontré, de esos como los que se ponían en las carreteras para los anuncios, los corté y me hice una guitarra. Luego le puse cuerdas de alambre y, nada, empecé a rasgar.

Más adelante, me llevaron a trabajar a una tienda a Salamanca. Fue por ese tiempo, que escuché algo de Elvis y me puse pantalones vaqueros con el dobladillo y un tupé. Entonces nos juntábamos chicos y chicas en lo que se llamaban guateques. El que tenía un tocadiscos lo llevaba, se ponían unas bebidas y bailábamos. Así empecé a escuchar un poco de música moderna.

Por esa época, recuerdo ver en un kiosco una revista con cuatro jóvenes con chaquetas negras, oscuras, y ponía al lado «Los Beatles». Me quedé… ¿De dónde han salido estos con estos pelos, estos flequillos? Esa noche no pude dormir pensando en qué podía hacer para llevar el pelo como ellos. Mis hermanas y mi cuñado se alarmaron, pensaban que me estaba volviendo yeyé, que era como se llamaba entonces a los que rompían la norma.

Un día alquilé una guitarra, una Jomadi. Solamente por el hecho de tener una guitarra eléctrica en la mano. La llevé a mi casa y los vecinos se revolucionaron, vinieron todos a verla, se montó una… ese fue mi primer comienzo.

Aunque mis padres, cuando se enteraron de que llevaba el flequillo largo como los Beatles, decidieron venir de Fresno Alhándiga para ver cómo podían parar a este su hijo tan rebelde, mis hermanas y mi cuñado también insistían en que no podía llevar el pelo así. Yo fui al peluquero, que se llamaba Tío Pinocho, y le dije que me echara gomina para aplastarlo y que pareciera que me lo había cortado. Al despertarme al día siguiente, con el pelo alborotado por dormir, mis hermanas se dieron cuenta de que no lo había tocado y algunas de ellas montaron en cólera, como el día en que me compré unos pantalones de campana. Pero yo veía todas esas cosas en las revistas y me volvían loco.

Al final, mis padres vinieron del pueblo a Salamanca para que me cortarse el pelo. Llamaron al peluquero y lo llevaron a casa de mi hermana. Me cogieron y me sujetaron entre todos, me sentaron por la fuerza en una silla, pero los empujé a todos y me escapé de casa corriendo. No tenía más de catorce o quince años. Salí disparado hacia la zona de Extremadura sin llevarme nada, ni dinero ni ropa. Tuve que comer uvas de los campos, y lo que pillaba por los sembraos. Imagínate la revolución que montaron mis padres, denunciándome a la policía, querían meterme en un correccional, y el hambre que pasé yo por allí. Al final me volví.

PEP RIGOL
Flores con Eva-Rock en el Festival de la Cochambre de 1975. Fotografía: Pep Rigol.

Tu primer grupo fueron Los Rejas.

Les vi en directo en una sala de baile llamada Avenida, y yo en lugar de bailar con las chicas, lo que hacía era apoyarme en una columna con mis pantalones de campana, mis botines de puntera y mi flequillo. Como era delgado y alto, el manager de ellos me preguntó si tocaba algo. Ya había formado parte de un grupo que se llamaba Los Volcanes, que íbamos con una V grande en los chalecos, pero no teníamos ni una peseta. Alquilábamos los peores instrumentos que había en Salamanca. Unos amplificadores y unas guitarras que tenías que tocar la nota y soltarla rápido porque no podías soportar la corriente eléctrica en las manos. Las baterías eran una penuria… Así estábamos.

Y me fijé en que Los Rejas tenían amplificadores VOX, como los Beatles, y una Fender Stratocaster. Así que acepté. Aprendí mucho con ellos, debo de agradecer a Gaby, que era el teclista del grupo, quien me enseño muchos acordes y ritmos; aprendí algo de solfeo, ya que su madre me dio algunas clases, y también Pedro, el guitarra solista, me enseñaba acordes. Actuamos en un concurso en Salamanca sobre 1967, con la participación de los mejores grupos locales y provinciales; nos llevamos el primer premio con una canción de los Foundations y otra de Julio Iglesias, «La vida sigue igual». Y gracias a eso nos salieron muchas actuaciones por todas partes, incluido Portugal.

¿Cómo viviste el paso del pop al primer hard rock o heavy rock?

A finales de los sesenta empezaron a surgir grupos con un sonido nuevo. Los Cream de Eric Clapton o Jimi Hendrix. La primera vez que escuché a Hendrix me quedé tan… tan maravillado, que no lograba entender cómo podía tocar tan rápido los punteos, y darle esa fuerza tan espectacular a través de los sonidos de su guitarra. Por ese tiempo el movimiento hippie también fue llegando a España y me sentí muy identificado. Me dejé el pelo más largo, me empecé a poner camisas de flores, ropa más extravagante y, cuando llegó la droga fumada a Salamanca, me juntaba con mi cuadrilla a escuchar esos punteos y fumar. No sé si sería por el efecto de la marihuana o el hachís, pero aquella música tomaba una dimensión superior, qué fuerza tenía.

Luego Clapton con su wah wah también me cambió el concepto que yo tenía de la música. Empecé a escuchar a Robin Trower, Rory Gallagher, a Alvin Lee, Jimmy Page, Ted Nugent, todos ellos me influenciaron a la hora de hacer escalas y punteos. Los Rejas se me quedaron como colgados, yo anhelaba distorsión, wah wah y otro tipo de guitarras.

Y nació Eva-Rock.

En Salamanca había un joven llamado Paco que tocaba en el grupo Huella, tenía mucho nivel, después de la desaparición de Eva-Rock estuvo en Coz, la Orquesta Mondragón, con Joan Manuel Serrat, Paloma San Basilio, la orquesta de RTVE… fue muy cotizado. A Paco le gustaba Hendrix y nos hicimos amigos. Nos metíamos horas en el local de ensayo improvisando, yo con la guitarra y él con la batería.

Así hasta que un día apareció por Salamanca un tío con el pelo que le llegaba por la espalda. Era bajista y venía de La Línea de la Concepción. Era demoledor. Yo nunca había visto a nadie tocar el bajo sin púa. Lo tocaba con los dedos como si fuese una guitarra flamenca, era una ametralladora. Pensé que si me juntaba con él sería tremendo. Nos hicimos amigos y empezamos a tocar música agresiva. Ahí se gestó Eva-Rock y llegamos a hacer algunas actuaciones. 

Sin embargo, no sé quién fue, pero alguien se enteró de que en Lloret del Mar ofrecían contratos por tocar en salas de fiestas. Nosotros ya hacíamos rock duro, accedimos a ir, pero pasamos a tocar una música más popular. Nos interesaba más salir de Salamanca, viajar, que mantener nuestra línea. Pero resulta que adonde fuimos a parar era el epicentro del rock, estaba lleno de salas de baile, discotecas, allí llegaban para tocar grupos de rock ingleses, a uno de ellos le compramos el Marshall vintage que yo usaba con Eva-Rock, cabezal de 100w y pantalla. Me maravilló Lloret. La mayoría de la gente hablaba inglés, los jóvenes llevaban el pelo largo como las mujeres. Era un paraíso. Las chicas llevaban faldas muy cortas…

Imagen cortesía de Flores Hernández.
Imagen cortesía de Flores Hernández.

¿Cómo fue el contraste con la Salamanca de finales de los sesenta?

A mí en Salamanca, por llevar chaquetas cruzadas y el pelo largo, llegaron a agredirme, a pegarme, a acorralarme, insultarme. Se armaban unos jaleos…

Salamanca era una ciudad muy convencional, muy católica, y había mucha policía. Los grises dominaban cualquier ámbito de la vida. Siempre que iba por Salamanca a mí me paraban. En los clubes, raro era que no apareciera la secreta. Se te llevaban en cuanto se enteraban de que habías fumado marihuana, que hoy en día la fuma todo el mundo y por eso no vas a la cárcel.

Una vez, me monté en un autobús en Cuatro Caminos y recuerdo a los chavales de un colegio acorralar al bus, por mis pintas de yeyé. Todos gritando: ¡fuera, fuera, fuera! Un escándalo. Y no le dejaban salir. Se montó un revuelo increíble…

En otra ocasión, íbamos por la plaza Mayor de Salamanca varios componentes de los Rejas, Gaby el teclista y el nuevo cantante del grupo llamado Ringo. Detrás de nosotros venían unos dándonos voces, llamándonos maricas. Pero se les fue uniendo la gente y al final vimos que toda la plaza estaba detrás de nosotros, como una masa, una mole de personas que se empujaban para cogernos, recuerdo que miré para atrás y vi esa multitud gritando y corriendo, hasta una mujer se cayó al suelo con su bolso y la arrollaron, aquello era increíble.

Echamos a correr y nos ayudaron unas personas que siempre nos defendían cuando sucedían este tipo de problemas, gente ruda que descargaba cajas de fruta en los supermercados. Nos llevaron a una pensión y unos huéspedes árabes que había, cuando vieron que estaba la pensión rodeada de gente, se pusieron asustados a lanzarles agua para que se fueran y nada. Al final, escapamos de noche llamando un taxi. Días después, unos amigos nos dijeron que los Beatles habían estado en Salamanca. Claro, unos venían insultando, otros se les unieron, alguno dijo algo de los Beatles y los que venían detrás se lo creyeron.

En Salamanca, para encontrarte un yeyé, había que buscarlo. Yo si veía uno en un bar me pegaba a él porque ya intuía que tarde o temprano iban a venir algunos a insultarnos y mejor dos que uno ante estas provocaciones.

Cuando los Beatles se dejaron bigote, yo me dejé bigote y patillas. Al vernos así, nos ponían verdes por todos los lados. Salamanca tenía un ambiente cerrado, para hacer lo que nosotros te jugabas la vida. Me pegaron varias veces, una vez sin venir a cuento me dieron un puñetazo que me tiró al suelo…

Los Rejas también copiamos las casacas militares de los Beatles. La mía era de color azul. Una vez fuimos a Zamora y el manager nos dijo de pasearnos por las calles antes del concierto, para hacer promoción. Salimos a las calles de Zamora y la que se montó… Masas, remolinos de gente insultándonos. Tuvimos que salir corriendo a la de tres.

Al final ya me hacía gracia montar escándalos. Sobre todo cuando llegó la época hippie en serio. Llegué a pintarme la cara, me ponía túnicas, iba con las uñas de los pies pintadas, el pelo cardado. Era increíble. Yo creo que me dejaban porque luego la policía detenía a todos los que se me acercaban [risas]. Pero era muy complicado ser músico en Salamanca. Te jugabas el tipo. Te pegaban. Eras despreciado por tu familia, como lo fui yo. Cuando iba por la calle, familiares que conocía desde éramos pequeños, cuando me veían se daban la vuelta y se iban por otro lado, porque no querían encontrarse conmigo para que no les vieran darme un beso por la calle.

Eva-Rock. Fotografía: Pep Rigol.
Eva-Rock. Fotografía: Pep Rigol.

El caso es que Eva-Rock explotasteis en Lloret.

Allí había una libertad impresionante. Cada uno vestía como le daba la gana. Me quedé alucinado y me dejé el pelo todavía más largo. Ahí se formó Eva-Rock. El nombre fue cosa mía prácticamente. Desde pequeño en el colegio lo que más me gustaba era la historia sagrada, las cosas de la Biblia, cada vez que veía a la gente con túnicas me atraía de forma tremenda. Así que al grupo le pusimos Eva por la mujer de Adán, y Rock porque en la Costa Brava tenías que añadirle el estilo que tocabas. Estábamos ya hartos de hacer canciones populares y decidimos quedarnos ahí a tocar nuestra música y buscamos actuaciones.

¿Cómo era el estilo?

Yo ya había escuchado mucho rock y tenía claro lo que quería. En aquel momento en España muy pocos grupos tocaban hard rock. Los Savajes era lo más duro que había habido hasta entonces, unos catalanes que tocaron fuera de lo convencional. Luego estaban los sevillanos Storm, como Deep Purple, o los Smash de Gualberto, también en Sevilla, que eran más progresivos.

Como yo siempre tenía ideas estrambóticas, que me gustaba llegar donde los demás no llegan, quise que Eva-Rock fuese un grupo distinto. A mí por entonces ya me gustaban mucho Rory Gallagher y Robin Trower. A eso añádele Led Zeppelin, Cream y Jimi Hendrix. Si mezclas todo eso de forma agresiva, lo pones a todo volumen, a eso sonábamos. Tocábamos versiones y hacíamos desarrollos. Al principio, identificabas qué canción era y luego la llevábamos a nuestro estilo.

Empezábamos muy fuerte, muy agresivo, poniendo los amplificadores al máximo, sin importar las consecuencias. Daba igual si una guitarra o si un altavoz iba a explotar. Éramos unos salvajes en escena, unas fieras, como no se había visto nunca en España. Después de cada actuación yo creo que adelgazaba kilos. No sé cómo no nos rompíamos los brazos o las columnas retorciéndonos de esa manera, tirándonos al suelo…

Decidí también que nos pintáramos. A mí me dio por ponerme el símbolo del sol, como los egipcios, un círculo plateado en la frente. Nos pintábamos los ojos también. A Paco recuerdo que no le apetecía porque en aquella época si te ponías maquillaje te relacionaban con los homosexuales.

Pero funcionó.

Empezaron a salirnos contratos sin saber ni cómo ni cuándo. Una vez tocamos en Barcelona, en la sala Trocadero, una discoteca enorme donde se juntaban cientos de jóvenes a bailar, salimos con nuestra mejor imagen: desnudos de cintura para arriba, el pelo cardado, los ojos pintados y yo con mi círculo plateado, José Manuel con una estrella en el pecho… Una pena no haber grabado esa actuación, fue impresionante. Otro grupo nos dejó su equipo para reforzar el nuestro y dimos una pegada. Nunca habían visto algo así en Barcelona. Hacíamos como que nos agredíamos, tocábamos tirados por el suelo… adquirimos categoría de leyenda.

Nos fichó José Luis Fernández de Córdoba, el manager de Storm y Triana. Nunca hubiéramos llegado al festival de Burgos en 1975 si no hubiese sido por él. También nos llevó por muchas de las grandes capitales de España, algunas de ellas Sevilla, Bilbao, Madrid a la sala MM, donde actuaban Los Canarios y todos los grupos que pasaban por la capital. Ahí salimos con el pelo cardado y pintado de blanco y en el camerino se nos acercaron unos jóvenes con pinta de músicos a decirnos que se habían quedado impresionados y no daban crédito a lo que habían visto, preguntaban que cómo nos atrevíamos a salir así al escenario ¿Sabes quiénes eran? Los Burning. Hasta ese momento nadie tenía esa puesta en escena en España.

¿Ya había más tolerancia en España con las pintas?

Pues no. Por ejemplo, en 1974, si Salamanca era cerrada para el rock, imagínate Asturias. Fuimos a Gijón y allí la gente era agresiva, como salvajes. Salimos a actuar y se armó un revuelo tan grande que no pudimos centrarnos en tocar porque toda la gente, los muchachos, los hombres, nos insultaban, nos tiraban objetos, nos agarraban los pantalones y tiraban para abajo. No te podías ni asomar al escenario. Eso sí, todos los tíos llenos de rabia, pero las chicas maravilladas con nosotros. Se armó una impresionante.

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Noticia del Festival de la Cochambre en La Voz de Castilla.

Y llegó el famoso festival de Burgos, 15 Horas de Música Pop.

1975. Iban a ser quince horas de música seguida hasta las tres de la madrugada en la plaza de toros con todos los grupos de España. Pero nosotros no le dimos al evento la relevancia que tenía. No nos llevamos ni un cassette para grabar ni una cámara para sacarnos fotos. Pensábamos que sería algo normalito y a ver qué pasaba.

Recuerdo que nos llegó el fotógrafo de Popular 1 con aire misterioso, con los ojos como si estuviera ido, o dormido, y decía muy bajito: vengo de Inglaterra a sacaros unas fotos. Y nosotros: ¿está drogado o qué le pasa? Pero nos sacó unas fotos excelentes, son las que salgo yo con una túnica negra. Fueron muy buenas.

Allí estaban la Compañía Eléctrica Dharma, de Cataluña; Triana, de Sevilla; Burning de Madrid; Iceberg, Bloque… La ciudad se llenó de jóvenes con pintas, todos con el pelo largo, ibas por la calle y no dejabas de verlos. El periódico de Burgos tituló en primera página «La invasión de la cochambre, a Burgos le ha cambiado la cara, ahora tiene legañas».

Cuando vimos eso los jóvenes nos indignamos y nos llenamos de ira. Fuimos en tropel a las puertas de la redacción del diario a abuchearlos. Luego el fotógrafo tuvo que ir a la plaza de toros de incógnito, camuflado, para que no supieran quién era porque pensaba que lo iban a lapidar.

Los alrededores de la plaza de toros parecían una guerra. Los grises lo tenían todo tomado. La gente iba con cajas de bebidas, hasta había uno que llevaba un pellejo enorme de vino, como un saco a la espalda cargado, que iba por las gradas vendiéndolo. La droga circulaba por todas partes y la policía estaba desbordada. Era julio, estaba Franco agonizando, y a Fernández de Córdoba se le ocurrió preparar eso en Burgos, que era la capital de la dictadura, la ciudad más conservadora. Hasta que no pasaron los años no nos dimos cuenta de la verdadera importancia de ese festival.

En ese ambiente, yo hice de las mías. Consecuencia de que luego no acabáramos la actuación de forma reglamentaria. Me pasé. Fumé mucha droga y bebí mucha ginebra. Estaba descentrado. Veía que mis compañeros iban fumados, pero yo iba pasado, pasado, pasado.

Nos cambiamos y cuando salimos al escenario yo estaba más agresivo de lo normal; estaba a por todas. Al salir, toqué un poco la guitarra y sonó tan fuerte… Nunca habíamos tocado con un equipo tan potente, con torres de amplificadores. Para lo que hay ahora era ridículo, pero entonces… Salimos tocando una de Led Zeppelin, «Comunication Breakdown», y entre lo fumado que iba y la ginebra, salté como una fiera, como un animal.

Eran las seis menos cuarto de la tarde, hacía un calor insoportable en toda la plaza de toros. Hasta entonces todo el mundo estaba aletargado, el festival había transcurrido sin pena ni gloria, pero cuando salimos Eva-Rock con esa canción, con nuestra forma de vestir, fue un impacto tremendo. La mayor parte de la gente salió corriendo de las gradas y se puso delante del escenario. Se volcaron con nosotros. No se movieron hasta que acabó el concierto. Y estaban todos los medios, el No-Do, Popular 1, Disco Express, Vibraciones y Ozono.

A las siete y pico, después de haber salido como salí, que estaba sudando, después de tanto correr de un lado para otro del escenario, que era enorme, tras agacharme, levantarme, saltar, tirarme por el suelo, estaba agotado y vi que la muñeca de mi mano izquierda no me respondía, como si me la hubiera dislocado. ¿Qué hice entonces? Montar más número. Me dio tanta rabia no poder seguir tocando que cogí la Fender Stratocaster, empecé a dar vueltas, un remolineo, que la gente no daba crédito, y la lancé con todas mis fuerzas y una rabia… Pegó en los amplificadores un batacazo tremendo, se acopló el sonido, que parecía que aquello casi explotaba, y la gente se puso como loca. ¡Tuvieron que bajar el volumen! Fue impactante. El resto de los grupos habían actuado de forma convencional, pero nosotros rompimos todos los moldes, aunque ya no podíamos tocar más y nos fuimos al camerino.

La prensa se quedó prendada con nosotros y se empezó a crear la leyenda de Eva-Rock en los medios. La desgracia fue que a nuestro manager le tuvieron que ingresar después del festival. Esperaba doce mil personas y fueron cuatro mil, que se habían colado la mayoría como podían, aquello fue un descontrol. Del disgusto tuvieron que meterlo en el hospital.

Y os fuisteis a la comuna de Fresno de Alhándiga.

Allí Paco vivía con su novia y José Manuel con la suya, que era inglesa y luego fue su mujer. De vez en cuando venían un tropel de hippies a vernos ensayar, tantos que nos quedábamos asustados. Me contaron después, no sé si cierto o no, que cuando tocábamos la gente del pueblo se quedaba a medias sin luz de la electricidad que chupábamos.

Público en el Festival de la Cochambre. Fotografía: Pep Rigol.
Público en el Festival de la Cochambre. Fotografía: Pep Rigol.

La muerte de Franco os pilló tocando.

Eso fue en Béjar. José Manuel ya se había ido con su novia a Londres a vivir. Cogimos a un bajista que se llamaba Ángel. Yo llevaba una túnica negra con flores y las mangas anchas, pero llegó la Guardia Civil y nos suspendió la actuación porque se había muerto Franco. Dijeron que no se podía tocar nada.

Y el grupo se vino abajo.

Hicimos varias actuaciones en la sala MM de Madrid con un nuevo bajista, Joe Morales, pero el problema es que al final nos quedamos en la comuna, estancados. Como el manager no nos llamaba no nos movimos y fue un error que nos costó caro. En lugar de movernos después del éxito que habíamos tenido en Burgos nos quedamos sin dirección, sin saber qué hacer. La pena es que luego nos enteramos de que hubo otro festival, el Canet Rock, que ahí sí que pudieron grabar y sacar fotos de todo el mundo, hubo treinta mil personas, después de esto hicimos algunas actuaciones más en la costa, también estuvimos en Sevilla, y allí nos visitaros algunos de los componentes del grupo Storm; poco tiempo después surgieron algunas divergencias y José Manuel se fue para Inglaterra y Paco tuvo que incorporarse al servicio militar.

Me quedé solo y monté una segunda formación, con músicos del País Vasco, incorporando a un cantante, pasando la formación de trío a cuarteto. También usamos maquillaje, les marqué la línea a seguir, pero no tenían la pegada de Paco ni eran como José Manuel, que era una máquina. Vi que no íbamos a llegar muy lejos, chocamos y nos disolvimos.

¿Por qué no seguiste intentándolo?

Yo había rodado mucho, había tenido muchas experiencias con drogas fumadas y alucinógenas y eso casi me cuesta la vida. Casi me despeño en Portugal. Estaba con unos ingleses que me dieron mescalina, de los alucinógenos más fuertes. Yo era un novato con esa droga y me dejaron solo. Cuando me cambió la perspectiva de la visión, del ambiente, cuando empecé a ver cosas raras, todo cambiado, rostros, pensé que me volvía loco y me puse a correr. Llegué a un barranco y una voz me decía que me tirase al vacío.

Yo veía el vacío como nubes blancas, veía que los barcos que había en el mar se iban por el aire, hacia las nubes, los veía subir. Perdí la noción de quién era, mi identidad. No sabía qué hacía allí. Una voz me decía: tírate y verás qué feliz te vas a encontrar, tírate.

Llegué a gatas al borde del barranco, pero antes de que me tirara, que era como un imán que me atraía, sentí como unas manos me cogieron y me llevaron hasta un aparcamiento, donde permanecí el resto de la noche hasta que amaneció. Ahí me dio el aire, cobré un poco de lucidez. Me di cuenta de que estaba en Portugal. Esta experiencia, junto a otras drogas alucinógenas que tomé después, me pasaron factura.

Me puse a experimentar con música electrónica, compré un sintetizador y una nueva guitarra, una Gibson SG, me puse a probar con otros sonidos, pero la droga y el alcohol me habían hecho perder la ilusión por la vida. Con poco más de treinta años estaba mal de los nervios. Era solamente ir por la calle, ver la aglomeración de gente y me daba pánico. Sólo era feliz entre los amigos del hippismo. Al resto de la gente los veía como momias, como cadáveres burgueses.

La segunda formación de Eva-Rock. Fotografía: Cortesía de Flores Hernández.
La segunda formación de Eva-Rock. Fotografía: Cortesía de Flores Hernández.

¿Cómo saliste del hoyo?

Tuve un cambio espiritual. Algunos amigos míos murieron, se quedaron en el camino por menos de lo que yo hice, llegó un momento en que no podía soportar mi vida. No paraba de pensar en la muerte y en qué habría después.

Estaba enfermo de los nervios. Mis padres me llevaron al médico. Vi que había algo que me quería llevar a la muerte, que la vida se me iba, chillaba y sufría. Pensaba que me iba a morir. ¿Te puedes imaginar cómo me encontraba?

Hasta que tuve que hacer un viaje en autostop, con mi barba larga, mi cabello por la espalda, con collares en mi cuello, nadie me cogía por mi aspecto. Cuando ya estaba cansado de hacer autostop y ver que nadie me cogía, de pronto un coche paró cuando ya me iba a volver a casa andando y me hablaron de Jesús. Me dijeron que es el rey del universo, que vivía, que murió en la cruz, que eso lo hizo por la humanidad, y también por mí personalmente, que me conocía, y me amaba. Todo eso me puso muy nervioso, me preguntaba: ¿pero quiénes son estos? Parecía que eran de otro planeta.

Me regalaron un Nuevo Testamento y a partir de ese momento se inició un cambio grande en mi vida… Empecé a escribirme cartas con un pastor evangélico que había en Miranda de Ebro hasta que pasé a reunirme en Salamanca en casa de un creyente llamado César Domínguez y junto a otros conversos. En esas reuniones me cogieron mucho cariño, especialmente la familia de César, porque yo era muy majo, me dejaba querer y salía tan feliz de los encuentros, tan volao, que parecía que iba puesto, drogado. Me volvió a entrar ilusión por vivir.

Ya no me importaba que los demás no llevaran el pelo largo. Empecé a sentir cariño por el resto de la gente. Mi vida cambió. Una vez mientras oraba me entraron como unas corrientes eléctricas por las piernas y me puse a decir alabanzas a Jesús, a sentir un amor a los demás… Imagínate cómo estaba, yo con mis barbas de treinta centímetros y una cara de amor. Era maravilloso.

Desde entonces he tenido experiencias increíbles predicando el Evangelio con jóvenes drogadictos, he visto personas transformadas, vidas arregladas del mundo de la delincuencia, enfermos sanados por el poder de Dios, cuando me convertí me di cuenta de que muchas cosas dentro de la fe pueden ser tildadas de profanas o de anatemas, entre ellas el rock. Me dijeron que el diablo estaba en el rock y no me lo anduve pensando, vendí mi Gibson al grupo Coz, y cogí el cabezal Marshall de 100w vintage, la pantalla Marshall, algunas columnas de voces, cámaras de EKO y lo pasé todo por el fuego, lo quemé. También quemé mi ropa, entre ella la túnica larga blanca, así como discos de Hendrix, aquello parecía una locura pero yo lo hice. Entré en el evangelio a lo bruto, igual que como tocaba la guitarra en el escenario.

Gracias a Jesús perdí los nervios y el hábito por las drogas que me estaban destrozando. Había llegado a vomitar las comidas. Y decidí, en agradecimiento, cortarme el pelo por él, por Jesús. No tenía otra cosa que darle. Cuando lo hice nadie me conocía, ni yo. Pero aun así me entraron remordimientos por cosas que aún estaban en mi poder.

Porque yo, en casa de mi madre, cultivaba marihuana. Entre las plantas que ella tenía en el jardín ponía las semillas y le decía que las regase igual. Tenía un maletín preparadito con bolsitas para venderlo todo, pero con este cambio espiritual, una voz me dijo que tenía que acabar con eso. Fui donde César, se lo comenté y me dijo de quemarlo. Al llegar a casa de mis padres para resolverlo no me conocían porque tenía el pelo corto. Mi madre se echó a llorar, mi padre también.

Después de lo que sufrieron conmigo, que dormía en las orillas de las carreteras, en parques o campos, que iba por ahí de forma extravagante… Quemamos la droga, pero una voz me dijo que no había sido sincero, que todavía tenía un ácido escondido. Lo cogí, lo saqué de donde estaba, lo pisé y ahí sí me sentí verdaderamente libre. Como si hubiera roto una cadena.

Llegué a escribir un tratado sobre Satanás y la música rock, en mis primeros años de la conversión. Echándole a la música rock la culpa prácticamente de todo, ignorando que no fue realmente la música, que es una profesión tan digna como otra cualquiera, y pienso que hasta mejor, sino que fueron los vicios, las drogas, el alcohol, el tipo de vida que llevaba lo que verdaderamente me llevaron a ese callejón sin salida. No ha sido hasta 2012 que he vuelto a tocar esto, llámalo como quieras, hard rock o heavy.

Fotografía: Cortesía de Flores Hernández.
Fotografía: Cortesía de Flores Hernández.

Tienes nueva formación y vas actuar.

Cuando entré en Internet, miraba en los foros y en Google y me encontré que mucha gente preguntaba por Eva-Rock. Así que pensé que tenía que formar nuevamente el grupo, que reprodujera el estilo que tocábamos. Lo intenté primero en Cáceres y no lo logré. Después de mucho buscar, encontré en Salamanca a dos músicos, un batería y un bajista experimentados en hard rock y heavy metal y ya estamos trabajando para los ensayos, en una puesta en escena tan espectacular como la de los setenta y la forma tan agresiva de tocar que teníamos, también incorporaremos un cantante…

¿Por qué no hay ni una sola grabación de los Eva-Rock de entonces?

Creo que en Burgos el No-Do tuvo que grabar algo de todos los grupos. Pero con la censura sacaron a los que quisieron, no pudieron aparecer Burning, ni la Compañía Eléctrica Dharma y Eva-Rock tampoco. El locutor radiofónico, El Pirata, estaba allí y se supone que grabó un cassette con nuestra actuación. Le escribí un mail y me dijo que tenía mucho ruido y no sabía si me serviría, que estaba ordenando su casa y que cuando diera con ella me avisaría. Hasta ahora no he sabido nada. También me escribió un chaval y me dijo que tenía una cinta con toda la actuación, pero que se la dejó a un amigo y que se arrepentiría toda su vida, porque no se la devolvió.

No grabamos disco porque no dio tiempo. No pudimos consolidarnos, con un año más hubiéramos pisado un estudio de grabación, porque estábamos a un paso. De las grabaciones que hay por ahí espero que algún día surja alguna. Por Facebook me han enviado reportajes y fotos que yo ni sabía que existían.

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22 comentarios

  1. Pingback: Flores y Eva-Rock: historia de unos pioneros del heavy rock en la España de Franco

  2. Vinyals

    ¡Vaya un ejemplo a seguir! Total, para acabar haciendo como Peret, Jesucristo, el Evangelio, bla, bla, bla…

  3. Achura

    Gracias por el artículo / entrevista, lo he disfrutado mazo. A mi también me ha sorprendido la conversión de Flores, pero la vida es así.

  4. Alejandro

    Gran historia.

    Hubo un incendio o inundación que destruyó parte del archivo de RTVE incluyendo NO-DO y Radio Nacional. No se exactamente cuándo sucedió.

    Mi abuelo hacia NO-DO y se perdió parte de ese material, así que puede que se haya perdido por esa razón, no todo hay que achacarlo a la censura, porque se archivaba todo.

  5. Solidamente

    Grandérrimo artículo y testimonio. Y la analogía con Peret que alguien comentaba.

  6. viruela

    al menda se le ha ido la mano con el floreamiento contextual… venga Flores, que soy de tu quinta y viví aquello desde tu misma orilla!

  7. viruela

    Manrique no nos aclara si su artículo responde a una vivencia personal, debo entender que así es… aquí linkeo otro testimonio de alguien que también estuvo disfrutando de la Cochambre burgalesa… no es que deje a Eva Rock en excesivo buen lugar

    http://www.blogin-in-the-wind.es/articulos_replicante/74-la-cochambre-ya-llego/

  8. Respondo a Vinyals mira no se como acabo Peret. yo Flores no soy Peret , sí piensas que el evangelio es estar aislado de la gente, te creerás muy majo, aún mejor que otros, y que eres más santo que los demás, estas en un error, yo estuve por muchos años encerrado, aislado creyendo que con asistir a los cultos, y predicar de vez en cuando sería suficiente, pero hay miles de personas que quizás nunca pisarán uno de estos cultos del evangelio, entre ellos miles de jóvenes del mundo musical, a los cuales ya les hablo de Jesús, entre ellos rockeros, del heavy metal. Así que para mi es un privilegio el volver a tocar rock y estar entre estos jóvenes que en mis prejuicios religiosos había marginado. Jesucristo no se quedó en el cielo, aislado bajo a este planeta, y qué casualidad a el también le criticaban por comer con publicanos y pecadores, y hablar y predicar a prostitutas, Pablo dijo que el se hizo a los que vivían sin ley, con tal de predicar a estos, sí yo no hubiera vuelto a tocar rock, este artículo, y mi testimonio nunca se hubiera publicado, Dios sabe lo que hace conmigo,

  9. M.I.A.

    Yo estuve allí en ese concierto,y no me pareció tan escandaloso,era todo muy normal ya.Recuerdo una especie de bragas rojas que llevaba el cantante de Burning y me gustaron la Compañía Eléctrica Dharma

  10. Respondiendo a Viruela y a su comentario y al enlace que pone donde se nos crítica, no se sí este comentarista estuvo allí en ese evento, pero se le ha olvidado que EvaRock fuimos aclamados por las crticas de los medios, quedando como el grupo revelación de rock en España, fuimos el único grupo que con el impacto de nuestra música, hicimos mover a la multitud de los asistentes, que saltaron la barrera, y se pusieron al lado del escenario para oírnos, Viruela deberías citar los comentarios de la revista Vibraciones y popular 1 verías Lo que hablan de EvaRock a diferencia del enlace que tú has puesto.

    • viruela

      Flores, yo no estuve allí… Manrique si acudió (al fin y al cabo es de Burgos) y el señor Carrascus, autor de la extensa crónica del evento en su blog, también lo hizo y lo cuenta estupendamente… por lo demás, ambos rebajan anticipadamente (ambos escritos cuentan con bastantes años de existencia), su sentido automitómano (perfectamente legítimo por supuesto), que quizás el entrevistador debería haber tratado con algo más de distanciamiento crítico… como se observa en las respuestas, el planeta rock se nutre de una fantasiosa épica contracultural que le sienta estupendamente y es parte de su esencia

      Por lo que respecta a sus memorias históricas particulares, le diré que un servidor paseaba sus melenas, pantalones de campana y canutos de tres papeles por las plazas de una ciudad de provincias en los años que usted evoca y ni por asomo, nadie me corría a gorrazos como a usted… no exagere, hombre!

  11. Fantástica entrevista y artículo. Me gustaría ver algo parecido con Storm: otro grupo injustamente olvidado, aunque al menos llegaron a grabar disco, y mencionado varias veces aquí. No sé si la historia del grupo de Ángel y Diego Ruiz será tan asombrosa, pero seguro que merece ser conocida.

    • Álvaro Corazón Rural

      Gracias Álex. Mi intención es hacer Storm y Smash. La Sevilla conection.

      • ValeRonCola

        Si es cierto, se le esperará como agua de mayo por mi parte! Enhorabuena.

  12. Viruela respondiendo al comentario que tú mencionas, respecto a el tal Carrascus, decir que esa persona Lo que comenta de EvaRock, es incierto, no es correcto, y Lo hace con una crítica acervada y personal, en Su comentario se equivoca entre otras cosas llamarme a mi líder, o nota, yo no era el líder ,los tres teníamos la primacía, no era ni soy ningún nota, no tiré la guitarra por ninguna emoción, Lo hize porque mi muñeca de la mano izquierda después del tiempo transcurrido de actuación se me quedó como abierta, la guitarra no se rronpio, ni nos quedamos en Burgos para reunir dinero y comprar otra guitarra, eso es ridículo y suena a fábula, en la foto nuestra pone EvaRock mirad las gradas vacías, otra ridiculed, esa foto está tomada en un ángulo donde es la orilla trasera de la plaza, y allí había poca gente, ya que se concentraban el el frente principalmente, a el tal Carrascus debería enviarle una foto de nuestro concierto, donde se vaciaron la mayor partes de las gradas poniéndose al frente nuestro por cientos para oirnos, y respecto a mi historial y experiencias vividas, Lo que digo y comento es cierto, y verdadero, no he exagerado nada, sí tú no viviste eso, o a ti no te sucedieron esas fantásticas cosas, eso que te perdiste, yo sí Lo viví y a tope, y a Alvaro no se le ha ido mano alguna porque me mencione tanto, ya que EvaRock y Flores, y viceversa van de la mano,.

  13. Puertohurraco

    Pues es verdad, las fotos de la plaza de toros son impresionantes. Qué imagen tan potente, con la ropa, las melenas, la actitud… me imagino que no había nada tan transgresor en España en 1975

    • viruela

      agosto 1975 en Puerto Banús, el Star Trucking Festival en la plaza de toros de Nueva Andalucía, llena a reventar… claro, con un cartel con Wishbone Ash, Mahavishnu Orchestra, Soft Machine, Caravan, Climax Blues Band y un caído de cartel a última hora, Lou Reed, con la representación nacional de los madrileños Carretera y Manta,,, eso si que era cochambre invadiendo las elitistas arenas de la tontería marbellí… lo petas, las anfetas y los ácidos recorrían los tendidos de arriba abajo, Franco en vida

  14. Altiplano

    Todo muy interesante, pero cuando se pone a describir la música me imagino lo peor: un batiburrillo entre progresivo, hard rock y despiste total sin ningún sentido.

  15. Os dejó el enlace de la página que Eva-Rock tiene en Facebook, para entrar sólo tenéis que poner Eva-Rock (grupo musical) hay podéis ver la historia del grupo, fotos, vídeos, comentarios , etc etc, así como Lo relacionado con la reaparición de Eva-Rock.

  16. Ignativs

    Fantástica la entrevista y el personaje.

    Aterrador lo que cuenta de la España de aquella época y más aterrador aún pensar lo poco que hemos cambiado. Asco de país.

  17. Vaya vida !Sr. Flores me alegra saber que sigue vivo. Con 17 fui a dedo desde Vigo, era mi primer festival, no lo olvido, De Eva rock me acuerdo por supuesto, fue espectacular ! me acordé en muchas ocasiones. su potencia y su estética. me acuerdo tambien del final del concierto,una vieja furgona que teníais, de lo de la comuna y de que estabais sin pasta y os dimos algo para poder volver a Salamanca, siento que no haya registro musical, sería interesante poder editarlo. su vida me parece un buen fliipe setentero, y el artículo lo mismo, tragicómico-lisérgico. de todas, gracias por el Rock !! y salud a los de aquellos tiempos, no quedamos tantos,

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