Política y Economía

Spain is different, not indifferent

Tercer aniversario del 15M. Foto: Cordon Press.
Tercer aniversario del 15M. Foto: Cordon Press.

La universidad del 15M: fundaciones, asociaciones y empresas  que enseñaron política a los indignados

Millones de españoles, jóvenes y no tan jóvenes, estaban indignados el 15 de mayo de 2011. En realidad, llevaban años angustiados y habían decidido, colectivamente y sin debate previo, que si el sistema actual era un callejón de salida única, la opción que les quedaba era simplemente evitar participar en él, no votar y manifestarse de vez en cuando para constatar que nadie acudía a las manifestaciones. A esta forma de desesperación se le llamó ser «apolítico»: eran indolentes, una hornada de privilegiados que solo se importaban a sí mismos, los hijos de una democracia por la que nunca habían luchado y que probablemente nunca hubieran merecido.

Los acontecimientos de mayo muestran un escenario diferente. Nos encontrábamos, en realidad, ante una generación integrada por grupos antisistema que no se aliaban con otros grupos antisistema, por revolucionarios que creían que la revolución solo podía hacerse a su manera, por miles de personas que habían decidido huir de la política porque la consideraban o corrupta o simplemente un modo de vida totalmente ajeno, el de un puñado de ediles, altos funcionarios, ministros y directivos de empresas públicas. También los había que creían sinceramente que, a pesar del esfuerzo que se le quisiera imprimir a cualquier movimiento, nadie había sido capaz de proponer una alternativa solvente que reformase unas instituciones hundidas en el desprestigio. Si la nada era la alternativa, tal vez estuviéramos mejor como estábamos.  O tal vez no.

Llamarlos apolíticos fue un error y esto se vio rápidamente cuando empezaron a ocuparse masivamente las plazas tras los desalojos del 16 y el 17 de mayo en Sol. Tenían una intuición política que se convertiría en el pegamento invisible que uniría todas estas conciencias indignadas durante meses: creían que hacía falta más democracia, que la soberanía popular debía imponerse a las demandas de bancos, acreedores y agencias de calificación y que la tecnología era su aliada, porque ni siquiera las tijeras de los recortes parecían capaces de amputar las alas de Twitter. El colectivo NoLesVotes pedía el fin del bipartidismo como reacción a las restricciones sobre la copia, descarga y reproducción de los contenidos digitales de la Ley Sinde; una ley que, según los papeles de WikiLeaks, había impuesto Estados Unidos a España de espaldas al electorado. Anonymous, un grupo internacional de hackers y activistas políticos que defendió las filtraciones de Julian Assange y dio cobertura más adelante a Occupy Wall Street, sumó su artillería y el folclore de sus máscaras a la oposición contra la ministra de Cultura de José Luis Rodríguez Zapatero.

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12 comentarios

  1. No era «apolíticos», sino «apartidistas». Nunca han dicho que no les interesase la política, al contrario, en lo que no estaban de acuerdo era en el sistema de partidos actual.

  2. Pingback: Spain is different, not indifferent

  3. Desde una editorial, la política se hace con los precios, no con el catálogo

  4. Lo que nadie ha explicado aún es cómo «más democracia» va a reducir la tasa de paro del 25% al 5%.

    • Pues permitiendo que el control democrático de las instituciones permita poner las prioridades y presupuestos, por ejemplo, en los planes de empleo o en el empleo público en vez de en rescates bancarios. O en crear una legislación del llamado Trabajo garantizado. Son dos ideas que se me ocurren, caballero. La cosa como siempre es criticar por criticar a quien se mueve, intentar crear un oxímoron prosperidad económica-democracia donde no lo hay, pero en ningún caso repensar uno mismo cómo se puede alcanzar un objetivo satisfactorio para todos cuando son otros quienes lo plantean. ¿Usted no ve que los asuntos que trae a colación vienen en un mismo pack? ¿Vivimos en el mismo planeta y generación?

      • Este es el problema. Cuando planteamos dudas sobre la viabilidad económica del proyecto de país que tenéis la respuesta es siempre vaga o directamente falaz. Cualquier economista sabe que el problema del paro no se soluciona con empleo público o que las deudas hay que pagarlas para no entrar en conflictos con nuestros socios e inversores (¿cual es el modelo?¿la argentina de «patria o buitres»?).

  5. calientabanquillo

    Hay un mensaje para mi fundamental que falta en este artículo:

    «Vamos despacio porque vamos lejos».

    Tuvo la mala suerte de ser muy difícil de meter en una canción, y por ello se ve relegado en los relatos. En busca de la objetividad se intenta tirar de la memoria y no de las emociones, cuando lo que realmente ha calado lo hace por emocionar y no por razonarlo.

    Y para mi, claro, es el que más caló. No son solo decenas de asociaciones, empresas, etc. Son, o eso quiero creer, cientos de miles de ciudadanos que siguen involucrados en discutir, en ser críticos, en no avergonzarse por sentir que ellos pueden hacerlo mejor y, en definitiva; en no tener miedo .

    Y en hacerlo horizontalmente.

    La evolución, o revolución, llamese como quiera está sucediendo. Las manifestaciones, las asambleas fueron; primero una llamada a comenzar, luego una demostración de infraestructuras, después una feria de ideas y finalmente un laboratorio donde experimentar.

    Conocido esto, cada uno puede desarrollar la militancia por su cuenta. Sin carné, sin registro, sin ser numerado. La militancia no exige una afiliación política sino filosófica, puesto que puedes dejar de hacer «política» pero no puedes dejar de vivir, al menos mientras que tengas vida. El objetivo no es vencer, ni convencer: es mejorar.

    Así que creo que el mensaje menos rememorado, es el más recordado. Y en ello estamos.

  6. Modestia, Organigrama y plumeros aparte, si tomo una piraire (como las piragüas por las nubes del campo magnético en interaíl celeste) en hoja de ruta Ohio-Bermudas-Azores-El Cairo-Kurrdistán para luchar por los pueblos del Kurdistán, cuando llegaré si parto esta tarde a las cinco h?

  7. ¿Escrache violento contra Gallardón? A Gallardón, escoltado por la Policía, le gritaron y abuchearon, pero no hubo ni muertos ni heridos. No fue divertido ni recomendable, pero tanto como violento…

    Y Luis Garicano, el economista fedeo que quería ser ministro por la vía fácil (nada de elecciones), no es liberal sino neoliberal (un economista neoclásico, en términos técnicos), igual que sus amigos.

    Y el «Juan de Mariana» no es liberal sino austríaco, una extravagante y minoritaria teoría filosófica político-económica de extrema derecha creada por varios aristócratas austríacos, como Friedrich August von Hayek y Ludwig von Mises.

    • Gonzalo Toca

      Hola Luis,

      Gracias por comentar y por hacerlo en profundidad. Sólo suelo responder a los lectores cuando me parece que no he dejado algo claro. No soy fan de polémicas. Te respondo por orden:

      1) En mi opinión la violencia se produce también cuando no hay muertos y heridos. Gritar, insultar, zarandear y que tenga que intervenir la Policía para evitar males mayores es ejercer violencia. Podemos discutir su justificación, pero creo que no su naturaleza.

      2) Opino que sobra cualquier ataque ‘ad hominem’ cuando hablamos de ideas y también de las de Garicano. Tienes razón en lo que dices de su escuela de pensamiento, pero he evitado el adjetivo ‘neoliberal’ por la connotación negativa que implica en España y especialmente entre los lectores no economistas. Aquí se identifica con conceptos como imperialismo y se le atribuye un desprecio por el estado del bienestar que, por ejemplo, Garicano no comparte.

      3) En cuanto al Instituto Juan de Mariana, son tan liberales como la escuela de Chicago y los objetivistas de Rand. No me parecía útil para el lector entrar en disquisiciones sobre qué tipo de liberales eran. Tampoco creía que aportase nada a las tesis principales del texto que los maestros de Rallo sean Hayek o Mises y no Milton Friedman o George Stigler.

      Un saludo.

      Gonzalo.

  8. Tanto los de Nada es Gratis como los del Juan de Mariana son liberales. Los primeros en una vertiente más tecnocrática y los segundos con una visión que abarca la filosofía moral.

    Resulta curioso que se los etiquete como «conservadores». Hoy en día en España conservadores creo que serían el PP o el PSOE, reformistas a gente como los de Nada es Gratis o ¿Hay Derecho?, siendo los del Juan de Marian los más drásticos, casi revolucionarios. A Podemos y derivados los veo más como reaccionarios, proponiendo volver al modelo imperante de la posguerra en Europa, excepto por su falta de aprecio por la democracia liberal que sí imperaba. Por cierto, una de las nombradas declaraba en Twitter a propósito del artículo:
    http://twitter.com/Godivaciones/status/520678827639713792

    Con respecto al esquema político unidimensional izquierda-derecha, los liberales fueron la izquierda en el s.XIX, desapareciendo a principios del XX. No fue hasta los 80 cuando partidos conservadores empezaron a aceptar ideas liberales en lo económico, seguidos por los progresistas en los 90. A partir de 2001 comenzó su retroceso en Occidente. El semanario The Economist en una autoconfesión ideológica ironizaba con ser de «centro radical». Si lo vemos en un esquema bidimensional como el diagrama de Nolan sería más fácilmente ubicable, posicionándose el liberalismo en el cuadrante libertad económica-libertad moral. El propio Hayek escribió en su día un ensayo llamado «Porqué yo no soy conservador». En su caso creo recordar que concebía un esquema triangular con socialismo (igualdad), liberalismo (libertad), conservadurismo (orden). Lo que conocemos como extrema derecha suele coincidir con la extrema izquierda en el papel preponderante de la intervención del Estado, si bien difieren en la formulación del pathos. Un ejemplo sería el Frente Nacional en Francia, otro la antigua Falange:
    http://www.youtube.com/watch?v=JszkDHZydpQ

    No solo la opinión pública española está adoptando una posición defensiva y reaccionaria, también el resto de Europa, si bien los países más ricos del continente lo expresan como extrema derecha. En los países en vías de desarrollo la cosa cambia:
    http://www.pewglobal.org/2014/10/09/emerging-and-developing-economies-much-more-optimistic-than-rich-countries-about-the-future/
    Resulta curioso de la encuesta que, mientras España, Grecia, Japón o Argentina son los que menos creen en el libre mercado, los que más creen son Vietnam, Bangladesh y otros países pobres. España en cambio también cree en impuestos altos, al contrario que Italia o Grecia. Y eso a pesar de ser, junto a Grecia, los que más culpamos al gobierno. Vaya cacao mental tenemos.

  9. Pingback: La Empresa de la Indignación o por qué los emprendedores ya están trayendo una segunda Transición a España | Los Libros de Hiroshima

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