
Este artículo NO CONTIENE SPOILERS de ninguna de las siete temporadas de Mad Men.
El pasado 5 de abril la cadena AMC comenzó a emitir en Estados Unidos los siete episodios finales de Mad Men, que echará su cierre definitivo el próximo 17 de mayo. Hacer cábalas sobre el destino final de Don Draper y compañía es tarea complicada y algo inútil, pues son señas de identidad de la serie su aparente opacidad y su esquivo arco dramático central, siempre bifurcado en meandros, digresiones y gozosas tierras de nadie donde se dibujan radiografías perfectas de personajes centrales, secundarios y aún más secundarios. Mad Men nunca ha pretendido contarnos exclusivamente una historia con principio y final, y ha dedicado en cambio ocho años a tallar el mármol con esmero hasta obtener la descripción perfecta de un mundo y una era, los años sesenta americanos, de la que entresacar simbologías con el pasado, el presente y el futuro de allí, de aquí y de todas partes. «Diseccionar la condición humana», podríamos decir algo ingenuamente, pues poner eso por escrito con la mejor intención y banalizar la serie es todo uno.
Porque sentarse a escribir sobre Mad Men y buscarle adjetivos tiene algo de ejercicio frustrante: cuando uno cree haber dado con ellos y los pone sobre el papel todos adquieren ese tufillo a lugar común, a refrito. Estas líneas son el resultado de cinco o seis párrafos previos borrados, y aun así ya ven que no ha quedado gran cosa, porque pocas descripciones hacen justicia a la serie y esta escapa a todos los calificativos. También al de «perfecta», porque ni siquiera es eso, aunque los por lo demás escasos valles y zonas vacilantes de la serie se hayan visto compensados por un nivel medio apabullante, y ello sin contar el cosquilleo en la espalda que uno ha sentido al final de capítulos memorables como «Shoot» (1×09), «Signal 30» (5×05), «The Strategy» (7×06) o el celebradísimo «The Suitcase» (4×07).
Despachemos por tanto esta introducción buscando un adjetivo para salir del paso: digamos, por ejemplo, que es una serie «totalitaria», pues en su obsesión por contarnos absolutamente Todo sobre Todo (así, en general) ha llegado a un punto en que ciertamente cualquier cosa puede suceder al final. Como la vida misma, vaya. Por eso no nos lanzaremos aquí a aventurar hipótesis inútiles sobre los mil posibles finales de la serie. Muy al contrario: no es tiempo de mirar al futuro, sobre todo a ese futuro (por lo demás sombrío) que se dibuja ya en el horizonte inmediato, con una televisión privada de más entregas de Mad Men. Prepárense, porque será duro.
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Pingback: Mad Men: el ayer, el hoy y el abismo
Qué tristeza más grande.
Yo he empezado con ella hace poco… me bebo los episodios como poseida. Voy por la temporada 5 y avanzando. Serie no buena…magistral!
Tu art´´iculo genial
Creo que hay cierta timidez en determinada crítica a denunciar la desnudez del emperador. Mad Men ha sido una serie magnífica durante casi 5 temporadas, el tiempo en que debió cerrarse. La quinta temporada y la primera parte de la séptima son de una inanidad insoportable, tan solo atenta al atrezzo en detrimento de unos guiones donde reina el vacío más absoluto. El epílogo va camino de repetir los mismos errores. Me fatiga la reiterativa crisis existencial de Don Draper, que debió terminar cuando ajustó cuentas con el pasado. Hay personajes irrelevantes que llevan desde el principio haciendo bulto: Harry Crane y Ken Cosgrove. Betty Draper está amortizada desde la tercera temporada, y con tal de darle coba, protagonizó una escena ridícula con el amigo de su hija que fue de vergüenza ajena. En fin, lo que podría haber sido una gran serie, se queda en buena a secas. Tan es así que me importa poco lo que le vaya a pasar a Don Draper. Terminaré de verla porque me quedan dos capítulos, pero desde hace unas temporadas se me ha venido abajo en mi valoración.
Resulta chocante la cantidad de genios por metro cuadrado que , despachan alegremente maravillas que, muy probablemente, jamás serán capaces de imaginar y mucho menos desarrollar a lo largo de varias temporadas. En caso contrario, pido mil disculpas; siempre cabe la posibilidad de que sean extraordinarios guionistas o al menos, fastuosos «connoisseurs»… Pero en fín, todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, dicen, así que yo lo hago aquí y ahora. Creo que las series como la que nos ocupa, no deben acabar cuando las buenas gentes se cansan de ellas sino que son estos espectadores los que debieran desertar buscando pastos más verdes.
Pasando a «Mad men», coincidir con el autor del artículo -que al final le ha quedado mucho mejor de lo que esperaba- en su excelencia y muy especial idiosincrasia. ¿Saben…? Me encantan las series en las que «no pasa nada» como «Mad men» y «Six feet under», por hablar de dos de mis series favoritas que junto a «The wire» compondrían, hoy por hoy, mi podio particular. En todas ellas se habla bastante y muy bien sobre la condición humana, «tocando» sutilmente esas profundas zonas que todos llevamos dentro aunque algunos no lo sepan o prefieran pasar de puntillas sobre el tema. Ésas son las series realmente grandes.
Comentario redondo, sin ironía. ¡Que le den espacio para un artículo!
Daniel, usted pertenece al gremio de los irónicos más sutiles… ¡Los que dicen que «sin ironía»!
Saludos.
Demasiado vitriólico el retrato tanto de Peter Campbell como de Roger Sterling, personajes capaces de lo peor pero, y en no pocas ocasiones, también a veces de lo mejor.
Quise hacerle un regalazo a una amiga que trabaja en el mundo de la publicidad pero de quien sabía que no había visto la serie. Así que paré al final de la quinta entrega y me puse a verla con ella desde el principio. Finalmente la estoy revisitando por tercera vez, ya que mi amiga está laboralmente muy liada, y la he adelantado casi una temporada, para luego repetir de nuevo con los capítulos que veo en su compañía: sobredosis, adicción… sí; pero sé que me puedo quitar cuando quiera. El caso es que este exahustivo visionado ha coincidido por casualidad con la relectura del «Pornotopía» de Beatriz Preciado, estupendo ensayo sobre el cambio de paradigma del hombre heterosexual norteamericano de la mano de Hugh Hefner y su famosa revista Playboy. Así que mi empanada es ahora de tres pisos. Por ello quisiera soltar aquí mi queja (menor) a una línea argumental sobre la que se pasó, no de puntillas, sino a Match 20: la soltería de Don Draper, que no duró ni dos capítulos. Y me hubiera gustado ver a ese personaje vivir la liberación sexual masculina de esa época sin el accesorio de los toribios conyugales (que como dice este artículo, están ahí desde el minuto uno). Según Preciado, tras la guerra de Corea el hombre americano pasó, de ser John Wayne (perfectamente retratado en el padre de Betty Draper) a vivir como James Bond; de ser franco, directo, y algo elemental, a ser complejo, esquinado, y misterioso. Pero aunque no haya sido así, al menos en la serie han visitado los famosos clubes atendidos por conejitas, el piso de soltero en el Downtown (en contraposición al chalet de extrarradio), y la expansión a la Costa Oeste, con su desenvoltura, sus playas, la marihuana y el LSD. En fin, no me extiendo; sólo quería decir que con tanto trajín, de estar viendo una serie que consideraba muy buena, he pasado a tenerla por cojonuda; al final el regalo me lo he hecho a mí mismo.
Me ha gustado mucho el artículo pero os tengo que dar un pequeño cachete porque creo que a Iker le ha perdido un poco el «gafapastismo» y la pedantería.
¿qué es eso de poner las citas en inglés? Chico, que estos personajes utilizan un inglés lleno de localismos, giros, requiebros, metáforas y vulgarismos que hace que sea difícilmente comprensible, no ya por alguien con un buen nivel, sino incluso con alguien de un nivel muy alto. Y por supuesto de nada sirve para este tipo de frases el google translator o nada que no sea ser prácticamente bilingüe.
¿qué aporta al artículo poner las citas en inglés? ¿asegurarnos que sólo los poliglotas y cosmopolitas, los pocos dignos de disfrutar en toda su inmensidad el artículo, y por extensión la serie (por supuesto en VO y sin subtítulos, que los subtítulos son pa torpes, lo entienden? ¿recordarnos que Iker (pronúnciese «Aikir») es perfectamente bilingüe, y podría estár p trabajando codo con codo con Weiner en LA pero decide generosamente compartir su sabiduría con nosotros en Jotdown?
Mirad, no veo mal que se citen la obra en su idioma original, pero siempre y cuando, como se ha hecho toda la vida, se ofrezca una traducción a continuación para que todo el mundo pueda disfrutarlo y no el minúsuculo porcentaje de lectores que tienen el nivel de inglés adecuado. No sé, creo que es de cajón, pero igual es que me he perdido un poco…
«Chico, que estos personajes utilizan un inglés lleno de localismos, giros, requiebros, metáforas y vulgarismos que hace que sea difícilmente comprensible, no ya por alguien con un buen nivel, sino incluso con alguien de un nivel muy alto.»
Eso me temo que debería afirmarlo alguien con un buen nivel o un nivel muy alto, que está claro que no es el caso. Las citas escogidas por al autor se entienden perfectamente con un nivel medio de inglés. Dejad de quejaros y poneos a estudiar, o mejor aún, leed novelas en inglés, más divertido e igual de efectivo para salir del nivel bajo o nulo de inglés que tenéis actualmente. Ánimo, que no es chino.
El artículo es simplemente genial, un más que digno homenaje a la serie. Enhorabuena.
«Quiero imitar con esto a los retóricos de
nuestro tiempo, que se creen dioses con
solo mostrarse con dos lenguas, como la sanguijuela, y que piensan hacer maravillas encajando de cuando en cuando en sus discursos latinos algunas palabras griegas, con las que hacen, aunque no venga a cuento, una especie de mosaico. A falta de términos exóticos, desentierran de algún viejo pergamino cuatro o cinco palabras anticuadas, cuya oscuridad ofusque a los lectores, para que aquellos que las entiendan se complazcan más y más con ello, y los que no, los admiren tanto más cuanto menos comprendan.
Porque conviene que sepáis que mis fieles aceptan una cosa tanto mejor cuanto de más lejos viene, y éste no es uno de sus mejores placeres.
Y si entre ellos hubiese algunos más vanidosos, rían, aplaudan y muevan, como el asno, las orejas, que con ello tendrán más que suficiente para hacer creer a los demás que lo comprenden
a maravilla, aunque en el fondo no entiendan una palabra»
Elogio de la locura – Erasmo de Rotterdam
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BRILLANTE!! no puedo estas mas de acuerdo, has hecho un enorme y certero análisis de mad men!!!
una sola mínima discrepancia; no creo q betty sea tan inocente e infantil… esta infantilizada a las patadas por su marido, su psiiquiatra, su médico….
GENIAL!!! felicitaciones
Genial articulo para una buena serie…
si yo le he dado una oportunidad a dicha serie, yo creo que el resto de mortales que aun no lo han visto podian atreverse (como me atrevi yo) a verla…cuando la comence a ver pensaba: a ver hasta que capitulo llego?!…. tiene algo ese «no pasa nada» que me hizo seguir con ella…yo no la he terminado por algun que otro motivo tuve que dejarla pero pronto me pondre con ella de nuevo….
Demasiadas citas en inglés. Puse al navegador a leerme el artículo y por poco explota.
I’m a miner…!!
Suscribo lo de las citas en inglés.
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