Arte y Letras Literatura

Edward Bunker: escritor y criminal

Foto de la ficha policial de Edward Bunker. Foto: California Department of Corrections (DP).
Foto de la ficha policial de Edward Bunker. Foto: California Department of Corrections (DP).

La delincuencia es buena para la literatura; en el caso de Edward Bunker (1933-2005), criminal y escritor, lo fue. Solo era un niño de Los Ángeles cuando entró en su primer centro de acogida, pasando de uno a otro hasta que aprendió todo lo necesario para más tarde acabar en correccionales y al fin en las prisiones más horribles de Estados Unidos, como Folsom o San Quintín, ambas en California. Tal vez si primero no hubiese sido un delincuente nato, después no habría sido escritor. Pero pasó diecisiete años entre rejas, en distintos períodos, por atraco a mano armada, narcotráfico, extorsión, falsificación, y un día escuchó desde su celda la música de una máquina de escribir, y entonces todo cambió.

El día que Bunker entró por primera vez en San Quintín, sin cumplir los dieciocho años, le tomaron las huellas y lo fotografiaron de frente y perfil con un letrero que decía «Dept. de Instituciones Penitencias de California» y que incluía la fecha, su nombre y su número (A20284). Todos los documentos de su vida carcelaria llevarían escrito «A20284 Bunker». Muchos años después, una de esas fotos aparecería en la portada de la revista Harper’s, cuando ya era un escritor reconocido.

En Educación de un ladrón, donde relata su vida desde que ingresa por primera vez en un centro de acogida hasta que sale en libertad en 1975, tras cumplir su última condena, confiesa que «escribir se había convertido en la única posibilidad de escapar del cenagal de mi existencia». Pero, ¿cómo llegó a novelista un criminal que la última vez que había asistido a la escuela estaba en séptimo curso, y que solo soñaba con tener un coche de segunda mano, una pistola semiautomática, y darse la gran vida? «Perseverando». Cuando deja atrás para siempre San Quintín, y ya ha publicado su primera novela, No hay bestia tan feroz, Bunker había escrito decenas de relatos y seis novelas que no sirvieron para nada, salvo para aprender. Su primer libro fue, en realidad, el séptimo.

Muchas años antes, cuando una noche decidió que quería ser escritor, había imaginado qué significaría eso para él: «Viviría a medio camino entre Hemingway, Scott y Zelda, y la entonces famosa Françoise Sagan. Escribir buenos libros me abriría las puertas. Haría crecer una flor en el fango». Tuvieron que transcurrir diecisiete años hasta ver su sueño cumplido. Cuando apareció una editorial dispuesta a publicarlo, «me sentía contento, desde luego, pero el tiempo le había quitado brillo a mis ilusiones».

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9 comentarios

  1. Pingback: Edward Bunker: escritor y criminal

  2. Jose Serralvo

    Interesantísimo, y muy buena la cita de «Hacer crecer una flor en el fango». ¡Gracias por el artículo!

  3. Pingback: Bunker: escritor y criminal – Descartemos el revólver

  4. Hace no mucho me leí la biografía de Bunker y creo que pasa de puntillas por su parte más psicópata. A menudo habla del miedo que le tienen otros reclusos por su fama, pero no indica por qué tenía esa fama. Por otra parte, el libro es una escalofriante crónica de la vida carcelaria.

  5. La revista literaria no era «Reader´s digest», en lugar de «Writer´s digest»?

  6. Pingback: Edward Bunker: escritor y criminal (Jot Down) | Libréame

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